23 de junio de 2011

OSPA de verano para disfrutar

Martes 21 de junio, 21:00 horas. Entradas: 25 € y 20 € (1 € por la gestión desde casa). "Día Europeo de la Música". Concierto Extraordinario, Auditorio de Oviedo: "Tango Sinfónico". OSPA, José Manuel Zapata (tenor), Rocío Márquez (cantaora), Fernando Egozcue (guitarra y arreglos orquestales), Omar Massa (bandoneón); director: Joan Albert Amargós.
Finalizada la temporada de abono de nuestra OSPA, tenía que despedirla en el día más largo del año -si se quiere la noche más corta- al comenzar el verano, de ahí la hora de inicio distinta (por no fijarme llegué a la de siempre), la vestimenta de los músicos (traje y corbata) pero sobre todo este estreno que como decía uno de los ideólogos del concierto (sin olvidarnos de la gerente Ana Mateo) "es una fiesta con piezas con las que se enamoró la gente". Obras inmortales que ilustran nuestra propia banda sonora. Cierto que también se curaba en salud el tenor al comentar que "quienes son muy fans de la música culta no admiten muy bien estas aventuras" y nada más comenzar gritaron "que quiten la megafonía", aunque el tenor supo contestar era una ayuda, como después demostró sin problemas mayores (salvo la masa sonora de la que hablaré más adelante). Lástima que en el Auditorio de Oviedo no haya un técnico ni un equipo de sonido en condiciones (como el que tiene el Niemeyer de Avilés) para haber disfrutado todavía más de la fiesta musical, pues en anfiteatro sus palabras habladas eran ilegibles y el micrófono suyo ni siquiera estaba bien ajustado (tampoco las pantallas acústicas que, además de pobres, apuntaban a butaca). Al menos ha podido traer su "Mano a mano" a nuestra orquesta asturiana, engrandeciendo todavía más las trayectorias de todos los que lo han hecho posible.
Detalles técnicos aparte, hasta si quieren puristas, a mí me gusta casi todo y lo cierto es que escuchar a nuestra OSPA en un repertorio tan conocido con unos arreglos en algunos tangos realmente sorprendentes, nada que envidiar al stablishment de otras formaciones sinfónicas, con un director ya conocido en eventos llamaremos ligeros (recuerdo el concierto de Víctor Manuel en Gijón allá por 1989 del que tengo el doble CD), con unos solistas de lujo que igualan, si no mejoran, los iniciales del proyecto, y sobre todo el descubrimiento de esa guapísima onubense que canta los tangos en su estilo flamenco (nada que ver con El Cigala por si alguien lo piensa) multiplicando sensaciones que me dejaron boquiabierto y suponen apostar por más veladas como esta primera del verano.
Abría el concierto Viejos aires del propio Fernando Egozcue con claro sabor a Piazzolla por una orquestación genial donde nuestros músicos disfrutaron y contagiaron su estado anímico, sonando realmente impactantes, con la guitarra más rítmica que melódica y un bandoneón plenamente porteño.
La salida a escena del tenor granadino fue para Mi Buenos Aires querido (Le Pera / Gardel) que mostró las carencias del equipo de sonido al quedar su voz totalmente engullida por una orquestación brillante y algo excesiva para un concierto de este tipo, aunque el maestro Amargós esté acostumbrado a amplificaciones y creo no esperaba desde el podio lo que llegaba hasta el anfiteatro. Zapata no puede cantar como habitualmente lo hace y su interés por mejorar redundó en cambiar el color de voz, craso error.
Tras la petición apuntada al inicio con gritos desde el gallinero y la posterior aclaración del tenor sobre la "ayuda" que suponía, pues tanto bandoneón como guitarra sí estaban perfectamente amplificados (lo que no sucedió con su micrófono, puede que tampoco le tomase la distancia correcta), se arrancó con El corazón al sur (Eladia Blázquez) donde Zapata lo intentó prescindiendo de él y no, con mejores resultados en los pp e inaudible desde mi posición en los ff.
Otro tanto sucedió con Tomo y obligo (Romero / Gardel) que en los graves no era legible mientras su potencia intentaba empastar con la orquesta en las partes a tutti, por cierto con una orquesta que sonaba de Hollywood.
La aparición de la joven cantaora onubense Rocío Márquez (29-09-1985) despertó algún murmullo que acalló en cuanto arrancó Garganta con arena (Humberto Vicente "Cacho" Castaña). Su estilo flamenco encajaba a la perfección dentro de un tango perfectamente instrumentado sin perder el aire porteño, pero con un color de voz y una técnica, tanto para la copla como cualquier palo flamenco que le pongan, perfectamente amplificada en su caso que llevó el concierto por nuevos derroteros.
En este "Tango sinfónico" no podía faltar Piazzolla y su Verano porteño, en una orquestación no sólo brillante en la escritura sino magistral en la interpretación de los maestros asturianos (así los considero), con una integración total de guitarra y badoneón que me hicieron pensar cómo hubiera resultado si se hubiera prescindido de la voz y quedasen solamente versiones instrumentales.
Uno de los tangos señeros del dúo Le Pera / Gardel y que más le gustan a Zapata es Por una cabeza, lo que se notó en una sentida interpretación, con una orquesta más "íntima" y plena en las partes solísticas, capaz de vibrar como si fuese de cámara, esta vez al servicio de la voz.
La cantaora regresó sola para regalarnos Nostalgia (Enrique Cadícamo / Juan Carlos Cobián) de puro flamenco vocal y arrabalero instrumental, con un estilo que crea época haciendo de este tema uno de los más versioneados en todos los estilos, ahora recreación total que corroboró a "La Márquez" como una intérprete de talla y gusto especial, con reminiscencias de Pasión Vega o Diana Navarro pero con "más jondura" en estos caminos musicales donde todo encaja cuando se hace bien.
Otro de los tangos innovadores en el aspecto musical, que se reflejó perfectamente en la orquestación, es Uno (Enrique Santos Discépolo / Mariano Mores) donde José Manuel Zapata volvió a tener problemas de volumen haciendo perder todo el sentir de la letra para un arreglo buenísimo donde las violas llevaron más canto que el tenor. No es cuestión de intensidad sino de proyección, aunque reconozco su buena intención, pero en este repertorio tampoco es Plácido Domingo...
José Manuel y Rocío, mejor Zapata y Márquez, cantaron juntos el más romántico de los tangos del impagable dúo Le Pera-Gardel: El día que me quieras, con un sólo de trompa en el inicio que marcó este arreglo, alternando estrofas en solitario estribillo a dúo algo "forzado" aunque nuevamente la cantaora superase al tenor.
La orquesta volvió a brillar en El choclo (Discépolo / Ángel Villoldo) iniciado por la guitarra del porteño Egozcue solo, con ritmo más de "tico-tico" o bayón que propiamente tanguero, para luego entrar el tutti, versión alegre con protagonismo para todas las secciones en un arreglo que no desmereció en nada al resto del programa.
Volvió Zapata cantando Mano a mano sin Malikian pero a con Egozcue y Massa solos, de lo mejor del martes por lo simple, sin necesidad de micrófono y "gustándose" todos ellos como para no perder nunca la esencia y demostrarnos que en la sencilla desnudez también hay arte.
Para ese Cambalache de Discépolo vigente en pleno siglo XXI, al granadino, pese a un arreglo orquestal excelente pero muy potente, apenas se le escuchó -y menos entendió- pese a sus esfuerzos, porque estoy seguro que con una buena amplificación lo hubiéramos apreciado más.
Volver a Gardel y Le Pera, tango que acepta cualquier versión y en la del guitarrista porteño arrancó con su solo más el del bandoneón, comenzando la primera estrofa el tenor continuando con orquesta y cambiar en la segunda por la cantaora, juntos nuevamente en un dúo final algo mejor que el anterior.
Cuesta abajo con mejor orquestación nos devolvió igualmente los pares de compositores y cantantes, "la Márquez" creativa (recuerdo cada vez más lejano de Pasión) alternando con "Zapata" solidario y volcado con este portento de niña, interpretando muy bien juntos la segunda estrofa mezclando tango y flamenco como si fuesen todo uno.
A Peñaloza y Filiberto debemos agradecerles un Caminito final nuevamente dialogado, aunque resultó casi un bolero (y no sólo por los bongos), primero la Rocío flamenca enfrentada al José Manuel lírico repitiendo dúo en un final de orquestación más cercana a Xavier que a Astor.
Los dos primeros bises "a capella" fueron unos fandangos (casi saetas) de esta Rocío que me hizo respigarme, recordándome incluso esa raíz común entre la tonada y el flamenco, con un fuelle y un pellizco únicos.
El tercer extra fue todo un placer al poder escuchar el piano "jazzero" de Amargós y el "coplero" Zapata, música sin calificativos donde esta fusión surge natural... Y sin embargo te quiero (no pude menos que acordarme de mi querido Joaquín Pixán, como siempre único ¡hasta con la copla!).
Tras repetir Cuesta abajo mejor que la primera, hubiésemos cantado como Sabina "Y nos dieron las diez, y las once, las doce, la una, las dos y las tres" de no quedar solo a Egozcue siendo incapaz Zorita de devolvernos a Massa, pues manda Vasiliev que se los llevó a todos con él.
El público tarareando, algunos no muy convencidos del "experimento" y quien suscribe enamorado del bandoneón, los arreglos del porteño que hicieron brillar a nuestra orquesta, bien llevada por ese "monstruo" de Amargós, pero sobre todo cautivado por "La Márquez". Zapata fue valiente y sobre todo generoso al cederle a Rocío todo el protagonismo en detrimento suyo, aunque seguro que en la grabación de este "Tango Sinfónico" su voz retomará el primer plano sin necesidad de ahogarse en un mar orquestal.

P. D. 1: Críticas de M. S. Marqués en LNE y Ramón G. Avello en El Comercio, así como reseña en LVA del miércoles 22.
P. D. 2: Crítica de Diana Díaz en LNE del jueves 23.
Vídeos de Astorpanta tomados en el concierto:
 

22 de junio de 2011

Mieres ya tiene su Big Band

Entrada original del día 22 de junio de 2011 a la 03:29 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad" (está visto que no podré escribir yanqui, o ni siquiera poner información de compositores y obras estadounidenses), la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
El domingo 19 de junio a las 20:00 horas hizo su presentación en público la Big Band de Mieres, la del Conservatorio y Escuela de Música de Mieres, dirigida por profesor de saxo Miguel Iglesias quien tuvo la feliz idea de  mezclar a la perfección jóvenes y veteranos, alumnos y profesores, llenando el Auditorio "Teodoro Cuesta" de la Casa de Cultura de Mieres con una música que levanta el ánimo y venía perfecta para un arranque de las fiestas de San Juan. Entre los componentes amigos, ex-alumnos y muchos conocidos como Juan Luis Varela, Xaime Arias, Iván Rodríguez, Sara Fdez. Castiñeira, Fabián Díez, los Guillermo's García y Solís... que retoman un repertorio por el que no pasa el tiempo, desde el inicio hasta la propina de Glenn Miller. Una formación perfecta en conjunción con apenas un año desde su creación que comenzó en abril los ensayos sabatinos, pero a tenor de lo escuchado muy aprovechados.Por gentileza de Roberto Serrano, gran clarinetista y director del Conservatorio, dejo escritos los temas (enlazados a versiones con otras big bands) que pudimos disfrutar este domingo plenamente veraniego con mucho sudor sobre el escenario, donde hubo de todo un poco: swing, funky, salsa... bien tamizado por los yanquis que de ésto saben bastante:
-ALL´S WELL IN WELLINGTON ...…. Bill Cunliffe
-BLUES FOR THREE BROTHER ….... Armando Rivera
-SWING HAPPENS …………………...  Les Sabina
-J. B. …………………………………....  Jeff Jarvis
-PESCADOS FRESCOS ……………....  Armando Rivera
-CODE BLUE …..……………………... Gregory Yasinitsky
-SWINGIN, THING ..…………………  Lennie Niehaus
-SUGAR TRAIN ..…………………….. Mike Dana
-THAT WARM FEELING .…………… Sammy Nestico
-LAND LINE ..………………………… Lennie Niehaus
-PENNSYLVANIA 6.500 ……………...  Glenn Miller
En todos los temas hubo sus solos, más o menos escritos pero con mucha entrega y ganas de pasárselo bien, con unos arreglos de la casa Kendor Music que resultaron perfectos para una formación con la rítmica eléctrica de piano, guitarra y bajo con batería más cuatro trompetas, dos trombones, saxo tenor (dos cuando se unía Miguel), dos saxos altos y un barítono. No hubo necesidad de "doblar" con clarinetes ante los arreglos y la falta de efectivos (un par de trombones más hubiera sido el sumum) no se notaron. Todo un placer comprobar que los conservatorios miran para la música del siglo XX, mal llamada ligera pues el swing es tan culto que los clásicos han bebido de él.
En cuanto a la magia desprendida que nos cautivó a todos, seguro que se hará extensiva a los estudiantes que irán engrosando esta nueva formación. y pese a la ignorancia de algunos citándolo como el Grupo Big Band, los asistentes sí sabían de qué se trataba... los músicos todavía más.
Dejo una pequeña muestra grabada con el teléfono para compartir alegrías y mucha esperanza, aunque otro blogger del pueblo hizo lo mismo, el parpayuelín de Radio Parpayuela (organizadores del concierto), que también lo ha subido a YouTube© "Pescados Frecos".


Y aqui el VIDEO COMPLETO de la actuación, gentileza de Radio Parpayuela:

21 de junio de 2011

X Encuentro Coral "La mina canta unida"

Entrada original del día 21 de junio de 2011 a la 18:15 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). No hay links de la llamada "tierra de la libertad" ni contenido peligroso o censurable, así que la dejo como estaba ¡y con TODASMIS FOTOS!:

Los pasados días 17 y 18 de junio se celebró en el Auditorio "Teodoro Cuesta" de la Casa de Cultura de Mieres el X Encuentro Coral de los pueblos mineros "La Mina canta unida", dentro de las Fiestas de San Juan, y organizado por el Orfeón de Mieres, con la presentación del director de la emisora COPE en Mieres, Celso Fernández.
A esta cita acuden coros amigos, muchos devolviendo visita, con éxito de público aunque desiguales niveles interpretativos, tanto por unas voces donde no hay renovación (la media de edad comienza a ser preocupante y los jóvenes no parecen tomar el relevo) como por un repertorio algo manido que parece no pasar de las "40 principales" salvo contadas y dignas ocasiones que mencionaremos, pese a introducirse cambios de última hora sobre el programa previsto, por otra parte muy del gusto de un público en la misma franja de edad que muchos de los coralistas. Aunque se trate de agrupaciones aficionadas, a todas debemos exigirles unos mínimos de calidad en cuanto a empaste, afinación y elección de temas nuevos o armonizaciones que tengan un nivel acorde con el del grupo, por otra parte no siempre compensado en esta ocasión, y alabar la labor de los directores que son los primeros en sufrir estos detalles. Sí es de agradecer la confraternización entre los coristas en conciertos como los de Mieres, que estrechan amistades y llenan las vitrinas con muchos detalles de las poblaciones cuyo nombre cantan allá donde van siendo nuestros mejores embajadores.
La primera jornada la abría a las 20:00 horas la Agrupación Coral de Porceyo (Gijón) que dirige Daniel Villar Rodríguez. Cantaron La Golondrina en armonización de José Pagán, la también famosa habanera Era una flor (Jesús Romo), Canción marinera (Luis Aramburu), de lo mejor en la tarde del viernes, la canción gallega con letra de Rosalía de Castro Farruquiño do Pombal (Manuel Ángel Viro), un horroroso arreglo o interpretación de No llores por mí, Argentina (A. Lloyd Webber) y la isa canaria Parranda (no la zarzuela del maestro Alonso) adaptada por el maestro gallego Franciso Antonio Rey-Rivero), en la que la ausencia instrumental se notó para un tema tan rítmico. Trabajo ímprovo del director no siempre valorado por los resultados que seguro tampoco deseó.
Los coros de voces graves no suelen tener problemas de empaste, y así sucedió con el Ochote Asturias de La Fresneda (Siero) antes llamada "Voces de La Fresneda" que dirige mi colega y amigo Luis Ángel Fombella Balán, apostando por obras del gran Sergio Domingo como Viva el llugar, Jirones del alma, Atardecer o el popular Axuntábense, sin olvidar Las horas del reloj de Torner que cantaron en segundo lugar seguida de la gallega Negra sombra (Xuan Montes y adaptación de Xulio Domínguez), pero apostando por repertorio de nuestra tierra. Lástima un no muy buen día del tenor solista que no empañó la actuación de este grupo de doce "paisanos" aunque mantenga el nombre.
El cierre del viernes venía de la costa con el Coro Mixto "San Pedro" de Cudillero que dirige mi admirada Maïlis Velasco Recio, no ya habitual en el podio sino una de las sopranos de "El León de Oro". Creo que además de su sólida formación musical el paso por Luanco le ha dado apertura de miras para elegir repertorio, aunque nuevamente su coro estuviese descompensado al doblar las voces blancas las graves con todo lo que supone de sobresfuerzo intentar el equilibrio para las obras que nos interpretaron, muchas realmente comprometidas aunque combinadas con las más llevaderas y populares: Habladme del mar (Ángel Barja), Habanera de mi amor de Lecuona en arreglo del gran músico afincado en Avilés Gonzalo Casielles Camblor, El abanico (J. Trayter, seudónimo de José Juan del Águila Ortega) con las damas agitándolo en el estribillo, A tu lado del maestro Javi Busto, Como la flor de Torner que sigue considerándose el "padrenuestro" de cualquier coro asturiano, para finalizar con la difícil armonización que el maestro Alfonso Sánchez Peña hizo del popular Ay! Pinín cásate conmigo. Pese a lo apuntado fueron los triunfadores de la velada.
Y para finalizar todos juntos cantaron el Asturias Patria Querida, público incluido bajo la dirección de la leona Maïlis.
El sábado a partir de las 19:00 horas actuaban el anfitrión y su invitado gallego devolviendo visita, tras distintos actos de entregas de galardones y regalos. La Coral Polifónica del Ayuntamiento de Monforte de Lemos (Lugo) dirigida por Fernando Sanmartino Pérez trajo temas de su tierra así como otros populares y armonizaciones que nunca logran el resultado del original aunque por ser conocidos del público suelen gustar, pero nuevamente carencias de afinación y desequilibrio entre cuerdas impidieron saborear muchos de los temas que nos interpretaron: tras el alegre tema gallego inicial Lévame vinieron el bolero de Roberto Cantoral El reloj, flojo, Maitechu mía (Francisco Alonso), el precioso tema venezolano Amalia Rosa (Maracaibo) armonizado por Fernando Menéndez Viejo, Dicen que se muere el mar del padre Joaquín Madurga Oteiza (1938) que resultó ser el mejor de todos por calidad e interpretación, para acabar con unos siempre agradables temas populares galeguiños armonizados por el compositor y director coral Julio Domínguez.
El Orfeón de Mieres que dirige Vicente J. Sánchez, aún con el dolor por la reciente pérdida de Cristina Barbao Villoria, a quienes todos los coros dedicaron algún tema así como el minuto de silencio al inicio de las dos jornadas, optó por su repertorio último que combina temas trabajados y otros nuevos del propio director: el tango Caminito (con arreglos de Dante Andreo), la gallega Velai Vai (F. A. Rey Rivero), para entrar con las asturianas Mocina, dame un besín (Antolín de la Fuente), petición del coro gallego al que encandiló en el viaje a su tierra del orfeón mierense, y dos temas compuestos por Vicente: Canto a Mieres y Raigañu Astur. No hubo el empaste de otras veces ni respondieron del todo l@s solistas, creo que por la emoción de la irreparable muerte de Cristina, pues no hace tanto demostraron el buen trabajo de la temporada en un repertorio similar al del sábado. Con todo saben que siempre tienen mi respeto y admiración.
Para finalizar ambos coros y homenaje a este encuentro de pueblos mineros, la canción patronal Santa Bárbara Bendita armonizada por José Fdez. Avello puso punto y final a un encuentro coral que resulta todo un hermanamiento de pueblos con la siempre feliz "disculpa" de la música. Tras los conciertos no faltó una espicha asturiana como antes hubo los actos oficiales (recepción por las autoridades municipales que además estrenaban color) o la ofrenda floral ante el Monumento al Minero en el Campus Universitario, hasta este año sede de los encuentros), intercambio de regalos donde no faltó el último cancionero de Vicente o la Revista Coral que edita desde hace ocho años el propio Orfeón con la colaboración de muchísimas empresas y particulares de Mieres... Y desde ahora, la preparación de los próximos encuentros para San Juan 2012, porque el tiempo pasa volando, y cantando aún más.

17 de junio de 2011

Para melómanos viajeros

Los seguidores de este blog conocen mi pasión por el órgano (incluso se ríen por el doble sentido que siempre tiene la frase), y cómo suelo aprovechar las vacaciones para seguir escuchando música. Las de este verano aún no las pienso desvelar porque espero contarlas desde aquí.
Pero una de mis materias pendientes es nuestra vecina Francia, siempre haciendo escala en París pero nunca parándome, y es uno de los países musicales por excelencia así como poseedor de grandes órganos con toda una escuela que todo intérprete y buen melómano conoce.
Cerca de París está la bella ciudad de Chartres con 40.00 habitantes y declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO su catedral gótica del siglo XIII con unas vidrieras impresionantes, albergando hasta una teoría sobre sus proporciones musicales. Posee una auténtica joya de órgano de la que han disfrutado muchos conocidos míos como Monica Melcova o Pilar Cabrera.
Su promotor e impulsor tras los destrozos habidos a lo largo del tiempo fue Pierre Firmin-Didot (1921-2001) quien fundó la Association des Grandes Orgues de Chartres, organizadora de las Soirés Estivales 2011 todos  los jueves a las 21:00 horas (del 30 de junio al 25 de agosto) y del 37 Festival Internacional 2011 los domingos de Julio y Agosto a las 16:30 horas donde darán distintos conciertos algunos ganadores de su concurso, el que desde el 30 de agosto al 10 de septiembre de 2012 será ya la XXIII Competición Internacional de Órgano "Gran Prix de Chartres 2012" en sus dos modalidades de interpretación e improvisación (algo que siempre ha estado unido a este instrumento) llegando a Notre-Dame de París, y siendo buena disculpa para quienes tengan vacaciones en estos días. La fecha de inscripción para el concurso del 2012 finaliza el 15 de febrero, con un jurado compuesto por auténticas figuras del órgano:
Michel BOUVARD, presidente (organista de la basílica de Saint Severin, en Tolouse y profesor de órgano del Conservatorio Nacional de París), Jeffrey BRILLHART (EE. UU.), Thierry ESCAICH (Francia), Laszlo FASSANG (Hungria), Erwan LE PRADO (Francia), mi admirada Monica MELCOVA (Eslovaquia) y el polaco Tomasz Adam NOWAK (aunque representa a Alemania).

El verano de 2012 no lo tengo planificado aunque mi calendario laboral me impide asistir en esas fechas, pero desde Asturias tenemos vuelos "domésticos" directos con Air France y como reza el dicho de Enrique IV de Navarra Paris vaut bien une messe, si es con órgano mejor...
Sigo jugando a "la Primitiva" y otro refrán dice que La esperanza es lo último que se pierde.

13 de junio de 2011

Otro triunfo de Beatriz Díaz

Entrada original del día 13 de junio de 2011 a la 22:21 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con las FOTOS como estaban!:

Beatriz Díaz como "Lauretta". Foto © Federico G. Kessler
El pasado viernes 10 de junio debutaba con un rotundo éxito en el Teatro Colón de Buenos Aires nuestra internacional, querida y admirada soprano asturiana Beatriz Díaz, como bien recordaba desde aquí. Gracias a "la red" podemos saber de su éxito leyendo críticas e incluso viendo un fragmento de su intervención al lado del gran Juan Pons que dejo a continuación.

La representación de Il Trittico (Puccini) en la capital argentina se ordenó no en la forma habitual sino Il Tabarro, Gianni Schicchi y Suor Angelica, algo también comentado por los críticos, por lo que Lauretta tuvo su intervención en el medio del tríptico.
El primer comentario de un gran amigo común, presente en el coliseo porteño, y con diferencias horarias lógicas, lo titulaba casi recién salido del teatro "Beatriz Díaz corta la respiración al público del Colón" y rezaba así:
Cuando Beatriz Díaz rubricó felizmente su "Babbino", que el Teatro Colón siguió con majestuoso silencio, se escucharon los primeros bravos provenientes del anfiteatro. La orquesta, entonces, tuvo que detenerse en el foso -la única vez que sucedió en toda la velada- y los vítores brotaron alborozados desde el patio de butacas y de los palcos. La soprano agradeció emocionada y sonriente la merecida ovación, que arreció a la conclusión de la obra, bien secundada por el veterano Juan Pons, quien fue saludado asimismo con largos aplausos. Beatriz Díaz fue sin ninguna duda la gran triunfadora de la noche en su desempeño al servicio de Gianni Schicchi.
Quienes allí estuvieron, bien lo saben.
Bravo, Beatriz, y enhorabuena.
De las críticas, la primera que leía era del Diario El Comercial el sábado 11, firmada por Mariano Suárez, de la que resalto, hecha la salvedad antes indicada del orden y el "nacionalizarnos" a nuestra asturiana de Boo (que me encargué de aclarar con un comentario en la web):
Esta segunda ópera comprende una historia de imposturas que sí tiene un origen más claro, que los poetas Dante y Virgilio citaron en el Canto XXX de "La Divina Comedia".
La orquestación moderna acompaña la pieza, que entrega un momento memorable con el segmento "O mio babino caro", en la voz seductora de la soprano argentina Beatriz Díaz.
Pons, que esta vez encarna al falsificador Gianni Schicci, cierra su notable faena de la noche con una recitación y extrapolado al medio de la platea
.
La siguiente crítica la pudimos leer firmada por el prestigioso crítico e investigador marplatense Federico Monjeau (1957) en el diario Clarín, titulándola "Un "Tríptico" sombrío" haciendo mención al escenógrafo Stefano Dona -sic- (errata inicial para referirse a Stefano Poda) de la que quiero destacar:
Del elenco de cantantes sobresale ampliamente el frente femenino. La notable soprano italiana Amarilli Nizza vivió tan intensamente sus personajes de Giorgetta y de Suor Angelica que terminó su actuación desbordada por el llanto; la mezzo polaca Agnes Zwierko impresionó en sus personificaciones de Frugola (con un gato de verdad, que mantuvo todo el tiempo adherido al cuello) y de la gélida Tía Princesa; y la soprano española Beatriz Díaz asombró vocal y expresivamente como Lauretta.
Beatriz Díaz y Juan Pons. Foto © Federico G. Kessler
El periódico La Nación en su edición de este lunes 13, que ya recogía el viernes anterior un interesante artículo de Juan Carlos Montero sobre las representaciones, firma esta vez su crítica el musicólogo Pablo Kohan (1951), de quien destaco el final de su escrito:

Con todo, las voces pueden remediar cualquier insensatez, cualquier debilidad o extravagancia. Bueno, no fue éste el caso. Salvo la gran presencia vocal y musical de Agnes Zwierko, una portentosa mezzo polaca, la musicalidad de Beatriz Díaz y algunos momentos de Juan Pons y Carl Tanner, todo transcurrió de un modo apenas correcto, poco trascendente, en algunos casos, además, con llamativas carencias de caudal sonoro. De ahí que no haya habido alternativa para que Stefano Poda haya sido el gran héroe de la noche. Un héroe, ciertamente, poco venturoso.
También en el Universo Blogger se recoge el triunfo de "La Grande de Boo", y así Enrique Sirvén escribe en "Ópera de hoy" no ya de la puesta en escena que ¡hace agua! por todas partes, sino de Beatriz Díaz que les dejó con ganas de más:
Sin embargo, para escuchar un aplauso a telón abierto hubo que esperar hasta la celebérrima O mio babbino caro, no estoy seguro que la culpa sea por desconocimiento por parte del público sino que la que más convenció del todo fue -la joven y también debutante Beatríz Díaz- como Lauretta, exquisita al mismo tiempo que cuando la exigencia hacia el final, exige de pronto agudos siderales, hizo gala de aquello de que lo cortés no quita lo valiente. Eso sí,  uno se queda con las ganas porque el rol es breve: ¡que vuelva, será muy bien bienvenida...!
El "previsible" escenógrafo de Trento que busca siempre más protagonismo que el propio de la música, como se puede leer en todas las críticas quiero destacar también lo escrito por el crítico de Clarín:
La puesta en escena de Stefano Poda rompe con esta progresión: pone a Gianni Schicchi en el medio, para cerrar con Suor Angelica . La alteración tiene su justificación en los términos generales de esta realización, ya que las tres óperas transcurren en un mismo marco escénico. El orden de la representación no es la única expectativa que burla la puesta de Donda; hay que olvidarse también de la dorada Florencia de las representaciones habituales. El oscuro paisaje portuario de Il tabarro persiste en las dos óperas siguientes, y también persiste el agua: las tres obras transcurren en un charco reflejado en un espejo colgante (y en la comica Gianni Schicchi , previsiblemente, se chapalea de lo lindo).
Beatriz Díaz y Juan Pons. Foto © Federico G. Kessler
Pero sobre todo la valentía del propio Juan Pons, admiradísimo en Buenos Aires y un grande que se define como "gente normal", al criticar en su página de Facebook© sin tapujos, con la sabiduría y solera que da su veteranía, calidad y reconocimiento mundial, las ínfulas del italiano con fotos y vídeos para corroborar una opinión que suscribimos más de los que algunos creen (y pagan):
He aquí una pequeña muestra de como pretendía que cantáramos el ILUMINADO de turno, el genial e incomprendido regista stefano poda (no merece las mayúsculas). Lo declaro oficialmente persona NON grata. Un egoista, que pretendía solo su éxito personal sacrificando a los cantantes, cubriéndolos de humo, estando siempre con los pies en remojo y 75 metros de distancia del foso de la orquesta. POBRE ILUSO. En la ópera cuantos mas éxitos personales haya el BENEFICIARIO ES EL PÚBLICO y este tío incompetente no es capaz de entenderlo????? pero por parte del RESPETABLE recogió lo que sembró, UN SONORO ABUCHEO.

Una alegría enorme ver el reconocimiento no ya del público (aunque maleducados con móvil / celular los hay en todo el mundo y parece ya una plaga) sino de los siempre "temidos" críticos para la labor musical y artística de nuestra Beatriz Díaz, cuyas actuaciones se cuentan por triunfos, esperando sigan abriéndose nuevas puertas en EE.UU. donde el director musical Richard Buckley tiene su entorno natural aunque también cruce El Charco.
Aspecto del Teatro Colón el día del estreno. Foto © Pablo Selci
De las funciones previstas aún quedan las del 15 y 17 de junio. Para el día 18 habrá "Fiesta Asturiana" en nuestra casa argentina, pero de ello ya escribiré en su momento.

11 de junio de 2011

Colorido en la despedida

Viernes 10 de junio, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Concierto de Abono 15 (clausura de la temporada). OSPA, Luis Fernando Pérez (piano), David Lockington (director). Obras de Ravel, Falla y Revueltas.

Foto: OSPA ©Marta Barbón
Una temporada que llega a su fin con un programa evocador de la España vista desde Francia como si de un homenaje a "la memoria del siglo XX" con Semprún se tratase, y donde el último aspirante a la titularidad volvió a dejar claras sus ideas: búsqueda de un colorido orquestal que para las obras elegidas vino perfecto tras haber trabajado los detalles que con un sólo programa no podría haber logrado. Poder dirigir dos semanas a nuestra OSPA le ha dado un "plus" de ventaja para convertirse en el próximo titular aunque de las apuestas escribiré otro día. También pudimos asistir una hora antes a la última conferencia de la temporada a cargo de la musicóloga Tania Perón, autora de las notas al programa (enlazadas a lo largo de esta entrada), preparando su tésis sobre la compositora asturiana Mª Teresa Prieto, aunque nos leyó sus apuntes sobre Falla y las Noches, recordando igualmente a Ricardo Viñes que tanta relación tuvo con Don Mauricio y Don Manuel.
Una barca sobre el océano de Ravel parte del piano (ciclo Miroirs) y lo orquestará en tres secciones fluidas donde el colorido impresionista se tiñe con la sensualidad de unos instrumentos "alterados" tímbricamente como en el francés será habitual a lo largo de su carrera. Impresionante la paleta sonora que el director británico logró de los solistas (el corno inglés de Romero en especial) y de una plantilla para la ocasión que ojalá sea la habitual si el próximo Gobierno Regional quiere...
Foto: OSPA ©Marta Barbón
La obra más esperada sería las Noches en los jardines de España de Falla con el pianista madrileño Luis Fernando Pérez (1977), realmente una interpretación para recordar y siguiendo la línea de colorido buscada por el director británico aunque el estilo lo marcase el solista, lo que honra a ambos, alcanzando cotas de perfección tanto en los solos como en los concertantes que lograron un piano totalmente imbricado en la paleta sonora. Los tres números resultaron homogéneos en el planteamiento con unos rubati increíbles que desde el podio logró concertar con la maestría de grandes batutas y el largo recorrido de esta orquesta capaz de amoldarse cuando sabe qué les piden, desde los principales (impecables todos con Falcone hoy a la cabeza) y coprincipales hasta el resto de músicos. El dominio técnico del pianista se alcanzó no ya en una digitación precisa y diáfana sino en un empleo del pedal que subrayó esa visión impresionista (o mejor francesa) de una España sin folklorismos elevada a universal. Rubricando esta idea nos regaló un Asturias (Leyenda) de Albéniz que corroboró el magisterio interpretativo del madrileño, una versión nuevamente propia en velocidades, tiempos, pero sobre todo sonoridades que continuaron dando colorido propio al concierto de clausura.
Foto: OSPA ©Marta Barbón
En la segunda parte nuevamente grandes obras sinfónicas exigentes en todo y para todos, comenzando por el mexicano Silvestre Revueltas y su Sensemayá, deudora de Stravinsky pero no por eso exenta de lenguaje propio aunque en una línea argumental de texturas y colorido orquestal que pareció marcar el programa elegido. La visión del maestro Lockington no se limitó a fuegos artificiales sino que delimitó y buscó cohesión en todas las secciones, con protagonismo lógico de percusión, metales y maderas (se nota el trabajo de toda la temporada) y una cuerda siempre perfecta que lo mismo sustentaba al resto que conseguía "irisaciones" enriquecedoras del clima buscado.
Para cerrar nuevamente Ravel y su visión francesa de la Rapsodia española, obra maestra de la orquestación que exprime a toda plantilla y director que se enfrente a ella, con un lenguaje que pudimos seguir al detalle en sus cuatro movimientos, entenderlo, masticarlo y saborearlo. Aunque sueno reiterativo, redundante o frase hecha, calidad y calidez pero sobre todo ambiente sonoro, clima colorido desde el inicio del Preludio de la noche con una cuerda impercetible y sugerente que in crescendo pasa de la línea a la pincelada, una Malagueña "sin lunares", una Habanera colonial más la Feria que sí supuso fiesta final de sobresaliente para todos (me encantó volver a encontrarme en el piccolo a mi admirado Roberto Álvarez). Una tormenta de colorido de nuestra OSPA con Lockington que no perdieron ni un detalle e inundó el auditorio como el día anterior el Jovellanos, y como escribía al inicio recordando a Jorge Semprún la memoria del siglo XX hecha música.
El balance de temporada lo haremos reposadamente, y todavía nos queda un Tango.
P. D. 1: Los cuadros que ilustran esta entrada son de mi querido Jorge Senabre, un pintor alicantino afincado en Madrid, que hoy venía perfecto para la música escuchada.
P. D. 2: Crítica de Diana Díaz en LNE del lunes 13.

9 de junio de 2011

Beatriz Díaz debuta en Buenos Aires


El viernes 10 de junio de 2011 será inolvidable para nuestra soprano más internacional: Beatriz Díaz debuta nada menos que en el Teatro Colón de Buenos Aires con un papel pucciniano que le va perfecto a su voz y color, como podemos escuchar en los vídeos que ilustran esta entrada.
El gran teatro porteño acoge Il Trittico de Puccini hasta el 11 de julio, con un reparto de altura que conjuga estrellas argentinas con internacionales, y donde la Lauretta de esa joya cómica, divertida e inteligente que es Gianni Schicchi estará cantada por nuestra Beatriz, compartiendo escenario con el gran barítono menorquín Juan Pons (muy querido en Oviedo del que me consta está siendo como un padre para Beatriz), otro veterano como el barítono porteño Luis Gaeta, el tenor bonaerense afincado en Viena Darío Schmunck, la soprano mendocina Eliana Bayón (que cantó un Viaggio en Oviedo la temporada 2006-07), la mezzo polaca Agnes Zwierko y la mezzo porteña Alicia Cecotti, bajo la batuta del reconocido y renombrado director norteamericano Richard Buckley (un habitual en las temporadas líricas de Cleveland, Arizona o Austin), escena e iluminación de un conocido, prolífico y a menudo controvertido, el tridentino Stefano Poda, escenografía de Daniel Feijóo y vestuario de Cristina Pineda.

Y aunque en Argentina nos llamen a todos "gallegos", tenemos en Buenos Aires un Centro Asturiano que es referente porteño acogiendo a sus socios y visitantes como propios. No es de extrañar que la presencia de una allerana internacional en la capital federal haya movilizado a esta entidad, que le dará un homenaje el sábado 18 tal y como ya ha reflejado la prensa asturiana, donde será distinguida con la "Condecoración de Honor" de esta institución presidida por José Antonio Nespral Tirador a propuesta del responsable del Consejo de Comunidades Asturianas Manuel Fernández de la Cera, ofreciendo un recital seguido de la cena de gala que pondrá el colofón a otro día inolvidable en la carrera de Beatriz Díaz, de Boo a Buenos Aires, siempre haciendo gala de asturianía. Un escalón más en su profesión, cruzando el charco de Italia hasta Argentina cual personaje femenino "De los Apeninos a los Andes" pero en busca de un triunfo que seguro alcanzará, volviendo a encandilar al público con su arte. Ya le mandé "MUCHO CUCHO®" para sus funciones.

Por fuentes bien informadas me consta que estará parte de su familia y algún amigo que otro disfrutando con su voz tanto en el Teatro Colón como en el hermoso edificio que el Centro Asturiano tiene en la calle Solís y tuve la suerte de visitar en mi viaje de novios del siglo pasado ¡allá por marzo de 1991!. La foto de abajo es en la calle Arturo Toscanini con Cerrito, frente al teatro al que espero volver un poco más canoso...

5 de junio de 2011

La Habana es Cádiz...

Sábado 4 de junio, 21:00 horas. Auditorio del Centro Niemeyer, Avilés. Festival "Jazz in Blue": Ignacio Berroa Quartet; Chano Domínguez y "New Flamenco Sound". Entrada: 18€.
Cantaba Carlos Cano el texto de Antonio Burgos "La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz La Habana con más salero", la verdad que poco original de mi parte pero muy a propósito de lo que iba a escuchar en mi estreno del Niemeyer: dos conciertos al precio de uno donde la calidad y buen hacer rebosaron, con el patrocinio de EMI-España recién adherida al proyecto avilesino. Como información complementaria habría que añadir que su presidente, el músico asturiano Manolo Díaz, era nombrado este mismo día Presidente del Niemeyer.
También podía haber titulado la entrada como Jazz Latino en el Niemeyer, pero realmente y como en la llamada música clásica, Jazz es Música sin más etiquetas.
Para abrir boca pasadas las nueve de la noche y desde Cuba con sabor internacional arrancaba el cuarteto de Ignacio Berroa, cerrando gira precisamente al lado de la ría, el último batería del gran Dizzy Gillespie y compañero entre otros muchos de Tito Puente o Chick Corea, que llegaba con en formación de cuarteto con unos músicos impresionantes: el contrabajo de Ricardo Rodríguez, John Di Martino -pelado al cero- al piano y John Ellis con el saxo tenor y soprano, presentando algunos temas de su último trabajo "Codes". De un gusto exquisito en todos los temas, con un sonido impecable y una técnica asombrosa por todos los intérpretes, fueron desgranando temas como Matrix de Corea, La comparsa de Lecuona en un danzón pleno de gusto jazzístico, uno del propio contrabajista Rodríguez rememorando tal vez su New York City, Chaplin y su Smile, una emocionantísima versión de Serrat con Aquellas pequeñas cosas donde Ellis sacó ternura de esta melodía del noi de Poble-Sec, un artista muy querido y versioneado en Cuba, y cerrando con Dizzy como no podía ser menos siendo Berroa heredero directo. Todos estuvieron increíbles y por deformación profesional, un Di Martino perfecto tanto en los solos como en la parte rítmica...
Tras un descanso de 15 minutos que sirvió para volver a ajustar y afinar el Yamaha C7, apareció el gran Chano Domínguez con una formación renovada en cuanto a la del disco "Piano Ibérico" al que pertenecían los temas a escuchar, y donde sólo se mantuvo a Blas Córdoba "El Kejío" en la voz y las palmas, con el taconeo y palmas de Daniel Navarro (por "Tomasito" en la grabación) y un percusionista del que siento no recordar su nombre pero que no desmerece en nada al "Piraña" que participó en el disco. Al frente Chano Domínguez, ese gaditano innovador, genio del piano que ha superado a su maestro Arturo Pavón, Chano que jaleaba El Kejío en cada intervención. Con unas introducciones únicas en cada tema, delicadas y llenas de un sabor andaluz como sólo él sabe, evolucionando a los palos flamencos recreados en los temas de los grandes pianistas clásicos españoles que más que versionear recrea, y con esa compañía en el escenario que llena (aún más) los temas elegidos haciendo del flamenco algo vivo e imperecedero. No importaba ya la hora ni el concierto anterior, creciéndose en cada melodía que finalizó con su Canción triste, aún tuvo la grandeza de regalarnos Cuando te veo pasar, unas sevillanas casi llegada la media noche. Desde el Mantrería que abría el concierto pasando por los Tanguillos Mompou de la "Música callada", Albéniz con El Puerto, Falla con la Danza del fuego y la Canción del fuego fatuo donde El Kejío fue todo un Maestro del cante recordando la misma fuente en que bebió Don Manuel, al igual que en la Andalucía de Granados. Del taconeo de Navarro dejar constancia de una técnica virtuosística siempre a tempo con los endiablados ritmos de Chano, y una elegancia en el baile que eran espectáculo en sí mismo. Volver a sentir el olvido imperdonable del nombre del percusionista, completo en su kit de djembé, caja, platos y cajón que subrayaron cada tema dándole la atmósfera necesaria en los momentos íntimos más la fuerza rítmica de los palos flamencos con la renovación emprendida, como siempre, por Francisco Sánchez.
En el haber del Niemeyer además de una construcción única donde la acústica del auditorio es perfecta, poder contar con artistas como los de esta noche sabatina, el entorno único, la amabilidad de los voluntarios... pero en el debe permitir pasar bebida a las butacas (no es el club), la inexistencia de papeleras EN TODO EL RECINTO (encontré una en el aseo) y sobre todo la MALA PUBLICIDAD, inexistente dentro salvo la propia de los folletos de Emi-music, y fatal en la prensa al redactarse de forma tal que daba a entender quienes iban a tocar: Chano e Ignacio en dúo piano-batería, pues lo de compartir escenario no es tocar en el mismo sino juntos... sí comparten sello discográfico.
Menos mal que la afición no se pierde música de primera, y la calidad puede con todo, y así lo hice saber.

P. D.: Reseña de A. F. en El Comercio.

Neblina británica

Viernes 3 de junio, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Concierto de Abono 14: OSPA, director: David Lockington. Obras de Vaughan-Williams, Philip Sawyers (1951) y Beethoven. Todas las fotos: OSPA © Marta Barbón.
Llegaba el penúltimo de la temporada con el último candidato a la titularidad, el británico David Lockington que ya me causó excelente impresión en su anterior visita a Oviedo hace dos años. Esta vez un programa muy a su medida con dos británicos y la siempre sobrecogedora Séptima del Sordo.
Creo que es de orgullo generalizado la cuerda de nuestra OSPA, con un sonido propio que ante la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis de Ralph Vaughan-Williams estuvo realmente sublime, colocando al fondo una "segunda orquesta de cámara" con dos primeros, dos segundos, dos violas, dos cellos y un contrabajo que fueron dando las réplicas y creando una atmósfera increíble, así como la excelencia en las intervenciones de los solistas de viola Lev, el concertino Vasiliev y el chelo de Atapin. Además por parte del inglés se logró una textura tímbrica y una gama de matices que resultaron emocionantes y tendremos que estar atentos a su emisión por Radio Clásica.
En cierto modo heredero de lo anterior resultó la Symphonic music for strings and brass (Música sinfónica para cuerdas y metal) de Sawyers, presente en la sala y que estuvo siguiendo de cerca los ensayos de esta obra de 1972 estrenada precisamente por Lockington en 2002, como bien explica Aurelio M. Seco en las notas al programa (enlazadas bien en autores u obras). Perfectamente madura la cuerda, "tocaba" a nuestros metales una obra de lucimiento y así resultó, de sonoridades redondas, pletóricas, seguras, empastadas, destacando un Morató en estado de gracia para sus intervenciones solistas junto a sus tres compañeros, unas trompetas refulgentes en tímbrica, unos trombones de excepción (sobre todo Orsettig en el bajo) y un tuba poderoso, y ese colchón de cuerda que volvió a responder a lo que desde el podio se le exigía, no en vano los detalles fueron los que se trabajaron...
Para la segunda parte y como decía en la prensa "entre la ironía y el minimalismo" vendría la Séptima de Beethoven. Versión con luces y sombras, de sonoridad algo opaca tras la brillantez de la primera parte, con el trío de trompas algo "atrás" frente a un protagonistmo impecable de la madera (con flautas de madera), una cuerda poco clara en los pasajes rápidos pero con unas trompetas (de llaves para la obra) en su sitio, y detalles que podrían haberse convertido en maestros de alargarse a toda la obra. Los tempi elegidos por el británico resultaron en su punto, desde el Poco-Sostenuto - Vivace que mostró las carencias apuntadas a medida que avanzaba, el Allegretto que resultó lo mejor de la sinfonía desde un pp inicial y un crescendo lleno de tensión, un Presto algo contenido y "difuso" para finalizar en el Allegro con brio algo más claro y brillante dentro de un ambiente de puro smog británico para una obra vienesa dirigida, como el resto del concierto, con elegancia, precisión y buen gusto. Los aplausos rubricaron el buen hacer obligándole a salir creo que hasta en cinco ocasiones, poco normal en Oviedo y tal vez reflejo de un público totalmente volcado con nuestra formación. El próximo viernes será la clausura y podremos comprobar si la "segunda oportunidad" para Lockington sube la nota.
P. D. 1: Crítica del concierto de Avilés por Ramón Avello en El Comercio, y del de Oviedo por Javier Neira en LNE del sábado 4.
P. D. 2: Crítica de Diana Díaz en LNE del domingo 5.