26 de enero de 2011

Dejar que fluya la música

Martes 25 de enero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo. Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino, Zubin Mehta (director). Obras de Rimski-Kórsakov, Stravinski y Verdi.
La capital del Principado de Asturias sigue siendo parada obligatoria de las grandes orquestas y batutas en gira por España, y en este frío final de enero desembarcaba todo un ejército sonoro con un general al mando (que tiene su placa en una de las columnas del hall inaugurada en su anterior visita) al que faltaría espacio en su casaca para tantas condecoraciones. Y la batalla iba a ser de las buenas con dos obras de figuras de la orquestación como son los dos rusos para una orquesta acostumbrada al foso.
La expectación era grande, con el auditorio al completo (igual que el lunes en Madrid o el miércoles en Valladolid aunque programa distinto al de estas capitales) y ciertamente no defraudó a nadie director ni orquesta pese a unos inicios titubeantes en ambas partes del concierto, primero por una entrada "poco ajustada" del tutti y después con un fagot solista que falló nada más comenzar, meras anécdotas en una velada con menos toses de lo habitual pese a la adversa climatología.
Scheherazade, op. 35 (Rimski-Kórsakov) sería la obra elegida para comenzar, mostrando desde una colocación vienesa que sigue descubriéndonos nuevas sonoridades (contrabajos a la izquierda y arpa a la derecha) un poderío sonoro, una cuerda con pegada y un viento realmente redondo, sin olvidarnos una percusión perfectamente ensamblada. Estaremos de acuerdo o no en la elección de los planos sonoros (por momentos con metales demasiado protagónicos para mi gusto) y sobre todo en dejar a cada uno de los excelentes solistas que tiene la orquesta florentina dar su intepretación personal con el beneplácito del Maestro Mehta, dejando fluir la música con unas articulaciones y fraseos que hacen diferente todas y cada una de estas obras tan escuchadas, por ello siempre nuevas para todos. Desde el concertino auténtico solista en esta obra hasta el trompeta, el flauta o el clarinete, el oboe y el fagot (para resarcirse de su mal inicio), las intervenciones siempre fueron frescas y propias, como recordándonos que la dirección es conducción y las grandes batutas lo tienen muy claro. Esta obra de la que el propio compositor escribía: "sobre la base de un tratamiento libre del material musical, he querido crear una suite orquestal en cuatro movimientos construida mediante temas y motivos comunes que forman una especie de caleidoscopio de imágenes de cuentos con perfume oriental", me transportó más a La Alhambra que al oriente de "Las Mil y una noches", tal vez por ese Mediterráneo que compartimos con los italianos e incluso conoció el propio compositor inspirándole su Capricho Español. Me gustó la búsqueda de sonoridades en los solistas distintas según las partes, algo que seguro no sería del agrado de muchos directores convencidos que dirigir es imponer y no compartir. La orquestación, que siempre impresiona, buscando en todo momento desde el podio destacar la fina y abundante taracea que esta partitura esconde, desatando una larga y merecida ovación para todos ellos.
Y para la segunda parte, vista la plantilla "desembarcada", esperaba ansioso La Consagración de la primavera (Stravinski) que completó la amplísima paleta sonora desplegada con Rimski, desde esta obra maestra del siglo XX que sigue haciéndose revolver a más de uno en la butaca y revolucionando la escritura sinfónica con un auténtico ejército sonoro capaz de continuar "sobrecogiéndonos con la misma estremecedora intensidad del primer día" como escribe Juan Manuel Viana en las notas al programa. De nuevo el veterano maestro dejó a sus músicos compartir intenciones con sus gestos precisos que conducían los dos grandes cuadros del ballet estrenado por Nijinski con la compañía de Diaghilev. Impactante no ya La adoración de la tierra sino El sacrificio que puso a sus tropas en pie de guerra y al público nuevamente rendido al poderío italiano en terreno ruso. Imposible destacar algo específico, simplemente "Y la música va".
Claro que no nos iban a dejar "muertos" aunque sea "La fuerza del destino", cuya obertura nos trajo un Verdi plenamente sinfónico trascendiendo la ópera, como queriendo recordarnos que a los italianos se la debemos y en Asturias entendemos algo del tema. Como si la lucha Wagner-Verdi siguiese vigente en pleno siglo XXI.
Espero que estos conciertos sigan trayendo a Oviedo auténticos ejércitos y no guerra de guerrillas. Si además tienen mando en plaza como "El General Mehta", la batalla será un placer.
P. D. 1: Reseña en LNE y "La Lupa" de Regina Buitrago (aunque no aparezca su firma) en LVA del miércoles 26.
P. D. 2: Críticas de Aurelio M. Seco en LVA y Joaquín Valdeón en LNE del jueves 27.

22 de enero de 2011

Mis violinistas en alza

Cuando en marzo del pasado año escribía "Asturias, ¡tierra de violinistas!" no hacía sino constatar una realidad cuyo arranque estuvo en la llegada hace más de 20 años (1.990) de "Los Virtuosos de Moscú" a Asturias, muchos de los cuales continúan en mi tierra estableciendo toda una red formativa que sería la envidia en cualquier parte del mundo (excepto aquí). Ahora podemos ver cómo crece la semilla plantada en un panorama musical no muy halagüeño, sobre todo en la cuerda, auténtica carencia española que se ha ido solventando con tenacidad y sobre todo mucho esfuerzo personal, aunque los grandes centros musicales de estudio siguen estando lejos de España (y viendo la que está cayendo, para seguir).
Ayer recibía un e-mail de José M. Ovín, padre de mi querida María Ovín, informándome que era una de las ¡12 candidatas! para el puesto de CONCERTINO de la Joven Orquesta "Gustav Mahler" donde ya está como violín primero (1), compaginándolo con sus estudios en el "Royal College of Music" de Londres entre otras muchas actividades que le van dando un curriculum increíble así como toda una experiencia irrepetible. El jurado estaba compuesto por seis personas entre las que estaba nada menos que Rainer Küchl, concertino de la Filarmónica de Viena, y el mero hecho de llamarla para la selección (12 para una plaza) costeándole todos los gastos, ya es todo un notición que recoge LNE de este sábado 22 de enero) y motivo de orgullo para todos los que conocemos de cerca la trayectoria y sacrificios de la violinista ovetense (también de su familia y profesores). Parece que los "Magos" leyeron mi carta, aunque tengo que criticar el "buen oido" de quienes en Asturias no la consideraron acreedora de una de las becas "CajAstur", volviendo a demostrar la ceguera auditiva que aún nos rodea, haciéndome pensar mal (espero no acertar) en la existencia de amiguismo y/o clientelismo tan extendidos entre los rectores de todo tipo que nos malgobiernan.
Pero aún tengo en la "recámara" a Ignacio Rodríguez, para mí Don Ignacio, quien con 13 años fue seleccionado como alumno por Boris Belkin en el Conservatorio de Maastrich, otra promesa que se está convirtiendo en realidad y también sin becas ni apoyos para los desplazamientos y clases mensuales hasta la ciudad holandesa, con auténtico sacrificio suyo (sigue con los estudios de ESO y Música en Oviedo, compaginando violín con piano) y por supuesto de Chonchi y Maque, sus padres, que han sabido inculcarle el amor por la música, el trabajo bien hecho y las esperanzas en conseguir formar no ya una excelente persona (que lo es) sino un violinista de primera (y está en el camino).
Esperemos que la crisis total que nos invade, la de valores aún peor que la económica, se supere y álguien comprenda que no es gasto sino inversión en recursos humanos, y el musical lo es.
Seguiré informando de "mis amistades musicales" y presumiendo de ellas, porque La Música me la ha dado y cada vez engordo más (de satisfacción).
P. D. (1) El martes 25 me confirmaba la propia María Ovín su continuidad como primer violín en la Joven Orquesta "Gustav Mahler" donde también está como viola el asturiano y compañero de "fatigas" Jesús Rodríguez, quien ha sido invitado a participar este verano próximo en el Festival de Bowdoin como "Joven Artista Virtuoso" y refleja LNE del miércoles 26.

21 de enero de 2011

Liszt con champagne

Entrada original del día 21 de enero de 2011 a las 01:17 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:


Jueves 20 de enero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: Jornadas de Piano "Luis Iberni". Jean-Yves Thibaudet, piano. Monográfico homenaje a Franz Liszt.
Un recital como el de hoy hubiera resultado más íntimo y apropiado en una sala más pequeña, incluso en nuestro querido Teatro Filarmónica donde muchos nos rodamos en nuestra infancia escuchando a grandes del piano, y el francés podía haberse sumado a esa lista, recién llegado de Alicante y recalando de nuevo en Oviedo.
El programa iba a resultar muy denso, con momentos álgidos y otros tenebrosos, algo muy propio de Liszt y perfectamente explicado en las notas al programa de otro maestro del piano como el catedrático gijonés Francisco Jaime Pantín, desde ese Steinway perfectamente ajustado para lo que se le venía encima, pues nos "enfrentaríamos" a páginas conocidas frente a otras menos escuchadas pero no por ello dignas de admiración porque requieren un esfuerzo enorme para intérprete y público.
Comenzamos con las seis breves Consolaciones, S.172 compuestas en mi recordado Weimar, íntimas, melancólicas, bien atacadas y destacando la conocida tercera Lento placido con aires chopinianos.
A continuación y perteneciente a los "Años de peregrinaje" la cuarta pieza de la colección, también muy conocida, Los juegos de agua de la Villa d´Este, S.163, predecesora del lenguaje impresionista de un Ravel que Thibaudet domina con maestría, y así lo hizo desde un virtuosismo al que tal vez sobró algo de pedal y le faltó lirismo, pero que no impidió una versión de la más pura escuela pianística francesa (siempre de agradecer ante el poderío asiático que nos invade). Y para cerrar la primera parte nada menos que las Leyendas, S.175, trinos y cromatismos de una pureza sonora para San Francisco de Asís: La predicación a los pájaros, y el "arsenal lisztiano" (que escribe Pantín) para San Francisco de Paula caminando sobre las olas, un despliegue virtuosístico al que le sobró efectismo sin perder nunca la elegancia y sobriedad que son etiquetas del pianista francés algo menos romántico de lo esperado.
La segunda parte no se quedaría atrás en dificultades, luces y sombras, desde Mis alegrías, S.480, transcripción de los Cantos polacos de Chopin (Nº 5, Op. 74) pero llevados a cimas impensables para muchos pianistas, y sin aplausos afrontar la Balada Nº 2 en Si menor, S.171, personalmente con más oscuros que claros y más tierra que cielo, sin llegar al equilibrio necesario para lograr algo más que una aseada interpretación, lo que en Liszt puede resultar más que suficiente. Todo lo contrario a la Muerte de amor de Isolda, S.447 que Thibaudet supo "cantar" y sacar toda la orquesta que el piano de Liszt esconde en homenaje a su yerno, y como si supiese que Tristán vuelve esta semana al Campoamor.
Y para seguir el "Año de peregrinaje", esta vez el suplemento del segundo y la última de las tres piezas que lo componen, la Tarantella de "Venecia y Nápoles", S.159, auténtica traca final para una sesión maratoniana, exigente y no todo lo agradecida que muchos esperaban, pero realmente sin perder nunca la elegancia, la sonoridad, la melodía subyacente y toda la vitalidad escondida desde una velocidad límite en las obras de Liszt.
De regalo y tras la "xatada" anterior, aún salió con una hoja para interpretar La Cloche Sonne ("Suena la campana") donde ya "superada la prueba" (auténtico tour de force) pareció más cercano, sin tensiones acumuladas y "despeinándose un poco", y no digamos ya con Chopin y su Vals nº 9 en LAbM, Op. 69-nº 1, "L'Adieu" puesto que apareció "otro" Thibaudet, el relajado y disfrutando con un repertorio que se le nota más afín que el del húngaro, donde brilló con otra luz y nos dijo "adiós" con claro acento francés. Todo sea por el centenario del Abate, del que tenemos todo este 2011 por delante para seguir de conmemoraciones. De momento la revista "Scherzo" de enero trae un excelente dossier, que no tiene desperdicio.
P. D. 1: Reseña en LNE del viernes 21.
P. D. 2: Crítica de Joaquín Valdeón en LNE del sábado 22.

19 de enero de 2011

Aldo Ceccato ¡todo un maestro!

Entrada original del día 19 de enero de 2011 a las 01:03 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!: 
Martes 18 de enero, 18:00 horas. CONSMUPA, Oviedo. Aldo Ceccato: Presentación del libro "Beethoven Duemila. Attualizazioni delle Nove Sinfonie".
No tengo palabras de gratitud para mi querido Aurelio M. Seco, que mientras prepara la biografía del gran director milanés (de la misma edad que mi padre) nos lo ha traído a Oviedo para disfrute de todos y en el lugar apropiado para esta auténtica CLASE MAGISTRAL a cargo de toda una LEYENDA VIVA de la dirección orquestal.
Con un salón de actos donde no podían faltar alumnos, directores como José Esteban García Miranda, Daniel Sánchez Velasco o Fernando Agüeria, profesores así como músicos y melómanos (Regina Buitrago estuvo tomando nota de todos), El Maestro fue presentado por el director del Conservatorio Alberto Ventimillia Bonet ("Presidente simpático" como dijo Don Aldo), avanzándonos parte de un libro escrito en italiano, inglés, alemán y español (siempre de agradecer a pesar de algun error de traducción como llamar "cornos" a las trompetas, pecata minuta a fin de cuentas) y que se agotó nada más salir a la venta, siendo todo un aviso para navegantes, considerándome un privilegiado de tener uno ¡y además dedicado!.
Aún recuerdo su última visita a Oviedo en febrero de hace dos años dirigiendo a nuestra OSPA en un Dvorak increíble, haciéndonos ver a todos los asistentes el orgullo de tener una formación así (incluso la entrevista en la OSPA TV no tenía desperdicio).
El libro recoge el testigo de Wagner y Mahler como directores de las sinfonías de Beethoven sin necesidad de entrar en polémicas, porque el Maestro Ceccato tiene edad y experiencia suficiente para contar con ellas sin perder ni un ápice su claridad de ideas sobre las limitaciones instrumentales en época del Genio de Bonn, las anotaciones metronómicas (recordando el carácter del sordo y cómo lo azotaba contra la pared) pero sobre todo el respeto y admiración hacia Beethoven, comentándonos cómo declinó ofertas para dirigir versiones "historicistas", comparando (sin criticar y siempre desde el respeto) tocar Bach en un clave o en un Steinway (en el enriquecedor coloquio posterior) o lo difícil que se la hace "soportar" interpretaciones mastodónticas -nos contó la posibilidad que tuvo de un Requiem de Verdi con 3.000 voces que declinó "por no asesinar al autor"- que no respetan plantillas originales en pos de una sonoridad exagerada, duplicando maderas o con un ejército de cuerda donde aparecen hasta 10 contrabajos... (¡me vino rápidamente a la cabeza Dudamel y "su" Bolívar!) así como jóvenes directores que tienen talento ¡pero no el poso de los años!, sin necesidad de nombrar a ninguno por su parte... en boca de uno de los alumnos privilegiados de Celibidache con quien comparte la enemistad por las grabaciones ("la obra es la misma pero nosotros no") siriviéndole para rechazar los retoques en estudio y defender las dinámicas sin llegar a las "revisiones schumanianas" de Mahler.
En el prólogo de Quirino Principe recuerda el epistolario de Beethoven y comenta lo difícil que resulta calificar el trabajo publicado del director italiano, pues no le gusta hablar de retouche (retoque) ni die Retusche en alemán sino más bien de "variantes" en tanto que Beethoven compone para 50 ó 60 años después conocedor de las limitaciones numéricas y técnicas de los instrumentos de la orquesta de su momento, insistiendo en que no es un clásico sino un auténtico revolucionario, cuyos manuscritos están llenos de tachones, anotaciones, reescrituras y todo cuanto sabemos del proceso compositivo del alemán. Incluso habla de que "Intervenir en las sinfonías de Beethoven fue un esfuerzo muy difícil, entusiasta y riguroso para el joven Richard Wagner".
La "Introducción" del propio Aldo Ceccato leída por el director del Conservatorio (y que recomiendo a todos los amantes de la música) explica con sus más de 40 años como director y 50 estudiando las sinfonías beethovenianas desde su "profana certeza, heredada de Wagner y Mahler", pero escucharle resultó aún más placentero y con la convicción de estar ante una auténtica leyenda de la dirección totalmente asequible a nosotros los mortales. Se le hizo entrega de la Medalla de Honor, aunque pidió que le grabasen su nombre ¡un auténtico fenómeno!.
En Málaga ya lo disfrutaron (pero creo que la orquesta se le quedaba "corta"), en Oviedo al menos nuestra OSPA sonó como nunca (¡la importancia del saber!), y las grandes formaciones mundiales son honradas con su dirección preclara. Ahora también podemos compartir su conocimiento y aportación a las sinfonías de Beethoven.

 
P. D. 1: Reseñas en LNE y El Comercio del miércoles 19, así como la entrevista de Aurelio M. Seco en "Codalario" para LVA.
P. D. 2: Crónica social (?) de "La lupa" por Regina Buitrago en LVA del domingo 23.
P. D. 3: La actividad en la Web del CONSMUPA.

17 de enero de 2011

Disfrutando como nenos

Entrada original del día 17 de enero de 2011 a las 01:20 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). No entiendo la causa aunque quito ¡un link! de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), el resto la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Domingo 16 de enero, 12:00 h. Teatro Jovellanos, Gijón: Concierto familiar: "Coropatías, poliafonías y canturreos", Coro "El León de Oro" (Marco A. García de Paz), guión y presentación: Pachi Poncela.
"Música Maestro" nos trajo un nuevo concierto dominical y matutino para niños de todas las edades, esta vez dedicado a la voz y como protagonista el coro asturiano más galardonado, del que me he declarado hace tiempo "leónigan".
Sobre un guión realmente original (como todos los de estos ciclos didácticos) y simpático:
"En la garganta de cada cual vive una soprano, o un tenor, o un bajo. También en la garganta del vecino. Y en la de tu hermana, ¡y en la de tu primo! ¿Por qué no os ponéis de acuerdo y sacáis el cantante que lleváis dentro? Vais a descubrir la cantidad de música que cabe en una voz y lo bien que sienta hacerla sonar" (Pachi Poncela),
a cargo del periodista con "su hermano" en ágil diálogo y participación como coprotagonistas en el discurrir de esta clase coral, las voces fueron desgranando un programa (organizado en orden no exacto al que figuraba y dejé arriba, del que se recortaron o quitaron algunos temas como el Sleep de Whitacre o el Ut queant laxis de Sarasola supongo que para no hacérselo demasiado largo a la gente menuda) donde repasaron el canto solista, voces iguales, homofonía, polifonía, incluso haciéndonos cantar a todos el Carabuya bajo la dirección de Elena Rosso, especialista coral en infantes de 3 a 103 años además de una excelente soprano, convirtiendo el teatro gijonés y la música vocal en algo divertido, entretenido además de formativo.
No se puede pedir más, desde el filipino Rosas Pandán (George Hernández) que abrió concierto hasta los "locales" Fariñona y marañueles de Albert Alcaraz y Pasaje Astur de Jesús Gavito (del que hicieron la segunda parte) calzados con madreñes para cerrar, en cada uno de los temas volvieron a demostrar el nivel estratosférico de los gozoniegos, capaces de abordar cualquier repertorio con ese toque de calidad que le diferencia de otros coros. Victoria, Mendelssohn, Brahms, K. Nystedt o Whitacre (quien conoce y escuchó al coro) suenan impecables, plenos, afinados, empastados, con una dinámica increíble, y hasta la conocida habanera Era un flor (Jesús Romo) la interpretan con una musicalidad de la que han hecho su seña de identidad, sin caer en populismos ni amaneramientos habituales en esta forma vocal (en Torrevieja ya tomaron nota).
Como siempre, GRACIAS LEONES.

14 de enero de 2011

La Arcadia astur

Entrada original del día 14 de enero de 2011 a las 00:45 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links y fotos de webs ubicadas en la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
 
Jueves 13 de enero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Les Arts Florissants, Max Emanuel Cencic (contratenor), Philippe Jarouskky (contratenor), William Christie (director). Arias y dúos de cámara.
Oviedo puede presumir de capital musical porque programas y figuras como las escuchadas en el inicio de 2.011 lo corroboran, siendo además este concierto el único en España.
Con una formación del todo camerística que contaba con dos violines (Hiro Kurosali -impresionante- y Catherine Girard), cello (Jonathan Cohen), tiorba (Elizabeth Kenny) más clave y órgano a cargo del maestro Christie, los dos contratenores de más actualidad desgranaron casi dos horas de música barroca que hicieron disfrutar al respetable con un repertorio nada habitual pese al buen momento que vuelve a tener este periodo musical, lleno de auténticas delicatessen no sólo vocales sino también instrumentales. Los cambios en el programa (que dejo un poco más abajo) no afectaron la enorme calidad de la velada, e incluso se indicaba que será objeto de una grabación discográfica que editará Virgin Classics / EMI, el sello habitual de los dos contratenores. Lástima las toses de fondo (algo menos que en otros conciertos) o los siempre inoportunos aplausos fuera de lugar. Me pregunto dónde está el afán de protagonismo por ser "aplaudidor" primero, cuando además desconocen la obra a pesar de estar los textos originales y traducidos en el programa de mano que facilitaban poder seguirla, y nunca mejor dicho, al pie de la letra. Parece que no podremos presumir precisamente de "cultura musical" o al menos de un mínimo "saber estar", y espero que la tecnología pueda quitar lo accesorio porque me daría vergüenza leer en los créditos grabación de Oviedo y volver a sufrir las inoportunidades.
Los números exclusivamente instrumentales vuelven a recordarme que en Asturias tenemos a "Forma Antiqva", con mucho camino y años por delante para alcanzar tanta fama y que son capaces de afrontar repertorios como el de la formación foránea, contando incluso con contratenores también propios (incluso compartiendo programas), aunque escuchando comentarios nada afortunados para la velada de hoy, no quiero pensar qué sucedería con los de casa. La Sonata a tres nº 8 en Sol m., Op. 1 (A. Caldara) resultó impecable en sus cuatro movimientos (Largo - Presto - Adagio - Allegro) como no podía ser menos en instrumentistas de tanta calidad, y las dos de Corelli ejecutadas sin interrupción, primero la Sonata en trio nº6 en Sol m., Op. 2 (Allemanda Largo - Corrente Allegro - Giga) con un último movimiento de plena sonoridad irlandesa, y la Sonata en trío nº 12 en SOL M., op. 2 (Allegro - Ciacona) de sabor francés muy del gusto de unos músicos que dominan este repertorio desde hace años. Las arias y dúos nos trajeron autores poco conocidos como Agostino Steffani cuyo "Aita Fortuna" (de La lotta d'Hercole con Acheloo) abría el concierto, o Francesco Bartolomeo Conti y su "Quando veggo un'usignolo" (extractos del Aria nº 1 de la cantata a dos), pastoril a no ser más no ya en el texto sino en los instrumentos, donde hasta el órgano de Christie lució con voz propia. De cualquier forma María Sanhuesa Fonseca dejó unas notas al programa tituladas "Placeres íntimos" que eran de obligada lectura antes del concierto y toda una lección de álguien que domina el barroco vocal no ya para conocer compositores no tan "famosos" y obras como las que completaban el programa, sino un perfecto planteamiento y explicación del repertorio elegido, resaltando que "la cantata y la serenata (eran) una ópera sin escena, pero no menos sugerente, con voces sensuales que reflejaban las pasiones y movían los afectos".
 Del "duelo" entre contratenores (además vestidos de blanco y negro) con el arbitraje del maestro francoamericano (de riguroso smoking) personalmente me quedo con el mezzo vienés frente al sopranista francés, no sólo por el color de voz o mejor registro grave -realmente poderoso- sino por la musicalidad demostrada en la cantata Ecco che il primo albore (Nicola Porpora) mayor que el Quanto mai saria più bello (Francesco Mancini) de Jarouskky, con ser igualmente buena. Sé que sobre gustos podemos disertar, y la "pirotecnia" del francés se agradece en las agilidades y largos fraseos pero le falta completar en el resto de registros (y no sólo vocales), cosa que el austriaco tiene desde sus inicios (no en vano estuvo en "Los niños cantores de Viena") y la tesitura es más natural que la de soprano, si realmente podemos hablar de naturalidad en los contratenores. En cambio los dúos resultaron memorables, en especial el bisado Pietoso nume arcier (Giovanni Bononcini) con el único acompañamiento del continuo (sin violines) por el empaste, consiguiendo un color irrepetible precisamente por la mezcla de timbres, o el dúo para sopranos Nel cor del cor mio (A. Scarlatti), de Amore e Virtù, ossia Il Trionfo della Virtù. Todo un placer para el oido y un lujo poder disfrutar de un espectáculo como el que volvíamos al Auditorio.
Finalizo de nuevo con mi admirada María Sanhuesa cuando escribe que "La música de cámara del Barroco... fue un verdadero jardín secreto para sus intérpretes y el selecto público académico y cortesano al que iba destinada... Deleite de ojos y oídos, reservada a unos pocos... el reflejo del mundo ideal de aquellos eruditos que se sentían, sin embargo, pastores". Por esta vez puedo añadir que Asturias parecía ser no ya sede de la Accademia degli Arcadi, sino la propia Arcadia y el público los pastores.
P. D. 1: Reseña en LNE del viernes 14.
P. D. 2: Crítica de Joaquín Valdeón en LNE del sábado 15, y comentarios de los lectores. 

9 de enero de 2011

Beatriz Díaz: más que un regalo

Entrada original del día 9 de enero de 2011 a las 02:45 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Me gustaría saber la causa porque no hay links de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), así que la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Sábado 8 de enero, 20:30 horas. Casa de Cultura, Avilés. Gala Lírica, Sabugo Filarmonía, Gabriel Ureña (cello), Beatriz Díaz (soprano), Rubén Díez (director).
Hay sitios y personas con las que estamos mejor que en casa, y qué mejor forma de acabar las vacaciones navideñas que "en familia musical": Avilés, amigos a pares (imposible citarlos todos) y unidos por Beatriz Díaz, recién llegada de Tenerife y capaz de lograr una gran entrada donde no "son todos los que están" pero "están todos los que son", un público que la adora (creo que estábamos todos los seguidores "venecianos") y que sabía lo difícil que resultará volver a tenerla entre nosotros ante un 2.011 que se está llenando de actuaciones en Italia y América del Sur pero nada por España.
Uno de los artífices de este regalo de reyes su pianista habitual, compositor y director local Rubén Díez que cambió las teclas por "su orquesta" Sabugo Filarmonía preparando un programa con la ópera de protagonista y con los intermedios lógicos de descanso vocal donde además de la "lírica" que calificaba la gala, también pudimos escuchar ese "Allegretto" de la Séptima de Beethoven (más tranquilo de lo habitual pero compacto y acorde con el lirismo del ambiente) o la Nana del propio Rubén (una joya que no me canso de escuchar) con el cello del gran Gabriel Ureña, capaz de recordarnos que es el instrumento más parecido a la voz humana, además con la dedicatoria y recuerdo, extensivo a su hermana (violín primero de la orquesta) al gran melómano que fue su abuelo recientemente fallecido, cronista oficial de Avilés.
La velada se inició con el Preludio de "La Traviata" (Verdi) donde la orquesta tardó en arrancar y afianzarse, en parte lógico por no ser profesionales ni formación estable, pero siempre de agradecer lo que su titular y responsable desde su creación consigue sacar de todos ellos. La salida a escena de nuestra gran soprano además de levantar comentarios de las señoras que tenía detrás (alusivas al color o largo del vestido y del juego con el mantón) también centró a los instrumentistas perfectamente llevados desde la batuta aunque no respondan igual que el piano. De reseñar la acústica asistida de la sala que dotó de una reverberación artificial aunque bien ajustada a las condiciones, así como algún ligero pitido por momentos (tal vez debido a acoples microfónicos), todo para disfrutar de un repertorio muy bien elegido. Las dos páginas francesas han vuelto a demostrar cómo trabaja nuestra voz femenina más internacional que no busca la comodidad sino la perfección: dicción, expresión, proyección, técnica siempre al servicio de una musicalidad exhuberante y la interpretación en cada número entrando y saliendo de los papeles con una pasmosa facilidad, primero la "Manon" (Massenet) con Adieu, notre petite table y después la conocida como "aria de las joyas" Ah! je ris de me voir de Margarita en el "Fausto" (Gounod), auténticas delicias para el oído e incluso para la vista.
En medio esa hermosura del Intermezzo de "Cavallería Rusticana" (Mascagni) que sonó algo "pequeña" por la falta de más efectivos aunque compensados por las ganas y buen hacer de todos, para cerrar con Prendi, per me sei libero de la Adina de "L'Elisir d'amore" (Donizetti) que tan buen sabor de boca dejó en La Fenice (como para volver a ella en el Carnaval Veneciano aunque como Musetta) y la orquesta nuevamente de gran acompañante detrás de la voz (que no en el foso) que está ganando no ya volumen en el registro grave sino uniformidad de color en toda ella.
La segunda parte comenzó con el ya citado Allegretto beethoveniano que sirvió de "calentamiento" instrumental para devolvernos a la Beatriz Díaz más italiana y bien acompañada en todos las arias: primero la Nannetta del "Falstaff" (Verdi), un papel nada protagonista pero lleno de dulzura y gracia que le va perfecto a su voz, y tras la Nana rubeniana nada menos que el Puccini para quien la soprano de Boo está con el traje a medida en todos los roles, confirmándonos que en estos momentos es "su autor", haciendo auténticas recreaciones: la Liu del Tu che di gel sei cinta ("Turandot") es toda una referencia que ya disfrutaron en Bilbao y pudimos corroborar en esta gala, para sin apenas respiro meterse en el papel de la Lauretta de "Gianni Schicchi" con O mio babbino caro que casi nos corta la respiración, siempre con la orquesta acompañando en su sitio, muy bien llevada por el Maestro Díez, gran conocedor y amante de estas partituras, lo que siempre es de agradecer, dejando mandar la voz que pudo así recrearse en todas y cada una de las muchas notas que el toscano llamado "sucesor de Verdi" escribió.
La propina no podía ser otra que su actual Musetta ("con alma de Mimí") de "La Bohème" que ya cantó en Génova y recientemente en La Maestranza compartiendo cartel con Ainhoa Arteta (¡también fue Musetta!). Su Quando men vo es simplemente una delicia y el papel otra nueva recreación de Beatriz Díaz de Boo. Los aplausos fueron tan largos que obligaron a bisar la Lauretta, aún mejor que a la primera rompiendo el dicho de las segundas partes. Mucho más que un regalo de Reyes o el Roscón que me traje para casa. Si Berlín tuvo a Garança, Dudamel y la Filarmónica en la Gala de San Silvestre, Avilés a Beatriz, Rubén y la Sabugo en la Gala de Reyes.
Musetta volverá a Venecia en Marzo y Lauretta cruzará el charco hasta Buenos Aires en Junio. Seguiré recolectando "MUCHO CUCHO®" para enviarle si no puedo hacerlo en persona, porque BEATRIZ DÍAZ es GRANDE.
P. D. 1: Por una vez la prensa (El Comercio Digital) ha sido más rápida que yo, aunque a Rubén Díez le apelliden Arias, supongo que cosas de la inmediatez en la reseña.
P. D. 2: Crítica de Aurelio M. Seco en Codalario, y reseña de Myriam Mancisidor en LNE de Avilés del domingo 9.

5 de enero de 2011

Carta a Los Magos

Como todavía me queda algo de inocencia (serán los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes sigo sin llevarlo bien) en este "Año Mahler" es poder escuchar en Asturias la Octava Sinfonía "De los Mil"
con todas nuestras orquestas (OSPA, OvFil, Orquesta Clásica de Asturias, la de Gijón, la Sabugo Filarmonía...), nuestros coros (el de la Fundación Príncipe, "El León de Oro", el "Orfeón de Mieres" así como la Escolanía San Salvador...) y nuestros solistas (que tenemos un montón y de primera: Beatriz Díaz, Elena Pérez Herrero, Ana Nebot, Lola Casariego, David Menéndez, Celestino Varela, Juan Noval, José Tablada, Aurelio Gabaldón...) de mi querida Asturias, incluyendo amigos de otras partes (Pablo García, Ana Puche, Luis Cansino, Amparo Navarro..), sin olvidarme de los portorriqueños (Magda Nieves, César Torruella, Carlos Seise, César Hernández, Melliangee Pérez, Patricia Helena Vásquez Duarte o Jossie Pérez), y todos ellos con Pablo González de director.
Pablo Gonzalez y Mahler .
Es la ilusión infantil en este día aunque tampoco quiero olvidarme de Entrequatre o Forma Antiqva, para quienes pido un Grammy (se lo merecen). También sigo recordando a mis queridos pianistas con Carmen Yepes a la cabeza (trabajado duramente desde Madrid) o Diego Fernández Magdaleno, al que 2011 espero venga aún mejor que el ya despedido 2010. Mantengo ilusión y pido más composiciones de Rubén Díez, Jorge Méndez y del "descubierto" Guillermo Martínez, esperanzado de que los llamados gestores culturales se olviden de la crisis y les den mucho trabajo... No sé si ya les han escrito pidiendo para mis adorados Ignacio Rodríguez, María Ovín y María Díaz-Caneja para traerles mucho éxito en sus estudios fuera de casa, pero yo me sumo a los deseos, y de lo que les pedí el año pasado faltaron muchas cosas (supongo que por pedigüeño) pero a mi edad no tengo freno.
De mi adorada Beatriz Díaz ya les escribiré otra carta porque se merece todo lo que traigan y más, porque sé que Vds. lo saben por ser Magos.
A todos ellos les mando siempre "MUCHO CUCHO®" antes de cada actuación y podría escribir una carta más detallada para tantos amigos músicos que tengo repartidos por el mundo (para que luego digan de la "maldición" ENTRE MÚSICOS TE VEAS), pero aún tenemos este recién nacido 2011 por delante para seguir celebrando el centenario de la muerte de Mahler ( (1860-1911).
Mientras tanto espero que la palabra corrupción vaya apareciendo menos en nuestra cotidianiedad y que la crisis se olvide de la música.
Gracias a Los Magos (de donde vengan y utilizando el tranporte que tengan) por seguir llenándonos de esperanza e ilusiones.
Pablito, 12 años.