23 de diciembre de 2009

FELICES Y MUSICALES FIESTAS A TODOS

A todos los que de vez en cuando os asomáis a esta ventana musical desde Siana al mundo, mis mejores deseos para estas fiestas, y que el 2010 sea, al menos, tan musical como el que cerramos.

22 de diciembre de 2009

Yuja Wang: para no olvidar.

Lunes 21 de diciembre de 2009, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano "Luis G. Iberni". Yuja Wang, piano. Obras de D. Scarlatti, Schumann, Schubert-Liszt y Prokofiev.
La noticia del Archivo de música de Asturias cambiaba programa y fecha, menos mal que uno está al tanto. Sobre un escenario sin decoración, sólo el pendón con el escudo de Oviedo (que nunca descuelgan aunque actúe la OSPA), pero ni los cartelones de OVI ni una flor, nada... algo raro ¿la crisis?, sólo el imponente Steinway, en medio del escenario, presidiendo lo que vendría a continuación.
Muchos huecos en el patio de butacas en un lunes desbordante musicalmente en Oviedo para continuar manteniendo el refrán de "Días de mucho, vísperas de nada": en la Sala de Cámara del propio auditorio y a la misma hora la actividad programa por la Ópera de Oviedo "Alrededor de la ópera: sobre Sinesino", donde Aarón Zapico y Xavier Sábata ofrecían un espectáculo titulado "Undercastration: tras los pasos de Sinesino", y también a las 8 de la tarde el Concierto de Navidad en la Catedral, con el Coro Universitario dirigido por Joaquín Valdeón y de solistas las sopranos Beatriz Díaz y Patricia Rodríguez Rico con el contratenor José Hernández Pastor. con un programa variado que incluía el Gloria de Vivaldi.
Como siempre, difícil elección, pero mi faceta de pianista, el programa previsto y el curriculum de la pianista pekinesa (que el martes 22 hará "caer el gordo" en el Teatro de la Zarzuela de Madrid), amén de tener pagado el abono desde septiembre, no me hicieron dudar mucho.
Aparece una señorita delgada, menuda, con unos zapatos de tacón impresionantes y corte de pelo muy "manga", por lo demás muy sobria. Había olvidado cómo suena un piano de cola, la impresionante gama dinámica que esconde, el funcionamiento de los pedales, la calidez y la potencia en segundos, la perfecta acústica de la sala... Todo ello con una técnica estratosférica, hepatante, donde cada una de las obras interpretadas, a cual más "endemoniada", descubrían notas nunca antes escuchadas desde una interpretación nada "china" y menos aún juvenil viniendo de una pianista de sólo 22 años que parecía romperse por la mitad cada vez que se doblaba hasta los pies para saludar. Sí se confirmaron mis pensamientos sobre que el Sello Amarillo no suele confundirse en sus fichajes, y además de imagen o sonido, también siguen, 111 años después, haciendo historia musical al descubrir talentos que acaban siendo Historia de la Música, y Yuja Wang es una de ellas.Las notas al programa no podían estar mejor escritas viniendo de todo un maestro del piano como es Francisco Jaime Pantín, y cada una de sus palabras tuvieron fiel reflejo en el caudal sonoro que llenó el Auditorio desde los prodigiosos dedos de la pianista china (aunque formada en Canadá y EE.UU.) pero actuando muñeca, antebrazos, brazos y todo el cuerpo, sin olvidar un manejo igualmente magistral de los pedales. Nunca pensé que álguien sacase tanto del instrumento romántico por excelencia abarcando un repertorio desde el Barroco de Domenico Scarlatti hasta el "caleidoscópico" Prokofiev. Incluso en los arreglos de Liszt sobre tres lieder de Schubert parecía estar escuchando al gran Dietrich Fischer-Dieskau.
El programa lo escribo porque no tiene desperdicio:
Primera parte:
D. Scarlatti: tres sonatas: en SOL M. K. 427 - L. 286; en Si m., K. 87 - L. 33; en MI M. K. 380 - L. 23; en SOL M. K. 455 - L. 209.
R. Schumann: Estudios sinfónicos, Op. 13 / 13a.
Segunda parte:
F. Schubert: Tres lieder (arreglo de F. Liszt): Gretchen am Spinnrade, S. 558 / R. 243 Nº 8 (D. 118, op. 2); Auf dem Wasser zu singen, S. 558 / R. 243 Nº 2 (D. 774, op. 72); Der Erikönig, S. 558 / R. 243 Nº 4 (D. 328, op. 1).
Prokofiev: Sonata para piano nº 6 en LA M., op. 82.
No me gusta hacer elecciones cuando podemos tenerlo todo, y de semejante despliegue cada una de las obras aportó cosas nuevas, siempre raro y difícil cuando tenemos ciertos prejuicios (yo el primero) sobre la "invasión del piano chino". Las sonatas de Doménico parecían estar compuestas para piano, cada uno de los estudios de Schumann eran perlas engarzadas en un collar enorme, y los lieder realmente cantables dentro de la "maraña" de notas que el abate reunió unificando el piano original con la dificultad de la canción. Pero la sonata del ruso ha sido de lo mejor que he escuchado en mi vida, intentando calificarlo antes de "caleidoscópico" por la cantidad de visiones, brillos, aristas que se van redondeando en cada uno de sus cuatro movimientos. Allegro moderato que es el ideario maduro y concentrado, Allegretto casi etéreo, ese Tempo di valzer: Lentissimo que me trae capuletos y montescos rehechos y multiplicados, para finalizar con ese Vivace que cual vorágine y éxtasis ponían el broche perfecto a la inmensa desnudez, todo un lenguaje sinfónico trasladado a un piano que no me cansaré de repetir, había "olvidado" cómo sonaba, con una maestría que nos dejó boquiabiertos a más de uno, y así lo escribí nada más salir del concierto.: apenas hubo toses y pudimos disfrutar del "poderío" que esa maravilla de instrumento (¡gracias Paco!) por el que han pasado y aún pasarán esta temporada lo más granado del panorama pianístico mundial (Kristian Zimerman, Horacio Gutiérrez, Eldar Nebolsin o Maria Joao Pires en esta temporada) atesora nuestro auditorio carbayón. Creo que hoy en día ningún pianista se atreva con este auténtico "potro de tortura", esfuerzo titánico, físico y mental durante más de hora y media, como el escuchado en esta jornada inolvidable.
Y si no querías taza, taza y media, mejor aún ¡dos propinas! (sin ramo de flores, caja de bombones o moscovitas de Rialto, ¿otra vez la crísis?), auténticas diabluras que no puedo calificar de "fuegos de artificio" -viniendo de quien lo hicieron- sino todo un derroche y despliegue "dantesco" que unía cielo e infierno, el mayor de los virtuosismos posibles con un lirismo imposible para cualquier mortal de nuestros días (ni siquiera aquel "diablo del violín" Henryk Wieniawski), tal vez algún otro "animal del piano" como lo fue en su momento Cziffra: Liszt con la "Paráfrasis sobre la Tritsch Tratsch polka" straussiana (sólo me sonaba algo parecido por el brasileño Artur Cimirro o el más conocido Evgeny Kissin, de quien he puesto los enlaces interpretando precisamente los "lieder de Liszt"), y por si hubiese dudas -que no las había- Horowitz y las "Variaciones sobre la ópera Carmen de Bizet", qué más me queda por decir que lo dicho en el título: Yuja Wang: PARA NO OLVIDAR.
P.D. 1: Reseña en LVA del martes 22.
P.D. 2: Foto de Luisma Murias y crítica de Diana Díaz en LNE del miércoles 23, donde también se queja de la coincidencia de conciertos.
P.D. 3: Entrevista a Beatriz Díaz por Aurelio M. Seco en LVA del martes 22.

21 de diciembre de 2009

Regalo navideño

Domingo 20 de diciembre, 20:00 horas. Teatro de La Laboral de Gijón. Concierto Extraordinario de Navidad: El Mesías (Händel). OSPA, Coro de la Fundación Príncipe de Asturias (maestro de coro: José Esteban García Miranda), Julia Sophie Wagner (soprano), Madeleine Shaw (mezzo), Nathan Vale (tenor), Martin Snell (bajo). Director: Paul Mann. Entrada: 29 € (aunque me regalaron una invitación, fila 13 butaca 25).
Como escribía nada más finalizar el concierto, "Wonderful" (Isaías 9:6) que cantaba el coro, por lo maravilloso del concierto y sobre todo de mis amigos que se acuerdan de mí para estos conciertos. Me negaba a pagar un espectáculo que en Oviedo fue gratis y hubiese quedado en Mieres para escuchar Zarzuela -Los Gavilanes- (el día anterior en Langreo), pero ante un regalo de corazón, pese al día infernal de nieve y hielo, marché a Gijón a escuchar a "mis chicos del coro" con la otra media OSPA (recordar que han tenido que "dividirse por culpa de Händel" entre Ariodante y El Mesías que es cita obligada en estas fechas, repitiendo el director del año pasado).
El auditorio de la antigua Universidad Laboral sigue siendo cómodo y de una acústica idónea incluso para un oratorio. Nuestro coro se conoce a la perfección esta obra. La OSPA está desde hace tiempo en un momento dulce. Si los solistas resultan homogéneos (aunque me quedo con la mezzo) y el director tiene complicidad con todos ellos, sintiéndose cómodo sobre el podio, el resultado fue más que digno y realmente fue un regalo que me brindó mi querido Chonchi y todos los que sobre el escenario estuvieron.
Sólo conozco los comentarios de algunos asistentes y la crítica de Diana Díaz (en LNE) del concierto del viernes 18 en la Catedral, pero por lo escuchado en Gijón:
  • El bajo "kiwi" neozelandés me demostró un color de voz y un dominio de este repertorio sólo oscurecido por algún pasaje "tenso" en los agudos.
  • Del tenor galés en la línea que le exige la partitura, voz adecuada sin mucho volumen pero de color "inglés" y suficiente para lo que se le exigía.
  • La soprano alemana muy elegante, de dominio y conocimiento musical por los adornos típicos barrocos no escritos, resolviendo sus arias más que con dignidad, gusto y un buena línea canora que en la ópera resultaría corta pero que para estas obras vocales es la idónea.
  • Mención especial para la mezzo escocesa, una Madeleine Shaw que supo ser sobria cuando la partitura lo exigía, brillante en otras arias, de amplio registro que no "sufrió" en el grave y resultó perfecto en los agudos, de dicción exquisita y musicalidad muy superior a sus compañeros solistas. Por su repertorio puede afrontar cualquier rol y me gustaría escucharla sus próximos compromisos como "El sombrero" de Falla o la "Muerte en Venecia" de Britten en La Scala para el 2011, y jugaremos todas las semanas a la lotería para intentar lograr "este capricho".El Coro de la Fundación está en un momento "de paso", donde continúan alternando el repertorio de base y preparando obras nuevas (Misa Glagolítica de Janacek), y tengo miedo de que las obras ya trabajadas caigan en cierta "rutina" sin dar más de lo que son capaces. Paul Mann es un director que les ha mimado, al igual que a solistas y orquesta, pero también exigido, con algunos tempi, personalmente, demasiado rápidos (en el Hallelujah casi se hacía difícil tomar aire para el fraseo), lo que impide disfrutar de la homogeneidad que caracteriza nuestra formación coral para quedarse en una masa sonora potente pero poco delicada. Pese a todo hubo momentos "a capella" realmente logrados, las dinámicas mostradas fueron excelentes (máxime con una orquesta "barroca") pero faltó como dicen los flamencos, "pellizco", aunque el resultado final haya sido más que notable.Dejo para el final una orquesta dúctil, capaz de sonar tan barroca como la que más sin criterio historicista alguno, donde los primeros atriles son todoterrenos capaces de lo mejor. De nuevo ese Cárdenas al cello que en los recitativos, junto al clave de Olga Semouchina y el órgano de Óscar Camacho, nos demostró su camaleónica técnica para transportarnos a ese universo tan difícil de interpretar como es el barroco.Lo dicho, un excelente regalo de navidad de mis amigos.

19 de diciembre de 2009

El León en invierno

Viernes 18 de diciembre, 19:30 horas. Sála de cámara del Auditorio de Oviedo. Concierto de Navidad organizado por el ICA Oviedo. Coro "El León de Oro" (director: Marco A. García de Paz) y Coro "Los peques del León de Oro" (directora: Elena Rosso Valiña). Entrada con invitación.
Fechas con abundancia de conciertos e incluso en la misma población, como era el caso de este viernes donde mi elección, tras conseguir invitación de un "picapleitos", fue para "los leones" de Luanco en vez de El Mesías de la Catedral con Coro de la Fundación, OSPA, Paul Mann y demás solistas. Escuchar estas voces es algo que se está convirtiendo casi en obligación para mí desde finales de junio: Gijón, Mieres, de nuevo Gijón y esta vez Oviedo han sido mis pequeños peregrinajes para una cantera coral en un pueblo como Luanco que supera los propios límites geográficos. El repertorio que nos dejaron lo dominan de cabo a rabo (dejo abajo el programa) y eso se nota porque la sensación de pasárselo bien cantando la transmiten al público, comenzando por ese O Sacrum Convivium
(Luigi Molfino) con los cantantes situados en los pasillos laterales y central de la sala, haciéndonos partícipes de su sonoridad, y con Marco "dirigiéndonos" a todos. Del resto nada nuevo que comentar, la ausencia de 7 u 8 voces que apenas se notaron, algún exceso de volumen en las sopranos que no enturbia el resultado final, y lo agradecidas que resultan las tres obras que cerraron la primera parte, la del componente Jesús Gavito Pasaje Astur, la Fariñona y Marañueles de Albert Alcaraz, ambas disponibles en su último CD "Paxarines", más ese final con el popular tema filipino de Rosas Pandan (Georg Hernandez) que dejó al respetable con ganas de bailar.
La segunda parte la ocuparon "los nenos", porque este león tiene cachorros que aseguran cantera para años. Dirigidos por ese pedazo de música que es Elena Rosso, solista y componente del "coro grande", profesora, pianista y compositora, además de responsable de la técnica vocal de varios coros, consigue transmitir la alegría y las ganas de cantar de estos "peques" con un repertorio muy bien elegido, donde la expresión corporal es tan importante como la musical en obras "a capella", como la por ella compuesta Nube gris, auténtica delicia para el oido, con acompañamiento de piano (ella misma desde el piano los lleva perfectamente), con piano y flauta (¡qué buena la cantante y flautista, investigaré su nombre!) en el Gau Ilunak Ez badu de Xabier Sarasola (1960), que dejo aquí de YouTube®:

Y finalizaron con el archiconocido White Christmas de Irving Berlin en el arreglo de B. Rubiños.Las fotos desde el "celular" simplemente quieren dejar testimonio de lo bien que trabaja la cantera, su disciplina, atención y saber estar encima de un escenario, auténtica "envidia sana" para muchos otros coros. Gracias Peques.
Para cerrar el concierto qué mejor forma que hacerlo juntos grandes y pequeños, auténtica unión vocal y sensaciones imponentes de satisfacción por el trabajo hecho, dos clásicos de estas fiestas y seguramente las obras más conocidas e interpretadas en el mundo: Adeste Fideles y Noche de Paz, siempre bajo la experta dirección de Marco Antonio Gª de Paz.Un concierto que, pese a la mala educación -o al menos distinta de la mía- del llamado "respetable" (los papeles de los caramelos que nunca se acaban de abrir, los comentarios en voz alta como si en sus casa delante del televisor estuviesen, niños pequeños -y no tanto- interrumpiendo los pp, amén de los odiados politonos de los teléfonos móviles que a más de uno le sirvió para que Marco le enviase una mirada matadora... a pesar de la falta de sensibilidad de parte de los asistentes, como digo y parafraseando el título de la entrada, DE PELÍCULA.
P.D.: mínima reseña en LNE del sábado 19.

15 de diciembre de 2009

Escuchando a Alice Sara Ott

He estado escuchando desde las 20:00 horas hasta las 21:35 horas y por Radio Clásica en directo desde el Teatro de la Zarzuela de Madrid, a la pianista Alice Sara Ott, una promesa que ya es realidad (de hecho ha fichado por DG), siendo ya "una de las grandes" del teclado de nuestros días, arrancando el Ciclo de Jóvenes Intérpretes que organiza la Fundación Scherzo, y por donde pasará el día 22 de diciembre la china Yuja Wang (tras hacerlo el día antes en Oviedo, y a la que espero poder escuchar, seguramente el mismo programa con D. Scarlatti, Schumann, Schubert y Prokofiev), para finalizar el 23-F de 2010 con nuestra Judith Jáuregui (también con obras de Liszt y Chopin más Debussy y Mompou), pianista donostiarra que ha sido todo un descubrimiento para mí gracias al Disco Homenaje a Albéniz, donde también interviene mi querido Diego Fernández Magdaleno entre otros pianistas de renombre y calidad.
El programa de la muniquesa es de los que yo califico como "para todos los públicos" (pese a las toses que parecen formar parte de un paisaje sonoro que no me gusta mucho):
MENDELSSOHN: Variaciones serias en Re menor, Op. 54.
BEETHOVEN: Sonata nº 14 en Do sostenido menor, Op. 27 nº 2 “Claro de luna”.
Y en la segunda parte:
CHOPIN: Valses (selección de cinco valses, donde no ha faltado el del minuto -que dura algo más-), que ya ha grabado en disco, al igual que:
LISZT: Estudios de ejecución trascendental, S. 139 nº 9 y 10.
Fuera de programa nos regaló también su famosa "La Campanella", inspirada en PAGANINI:


No es solamente virtuosismo sino interpretación, algo que no siempre van unidos, aunque evidentemente ser alemana y con sangre japonesa creo que tiene mucho que ver, y por lo escuchado esta tarde-noche con la nieve asomando por la ventana, "no me sonó a chino".
Mientras dejo "caer" un par de cosas más:
1) El pasado 17 de octubre fallecía el músico Manuel Gas a la edad de 69 años, director y pianista acompañante de muchos artistas de la llamada música ligera (Lola Flores, Nino Bravo, Isabel Pantoja, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Jeannette, Marisol, Marifé de Triana, y Rocío Jurado, a quién acompañó durante 16 años) con sólida formación clásica pues estudió en el Conservatorio de Barcelona con los maestros Gilbert Camins (piano), Joaquín Zamacois (armonía y composición) y Juan Masía (música de cámara), entre otros, incluso tocó mucho jazz en los "felices 60" de esa Barcelona cosmopolita con otros grandes como Gerry Mulligan, Stephane Grapelli, Guy Lafitte o Bill Coleman (fuente: El Mundo.es). Siempre he dicho que música sólo hay una: la buena. Y como era "músico" en el amplio sentido de la palabra, también fue un excelente productor de muchos "musicales" representados en España (básicamente en Madrid y Barcelona) que han convertido la Gran Vía Madrileña casi en el Broadway español gracias a su buen olfato, e incluso también para la zarzuela (aquí Oviedo sí se ha convertido en su capital), donde mostró su excelencia directora desde el foso: 'La eterna canción', 'Adiós a la bohemia' y 'Black el payaso' (todas de Sorozábal) que se pudieron disfrutar en el Teatro Español de Madrid, su segunda casa. Pero como suele pasar en nuestro país, se preparó un homenaje póstumo -en vida parece que nunca reconocemos nada-, primero el día 26 de octubre en la AIE (Asociación de Intérpretes y Ejecutantes) del ínclito Luis Cobos, en el que estuvieron "los directos" para ir tomando posición y salir en las fotos. Finalmente este lunes 14 de diciembre se celebró un homenaje con los "indirectos" donde ya actuaron muchos de quienes tuvieron la suerte de trabajar con él en todos los ámbitos musicales, y donde estuvo nuestra Beatriz Díaz.
2) Quién nos iba a decir que la música barroca volvería a reverdecer, figurando en los circuitos de conciertos llenando salas no sólo con músicos consagrados sino también con la aparición de nuevos grupos y grabaciones. Lo traigo a colación porque últimamente también ha reaparecido en mi "vida musical":
Por el camino me perdí el pasado miércoles día 9 el homenaje que la Sociedad Filarmónica de Oviedo "tributó" a Alicia de Larrocha y también a Albéniz con la Iberia de Amador Fernández Iglesias, y como también parece ser habitual, me es (casi) imposible estar en dos sitios a la vez... por lo que me decanté por escuchar las obras de Rubén Díez.
Por música que no quede.

11 de diciembre de 2009

Hertha Gallego escribe sobre Penderecki


Entrada original del día 11 de diciembre de 2009 a las 00:09 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). No hay links de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y CON LAS MISMAS FOTOS de entonces!:

Este jueves 10 de diciembre recibía un comentario de mi compañera de profesión, socióloga, escritora y colaboradora de Scherzo y Opus Música Hertha Gallego de Torres (en el centro de la fotografía sacada de un artículo en larioja.com hace tres años) en la entrada de Rubén Díez (y que he publicado, no importa la "tardanza" porque siempre es de agradecer que a uno le lean y contesten) donde me permite publicar sus excelentes "Notas al programa" que reflejaba en mi entrada del día 18 de abril a raíz del concierto que el día anterior Penderecki dirigió en Oviedo con la OSPA, y donde se pudieron escuchar Als Jacob erwachte (1974), Polymorphia (1961) y el Concierto para piano "Resurrección" (revisión 2007) con el pianista coreano Kun Woo Palk de solista. Para los que no hayan podido asistir, así como para los "muy aficionados", Radio Clásica lo retransmitirá el próximo 29 de diciembre a las 20:00 horas.Paso a transcribir el texto de mi colega madrileña, con enlaces e ilustraciones de "mi cosecha", evidentemente bajados de la red:
«Ajustar el tono emocional de una determinada interacción constituye, en cierto modo, un signo de control profundo e íntimo que condiciona el estado de ánimo de los demás. Es muy probable que este poder para inducir emociones se asemeje a lo que en biología se denomina "Zeitgeber", un temporizador, un proceso que, al igual que ocurre con el ciclo día-noche o con las fases mensuales de la luna, impone un determinado ritmo biológico (en el caso del baile por ejemplo, la música constituye un "Zeitgeber" corporal)»
Quien así nos asoma al complejo mundo de la emotividad y lo somático -tan entrelazados- no es otro que Daniel Goleman, en su famoso libro "Inteligencia emocional". Introducirnos en esta esfera es empezar a atisbar un sistema de relaciones simbólicas, del cual participan riquísimas resonancias artísticas y espirituales. Kant ya estableció, en el siglo XVIII, que lo radicalmente malo no son nuestros deseos naturales. Ni siquiera la tensión entre los deseos y el deber. Para él el mal en el corazón humano se instala cuando subordinemos, libremente, el deber a la inclinación, al inclinarnos deliberadamente por la felicidad propia -tal como la concebimos- sobre nuestras obligaciones con otras personas, en la medida en que ambas entran en conflicto. Si alguien es consciente de estos dilemas es el compositor polaco Kzrysztof Penderecki, quien con Górecki, con Pärt, compositores del Este de Europa, es uno de los detonantes actuales de una renovada espiritualidad. Sus obras manifiestan una voluntad de respuesto a los retos éticos y morales del hombre contemporáneo. Nacido en el pequeño pueblecito de Debica en 1933, Penderecki es tanto compositor como director. Comenzó a estudiar composición con Skolyszewski, del que fue alumno privado, y después entró en el Conservatorio de Cracovia, donde trabajó con Malawski y Wiechowicz y donde él mismo ha comenzado a enseñar a partir de 1959. Durante muchos años su nombre fue sinónimo de música polaca de vanguardia, y su fama como explorador de nuevas texturas y sonoridades en la cuerda le precedía. Rápidamente se señaló por su radicalismo y originalidad: Emanaciones, Anaklasis, Trenodia por las víctimas de Hiroshima... y sobre todo las obras religiosas: Stabat Mater para tres coros (1962), Pasión según San Lucas (1965), Ultrenya (1970). Pero en las dos últimas décadas, sus constantes alusiones a los siglos XVIII y XIX en sus obras corales y en sus óperas, así como en sus composiciones instrumentales, en definitiva, sus "retornos", han retado muchas asunciones sobre cuál es la naturaleza y el propósito de la música contemporánea Segunda Sinfonía (1980), Concierto para violín nº 2 (1995), Passacaglia (1996). Como director empieza en 1972, grabando siete de sus obras para EMI. Desde entonces ha dirigido por Estados Unidos y Europa, y su nombre está tan asociado al de Shostakovich como al de sus propias composiciones. Este es un autor que se ha comprometido a fondo, sobre todo en su más reciente obra, con los dramas del mundo real, a veces piadosamente, otras con rabia, pero nunca sin pasión. Adrian Thomas, en el artículo que le dedica en el popular "Grove" asevera que "sus cambios estilísticos han planteado a menudo más preguntas que respuestas". Tal vez sea ésta la finalidad del artista. La de interrogar, lo más incisivamente que pueda, al medio que le acoge tan ambiguamente. Hace años el añorado Federico Sopeña, al trazar los prolegómens de su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, titulado "La música en la vida espiritual", consideró insuficiente la habitual distinción entre música religiosa y profana, estableciendo que al menos habría que distinguir entre una música eclesiástica (o litúrgica, diríamos), concebida y hecha para el culto divino; la música religiosa por el tema, por el carácter, no pensada para la iglesia, sino para el concierto, y lo que él denominó la "música profana grave", música profana, pero con un acento especial de gravedad "con un contenido en su mensaje que apunta hacia un diálogo con Dios". Música religiosa pensada para el concierto es sin duda la pieza "Als Jacob erwachte", "El despertar de Jacob", concebida en 1974, en la que el difícil equilibrio entre los riesgos de la experimentación vanguardista y el característico tono que impone lo litúrgico son magistralmente salvados. Ello se debe también al especial misterio escogido, tratado con delicadeza, tensión y eficaz manejo de las emociones. Estamos en el impresionante libro del Génesis (28, 16). Jacob ha tenido un sueño en el que Dios se le ha aparecido, haciéndole la promesa de que no le abandonará, ni a él ni a su descendencia. "Despertó Jacob de su sueño y se dijo: Ciertamente está Yahvé en este lugar, y yo no lo sabía". El versículo siguiente nos transmite el terror que siente en la presencia divina, "temor y temblor", como resumirá más tarde San Pablo y nos hará llegar Kierkegaard. "¡Qué terrible es este lugar! No es sino la casa de Dios y la puerta de los cielos". Sin embargo, poco a poco Jacob se tranquiliza y le invade la esperanza. Dios le ayudará. El episodio se cierra con su sosiego. Penderecki ha captado la especial fascinación del momento. Varias llamadas de los metales simbolizan el despertar. Los instrumentos sugieren la zozobra, la angustia, por medio de crescendos y de glissandis; el color orquestal es sombrío. Como gran número de sus contemporáneos y compatriotas, el compositor abandona los procedimientos vanguardistas más "duros" a mitad de los años 70 para dar a la melodía lírica un rol central tanto en su música vocal como instrumental. Una de las primeras obras en las que ocurre esto es en "El despertar de Jacob". El breve final luminoso de la composición es un signo de que la liberación ha llegado. Yendo retrospectivamente en el tiempo, encontramos una obra juvenil "Polymorphia", estrenada en Hamburgo el 6 de abril de 1962 bajo la dirección de Andrzej Markovski, y escrita un año antes; esto es, cuando Penderecki no contaba aún treinta años de edad. Escrita para cuarenta y ocho instrumentos de cuerda por encargo de la Radio de Hamburgo, el compositor alcanza con ella los límites de las posibilidades sonoras de esta "familia" tan prestigiosa de la orquesta. Siempre nos ha parecido -y es opinión que comparten algunos intérpretes- que los instrumentos de cuerda, y sobre todo el violín, se asemejan mucho a la voz humana y, tal vez por ello, son muy expresivos, muy melodiosos. Herramientas líricas, en definitiva. Penderecki da una vuelta de tuerca a este concepto y los hace chillar, aullar, en una confusión casi selvática que invade la conciencia del oyente y le hace percibir agudamente la dicotomía sonido-silencio. La obra comienza con un gruñido sonoro, apenas perceptible, que se va ampliando lentamente, en el seno del cual se elabora progresivamente un diálogo de glissandi, que deviene cada vez más denso, recordando lejanas entonaciones voces y ecos. Después de una caída del sonido, se produce una nueva y aterradora fase, con abundante empleo de efectos acústicos, ruidos de armas, golpes col legno, secas sonoridades. El último episodio de la obra condensa seguidamente los sonidos en intensos racimos, desencadenando un poderoso tumulto. ¿Desvelaremos la sorpresa final? Brusco silencio. Acorde perfecto de do mayor. Fin. Si algo demuestra Penderecki desde los comienzos de su exitosa carrera es su gran instinto dramático y un temprano eclecticismo que, lejos de comulgar con la vanguardia ortodoxa, busca sus propias texturas y vías de expresión. Se impone el contraste de la última producción del compositor. El Concierto para piano "Resurrección", escrito entre 2001 y 2002, y revisado en 2007, que originalmente fue concebido en el estilo de un "capriccio". El azar quiso que se cruzase el horroroso e inaudito atentado de las Torres Gemelas (11/9). Penderecki mismo nos cuenta que después de esto "la concepción cambió completamente, decidí escribir una obra mucho más seria y más oscura. Corté parte del material, volví de nuevo hasta cierto punto de la estructura y añadí un coral que primero aparece de manera brusca en un tercio de la música y reaparece dos veces, la última vez al final del Concierto. Entonces se toca despacio, allegro moderato, y después de unos pocos pulsos más rápidos el Concierto termina". Otro añadido fue el de las campanas de iglesia (con cinta magnetofónica) y tres trompetistas, situados en la parte superior de la sala. El Concierto para piano de Penderecki ha sido visto por algunos como un exponente otra ves del "social-realismo", quizá por su simplicidad de forma y sonido, y su expresividad neorromántica, aunque como señala agudamente el crítico Stefan Kisielewski, si vamos a ser precisos, tendríamos entonces que llamarlo "socialrealismo litúrgico". El título "Resurrección" debiera ser entendido, según el compositor, "en un contexto más extenso, simbólico y universal. Surge del coral que cruza la obra y es un símbolo de la victoria de la vida sobre la muerte, de la fe que nos proporciona consuelo. Compuse el coral justo después de la tragedia de Nueva York. Se trató puramente de un impulso humano y, al mismo tiempo, de un gesto de protesta contra la crueldad". No hay que perder de vista que sin citar explícitamente a Penderecki, Tomás Marco, a quien siempre volvemos a consultar con provecho en estos casos, en un reciente y cuidado estudio, "La creación musical en el siglo XXI", encuadra a varios autores de la extinta Unión Soviética y de los países del Este en un cierto minimalismo místico que el compositor de "Fetiches" hace recaer dentro de la "nueva simplicidad". Y afirma: "Hay autores a los que interesa una máxima precisión de forma y expresión con los menos elementos posibles, y en ese sentido no son estrictamente minimalistas, pero aspiran a la máxima simplicidad, incluso cuando tenga que ser circunstancialmente compleja. No se trata tanto de simplificar material o procedimientos, cuanto de practicar un concepto que consiste en eliminar lo superfluo, por muy complejo que sea el punto de partida". Las palabras con las que Marco termina esta argumentación parecen escritas para el autor polaco: "No se puede impedir que algunos compositores se planteen cambios más o menos bruscos (que pueden repetirse a intervalos de tiempo) de su pensamiento musical o de la técnica que aplican. Incluso no puede impedirse que prefieran saltar contínuamente de un lugar a otro. Al fin y al cabo, las mismas vanguardias de toda la vida nos habían asegurado que cada obra es única. ¿Por qué no podría ser único cada momento técnico o estético? Al final, la obra de todo compositor acabará por adquirir una cierta línea coherente y unitaria a lo largo de las más variadas aventruas y cambios posibles, por esto tan repetido y no por ello falto de que el estilo es el hombre".
La foto de arriba aparece Penderecki , director vitalicio de la OSPA, con mi querido Diego Fernández Magdaleno, y la que cierra esta entrada, con el chileno Max Valdés, actual titular de la OSPA, tras dirigir la Segunda Sinfonía del polaco. De nuevo agradecerle a Hertha Gallego de Torres su excelente aportación sobre estas tres obras de Penderecki a un programa que dejó excelente recuerdo entre los músicos y melómanos que pudimos disfrutarlo.
M. Valdés y K. Penderecki

9 de diciembre de 2009

Director y compositor: Rubén 10

Miércoles 9 de diciembre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro. Coro de Cámara "Sabugo Filarmonía", director: Rubén Díez Fernández. Obras de Bruckner, T. L. de Victoria, Padre Prieto, Rubén Díez, Victorino Echevarría y Ángel Émbil Ecenarro.
Debut en la capital del Coro de Cámara "Sabugo Filarmonía" que dirige el músico avilesino Rubén Díez, repetición del que ofrecieron el pasado 27 de noviembre en Avilés, con dos partes bien diferenciadas, la primera de música sacra donde interpretaron:Pange Lingua (Bruckner), Ave María (Victoria), Locus Iste (Bruckner), In Monte Oliveti (Padre Prieto), más tres obras del director, pianista, arreglista coral y compositor avilesino: Ave María, Kyrie en Mi menor y Sanctus. El coro de voces con muchas horas de vuelo a sus espaldas pero algunas bajas (se presentaron 3-4-3-3, SATB) fue de menos a más, aunque mermado por gripes y demás virus que nos están afectando a todos. Algo desigual en cuanto a técnica (hay que vigilar más la emisión y la dinámica) y equilibrio sonoro, tal vez necesitados de voces y ensayos, demostró profesionalidad y un empaste conseguido sobre todo en las obras del director, sumándose la buena acústica del templo de la Plaza Mayor carbayona. Rubén Díez tiene ya un sello propio en su estilo compositivo (Ensayo para orquesta sobre un tema popular asturiano), siendo en el campo coral más clásico o mejor académico que en el orquestal, ya demostrado en sus muchos arreglos de ciertas reminiscencias sudamericanas (mucha música vocal argentina) e incluso jazzísticas (no debemos obviar su faceta de pianista), con armonías que subrayan siempre el texto, homofonía bien construída y disonancias muy agradables que van tejiendo un ambiente sonoro ideal para el latín, coqueteando con texturas casi instrumentales que finalizan siempre en el acorde perfecto.Me gustó mucho su Ave María, curiosamente su primera obra coral, el Kyrie bien llevado y algo más "clásico" en cuanto a construcción, y sobre todo el Sanctus (bisado al final), realmente ya con un estilo propio muy marcado (conocedor del mundo coral), que fue compuesto para la boda de nuestra amiga común la soprano Beatriz Díaz el pasado 15 de agosto (y hoy presente, con su marido Jorge Fernández, en el concierto recién llegada de Italia (ver la foto del final *), a quien el avilesino ha acompañado muchas veces al piano (ambos inauguraron el Auditorio de la Casa de Cultura de Mieres) y la ha dirigido tanto en la zarzuela de Fernández Caballero "El dúo de La Africana" como en su obra escénica "La carrera de América", todo un éxito en su estreno.
La segunda parte nos traería el repertorio profano más habitual de los coros asturianos y por tanto "trillado" -en el buen sentido- por sus voces (salvo las dos obras del director): No llores né (V. Echevarría), Chalaneru (arm. Á. Émbil), Cierra los Ojos y La Partida (Rubén Díez), Verbum Caro Factum Est (Anónimo) para cerrar con el clásico navideño Adeste Fideles, que aprovecho para comentar lo bien interpretado que quedó, sin caer en lo chavacano o populista, bien matizado, vocalizado, afinado y con un tempo que nos permitió disfrutar de las sonoridades de San Isidoro. Del resto, como en la primera parte, desigual y de menos a más, destacando como ya dije las obras de su director, la "nana" y esa "habanera" de nuevo con el sello Díez, que espero pasen a formar parte del repertorio coral. De hecho me consta que le están solicitando sus partituras, tanto de sus arreglos como de estas composiciones, desde muchos coros nacionales, tan necesitados de renovación en sus programas, y donde estas obras ayudarán a enriquecer el bagaje musical de las mismas. Si se me permite la licencia: quito la tilde de su apellido y me quedo con el compositor Rubén Diez (de 10).
* ÚLTIMA HORA
Anna Malavassi, Riccardo Muti y Beatriz Díaz
P.D.: En el canal propio de "Sabugo Filarmonía" en YouTube© están subiendo algunos vídeos rodados por Yolanda Secades, con los temas de Rubén Díez, como el Ave María o Cierra los ojos que dejo a continuación. También están el Kyrie y el Sanctus.
AVE MARÍA (de Rubén Díaz) con el Coro de Cámara "Sabugo Filarmonía", dirigido por el compositor:
CIERRA LOS OJOS (de Rubén Díaz) con el Coro de Cámara "Sabugo Filarmonía", dirigido por el compositor:

6 de diciembre de 2009

Música Antigua (aunque moderna) desde Asturias

Sábado 5 de diciembre, 19:30 horas. Centro de Cultura Antiguo Instituto, Gijón. Presentación de la Academia de Música Antigua de Gijón. Forma Antiqva: "Concerto Zapico", con obras de los siglos XVII y XIII -Blasco de Nebra, Santiago de Murcia, Joseph Ximénez, Pablo Bruna, Diego Ortiz, Antonio de Cabezón, Santiago de Murcia y Domenico Scarlatti, entre otros-. Entrada libre (completándose el aforo de 120 localidades).
Tras la presentación en sociedad de la Academia de Música Antigua de Gijón a las 18:00 horas con una conferencia de Javier Guijarro e ilustraciones musicales a cargo de los hermanos Zapico, recién llegados de Belgrado (tras hacer noche obligada por los aviones en Munich) donde actuaron en el Instituto Cervantes el miércoles 2, y en un periplo que incluso les ha llevado a Pekín en septiembre pasado, en un salón de actos del antiguo Instituto Jovellanos lleno a rebosar, la formación de estos hermanos de Sama en su estado puro de trío: clave (Aarón), tiorba (Daniel) y guitarra barroca (Pablo) ofrecieron lo mejor de su repertorio no sólo iberoamericano sino también el italiano "adoptado", en un programa perfectamente diseñado con distintos bloques que evitan el aplauso entre obras y dan una unidad interpretativa de calidad inmejorable, donde cada uno de los intérpretes muestran su virtuosismo instrumental a solo y el perfecto engranaje del conjunto, esa etiqueta de la familia Zapico que les está llevando a triunfar por todo el mundo (más incluso que en su tierra) y a ser reconocidos en el siempre difícil mundo de la llamada música antigua, no siempre presente en los circuitos de conciertos habituales.
No voy a descubrir esta formación a la que le dediqué recientemente una entrada, y que son la portada de diciembre de la prestigiosa revista musical hispana Scherzo, con una entrevista al hermano mayor que deberían leerse los gestores culturales (si es que queda alguno que podamos llamar así) y muchos políticos de turno...
Será difícil volver a escuchar en Sama músicos de la fama mundial de Jordi Savall o mantener un Festival de Música Antigua pese al esfuerzo de esta familia, pero al menos nos estan dejando unas grabaciones históricas y actuaciones memorables (con la soprano María Espada entre otras) que están llevando el nombre de nuestra Asturias por todo el mundo, incluso obteniendo premios impensables para una agrupación como la que nos ocupa. No sólo llena páginas en blogs hablando de sus trabajos o grabaciones sino que tienen tiempo para ofrecer conciertos didácticos que llevan la música antigua a nuestro alumnado de colegios e institutos, no muy habitual en los tiempos que corren. Incluso en YouTube® nos regalan algunos de sus vídeos y podemos encontrar páginas donde escuchar algunos de sus trabajos o incluso la entrevista radiofónica de agosto pasado para Radio Praga. El Händel de "Amore X Amore" lo adquirí a la salida del concierto (estaban a la venta todos los anteriores) y pasa a ser de escucha obligada para todo melómano que se precie. Xabier Sábata pone la voz de contratenor (abajo dejo una muestra en vídeo) al que acompañan los hermanos Zapico más los instrumentistas Enrique Solinís Azpiazu (guitarra, tiorba y archilaúd) y Rami Alqhai (viola da gamba) para un disco producido por el sello alemán Winter & Winter y grabado en la Sala de Cámara del Auditorio de Gerona en mayo pasado.
Solamente me queda volver a darles las gracias por su trabajo y animarles a seguir la línea marcada tras 10 años. Al menos siempre serán "profetas en su tierra" aunque muchos ni les conozcan...