30 de octubre de 2009

El mando compartido es excelencia musical

Viernes 30 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. OSPA, Carmen Yepes (piano), Max Valdés (director). Obras de Leoncio Diéguez (20 marzo 1941), R. Schumann y W. A. Mozart.
Concierto nº 2 de la Temporada regular de la OSPA que tras el de Avilés, hoy tocaba Oviedo, con mismo programa pero siempre distinto y algunas cosas más que no quiero olvidar, por lo que aquí las reflejo:
Mi segunda audición de la obra del maestro Leoncio Diéguez, El passo honroso" de Dom Suero de Quiñones (de nuevo presente en la sala y merecedor del homenaje que le dedicó Max Valdés, como profesor de muchas generaciones de estudiantes en el Conservatorio) con un escenario y acústica distinta de la avilesina, me descubrió la necesidad imperiosa de imágenes porque me resultó más cercana a una banda sonora que al Poema sinfónico, y cual peplum sobre el hecho histórico, insistir de nuevo y sobre todo en la instrumentación y la riqueza tímbrica de esta obra que la OSPA y su titula consiguieron sacar adelante con más sonoridad que ayer, también fruto de la repetición. Mi razonamiento sobre la necesidad de las imágenes serviría para encontrar justificación a la cantidad de "apuntes sonoros" que encierra la obra, pero que tal vez la ligazón visual lograse completar la sonora.Carmen Yepes volvió a deleitarnos, esta vez en el excelente Steinway del auditorio, con ese difícil y lleno de "trampas" para cualquier intérprete, Concierto para piano en la menor op. 54 de Schumann, al que no sólo debe el propio compositor de su Renana o el ya comentado de Grieg, sino incluso el nº 2 de Rachmaninov como me pareció ver en varios momentos.
Como sólo los verdaderos intérpretes hoy volvió a recrear la partitura de forma honesta, segura, recreándose tanto en los ff como en los pp, con un sonido cristalino que tanto la caracteriza y una dinámica perfectamente equilibrada tanto el los solos como en los tutti, de nuevo con la dirección, en perfecto maridaje con la solista, de Max Valdés, necesario mando compartido para intentar conseguir excelencia musical: perfección en cada entrada, matiz, finales de frase, cambios de compás siempre difíciles de encajar, "conduciendo" cada uno donde debía y doblegándose cuando así lo exige el discurrir musical, que en cierto modo supone el entendimiento original entre compositor-director (Schumann) e intérprete (Clara Wieck) hoy trascendiendo el tiempo. Nuevamente la cadencia vigorosa del Allegro affetuoso demostró porqué Carmen Yepes interpreta y no simplemente "toca muy bien": porque arriesga, recrea cada nota dependiendo del momento, mima el sonido, el ataque, los pedales, fuerza contenida que hoy incluso resultó con más tensión y vigor, tal vez en detrimento del mayor ajuste exhibido ayer. En cambio el Intermezzo: andante grazioso resultó más calmado y emotivo, más romántico si se me permite, para entroncar juntos sin pausa y con precisión germana el Finale: allegro vivace, donde la sonoridad redonda de orquesta y piano contribuyeron a primar el arte sobre la técnica, este concierto siempre igual pero siempre distinto.
El público se percató de ello y las ovaciones y elogios fueron más que merecidos, agradeciéndolo con la propina de Rachmaninov y su Preludio 4, Op. 23 (gracias a Carmen, "mi pianista"), otro compositor por el que compartimos especial apego.Y al final "siempre nos queda Mozart". La formación de orquesta clásica exigida para la Sinfonía nº 38 en re mayor K. 504, "Praga" ha funcionado otra vez engranada y engrasada, afinadísima y preclara en cada sección (salí tarareando la partichela de los fagots, qué grandes Mascarell y Falcone) con una paleta dinámica y unos músicos plegados a cada indicación del maestro chileno. El Mozart de hoy sí fue grabado por Radio Clásica y habrá que consultar la programación mensual para volver a degustarlo y disfrutarlo en su totalidad, para autoconvencerme que Max Valdés cuando quiere, puede...Me siento orgulloso de saber que en Asturias estamos en primera línea musical, tanto en solistas como en orquestas, y mañana seguiremos la "batalla" con la OvFi y Entrequatre. Esperemos que LA CRÍSIS NUNCA SEA INTELECTUAL.
P.D.: Hasta el miércoles 4 de noviembre no publican la crítica de Diana Díaz en LNE.

29 de octubre de 2009

Desandando el tiempo

Jueves 29 de octubre, 20:15 horas. Auditorio Casa de Cultura Avilés. OSPA, Carmen Yepes (piano), Max Valdés (director). Obras de Leoncio Diéguez (20 marzo 1941), R. Schumann y W. A. Mozart. Entrada: 13 € (aunque esta vez tuve invitación gratuita).
Concierto nº 2 de la Temporada regular de la OSPA, esta vez en Avilés (que suele alternar con Gijón además del abono completo en Oviedo) para ir cerrando este Octubre que todavía me deparará algún concierto más. Y el programa de esta velada volvía a unir a Carmen Yepes y su ahora compañero en el Conservatorio de Oviedo Leoncio Diéguez y su El passo honroso" de Dom Suero de Quiñones, como en el Festival de Música Española de León'2007 (entonces la pianista interpretó Noches en los jardines de España) precisamente en el estreno del poema sinfónico, aunque con otra formación y director.
Con la obra del profesor y compositor de Palazuelo de Órbigo (presente en la sala y al que acompañaron muchos de sus antiguos escolanos), arrancó este concierto, composición por encargo que el propio autor explica en los "Papeles de Música" de la Casa de Cultura de Avilés, al igual que las excelentes notas al programa de mi querido Aurelio M. Seco, y que realmente hemos escuchado en su versión revisada y acabada. Poema sinfónico basado en un hecho histórico plasmado con gran riqueza tímbrica desde una excelente instrumentación (lógica en alguien con su "oficio") aunque personalmente sin un sello propio y actual del leonés por las múltiples referencias o ecos que parecen "desandar el tiempo", no sólo armónicas sino melódicas (claros ecos asturleoneses) y sobre todo tímbricas (a él le debemos la orquestación de nuestro himno), música con recuerdos o evocaciones de Falla a Grofé, de Cristóbal Halfter a Penderecky, con líneas sonoras que se rompen en mil puntos sonoros y converger en un final totalmente tonal y clásico donde la orquesta va entretejiendo cada idea de las muchas que aparecen sin concluir ninguna a lo largo del extenso poema (casi 30 minutos) hasta el acorde final perfecto y conclusivo. Es mi percepción tras esta primera escucha (mañana la volveré a escuchar) donde la orquesta ha brillado por la calidad más que demostrada de todas y cada una de sus secciones.Carmen Yepes nos deleitó con el Concierto para piano en la menor op. 54 de Schumann que tantas comparaciones y deuda tiene contraída el de Grieg, igualmente en el repertorio de la pianista asturiana. Luchando con un piano que no estaba en sus mejores momentos ni ajustes y que le dió algún disgusto (sé que mañana se desquitará en Oviedo), nos ofreció una interpretación de este difícil concierto muy cuidada y personal, llena de fuerza y lirismo a la que ayudó una dirección mimadísima y atenta a cada detalle de Max Valdés, llegando la orquesta a alcanzar auténticos momentos de esa simbiósis ideal que convierte una obra de esta envergadura en un dúo concertante más que lucha, diálogos unificados en intención y ejecución, pasajes líricos de perfecta cohesión sonora (ayudada por la acústica asistida de la sala), entradas y finales siempre a tempo sin dudar batuta ni dedos, y unas cadencias vigorosas, en especial la del Allegro affetuoso donde Carmen Yepes arriesgó en todo momento, tensando el rubato hasta alcanzar el cénit de la conjunción perfecta en la "caída" con el tutti. No menos interesante resultaron el Intermezzo: andante grazioso (las preguntas y respuestas piano orquesta de una sutileza digna de elogio), y ese difícil Finale: allegro vivace donde la técnica siempre estuvo al servicio del arte y no al revés. Realmente un concierto jugando con lo clásico y romántico en el amplio sentido de la palabra, con una madurez interpretativa en la pianista unida a una orquesta que se lució y sonó plena.
La segunda parte nos traería, en ese desandar el tiempo del programa, la orquesta clásica para esa maravilla mozartiana que es su Sinfonía nº 38 en re mayor K. 504, "Praga". De nuevo un sonido rotundo, compacto, de cuidadísima afinación y con planos sonoros tan conseguidos que "disfrutamos todas las notas" de esta sinfonía que me ha servido de aperitivo para el Don Giovanni que espera el Campoamor en noviembre con estos mismos mimbres y la batuta de Pablo González. Si la cuerda de la OSPA siempre ha sido un lujo, la madera no se queda a la zaga, el metal (Max los llama los bronces) está afinando y empastando como nunca (hoy trompetas de llave en vez de pistones, más vienés...) y los timbales siempre sientan cátedra, el Mozart escuchado en Avilés es digno de llevar al disco (supongo que Radio Clásica lo grabe en Oviedo para su archivo y posterior difusión).
Mañana repetiré, aunque lo bueno e impagable del directo es que NUNCA NADA ES IGUAL.
P.D. 1: Reseña en LNE del viernes 30.
P.D. 2: El periódico LNE del lunes 3 de noviembre hace una entrevista con Leoncio Diéguez sobre su obra, aunque dice que el estreno fue en Oviedo, cuando como aquí consta y es obvio, ha sido en Avilés.

27 de octubre de 2009

Dudamel anunciando Rolex

No voy a descubrir a Gustavo Dudamel ni siquiera dudar de su poder mediático, comprobado por donde quiera que dirija. Le han criticado por su silencio o su no "posicionamiento" ante el gobierno de Chavez, incluso una entrada en un blog titulada "¿Es Dudamel el Brower del chavismo?", intenta compararlo al guitarrista cubano Leo Brouwer con el director barquisimetano. Siempre he mantenido que el arte está en otra esfera que la política, aunque ésta siempre lo ha utilizado como propaganda (la historia y más la musical está llena de ejemplos).
Ahora los detractores -que también los hay- tienen otra "disculpa" para continuar criticándole por convertirse en la nueva imagen (con retoque de Photoshop© y sin sus rizos) de los carísimos relojes Rolex, olvidando que esta marca también tiene un instituto que "rinde homenaje a quienes por su talento excepcional, cualidades y logros contribuyen de manera significativa a mejorar el mundo en el que vivimos", respaldando y apoyando contribuciones significativas a la ciencia, la cultura, la educación y las artes a través de programas filantrópicos, de patrocinio, en educación y otras actividades especializadas. Y evidentemente Dudamel y "El Sistema" creo que son fieles reflejos del ideario de la prestigiosa marca relojera suiza, como su listado de "Hombres y mujeres excepcionales" en la música, destacando Plácido Domingo, Rolando Villazón, Cecilia Bartoli, Renée Fleming, Yo-Yo Ma o Diana Krall, para que se hagan una idea de parte de ese personal elegido ¿para la gloria?. Creo que sí.No hay pruebas pero alguna prensa sensacionalista ha publicado (más bien especulado) que el pago por ser su imagen asciende a 3 millones de dólares. Aunque sea cierto me parece normal viendo las cifras que mueven el fútbol sin ir más lejos, y estamos hablando de UN ARTISTA DE FAMA MUNDIAL. La marca Rolex cuenta en su página la historia de estas imágenes testimoniales de figuras importantes del medio artístico y deportivo que coinciden en “La búsqueda de la perfección”.
Y si algo no se le puede negar al director venezolano es precisamente que sigue buscando la perfección, tanto con sus formaciones jóvenes como en las ya veteranas que han comprobado cómo trabaja Dudamel. Del público que le adoramos no digo nada, pero quienes han tenido la suerte de ser dirigidos por esta nueva estrella también se les han acabado las palabras.
Como escriben en otro blog, No nos abandones Dudamel.

25 de octubre de 2009

Exquisito concierto francés con acento alemán

Domingo 25 de octubre, 20:00 horas. "Los Conciertos del Auditorio", Auditorio de Oviedo. Orquesta Sinfónica MDR Radio Leipzig (también Leipzig Radio Symphony Orchestra o MDR Sinfonie Orchester). Gautier Capuçon, violonchelo; Jun Märkl, director. Obras de Debussy, Saint-Säens y Berlioz.
Un programa completamente francés (incluyendo al cellista) con un director alemán de origen japonés pero universal en su carrera, medio francés por su segunda orquesta en Lyon y esta vez con su "otra" orquesta alemana, hizo las delicias del respetable en esta tarde dominical.
La velada arrancó con las "Fanfarrias y fragmentos de El martirio de San Sebastián" de Debussy, con la orquesta en pleno y una dirección aparentemente sencilla por lo clara y precisa, con algún desajuste inicial en los metales y percusión que fue corrigiéndose a lo largo de los números elegidos entre las dos fanfarrias, por cierto y como el resto del programa, excelentemente comentado por mi querido Aurelio M. Seco: La corte de las Azucenas, Baile extático y final del primer acto, La Pasión y El Buen Pastor. Una cuerda asombrosa de afinación y timbre que "arrastra" al resto de secciones en una lectura auténticamente sinfónica a cargo del maestro Märkl.
El concierto continuó su línea ascendente con el gran cellista francés Gautier Capuçon, esta vez con su "Matteo Gofriller" de 1701, de lo que escribe Pablo Gallego en LNE de hoy. La obra elegida fue el Concierto nº 1 para violonchelo y orquesta en La menor, Op. 33 de Saint-Säens, auténtica obra maestra del repertorio para este instrumento que además sonó como sólo una joya en manos expertas puede hacerlo. Añadamos una dirección preocupada de cada detalle y entrada, de los rubati del solista perfectamente acompañados por una orquesta precisa y atenta a cada gesto desde el podio, y tendremos una interpretación auténticamente asombrosa, como la propina que nos regaló, donde el cello inundó la sala con un sonido indescriptible.
Todo un lujo contar con este solista (que es tan bueno o más que y con su hermano Renaud), este concierto con esta orquesta y una batuta que siempre supo cómo sacar todo lo que la partitura esconde.
Pero la segunda parte era esperada por todos y en especial por mí, tras haber estado escuchándola ayer mismo por Dudamel con dos orquestas unidas: la Bolívar y la de Radio Francia, hoy precisamente con la primera orquesta de radio europea también de gira y llegada de Zaragoza: la Sinfonía Fantástica, op. 14 de Berlioz. Una piedra de toque para cualquier gran orquesta que se precie y todo director que pueda con ella. Así resultó, el maestro Märkl volvió a dar una lección magistral ¡y de memoria!, cuidando todos y cada uno de los detalles de los cinco números de este muestrario de la orquestación y la interpretación: amplia dinámica con unos pp impecables, tiempos justos en cada movimiento con los rubati de reminiscencia más vienesa que francesa en El baile, equilibrio sonoro pese a la gran masa desplegada, con unos primeros atriles a cual mejor, y colocando oboe o campanas fuera de escena siempre buscando los planos exactos sin excesos en "los bronces" que sonaron cual órgano. Y qué decir de la calidad global: hacía tiempo que no escuchaba en vivo una "Fantástica" donde se escuchó cada una de las secciones a la perfección, cada una en primer plano cuando le correspondía pero sin perder esa "marca de la casa" de las orquestas alemanas cuando el director conoce cada recoveco de la partitura y controla cada pentagrama. Era impresionante verle dar todas y cada una de las entradas con precisión y sencillez, "sin despeinarse" pero imprimiendo e imponiendo "su caracter", su visión, a fin de cuentas su lectura, incluso en ese dúo corno inglés-oboe, que mimó hasta el mínimo detalle. Realmente y como escribía nada más salir del concierto, "Fantástica fantástica".
Pero una orquesta y de mi añorado Leipzig no podía marcharse "tan gabacha" (sin sentido despectivo) y qué mejor propina, como así la presentó en un correctísimo español este mahleriano maestro Jun, que Wagner y el Preludio del acto tercero de su Lohengrin, finalizando justo en la entrada del "Treulich geführt" -la archiconocida y a veces manida Marcha Nupcial- que puso la guinda a este exquisito concierto francés con acento alemán.
El listón de este arranque de temporada lo han puesto tan alto y no creo que lo salte ni Yelena Isinbayeva, quien ha hecho furor esta semana en nuestra tierra.
P.D.: Breve comentario de Pablo Gallego en LNE del lunes 26, y crítica que comparto plenamente de Ramón G. Avello en El Comercio digital del martes 27. Por su parte Aurelio M. Seco en LVA deja una comparación curiosa de Capuçon y Quiroga. El martes 27 es Joaquín Valdeón en LNE quien realiza una completísima y fundamentada crítica.

Dudamel triunfando por Europa

Mi querido Osvaldo Burgos comparte conmigo, entre otras cosas, la admiración por el gran Dudamel o si se quiere, la Dudamanía y me recomendó ver el concierto de ayer que ya está para disfrute de todos colgado en Internet. Realmente no quedan calificativos para describir al gran barquisimetano y "su orquesta", que personalmente llamo "La Bolívar". Aquí está el concierto de la Sala Pleyel donde se unieron la Orquesta de Radio Francia con la Sinfónica de la Juventud Venezolana nada menos que tras interpretar la venezolana a Castellanos y su Santa Cruz de Pacairigua , para Berlioz con su Sinfonía Fantástica, nunca tan cierto el título. Si tienen tiempo, disfrútenlo desde el principio con Ravel y la Suite nº 2 de Daphnis et Chloé, o avancen para que el espectáculo sea completo. Aquí pinchando en el enlace de Osvaldo, o directamente en la dirección de abajo:
http://liveweb.arte.tv/fr/video/Dudamel_dirige_le_Philharmonique_de_Radio_France_et_le_Bolivar_Youth_Orchestra/
Sigo asombrándome con sus interpretaciones, y tras el increíble debut en Los Ángeles (que ya está disponible en iTunes© para EE.UU), vuelve a Europa con sus amigos (creo que mejor sería decir su familia), arrasando literalmente por donde pasa: Viena, Milán y ahora París. Creo que es ya un fenómeno de masas ¡desde la música clásica! y ya no me duelen prendas que las formas tradicionales no se cumplan (una la de no aplaudir entre movimientos), incluso admiro el poder de convocatoria que además va unido con la excelencia. En pleno siglo XXI los conciertos serán muy distintos de los que he vivido al igual que lo eran en el XVIII, y ya no sirve lo del carácter latino viendo la respuesta mundial que el ciclón Dudamel provoca, el público SIEMPRE ENLOQUECE. ¡Por algo será!
Las impresionantes imágenes están tomadas de la web de ARTE

24 de octubre de 2009

El León de Oro sigue deslumbrando


Entrada original del día 24 de octubre de 2009 a las 23:23 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). No hay links de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y CON MIS FOTOS!. En septiembre de 2012 este coro sigue ascendiendo y no ha tocado techo. No podía acabar en la papelera esta entrada de entonces, más que nada para seguir recordando:

Sábado 24 de octubre, 20:00 horas. Centro Cultural CajAstur, Mieres. Conciertos Cajastur Día Universal del Ahorro. Coro "El León de Oro", Marco Antonio García de Paz, director.
En una semana personalmente muy musical (de la que aún queda mañana) mi pueblo natal de Mieres acogió el arranque de los cuatro conciertos que el mejor coro español del momento dará en esta gira patrocinada por la todavía llamada Caja de Ahorros (aunque ya no queden): mañana en Tapia de Casariego y el próximo fin de semana en Avilés y La Felguera. No me ciega la pasión denominar así a este coro al ya le dediqué una entrada a raíz de su participación en el Concurso de Tours, y es que de nuevo han vuelto a asombrar a un público que prefirió la excelencia vocal antes que el fútbol (Sporting-Real Madrid), más de 50 personas que pudimos disfrutar con las nuevas incorporaciones de "los cachorros" y nuevo repertorio que está rodándose, unido al habitual pero siempre con un toque de excelencia coral que hace ESPECIAL a esta joven pero ya veterana agrupación vocal luanquina, siempre bajo la experta dirección, en el amplio sentido de la palabra, del más internacional ex-escolano de Covadonga Marco Antonio G. de Paz.
Quiero dejar escrito el difícil y exigente programa que ofrecieron, más que nada para muchos de mis visitantes corales, y que puedan comprobar personalmente estos elogios (también con sus propios oídos en el vídeo que ilustra la entrada de hoy), así como todos los enlaces a los compositores, la mayoría de ellos desconocidos incluso para los aficionados, esperando sirva de puerta abierta a la incorporación de nuevo repertorio, por otra parte necesario siempre y cuando haya capacidad para interpretarlo, algo que evidentemente no poseen muchos coros para desazón de sus directores y a veces del propio publico que ve cómo aparecen casi siempre las mismas obras:
PRIMERA PARTE:
Virgo Dei Genetrix (Padre Donostia); Domine non sum dignus (T. L. de Victoria); Ich Lasse dich nicht -para doble coro- (J. S. Bach); Crucifixus (Antonio Lotti); Lay a garland (Robert Pearsall); Bogoroditse Devo (S. Rachmaninov).
SEGUNDA PARTE:
Salve Regina (Miklos Kocsár); Kyrie -para doble coro- (Josef Rheinberger); Dulcissima Maria (Dante Andreo); Exultate Deo (F. Poulenc); Sleep (Eric Whitacre); Paxarines -para triple coro- (Alejandro Yagüe); Fariñona y marañueles (Albert Alcaraz).
Aquí les dejo cantando a F. Poulenc:
video
Por supuesto que un repertorio tan trabajado les ha dado muchos premios en diferentes concursos y siguen dominándolo pero también es hora de recoger triunfos tras el esfuerzo, y las nuevas incorporaciones tanto de voces como de obras, siempre mantienen un nivel inalcanzable para muchos otros coros no sólo asturianos sino españoles (no añado europeos para evitar grandonismos). Y como no podía ser menos tras los arduos ensayos que supuso, han añadido al directo varios temas de su último CD titulado como una de las obras escuchadas, Paxarines, otra joya que deben tener en sus estanterías -si es que aún queda alguno de los míos-, a ser posible original para al menos ayudar a financiarlo, y que de nuevo demuestra cómo quien trabaja triunfa.
El León de Oro siempre recomendable en directo aún más que grabados, también tienen varios vídeos en YouTube® con mucha más calidad que los míos (donde sólo busco más el recuerdo sonoro que el visual) para deleite de todos los internautas, donde escuchar muchas de estas obras que son auténticas maravillas del mundo coral.

23 de octubre de 2009

No puedo decir que bien...

Jueves 22 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Versión en concierto de La vida breve (Falla). Clausura de la XVIII Semana de Música.
Lola Casariego (soprano), Marina Pardo (mezzo), José Ferrero (tenor), Josep-Miquel Ramón (barítono), Alfredo García (barítono), Álvaro Vallejo (tenor), Rosa Sarmiento del Campo (soprano), Pedro Sanz (cantaor), Pablo Sáinz Villegas (guitarra), Nuria Pomares (bailarina). Coro de la Fundación Príncipe de Asturias (José Esteban García Miranda, director). OSPA. Dirección: Max Valdés.
Nunca había asistido a un concierto en la llamada Sala Polivalente del auditorio ovetense, y en cierto modo me picaba la curiosidad por comprobar sus condiciones. Además bastante hicieron mis amistades corales para conseguime la entrada como para poner reparos. El ensayo del día anterior ya me colmó las expectavivas, a sabiendas de lo que iba a escuchar, y que un concierto siempre es distinto al ensayo general, aunque aquél con la asistencia de los Príncipes de Asturias es muy distinto en público a los de la temporada habitual de conciertos.
Las butacas son las mismas del resto de salas, y se colocaron en los laterales cuatro pantallas de TV con tamaño creo no superior a 37 pulgadas, poder ver al menos de cerca (y no sólo la espalda) a solistas y bailaora, teniendo que criticar la poca profesionalidad de realizador y/o cámaras que desconocían la obra y anduviesen "a la búsqueda de la boca abierta". Espero que la emisión en diferido del mismo (normalmente en la TPA) si logro verla, no adolezca de lo mismo.
Por el diseño del auditorio abrir esta sala a la principal ya merma la acústica normal, como he podido comprobar "desde el otro lado" varias veces, normalmente en estos Conciertos de los Premios Príncipe o el último de Lorin Maazel, por citar algunos. Y no es igual un concierto sinfónico que el de hoy donde las voces apenas se escuchaban (algunos agudos de Lola y poco más), así como una sensación extraña de "tener los canales cambiados" y escucharlo todo "al revés", con un coro tan cerca nuestro. De la estupenda bailaora Nuria Pomares (en la foto sacada de la prensa de hoy) comentar nuevamente fue quien logró la irrupción de aplausos en medio del concierto, y que esta vez pude ver igualmente "otro baile".
Imposible comentar musicalmente nada más, salvo contemplar como un músico más la dirección de Max Valdés, personalmente y pese a que conozca al dedillo incluso grabando la obra, algo plano y no lo suficientemente preocupado en dar "más confianza" al coro (que tanto trabajó con José Esteban García Miranda, "Pepu"), sobre todo en la segunda parte cantada de memoria y añadiéndole la puesta en escena de abanicos y claveles rojos, así como ese palmeo sordo siempre tan difícil para "los del norte".
Enhorabuena sincera (y sin lisonja) a todo el coro por el difícil trabajo desarrollado, solventado con la maestría a la que nos tiene acostumbrados y con excelente participación de dos de sus componentes: el sólo cantado por mi querido candasu José Manuel Rodríguez Gutiérrez "Chonchi" y el paso a primera fila, con el resto de solistas, de mi ex-alumna Rosa Sarmiento del Campo,"Cuquito", arrancando muchos aplausos de "sus invitados".Hubiese preferido la visión siguiente que la del inicio del blog, pero la experiencia debía pasarla aunque no puedo decir que bien.Por una vez esperé un día antes de escribir en "caliente" como ya decía en el móvil: Otra vida breve, y dejar primero las de la prensa.
La crítica siempre exquisita de mi querido Aurelio M. Seco en La Voz de Asturias de hoy, más diligente que con otras suyas (incluso omitidas en la versión digital) también puede leerse aún más completa en su excelente web CODALARIO. También podría suscribir la de Ramón G. Avello en El Comercio de Gijón.
Las crónicas musicales rosa (o roja, ya ni lo sé) se las dejo a Leticia Álvarez en El Comercio y a Pablo Gallego en LNE de hoy.
Ya el sábado 24 en LNE Diana Díaz apunta: "Puede suceder que el arte de una sola bailaora llegue a imponerse a toda una obra". Me consuela saber que mi posición de escucha no influye en las críticas de los habituales...

21 de octubre de 2009

Buen ensayo general

Miércoles 21 de octubre, 20:30 horas. Auditorio de Oviedo. Ensayo general de La vida breve (Falla), versión concierto. Clausura de la Semana de Música.
Lola Casariego (soprano), Marina Pardo (mezzo), José Ferrero (tenor), Josep-Miquel Ramón (barítono), Alfredo García (barítono), Álvaro Vallejo (tenor), Rosa Sarmiento del Campo (soprano), Pedro Sanz (cantaor), Pablo Sáinz Villegas (guitarra), Nuria Pomares (bailarina). Coro de la Fundación Príncipe de Asturias (José Esteban García Miranda, director). OSPA. Dirección: Max Valdés.
Con entrada libre previa retirada de localidad en taquilla, se llenó el auditorio de la capital para asistir al ensayo que mañana será concierto con la presencia de "la realeza" y entrada con rigurosa invitación (la tengo aunque detrás del escenario), obra difícil de interpretar y escuchar en directo precisamente por todo lo que conlleva. De lo visto y recalcando lo de ensayo general, aunque se hizo sin pausas, destacar algunas cosas puntuales:
Excelente la carbayona Lola Casariego, mezzo hace años pero reconvertida a soprano dramática, cuya Salud no preocupa (perdón por el juego de palabras facilón), realmente plena en su papel y con una madurez interpretativa que me ha sorprendido (en los 80 la descubrí con un Acis y Galatea de Literes que tengo grabado en tres cassettes desde Radio Clásica, y aún suenan bien).
Tercera vez en poquísimo tiempo que escucho a José Ferrero (tras Gruberová y "Alrededor de... Tosca"), por cierto mejor que las anteriores porque la orquesta "no perdona" y ya comenté que su poderío estaba por "domar", viniéndole muy bien para "casos" como el de esta tarde.
Extraordinariamente arrebatadora la bailaora Nuria Pomares no sólo con las castañuelas en la conocida Danza que me hicieron recordar a la gran Lucero Tena, sino en la segunda danza con todo un muestrario de usar con todo el arte del mundo el mantón de Manila, además de ser conocida y apreciada en Oviedo por haber bailado La Rosa del azafrán, y la única en arrancar los únicos aplausos del público durante el ensayo.
El coro muy bien para lo mucho que tiene que cantar, con una segunda parte de memoria y actuando además con una puesta en escena de abanicos y claveles rojos, palmas, jaleos y todo el mundo flamenco de Falla.
La OSPA que sigue sonando compacta, homogénea y atenta a la batuta del chileno, aunque la versión mostrada en el ensayo haya sido un "p'alante" más preocupado de encajarlo todo que de interpretarlo, sin perdonar dinámicas para no tapar las voces solistas, aunque en sus manos están los mimbres perfectos para conseguir, o al menos eso espero, una buena cesta mañana. Desde aquí lo contaremos.
P.D. 1: No quiero dejar de agradecer a todas mis amistades del coro las molestias que se tomaron para conseguirme no sólo entradas para este ensayo, sino una invitación para el Concierto. Como será imposible ir uno a uno, al menos quede constancia desde aquí.
P.D. 2: Reseña en LNE del jueves 22.

20 de octubre de 2009

Casi un concierto en privado

Martes 20 de octubre, 20:00 horas. Centro Cultural CajAstur, Mieres. XVIII Semana de Música CajAstur. Cristina Gestido, viola y Luis Parés, piano. Obras de Schumann, Prokofiev, Hindemith y Piazzolla. Entrada libre (11 personas contando familiares y amigos).
Lástima que en Mieres y con poca publicidad apenas haya público para la llamada música clásica, y sobre todo de cámara, auténtica escuela para intérpretes y en especial para espectadores, además con esta formación poco habitual y un programa variado e intenso.
Hecha esta breve entradilla no me queda sino agradecer a CajAstur que en esta nueva edición de sus ya dieciocho semanas de la música siga teniéndonos en su agenda aunque no exista tanta respuesta ni tradición como en sus otras sedes, no ya Oviedo (que cerrará el jueves con La Vida Breve de Falla tras el ensayo general del miércoles abierto al público) o Gijón, por razones obvias, sino otras localidades como Avilés, Langreo, Luarca o Piedras Blancas, que como mi Mieres natal sólo tendrán un concierto.
Tener un dúo de viola y piano no es habitual, máxime cuando aquélla siempre ha parecido "la hermana pobre de la familia de la cuerda", pero con intérpretes de primera y obras apropiadas puede resultar algo emotivo por su color y expresividad, algo difícil de escuchar en directo. Así resultó este concierto casi privado con el que nos deleitó la extraordinaria violista ovetense Cristina Gestido y el pianista italo-venzolano Luis Parés, dúo muy compenetrado en un repertorio donde el protagonismo es de ambos y la necesaria compenetración que las partituras exigían funcionó a la perfección.
Comenzaron con el Adagio y allegro Op. 70 de Schumann, obra original donde el lenguaje romántico alcanza a los dos instrumentos protagonistas, exigiendo a la viola cual si de su hermano mayor se tratase, y al piano un seguimiento casi de lied.
A continuación vendría un plato fuerte con el arreglo que Borissovsky hizo del famoso Romeo y Julieta de su compatriota Prokofiev, pues sólo un conocedor y virtuoso maestro del instrumento podría escribir una partitura que es todo un examen para el intérprete al utilizar todas las técnicas y sonoridades posibles de la viola, trascendiendo la obra original para crear casi unas "variaciones" sobre los números elegidos: Introducción, que ya presenta el muestrario con el que se enfrentará el dúo, seguido de la conocida Danza de los Caballeros que requiere un virtuosismo al alcance de muy pocos, del que no podemos olvidar la interpretación implícita, siguiendo el Meruccio aún con muchísimo trabajo no sólo de armónicos y arco -por otra parte auténtica locura- para finalizar con esa lánguida Muerte de Julieta que consigue dejarnos un nudo en la garganta.
Excelente primera parte que ya era suficiente para deleitar al paladar-oído más exquisito.
Y el dicho nunca segundas partes fueron buenas no se cumplió esta vez. Aún quedaba Hindemith y su Sonata para viola y piano nº 4, Op. 11, compuesta como indica su nombre ex-profeso para esta agrupación, siendo además el alemán intérprete e impulsor de mucha literatura actual para la viola. Sus tres partes, Fantasía, Tema y variación y Final, de nuevo se muestran exigentes con los instrumentistas que deben "torear" mucho y bien si quieren conseguir todo lo que esta sonata "esconde", como así resultó sin defraudarme ni un ápice.
El broche final sería Le grand tango de Piazzolla, escrita para viola o cello y piano, donde totalmente volcados con la obra, el piano consiguió imprimir no sólo el tempo porteño o la diámica del bandoneón sino convertir el teclado en una orquestina rioplatense tan protagonista como la viola, ya sin ataduras de papel (facilitando la interpretación, de memoria) cantabile y arrastrá si se me permite la expresión, que el tango reinventado por el gran Piazzolla destila en cada nota y que ha dado geniales versiones más con cello que esta de hoy con viola, aunque no por ello menos agradecida ni fantástica, al menos para un servidor que no pudo sino soltar un merecidísimo ¡Bravo! nada más concluirla.
Todo un privilegio asistir a esta sesión casi familiar con un dúo que demostró no sólo profesionalidad sino compenetración y pinceladas de maestría.
P.D.: Quiero agradecerles a los músicos el permiso para publicar sus fotos del concierto.

18 de octubre de 2009

Victorien Sardou en la ópera

Domingo 18 de octubre, 20:00 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo. Conciertos "alrededor de... Tosca". "Victorien Sardou en la ópera". Sandra López (soprano), Ana Häsler (soprano-mezzo); José Ferrero (tenor); María José Suárez (mezzo), Luis Cansino (barítono); Francisco Javier Patxi Aizpiri Múgica (piano).
Tarde dominical con eventos varios, futbolísticos -televisaban el Athletic de Bilbao-Sporting de Gijón- y musicales (a la misma hora actuaba también en Oviedo dentro de la XVIII Semana de Música de CajAstur el trío Anahit Chaushyan (piano), Tamaki Kawakubo (violín) y Timothy Park (violonchelo), lo que no impidió una buena entrada para escuchar este recital lírico con el segundo reparto de Tosca (que ya cantó el pasado viernes 16 e incluso intervino brevemente el lunes 12 con la Gruberovà) con el acompañamiento pianístico del director del Coro de la Ópera Patxi Aizpiri.
Tras una presentación leída por Javier Gómez Tuñón, tesorero de la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera y Fundación Ópera de Oviedo, glosando la figura del dramaturgo francés Victorien Sardou (cuya imagen abre la entrada de hoy) con algunos de los libretos de óperas famosas entre las que estaban las de la selección de esta velada, con la "baja por laringitis" de la mezzo local María José Suárez en sus dos arias programadas, aunque no en los concertantes, lo que alteró un poco el orden previsto.
Finalmente pudimos escuchar con el siempre poco agradecido y difícil acompañamiento pianístico (reducir la orquesta a teclado es muy ingrato) de Patxi Aizpiri los siguientes números que comentaré al final de forma global:
U. Giordano: Madame Sans-Gêne (1915), "Questa tua bocca profumata" por José Ferrero; "E poi mi piace" dúo del tenor con Sandra López. Fedora (1898), "Il parigino è come il vino" por Sandra López; "Amor ti vieta", aria del tenor; "Ella fuggi" dúo del tenor con la mezzo Ana Häsler (aunque papel de soprano); "Se amor ti allena", aria de soprano (Sandra López); "Dio di giustizia", aria de soprano (Ana Häsler), y el dúo de tenor-soprano "Perchè, Fedora, da me ti scosti?" (José Ferrero y Ana Häsler).
Jacques Offenbach: Le Roi Carotte -El rey zanahoria- (1871): "Nous venons du fond de la Perse!·, el terceto para soprano, mezzo y barítono con Sandra, Maria José y la aparición de Luis Cansino, finalizando con los Couplets "Je suis le roi, le roi Carotte", sumándose José Ferrero.
La laringitis de Mª José Suárez nos privó de escuchar el dúo de soprano y mezzo "Vénus qui peut briser" de Les Barbares (1901) de C. Sain-Saëns, así como el aria "Fruits des vieilles habitudes" de Le Roi Carotte.
Los números escogidos, y sobre todo el dúo suprimido, eran auténticas "rarezas en vivo" que quedaron mermadas, y las voces elegidas personalmente se limitaron a cantar (que apenas interpretar) la partitura, lo que dicho sea de paso, era difícil. El tenor José Ferrero tiene una voz potente pero aún sin "domar", con algún problema de afinación y necesidad de mejorar sus pianos. La mezzo Ana Häsler cantó roles de soprano, lo que le vino muy bien para un registro muy igualado (lógicamente el grave más potente de lo habitual en las sopranos) pero sus agudos aún deben "limarse" un poco. Lo poco que le correpondió al barítono Luis Cansino "me dejó algo de su apellido", aunque lo solventa con la puesta en escena, de la "enferma" conocida en Oviedo no voy a opinar y bastante hizo por no "acortar" más el programa. Dejo para el final a Sandra López, con potencia, saber estar en escena, trabajadora (las dos veces que la escuché esta semana lo hizo de memoria, lo que siempre es reflejo del estudio, aunque hoy el atril lo tuviese de reojo), pero con un vibrato que deberá que intentar corregir para mejorar esa emisión de voz con un timbre algo metálico e "indómito", pero que resultó ser la "más profesional" de la velada, así como "la que más tuvo que cantar".
De izda. a dcha. P. Azpiri, L. Cansino, J. Ferrero, Mª J. Suárez, A. Häsler , azafata y S. López
Algunos de mis lectores me han pedido que sea benévolo, más diplomático o incluso cuide mis expresiones (sobre todo los titulares, habitualmente sin segundas intenciones y reconozco que poco periodísticos). Realmente escribo y digo lo que pienso y siento, con todo lo que supone, haciéndolo en caliente nada más llegar al ordenador de casa (si hay tiempo, pues desde el móvil es casi instantáneo) porque ni es crítica musical, ni tomo notas durante los conciertos, ni me pagan por ésto. Y siempre hablo y escribo desde el respeto que me merecen TODOS LOS MÚSICOS, a fin de cuentas colegas. MI OPINIÓN PERSONAL será rebatible por todos los demás (nunca he dejado de publicar los comentarios que se han hecho aquí en las distintas entradas), aunque recalcaré que ES LA MÍA.
P.D. 1: La versión digital de LNE del lunes 19 trae una reseña poco clara (e incluso irreal) de lo escuchado. No se pueden hacer así las cosas, y menos en la prensa... esperaremos a ver la crítica.

17 de octubre de 2009

Grandes ilusiones en el arranque de la OSPA

Viernes 16 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. OSPA, Concierto de inauguración de la temporada (Abono 1). Barbara Hölz, mezzo. Max Valdés, director.
A las 19:00 horas arrancó el segundo ciclo de conferencias previa, abriendo el maestro chileno una breve y emotiva explicación de las obras elegidas para este concierto de la que será su última temporada de titular, permitiéndose como así confesó, algunos "caprichos" como los de hoy, incluso desde la parte emotiva de sus años de estudiante de dirección en Venecia. Pero fue Mª Encina Cortizo, autora también de las notas al programa, la encargada de analizar para los pocos asistentes la segunda parte del programa, siempre sabiendo utilizar un lenguaje técnico pero sin excesos para así conseguir de los aficionados una mayor complicidad y disfrute de la sinfonía que cerraría el concierto.Casi con puntualidad británica arrancó esta inauguración nada menos que con Wagner y sus Wesendonk lieder, esas cinco canciones dedicadas a su amada Mathilde, un amor romántico pleno en su exilio suizo. La mezzo Barbara Hölz, ya conocida de Valdés por haberla dirigido en La Pasión según San Mateo del 2001, es una voz ideal para estos repertorios, que tanto gustan al maestro chileno y a muchos otros colegas de primera fila como Harnoncourt o Bruno Weil por citar dos al alcance de nuestros oídos (incluso en internet), sin olvidar el canto con piano (desde hace años suele ser el berlinés Ralph Heiber) donde ha interpretado a Granados o Lorca que ya ha grabado en CD hace dos años. Cantante de amplio recorrido y experiencia, con un color de voz perfecto para esta "joya wagneriana" y una emisión que no tuvo problemas con un exquisito acompañamiento orquestal muy bien llevado desde el podio. Personalmente me encantaron por su "grandeza" y excelencia vocal los dos últimos números Schmerzen (Dolores) y Träume (Sueños), auténticos bocetos del Tristán y donde la orquesta sonó perfectamente empastada y acoplada con esa voz grande de la mezzo alemana. Para la segunda parte quedaba La Grande de Schubert que ya nos habían "desmenuzado" en la conferencia (también pueden leerse el excelente artículo de Isabel Mª Ayala Herrera). La Sinfonía nº 9 en Do Mayor, D 944 llamada Die Große por muchas razones y que tristemente el propio compositor nunca pudo escuchar, siendo Schumann quien la rescatase y Mendelssohn quien la hiciera sonar en Leipzig, otros "grandes". Todo un universo instrumental clásico pero ya romántico tan difícil de interpretar por lo que esconde en su lectura, por el miedo a romper moldes desde una estructura tan clásica, como bien nos explicaron director y musicóloga. En la Novena de Schubert están desde la admiración por Beethoven o los recuerdos cazadores de Weber, cierto halo fúnebre que aparece pese a la tonalidad de Do mayor, y hasta el germen o inspiración de los Brahms, Bruckner o el mismísimo Mahler (el Scherzo tiene mucho de sus ländler) y nexo de unión con Wagner precisamente en la poesía que tan bien musicó Franz, en especial del romántico Winterreise (Viaje de Invierno).Una última joya sinfónica con las que Max Valdés disfruta tanto preparándola como interpretándola con la plantilla ideal de nuestra gran OSPA: la cuerda más madura que nunca, todo el viento a dos (salvo los tres trombones) ensamblado, afinado y con una paleta tímbrica perfectamente schubertiana, añadiendo esos timbales descentrados pero que consiguieron un equilibrio sonoro excelente en los muchísimo planos que esconde la partitura. Los "caprichos" del maestro para esta temporada los iremos comentando e incluso comprendiendo, muchos también compartiendo, pero no me cabe duda que parte del público no los entenderá, y eso que esta temporada de la despedida promete mucho...
P.D.: Críticas de mi amigo Ramón G. Avello en "El Comercio" del sábado 17, y de Diana Díaz en LNE del domingo 18.