30 de noviembre de 2010

Arturo Reverter y Kraus

Lunes 29 de noviembre, 19:00 horasClub de Prensa "La Nueva España": Presentación del Libro de Arturo Reverter "Alfredo Kraus: Una concepción del canto", de Alianza Editorial.
Tras el jarro de agua fría que supuso la noticia a primera hora de este lunes que Juan Diego Flórez cancelaba el concierto del próximo sábado 4 de diciembre en el Auditorio de Oviedo (con todo vendido desde hacía semanas), al menos y pese al gélido fin de mes asturiano, la alegría estuvo en el "preámbulo" al concierto del martes 30 (ambos eventos organizados por la Asociación Lírica Asturiana "Alfredo Kraus"): la presentación del libro a cargo de todo un especialista y amigo de "El tenor" rodeado de un reparto de lujo que comentaba desde el blog del móvil (celular): Carlos González Abeledo (presidente de la Asociación), Rosa y Franciso Kraus (hija  y hermano del tenor), Francisco Cortina (de Alianza Editorial), más "las voces del homenaje": Milagros Poblador (soprano y alumna de Alfredo Kraus) y Celso Albelo (tenor), todo un lujo desde su llegada a Oviedo (del antes daría para llenar mucho espacio) y pese a que sólo fuese un aperitivo antes del "plato fuerte".
La nueva obra sobre Alfredo Kraus supone la última aportación no ya a la biografía sino a "la concepción del canto" de nuestro tenor más universal fruto de más de 20 años de conversaciones entre el autor y el cantante. Todavía no he podido leer el nuevo libro pero si Don Arturo es un imprescindible en el Ars Canendi y Don Alfredo su mejor representante, de la común unión tiene que resultar otra joya que espero degustar y compartir desde aquí. La propia presentación antes de ¡un lunes! con el Barça-Real Madrid (5-0) desalojando carreteras y calles a partir de las 21:00 horas del gélido lunes, para mí también fue "una goleada", y eso que faltaba el auténtico partido del martes del que espero compartir crónica.
P. D. 1: Reseñas en La Voz de Asturias y del acto de presentación en LNE del martes 30.
P. D. 2: Presentación del libro en Sevilla (ABC).

29 de noviembre de 2010

El León también "de Oro" con las voces masculinas

Domingo 28 de noviembre, 20:00 horas. II Encuentro Coral de Música Sacra: Iglesia de la Asunción, Gijón. Orfeón Real Grupo de Cultura Covadonga (director: David Roldán Calvo); Voces Masculinas de "El León de Oro" (director: Marco A. García de Paz).
He bautizado con permiso de la R.A.E. (a la vista de su gusto por actualizar el español) como leónigans a los hooligans que seguimos fervorosamente al Coro "El León de Oro" de Luanco, sean sus "Peques", el Coro al completo o la más reciente formación con las voces graves o si se quiere, masculinas. Y de nuevo Gijón era el lugar de encuentro para seguir disfrutando con sus conciertos, esta vez cerrando el ciclo de cuatro actuaciones que conformaron este segundo encuentro de música sacra organizado por el RGCC con su Orfeón de anfitriones (algo más que teloneros como se autoproclamaron), y con la colaboración de FECORA, la propia Parroquia de La Asunción y la Consejería de Cultura y Turismo del Principado.
Las obras seleccionadas repasaron distintas épocas, autores, idiomas y estilos desde nuestro Siglo de Oro hasta el recién estrenado Siglo XXI, como se puede comprobar en los programas.
El Orfeón RGCC dirigido por David Roldán tras la primera obra de Christopher Tye, pasó a interpretar las obras agrupadas por pares, según fue explicando el propio Roldán:
Polifonía renacentista española de Guerrero frente a la actual del malagueño Manuel Jesús Sanchidrián Torti con su Pater noster (realmente rompedor), la asturiana del Padre Prieto con su In Monte Oliveti y el O sacrum Convivium de nuestro querido Jesús Gavito Feliz, en Jaén por motivos profesionales que no pudo reforzar a sus compañeros, con esta obra dedicada precisamente a los organizadores en 2008; finalmente el siempre complejo siglo XX, esta vez con el arreglo bachiano del noruego Knut Nystedt en Inmortal Bach y ese Hymn to the Virgin para doble coro del gran Benjamin Britten, obras todas de diferente dificultad que la masa coral del "Grupo Covadonga" solventó con desigualdad aunque buen color y empaste.
Y las voces masculinas de "El León de Oro" no defraudaron a los muchísimos seguidores que abarrotaban la iglesia en una tarde-noche gélida. Son capaces de afrontar cualquier repertorio con total solvencia, a 4, 5 ó 6 voces, desde el renacentista de Morales, Victoria, Palestrina o Tallis, con un tactus muy conseguido y un colorido inusual en coros de voces iguales. El repertorio romántico tampoco les es ajeno porque el Mendelssohn coral lo bordan y no digamos ya de Brahms, pues son capaces de una dicción perfecta incluso en alemán. De hecho fueron las propinas al final del concierto. Con sólo 17 voces como las escuchadas este domingo, los resultados alcanzados no podían ser mejores y el romanticismo no pasará de moda nunca.
Más el repertorio del siglo XX, al igual que con el coro completo, parecen haber nacido para él porque las dificultades de estas obras las solventan con todas las cualidades que los aficionados y entendidos saben valorar: afinación exquisita, dinámicas de vértigo con unos ff siempre delicados pese a la potencia, musicalidad innata y difícil para las obras sacras (el Ave Maria del Padre Aita Donostia fue impresionante) sin preocuparles el idioma (Poulenc resultó nuevamente mágico), para finalizar con el Kyrie de la "Missa Tiburtina" compuesta por la pedagoga, directora coral y compositora canadiense Ramona Luengen precisamente para coros masculinos, que comienza a ser habitual en grabaciones pero también en los conciertos de "Los leones", lo que siempre es de agradecer por lo que supone de renovación de repertorio y descubrimiento de tanta música coral buena.
Enhorabuena de nuevo aunque como "leónigan" se me podrá achacar poca objetividad, pero de verdad que como comentaban otros asistentes, este coro está en la División de Honor.

27 de noviembre de 2010

Don Alfredo se sentiría orgulloso

Viernes 26 de noviembre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro El Real: Clausura del VI Ciclo de Música Sacra "Maestro de la Roza": Vetera et Nova, Escolanía de San Salvador (Gaspar Muñiz Álvarez, director; Elisa García Gutiérrez, órgano y directora Pueri Cantores).
Emotivo y difícil concierto el que prepararon los organizadores de este ciclo bajo el título genérico de "El hombre que busca"que tuvo como colofón las palabras de Ignacio Rico Suárez, Presidente de la Escolanía (y autor de la foto que abre esta entrada) agradeciendo el trabajo de todos los que han hecho posible que un ciclo de música sacra llenase todos y cada uno de los conciertos en los cuatro viernes de noviembre como si de un milagro se tratase en los tiempos que corren.
El título "Vetera et Nova" de las obras elegidas para este frío viernes carbayón, que no impidió hacer cola en la plaza treinta minutos antes del concierto, reflejaba a la perfección lo que significaba: música "vieja y nueva" porque partían de los "viejos" cantos gregorianos, cantos llanos, religiosos... que los distintos armonizadores usaron para reconstruir unas obras llenas de "nuevas" disonancias que hacían aún más difícil lograr los resultados finalmente alcanzados, pero también voces "viejas y nuevas" pese a la juventud de la agrupación que fundase en 1973 nuestro querido Alfredo de la Roza Campo, Don Alfredo, viejas porque aún quedan de las primeras y nuevas por los Pueri Cantores que dirige la gran profesional que es Elisa García, alcanzando más de 70 voces en la actualidad con lo que la continuidad está más que asegurada.
El repertorio lo dejo arriba escaneado tal cual, para pasar a comentar algún detalle como estar todos los cantantes en el altar mayor (que tampoco tenía una iluminación del todo adecuada para "los mayores" al quedar algo en penumbra la parte trasera) y "los pequeños" estoicamente delante aunque no participasen en todas las obras (hubo incluso alguna indisposición rápidamente resuelta), así como las campanadas de las 9 de la noche tanto de la iglesia como el "Asturias Patria Querida" del carillón de la Caja de Ahorros, que quisieron sumarse al concierto final.
En el apartado puramente musical, las cuatro primeras interpretaciones estuvieron a cargo de los veteranos de la Escolanía dirigidos por Don Gaspar (siempre diapasón en mano), arrancando algo inseguros el arreglo de Koester, mejor en el de Marco Frisina, para sumarse el órgano en la armonización del director, compositor y también organista David Willcokcs, obra muy difícil afinación y empaste añadido por la ubicación de coro y órgano, de espaldas ambos y con el instrumento no en muy buen estado pese a los esfuerzos que está llevando a cabo sin ningún apoyo oficial Jorge Méndez y el párroco D. José Luis Alonso Tuñón. Lástima porque sucedió otro tanto en la armonización de Andreas Boltz cuando en la segunda parte de la obra (Nova canticum) entró un órgano demasiado "lleno" con una trompetería desafinada que obligó a forzar el volumen vocal de los escolanos.
La organista bajó corriendo para dirigir la quinta obra sólo a los Pueri Cantores, con más problemas de los deseados en la armonización de Oliver Sperling (director del Coro de la Catedral de Colonia). Tras llegar de regreso a los teclados, todos juntos afrontaron el O Filii et Filiase en armonización de Bernhard Blitsch, donde con las disonancias de la obra y un tutti desafinado en el órgano me hizo difícil captar toda la esencia de esta composición.
Menos mal que a capella se "desquitaron" y mostraron toda su calidad vocal y de muchos ensayos en el Alleluia de Oliver Sperling, probablemente lo mejor del concierto junto con "los Pueri" en el Pange lingua gloriosi de Winfried Bönig (también ligado a la Catedral de Colonia), pues los "pequeños" han trabajado duro para afrontar repertorios de esta dificultad, y el descanso hasta el final del concierto se lo ganaron.
La parte final solamente con "los mayores" más tranquilos y confiados, seguros en afinación y empaste, nos brindó las armonizaciones de Thomas Martin Kuras (1950-1997) sobre el Adorote Devote, y del Cardenal florentino y compositor Domenico Bartolucci con una soprano pueri solista que cantó como los ángeles 1(Andrea Pardo, gracias a Iván Román) el O sacrum Convivium (también de lo más destacable del concierto), para finalizar, como no podía ser menos, con los "veteranos" ya en primer plano cantando el Lex Domini de Don Alfredo, ese "Gradual para la fiesta del Apóstol Santiago", realmente emotivo por todo lo que encierran el autor y esta obra para el propio ciclo del Camino desde El Salvador a Santiago de Compostela, pues ya está escrito que quien va a Santiago y no al Salvador, visita al Siervo pero no al Señor.
Y qué mejor propina que volver a escuchar la obra estrenada el pasado año 2009 en este Ciclo también "En memoria de Don Alfredo" por encargo de la propia Escolanía: In Paradisum del polaco Henrik Jan Botor (también gran organista), que pese a su tesitura tan aguda y "tirante" para los tenores, emocionó a intérpretes y público por esa oración cantada en espera de La Resurrección, aunque la música mantenga Siempre Vivos a sus "fieles servidores", y Don Alfredo sigue entre nosotros...
A la salida compré el CD doble "Omnes" que ya está sonando en casa y recopila 35 años de vida coral desde Oviedo al mundo con algunas obras de su fundador que resuenan en todo el orbe. Dejo aquí la publicidad de la Escolanía y el programa con sus próximas actuaciones, porque se merecen todo el apoyo posible para continuar con su labor.

P. D. 1: Crítica de Iván Román en LNE del lunes 29.

26 de noviembre de 2010

Volví a picar pero me salvó Turina

Jueves 25 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano "Luis G. Iberni": Pedro Ricardo Miño (piano), Ricardo Miño (guitarra), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Obras de Arturo Pavón (1930-2005) y Joaquín Turina (1882-1949).
Me lo temía pero siempre tropiezo en la misma piedra o como se dice coloquialmente, volví a picar. Mal comienzo para unas Jornadas de Piano por las que pasarán Jean-Yves Thibaudet, Miguel Ituarte, Barry Douglas, Grigory Sokolov, Javier Perianes o el mítico Gustav Leonhardt (si llega hasta mayo de 2011 en condiciones).
El Miño Niño, hijo del guitarrista, es un pianista sevillano hasta la médula que lleva el flamenco en la sangre y lo demostró con la propina familiar donde hicieron hasta devaneos con un Asturias Patria Querida de lo más "trianero", pero creo que no era el día ni el programa apropiado para estas Jornadas. Tal vez Miño Grande pensó que deberían regalarnos algo de flamenco más puro, aunque nos tirásemos hora y cuarto de "sufrimiento", y le dedicó la propina al director italiano (supongo que sabedores de lo que debió de pasar), recordando que El Flamenco ya es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, pero evidentemente por ser inmaterial su sitio no está en las partituras por mucho que lo intenten... Y ya puestos a buscar  para las Jornadas pianistas "distintos" me quedo con Chano Domínguez, con Michel Camilo o ya para ser más papista que el Papa, con David Peña Dorantes.
Puedo entender que se amplifique un poco la guitarra pero ¡no el Steinway del Auditorio! que no tenía ni la tapa, y con unos niveles tan exagerados que desvirtuaron totalmente la interpretación, llegando a tapar a la orquesta. Si además de la reverberación artificial sumamos la de la sala y la propia del piano con un uso excesivo del pedal (nada académico), la barbaridad alcanzó niveles pecaminosos para mi oido. La duda está en saber si el pianista aprovechó el despropósito a propósito para lograr ff tocando p (siempre más llevadero), aunque los pp no se percibieron tan siquiera.
En noviembre del año pasado pude asistir a este mismo espectáculo pero enmarcado en los 25 años de la Peña Flamenca "Enrique Morente" de la que el actual alcalde de Oviedo Gabino de Lorenzo fue presidente y entonces cedió el Auditorio más 88.000 € de subvención), razón por la que lo escrito de la obra de Pavón entonces me sirve para ahora (crisis incluida). En 2009 fue más de lo mismo con Paco Cepero a la guitarra (mucho mejor que El Miño Grande) y Max Bragado en el podio, con la viuda de Pavón la cantaora Luisa Ortega también presente, y marchándome al descanso porque ya no podía más. En el "celular" ya escribía ofendido al descanso que no hubo ni pellizco ni duendey esta vez no entiendo qué capricho trajo de nuevo esta obra (incluyendo la clá flamenca en el palco de autoridades aunque lo supongo) ni las decisiones del ingeniero de sonido (?). Además era el "bautizo" de Marzio Conti (tras la marcha antes de lo previsto de Haider) con la que será su orquesta, que creo merece mejores repertorios porque está francamente bien. Como dicen ahora, vaya marrón para estrenarse, menos mal que el italiano se confiesa un todoterreno y los solistas sonaron perfectos e incluso brillantes en las intervenciones correspondientes: Gabriel Ureña (cello), Igor Sulyga (viola) y sobre todo Julio Sánchez Antuña (clarinete bajo).
Pero era la segunda parte la que me había traído hasta Oviedo con la Sinfonía Sevillana, Op. 23 de Joaquín Turina, obra que explica como siempre bien mi admirado Ramón Sobrino en las notas al programa, y de la que guardo un vinilo en la versión de la ONE con Ataulfo Argenta como primera referencia discográfica. Del compositor sevillano lo primero que escuché en mi juventud fue La oración del torero por la Orquesta de Cámara de Asturias dirigida por el siempre recordado en Asturias Benito Lauret, en el desaparecido Teatro Capitol de Mieres, y me encantó. Incluso pude escuchar la versión original para cuarteto de laúdes.
Parecía que escuchar la sinfonía de Turina tras Arturo Pavor volviese a recuperar y reafirmar la música española bien compuesta y atemporal por su vigencia, pese a los 90 años de la obra (estrenada en el Gran Casino de San Sebastián el 11 de septiembre de 1920). Músico y música de fantasía, de ensueños, de colorido, de alegría y de lirismo sin perder el orden y la forma, como su amigo Falla, y andaluces todos pero siempre con esa musicalidad universal sin populismos mal entendidos y bebiendo de las fuentes pero desde el buen oficio. Tengo que felicitar a la orquesta por su excelencia interpretativa (una maravilla los solos del concertino Andrei Mijlin como en él es habitual), y muy bien llevada por Marzio Conti que la tenía perfectamente estudiada como pudimos comprobar al escuchar cómo llevó los tres movimientos con una agógica importantísima y difícil en esta obra, sintiéndola suya y contagiándoles sus ganas de trabajar. Al menos se rompió el dicho de que "segundas partes nunca fueron buenas".
P. D. 1: Reseña en LNE del viernes 26.
P. D. 2: Crítica de Joaquín Valdeón en LNE del sábado 27, totalmente de acuerdo con ella.

25 de noviembre de 2010

Diego ¡ENHORABUENA!

A mi querido y admirado Diego Fernández Magdaleno, el Ministerio de Cultura le ha otorgado el Premio Nacional de Música 2.010 en la modalidad de interpretación (junto con Elena Mendoza en composición), que ha recogido ampliamente la prensa nacional este 24 de noviembre, así como las amistades blogeras, muchas de las cuales tengo como tales en este.
La alegría es mayor cuando se hace justicia con un premio a un hombre bueno en el sentido machadiano, trabajador incansable no ya desde el Conservatorio de Valladolid sino desde su faceta de concertista plenamente implicado en interpretar la música de nuestro tiempo (pasado, presente e incluso futuro cercano), enorme sobre todo como persona y de una humildad que refleja con sus propias palabras "Soy únicamente una persona enamorada de la música, de su auténtica vocación", escritas en su blog "Las palabras del agua". Tal vez compartir amor y vocación me llevó a seguir su trayectoria y a poder conocerle personalmente en León el 18 de septiembre de 2009, celebrando el "Año Albéniz" y engrandeciéndome como persona al poder sumarme a sus amigos reales y no sólo virtuales, comprobando en vivo lo que Internet nos había unido, conviviendo en la distancia cercana del Facebook©, intercambiando muchos y profundos comentarios, enviándole como ya es costumbre en mí "MUCHO CUCHO®" para sus conciertos, descubriendo intérpretes y obras que sin su convicción seguirían mudas en el papel.
Pianista y amigo de pianistas, grande entre los grandes docentes e intérpretes aunque las etiquetas no nos gusten, y menos la de "especialista en música contemporánea". MÚSICO, así con mayúsculas, y ya está...
No quería desaprovechar esta ocasión y volver a decirle
GRACIAS AMIGO.

Mozart "de libro"

Miércoles 24 de noviembre de 2010, 19:45 horas. Teatro Filarmónica de Oviedo, Concierto 14 del año (1.847 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo). Orquesta Clásica de Asturias, Laura Fonseca Casais (violín), Daniel Sánchez Velasco (director). Obras de Mozart.
Como escribía desde el teléfono "Champion Mozart", porque pese a la retransmisión de partidos de la Champions League, los melómanos seguimos a lo nuestro, incluso con mucha gente joven y estudiantes de música. El concierto de la centenaria sociedad que preside Jaime A. Buylla volvía a traernos a esta joven orquesta comandada por el clarinetista, compositor y director avilesino Daniel S. Velasco, formación amateur pero con una profesionalidad digna de elogios así como los objetivos que se ha marcado, entre el que está el de "colaborar con diferentes entidades para acercar la música al público", y a bien que lo están logrando, luchando contra cualquier imponderable no sólo deportivo, con una plantilla muy joven y nunca estable, esta vez "reforzada" por cuatro profesionales (concertino más principales de violines segundos, violas y trompa) que les dan la tranquilidad siempre necesaria y el equilibrio imprescindible amén de su magisterio y buenos consejos para sus futuros y dignos sucesores.
El programa elegido continúa su línea de trabajo desde la base, un repertorio clásico realmente y por el que todos los músicos tienen que pasar, esta vez un monográfico Mozart.
La Obertura Il rè pastore, K. 208 es una página breve pero acertadísima para arrancar la velada, con una entrada vigorosa y nada dubitativa, así como un tempo valiente que sirvió para "calentar dedos".
A continuación pudimos disfrutar del Concierto de violín nº 3 en SOL M, K. 216 con Laura Fonseca Casais de solista. Obra de estilo galante e influencia francesa pero con una importancia y peso orquestal incluso durante las intervenciones del violín, con una excelente "concertación" entre el podio y la artista local cada vez más madura y continuadora de una saga de jóvenes violinistas muchos de los cuales ya han estado en los atriles de esta formación. El Allegro tras el preludio orquestal con los dos temas y la repetición de los mismos por parte del solista desembocaron en una extensa cadenza muy bien ejecutada, con sonido amplio y contundente unido a una musicalidad innata en esta intérprete. La parte dialogada con orquesta nos trajo un buen trabajo del oboe. El Adagio es una de las perlas mozartianas, con los pizzicatti tan característicos (que también usará en los conciertos de piano) y mucho trabajo orquestal, en especial la madera, de nuevo bien llevado por todos ellos. El último movimiento (Rondeau: allegro) festivo y gracioso con los intermedios variados y tantos cambios no sólo rítmicos sino de compás, tempi y amplia dinámica como corresponde al "estilo galante" del Clasicismo, resultó de una frescura que solamente la juventud es capaz de transmitir. La dirección sacó de la partitura la delicada instrumentación de este final de un concierto donde de nuevo la violinista local consiguió comunicar con el público que le dedicó grandes ovaciones.
 
La segunda parte estuvo ocupada por la Sinfonía nº 40 en Sol m., K. 550, probablemente la más célebre de Mozart. La versión escuchada fue la que lleva clarinetes, por otra parte lógico siéndolo Daniel, quien como "músico de atril" sabe pedir desde la dirección siempre con un estilo elegante, sobrio y preciso, todo lo que esta maravilla sinfónica esconde, con una orquestación sin trompeta ni timbales pero con una tensión cercana al Romanticismo. El Molto allegro comenzó así, sin complejos, vivo e inquieto con el viento haciendo los acordes del tema tan conocido que llevan los violines. El desarrollo lo pudimos seguir con la minuciosidad habitual en el maestro avilesino: las modulaciones, el tema, los movimientos contrarios y cromáticos, el viento potente y luego la recapitulación llena de sorpresas que tan bien analiza François-René Tranchefort en su "Guía de la música sinfónica". El Andante que también comienza con imitaciones, nos trajo una cuerda de violas tan delicada como los violines. La dinámica impecable en el viento  forte tanto para la llegada del segundo tema como la cadencia, tal vez algo agresiva en las trompas pero que encajaba en el discurrir hacia la serenidad provisional antes del desarrollo y posterior recapitulación del Sib al Mib que me consta es de dificultad técnica para los bronces. El Menuetto: Allegretto de nuevo "enérgico y denso, feroz", rayando en el Allegro como buscando mayor contraste con el ambiente pastoral que desvelan las notas pero no la interpretación. Y la conclusión del Allegro assai otra vez lleno de fuerza con la pretendida calma que no llega y el vigor no sólo de la cuerda sino de todos los efectivos, perfectamente marcado desde una batuta que nunca llega a los excesos o el paroxismo pero consigue lo que busca. De nuevo quiero usar las palabras del musicólogo francés porque definen como nadie el final: "Raramente ha dado un músico una prueba de tanta energía, de tal violencia en una obra sinfónica. El genio de Mozart resplandece aquí con una verdad a la que no podemos escapar. Esto es lo que explica el éxito, tan justificado, de una obra maestra de una potencia inigualada de emoción" (pg. 784 ob. cit).
Enhorabuena para la OCA que nos tiene preparada una temporada para seguir disfrutando y aprendiendo con el Profesor Don Daniel.

24 de noviembre de 2010

Una Katia equilibrada

Martes 23 de noviembre, 20:00 horas. Teatro Campoamor: LXIII Temporada de Ópera: tercera de abono, segunda representación de Katia Kabanova (Janacek). Producción de Opera North. Janice Watson (Katia), Ludovit Ludha (Boris), Vladimir Matorin (Dikoi), Agnes Zwierko (Kabanika), Guy de Mey (Tijon), Finnur Bjarnason (Kudriash), Stella Grigorian (Varvara), José Manuel Díaz (Kuliguin), Gleisy Lovillo (Glasha), Mª José Suárez (Feklusha). Dirección musical: Maximiano Valdés; dirección de escena: Tim Albery; escenografía y vestuario: Hildegard Bechtler; iluminación: Peter Mumford; OSPA, Coro de la Ópera de Oviedo (director: Patxi Aizpiri). Edición crítica de Sir Charles Mackerras.
Cuando se logró la segunda función de la temporada ovetense fui de los primeros en abonarme ¡y ahora hay cuatro funciones! pero de momento (ya se sabe que la crisis "ataca" primero a La Cultura), cuando he podido escaparme a alguna, una vez de baja voluntaria, incluso como esta vez que me regalaron las entradas, ha sido siempre a la segunda, que como decía en el siglo pasado, siempre estará más rodada que la primera (llegué a comentar jocosamente que era después del "ensayo general de pago" a raíz de una baja en La Bohéme de 1990 durante la primera función de Luis Lima suplida para la segunda por Antonio Ordóñez, quien volvería a sustituir en la segunda a José Sempere, unos años más tarde como bien recuerdan Camerino 22).
Del estreno se ha escrito ya mucho y bien desde antes incluso del domingo, por lo que me limitaré a enlazar (lo de poner links que llevan a "la fuente") con los especialistas y a dejar solo mis impresiones personales y rápidas al llegar a casa.
No sólo de Puccini, Rossini, Verdi  o Donizetti (vale, también Bellini) deben llenarse las temporadas líricas, aunque nos gusten "mucho a muchos". Wagner en Oviedo no era habitual por la propia e historica punga con Gijón (como la propia con Verdi, o el mismísimo Sporting) pero cuando se apostó casi siempre ha salido bien. Otro tanto sucedió con Richard Strauss y su Elektra, o más recientemente el Barroco. Janacek y su Jenufa fueron referencia, así que esta Katia suponía consolidar la apuesta.
Personalmente me gustó en conjunto y podría calificarlo de digno y aseado, aunque guste "poco a pocos". Para los nuevos aficionados sin prejuicios ni bagajes que pesen, lo visto y oído ha estado bien. En los veteranos, como en los toros, me consta que hubo división de opiniones, incluso alguno protestó en un nivel sonoro más que maleducado.
Reparto muy equilibrado donde destacó sobre todo Dikoi, el bajo ruso, potente además de dramático y actoral, de esas voces que llenan en el amplio sentido de la palabra. No anduvo a la zaga Kabanika la "auténtica suegra" con la mezzo polaca metida en su papel (no prevista en principio) y como decía mi admirado Ramón Sobrino en la tertulia de El día después creo que con su habitual sorna "Lo que ocurre es que gustan más los buenos que los malos, los personajes positivos para los que Janacek escribe de una manera, que los negativos, a quienes no permite apenas lucimiento"... Y tiene también la Kostelnička de Jenufa en su repertorio.
La Katia vocalmente bien aunque como "fría como el Volga" en un personaje que podría redondear de poner un poco más de "locura" esta soprano que tiene un amplio curriculum en las óperas europeas. Varvara la mezzo giorgiana equilibró un reparto donde no hay papel menor, aunque el podium ya lo tengo ocupado. Pero no quiero olvidar "las voces de casa", nuestra carbayona Mª José Suárez y con más protagonismo el barítono bilbaino (aunque "casi carbayón") José Manuel Díaz -también con Jenufa en su repertorio-, todos necesarios para lograr que el resultado final en la parte canora fuese equilibrado, lo mínimo que podemos pedir o al enos esperar. Completando todo lo vocal y también asturianos en su mayoría los miembros del coro titular que se mostraron seguros y suficientes para lo que la obra les requería, que no por breve resulta fácil o sin importancia.
La puesta en escena resultó sencilla, lúgubre como la iluminación y el vestuario, acorde con ese ambiente claustrofóbico y ceñido a la época en la que se ambiente la obra. No se puede pedir "más con menos".
Dejo para el final la dirección de Max Valdés con "su" anterior OSPA, buen concertador desde el foso y enamorado de estas obras, lo que se le nota incluso cuando habla de ellas. Los años pasados entre nosotros han tenido muchos altibajos pero en la ópera siempre ha estado "inspirado" y acertado en ese repertorio, aunque tampoco lo defienda a capa y espada ni haya sabido (o querido) sacarle a los músicos todo de lo que son capaces, pese al altísimo nivel requerido y demostrado en esta ópera por todos ellos.
Con funciones como la escuchada y disfrutada, seguiré sumándome a estas apuestas, personalmente cada vez menos arriesgadas, eso sí, siempre que la música responda.
P. D.: Entrevista a Janice Watson en LVA del viernes 26 tras la tercera representación.

22 de noviembre de 2010

El Niemeyer también se acerca a Mieres

Domingo 21 de noviembre, 20:00 horas. Centro Cultural CajAstur (Mieres)Ensemble ACJW. Obras de Mozart, David Bruce y Dvorak.
En plenas celebraciones patronales de Santa Cecilia, mi pueblo tenía este domingo doble oferta (ya sabemos del dicho "Días de mucho vísperas de nada"): por un lado en la Casa de Cultura "Teodoro Cuesta" con su "Día de la Música" donde actuaban el Orfeón de Mieres, la Banda de Música de Mieres o la Banda de Gaitas "Villa de Mieres" entre otras formaciones, y muy cerca, en el Salón de Cajastur la oportunidad que el Centro Niemeyer de Avilés nos brindaba al traernos desde la Séptima Avenida (como a Avilés u Oviedo) el Ensemble ACJW formado por los mejores músicos de The Academy, un proyecto que reúne a los mejores jóvenes músicos del Carnegie Hall, la Julliard School y el Weill Music Institute en colaboración con el Departamento de Educación de la ciudad de Nueva York. Todos ellos ya tienen una trayectoria como solistas increíble y en sus nombres he colocado los links a sus propias webs. Como el propio Centro Niemeyer comenta en el programa de mano, en cierto modo su ideario:
Es un centro cultural que nace en Avilés para toda Asturias con la misión de acercar la mejor cultura internacional a los asturianos, y la voluntad de abrir puertas a los mejores creadores locales. En las palabras del propio Oscar Niemeyer: una "plaza abierta al mar para todos los hombres y mujeres del mundo; un lugar para la convivencia, la educación, la cultura y la paz".
Con un público variopinto que pese a las "coincidencia musicales" optó por la música de cámara y aplaudió cada movimiento como si de obras completas se tratase, incluso comentando en voz baja sus impresiones, comenzó el concierto con Mozart y su Divertimento nº 11 en RE M., KV 251 "Nannerl Septeto" dedicado al cumpleaños de su hermana en1776, presentado por la violista Meena M. Bashin y el violinista Owen Dalby, quienes no olvidaron la parte pedagógica al explicar la obra a escuchar, en un castellano más que correcto. La formación sobre el escenario además de los ya citados, se completó con James Austin Smith (oboe), Alma Liebrecht Alista (trompa), Alana Vegter (trompa), Joanna Marie Frankel (violín), Nicholas Canellakis (cello) y Evan Premo (contrabajo).
Un placer comprobar que la gente joven mantiene el aire divertido del genio de Salzburgo sin perder nada de musicalidad ni perfecto entendimiento en una agrupación que sonó conjuntada, preocupada de la dinámica y con una experiencia fruto de sus muchas horas de estudio. Destacables los dos Minuetto y ya con los motores "engrasados" los dos últimos movimientos: Rondeau (Allegro assai) y la Marcia alla francese con las que compartimos el "regalo de la música" que comentaba David Bruce unos días atrás.
De la versatilidad que tienen estos instrumentistas dio prueba la siguiente obra presentada por su propio compositor, David Bruce (1970), que fue traduciendo simultáneamente al español la trompista Alana Vegter: Gumboots ("Botas de goma"), inspirada en los esclavos sudafricanos mineros encadenados entre sí con ese calzado, y cuya prohibición de hablar entre ellos suplían con danzas llenas de códigos de comunicación tan afines a la propia música. En un lenguaje deudor de Copland o Steve Reich, atonal y lleno de texturas que ahondan en la tímbrica de los instrumentos utilizados (en especial el clarinete bajo y el clarinete en SIb excepcionalmente tocado por Sarah Beaty) pero sin perder el concepto melódico tratado con armonías rompedoras y un juego rítmico realmente sabroso, organizado en varios movimientos que arrancan en un primero claramente evocador del ambiente opresivo desgranado por el clarinete bajo y la viola para ir avanzando en la "comunicación rítmica" a la que se van sumando el resto de instrumentos con técnicas variadas en la cuerda (pizzicatti, sul ponticello, col legno...) que subrayan cada una de las danzas sudafricanas en las que se inspira.
Personalmente pude felicitar a Mr. Bruce por esta obra que interpretaron además de la clarinetista, Owen Dalby (violín), Joanna Marie Frankel (violín), Meena M. Bhasin (viola) y Nicholas Canellakis (cello). Dejo aquí un vídeo con un fragmento de la obra:

Tras una breve pausa le llegó el turno a otra "obra de entretenimiento", esta vez de Dvorak, presentada por Brad Balliet (fagot) y la traducción de la trompista Alma Liebrecht Aliste (en la foto superior) como es la Serenata en Re m., Op. 44 para viento, chelo y contrabajo, interpretada además de por los dos ya citados, Chen Wen Winnie Lai y James Austin Smith (oboes), Alicia Lee y Sarah Beaty (clarinetes), Seth Baer (fagot), Eric Reed y Alana Vegter (trompas) más Nicholas Canellakis (cello) y Evan Premo (contrabajo). Otra alegría compositiva para una formación "bandística" donde en el Minuetto las clarinetistas cambiaron el afinado en LA por el de SIb,  y con un empaste perfecto con el cello, resto de formación perfectamente "ensamblado" y finalizando con ese Allegro molto tan brillante como cierre de una sesión histórica para mi pueblo.
Muchos de los músicos hoy escuchados estarán de solistas afamados en breve, pues la formación académica que están recibiendo y compartiendo estos días en Asturias, aspira a encumbrarlos entre los mejores (sus curriculum están enlazados para leerlos pinchando en las fotos de la web The Academy). De hecho ya les ha dirigido nada menos que Sir Simon Rattle.
Lo dicho, un lujo haberlos disfrutado en Mieres.
P. D.: Crítica del concierto de Oviedo por mi querida Diana Díaz en LNE del Jueves 25.

21 de noviembre de 2010

Santa Cecilia "de Oro" en Gijón

 Sábado 20 de noviembre, 20:00 horas. Iglesia de San José (Gijón): XX Encuentro Coral Santa Cecilia. Agrupación Coral de Porceyo (Daniel Villar Rodríguez, director) y Coro "El León de Oro" (Marco A. García de Paz, director).
 Organizado por la Unión de Coros Gijoneses con la colaboración del Ayuntamiento de Gijón, CajAstur y FECORA, este encuentro coral de una ciudad que respira por todas partes agrupaciones vocales (ronda las 33) nos traía en esta penúltima jornada dos coros, el "local" de Porceyo y el "visitante" de Luanco.
La Agrupación Coral de Porceyo, pese a una media de edad alta, afrontaron sus seis temas, muy conocidos por todos, de memoria, con afinación y empaste, así como gusto interpretativo muy bien llevados por su director, incluyendo los abanicos femeninos en el tema que abría su intervención. De las obras que figuran en el programa, quiero destacar la versión del conocido Mocina dame un besín del recordado compositor local Antolín de la Fuente, donde la melodía es compartida por las voces agudas (sopranos y tenores) que también hacen el solo conjuntamente las graves (tenores y bajos).
Del coro gozoniego "El León de Oro" podría escribir mucho y bien porque su actual momento vocal es envidiable y aún en alza, pues todas las virtudes que le caracterizan siguen engrandeciéndose: un equilibrio de voces muy cuidadas donde las extremos (sopranos y bajos) sustentan un bloque sonoro de colorido único en esta formación, con dinámicas imposibles capaces de unos pp que cortan la respiración hasta unos ff poderosos pero nunca estridentes, una afinación exquisita, todo en un perfecto entendimiento con su director, logrando unas cimas interpretativas increíbles con cualquier repertorio, como sucedió en esta velada que estoy comentando. Cantaron obras que están muy trabajadas, lo que siempre es una garantía de éxito, y así resultó entre un público que abarrotó la iglesia gijonesa a la que acudimos muchos "leónigans" que disfrutamos con este coro allá donde actúa. Sin entrar en el comentario de todas ellas, al menos dejar constancia del mismo y de alguna puntualmente:
Comenzaron con dos Madrigales del 5º libro de C. Gesualdo (que les escuchaba no hace mucho y puedo repetir punto por punto lo entonces escrito): Asciugate i begli occhi y Ma tu, cagion di quella, seguidos del Lauda Sion (para doble coro) de T. L. de Victoria, probablemente un hallazgo interpretativo por el juego de tempi que brindó una luminosidad a esta obra realmente nueva para mí, cual poso por "contagio madrigalesco" de las dos anteriores.
Bogoroditse Devo (S. Rachmaninov) es otra de las aportaciones interpretativas de este coro, y no digamos metidos en el repertorio con el que realmente enamoran a todos los que tenemos la suerte de escucharles: el Kyrie (Cantus Missae, para doble coro) de Josef Rheinberger sigue poniendo la carne de gallina; el regalo de boda que les hizo Xabier Sarasola a Marco y Elena lo es para todos (aún recuerdo su estreno también en Gijón), pues Ut queant laxis estoy convencido que ya es una obra maestra aunque no todos los coros pueden hacerla sonar como sus destinatarios, pero que cantado por ellos supone una ráfaga de aire fresco. Finalmente el Sleep de Eric Whitacre (único cambio del programa) lo han hecho suyo, lo máximo que un intérprete puede hacer con una obra. De nuevo la paleta dinámica hace irrepetible este coro al que se sumaron dos componentes que pese a encontrarse lejos por razones laborales como Jesús Gavito, tampoco querían dejar de festejar a la Patrona de los Músicos, y qué mejor propina festiva que Fariñona y Marañuelas de Albert Alcaraz.
La fiesta continuó en Luanco aunque no pude acompañarles, pero no puedo sino volver a darles las GRACIAS. Ánimo "leones".