31 de agosto de 2011

Comienza nuevo curso: cuesta de septiembre

El inicio del curso escolar supone siempre un gasto en los hogares con hijos, pero también en el de muchos aficionados al fútbol por el club de sus amores, independientemente de la categoría en la que militen, sin olvidarme claro está, de los melómanos, que en Asturias nos abonamos a alguna de las múltiples ofertas para la temporada 2011-12, sin contar las de otras autonomías cercanas y escapadas más o menos previstas.
Servidor se ha ido quitando carnets y abonos, musicales como el de la Sociedad Filarmónica de Oviedo o la Temporada de Ópera, pues no hay bolsillo de clase media que aguante semejante desembolso unido al de mis dos "imperdibles", a los que no renuncio y que paso a comentar:
Uno es el abono conjunto para los "Conciertos del Auditorio - Jornadas de Piano Luis G. Iberni", que ya he recogido y que como buena noticia para los tiempos que corren, ha bajado de los 418,60 € de la pasada temporada a los 386,00 € de esta, todo un detalle de los organizadores que ya hablaban de apretarse el cinturón aunque no hayan mermado el número de conciertos (siguen siendo 21) ni la calidad de los mismos, a pesar de contar con menor presupuesto y barajando precios especiales para los que peor están. Cosme Marina, director artístico del ciclo, lo deja bien claro en las notas que acompañan el programa avance: "La excelencia como meta".
En el avance de programación de mayo ya se apuntaban nombres de prestigio, que parecen confirmarse a estas alturas de pretemporada, como el de la mejor violinista actual, Anne-Sophie Mutter, quien sólo actuará en Madrid y Oviedo (que aún no aparece en su web) donde arrancará el ciclo el día 11 de octubre interpretando el concierto de Dvorak con la Orquesta Sinfónica de Galicia que dirige el siempre querido en Asturias Víctor Pablo Pérez, además de la Sexta de Bruckner. De la figuras previstas, personalmente espero volver a disfrutar en Asturias con dos grandes al frente de formaciones de lujo: Yuri Temirkanov con la Filarmónica de San Petersburgo el 19 de enero, y Dudamel con la Göteborgs Symfoniker el 29 de marzo (Richard Strauss escoltando con Don Juan y Zarathustra el Redoble de tambor de Haydn). También podremos gozar el 19 de marzo con Myung-whun Chung al frente de la Orchestre Philharmonique Radio France con La mer y El Pájaro de fuego.
Este año abundan violinistas de distintos estilos (¿habrá jornadas de violín?) y no todos igual de conocidos por los melómanos habituales del auditorio carbayón: Joshua Bell con la LPO dirigida por V. Jurowski, Giuliano Carmignola que trae a su Sonatori della Gioiosa Marca, Vadim Repin con la Filarmónica de Cámara de Valencia, Pinchas Zukerman con la Orquesta del Festival de Budapest dirigida por Iván Fischer (el 13 de mayo) y sobre todo la gran Midori (el 14 de marzo) que actuará con la Oviedo Filarmonía y su nuevo titular Marzio Conti, quien también apuesta por solistas de casa para el Requiem de Mozart del 2 de diciembre, como mis queridos Ana Nebot, Juan Noval Moro o el Coro de la Fundación, sin olvidarme de la ópera de Purcell Dido y Eneas en versión concierto con Forma Antiqva y Aarón Zapico al frente de un reparto ex-profeso el 14 de abril que seguro nos dejará satisfechos a muchos de los presentes (a todos ya se que no, pero casi podría pasar lista), esperando que la apuesta de la organización por músicos asturianos no sea solamente por costes sino por calidad internacional contrastada.
De los pianistas creo que nadie dudará que mi preferido es Krystian Zimerman que nos visitará el 29 de abril con un programa Debussy. El resto desfilarán solos o con orquestas (algunas dignas de escucharse por sí mismas), y así el 27 de enero tendremos a las Hermanas Labèque, siempre bien recibidas en Oviedo y que tienen Valladolid como cuartel general, esta vez con la OvFi y Conti, que también acompañará al pianista canario Iván Martín inaugurando las Jornadas "Luis G. Iberni" ¡20 años ya! el 27 de octubre con el concierto de Grieg. No quiero dejarme a la gran dama francesa del piano Brigitte Engerer que interpretará el concierto de Schumann con la Orquesta Filarmónica de la Radio de Munich dirigida por Terje Mikkelsen el 24 de noviembre, ni al argentino afincado en Suiza Nelson Goerner que lo hará en solitario el 4 de marzo con un programa ya trabajado recordando el aniversario de Franz Liszt y lo mismo para el cierre de estas vigésimas jornadas el 26 de mayo con Richard Goode, digno colofón.

Caso aparte es el 10 de noviembre pues con la "disculpa" u homenaje a los pianistas en la sombra, auténticos maestros en el arte de compartir desde "cierto anonimato" más que acompañar, llega nada menos que Wolfram Rieger con lo más esperado de este otro año Mahler al venir con Thomas Hampson. No sé quién es más protagonista, supongo que otra vez Herr Gustav a la vista de los intérpretes...
El otro abono del que desconocemos programa y precio en este inicio de la cuesta de septiembre, supongo que por los dichosos cambios políticos en el gobierno regional desde mayo (¡y así estamos, qué dolor!) es el de mi admirada OSPA que a fecha de hoy todavía sigue sin director titular y ni siquiera un avance de programación, aunque personalmente yo tenga apartado el gasto que supondrá mi incondicional abono de la fila 13:18. La cultura, en especial la música, es la primera que sufre los recortes económicos en tiempos de crisis, pero la ceguera de los responsables hace que parezca comenzar un curso sin director ni alumnos-abonados de continuar improvisando como hasta ahora, lástima cuando la orquesta de todo Asturias, la que pagamos con nuestros impuestos -como la Educación Pública-arranque septiembre en estas circunstancias. Muchos temblábamos con previsiones que van cumpliéndose, pero todavía no ha llegado lo peor, y dilapidar la excelencia musical que tanto ha costado conseguir sería un mal síntoma para un país que tristemente acabará desangrándose no sólo en el patrimonio cultural...
Toco madera y espero que la OSPA aguante las tormentas que se avecinan: del Consejero del ramo aún no sabemos cuánto apuesta por la música (sólo que la JOSPA se integrará en ella pero ¡sin componentes ni presupuesto! según dice la prensa regional) aunque el correspondiente concejal ovetense ya comienza a pedir por su boca, y en otros concejos también. De la necesaria titularidad en la dirección, de la necesaria renovación por jubilaciones varias o de la esperada ampliación de la plantilla orquestal estamos como hace un año, es decir, expectantes, aunque la OSPA suena mejor que nunca.

28 de agosto de 2011

Un danés en Salamanca

Los últimos coletazos del verano, siempre buscando paisajes, música y amigos, me trajeron a Salamanca donde mi admirado Poul nos ofreció un concierto de órgano memorable por entorno, repertorio y momento. Un instrumento barroco que sigue vivo, con los achaques normales de la edad, con gemidos o registros no deseados en momentos puntuales, pero siempre buscando la mejor combinación sonora para unas obras que son auténticas piedras maestras que sustentarán todo lo que vendría después. Sabia elección de obras y autores que aunaron el órgano ibérico con las raíces danesas, país que admiro también musicalmente, donde el instrumento rey tiene siempre cabida. Primero investigó, después nos dejó un CD en los realejos de la Catedral Vieja del que mi querido Mario Guarda dejó buena crítica en su blog, aunque deba la mía desde hace casi un año, y finalmente el restaurado órgano barroco de la Nueva, siempre con rigor y musicalidad.
Lo escuchado esta vez en Salamanca con el añadido del directo, siempre único e irrepetible, fue buena muestra de compositores y obras bien traídos a esta tierra con la mentalidad de los llamados "latinos del norte" en un órgano que revive sonoridades de antaño con la óptica danesa de un enamorado de nuestra tierra y su música. Dejar referencia es lo menos que puedo, siempre con los enlaces de rigor cuando son posibles, y breves anotaciones personales sobre cada una de ellas, así como la época en que fueron compuestas, que Poul siempre intenta recrear desde su magisterio musicológico:
Pavana con su glosa (Cabezón), siglo XVI y obra de referencia en cualquier concierto de órgano.
Paduana Lachrimae (Melchior Schildt), un danés del siglo XVII vigente en nuestros días, realmente emotiva en interpretación y registros.
Fantasía de 6º tono (Tomás de Santa María), siglo XVI, con adornos muy acertados que no oscurecieron los timbres elegidos.
Intento en FA M (José Lidón), siglo XIX pero con todo el sabor renacentista en un músico bejarano que siempre tuvo Salamanca de espejo y nuestro danés ha hecho casi suya por implicación total.
Rind un op i Jesu navn / Canción con eco (J. B. Lully) sobre un anónimo danés visto desde Francia y España, ambas del siglo XVII, eligiendo tubos de la parte trasera que desde los bancos de la iglesia seguramente disfrutaron más que en mi posición dentro del coro.
Hvo ikkun lader Herren raade (Svend-Øve Moller), una obra danesa del siglo XX nuevamente con tintes renacentistas y barrocos tempranos que resurgen de las sonoridades únicas del instrumento catedralicio con algunos problemas en los ayudantes, no músicos, que obligaron al intérprete a detenerse, tal como se hacía en la época, para encontrar los elegidos en principio.
Todo el mundo en general (Correa de Arauxo), siglo XVII, obra muy querida por Poul que jugó con toda la tímbrica posible sin excesos pero felizmente combinada.
Preludio en Re m. (C. Nielsen), el danés más famoso del siglo XX cuya producción organística no es la más conocida fuera de su patria (frente a otros), y que con el magisterio y respeto hacia el órgano español sonó igualmente "dorada" y podría decir que española.
Obra en I tono de registro de mano izquierda (Pedro de San Lorenzo), siglo XVII, otro exponente del órgano ibérico pletórico en adornos y algo desequilibrado en tímbrica.
Canción glosada (Antonio de Carreira), portugués del XVI para no olvidarnos nunca de la escuela ibérica de órgano que pasaría al Nuevo Mundo donde los archivos catedralicios aún guardan tesoros sin descubrir, y que pudimos paladear en cada una de las "improvisaciones" del tema original siempre bien ornamentadas como era habitual en la época.
Aproximadamente una hora de silencio interior felizmente adornado en cada una de ellas, sin olvidar las referencias a nuestra común y amada Dinamarca con el tributo bien merecido al órgano ibérico. Gracias Poul.
La propina esta vez la tuvimos sin música en un entorno de lujo con las amistades charras y de San Esteban de la Sierra, sin olvidarme de Don Victoriano García Pilo, director de coros de reconocida trayectoria y organista de la Catedral salmantina -con quien deparé largo y tendido de sus escapadas a mi tierra- y sobre todo de la familia Hernández Fraile, más el indescriptible Ángel Pisonero. Siempre un placer.

25 de agosto de 2011

Pretemporada de la OSPA

Si los equipos de fútbol realizan una pretemporada tras las breves vacaciones de verano, con partidos amistosos, jugadores de la cantera y desplazamientos fuera del estadio habitual, continuando con un simil del que abuso más de la cuenta, nuestra orquesta asturiana de cabecera, tras una temporada sin entrenador / director que resultó de "Champions", afronta la próxima sin despejar el puesto pero igual de pletórica que acabó, volviendo a estos conciertos de verano que llevan por algunas villas costeras no habituales en la "Liga" lo mejor de su repertorio y como bien decía la gerente Dña. Ana Mateo en la prensa, "conciertos populares, de verano, de labor pedagógica, pero sin dejar de ser símbolo de calidad". Evidentemente el público no es el habitual, mezclándose padres con bebés en carritos, veraneantes en chanclas, parroquianas despistadas en espera de la misa diaria, melómanos del lugar y algún que otro curioso abandonando el recinto, lleno hasta los pasillos, nada más comenzar pero manteniendo la cháchara en la puerta, sin olvidar que la mala educación es endémica al sumarse los móviles, caramelos y toses a los comentarios sobre la música como si de una grabación en el salón de casa se tratase. Habría que recuperar una campaña de los años 60 cuando sólo teníamos una televisión en blanco y negro que decía "Piense en los demás"(los anuncios están a partir del minuto 2:28)...
Dicho todo lo anterior, y consciente del cansancio que para los profesores suponen los desplazamientos con horas de autobús, seguiré apoyando esta iniciativa que además viene bien para ir engrasando / entrenando para una larga temporada que no puede bajar el listón. Si además el director invitado es "de la casa", joven y preparado, con las ideas claras unidas a una ilusión que transmite a sus compañeros y por extensión al público, rematando con un programa exigente pero agradecido para todos (sin olvidar que están en el archivo de la propia orquesta y la plantilla no hubo de reforzarse), el resultado final fue de "calificación para la Copa de Europa" más que de "Torneo veraniego".
Comenzaba el concierto con "Egmont" -obertura en Fa menor-, Op. 84 (Beethoven), "música grande, emocionante, elocuente... de heroismo transcendente" (como escribe Tranchefort) y obra que no falta en el repertorio de toda orquesta. El dramatismo y los contrastes con el tema de amor que simbolizan "la aspiración a la libertad" se logró desde una dirección siempre clara, precisa, sin gestos para la galería pero con el ímpetu necesario, consiguiéndose un empaste perfecto en las maderas y la cuerda impresionante de siempre, sin olvidar el papel de metales más timbales que la reverberación de la iglesia no mezcló en ningún momento.
Con el mismo espíritu romántico llegaba la Sinfonía nº 3 en RE M, D. 200 (Schubert), obra más corta que las dos anteriores pero rica de matices y colores instrumentales. El Adagio maestoso - Allegro con brio plenamente contrastado, la madera del inicio lento hasta que el clarinete nos lleva al primer tema con esa ironía jugando con el oboe y transmitiendo una juventud en todo ello siempre bien marcada desde el podio y con un tejido orquestal que la cuerda convierte en terciopelo. Los aplausos rompieron un poco la necesaria continuidad con el Allegretto, pero los motivos melódicos saltando entre todos los instrumentos con unos fraseos claros y precisos nos llevaron al Menuetto & Trio - Vivace realmente pleno en sonoridades, cambios de tempi y compás, con fagot y oboe solistas realmente inspirados (no puedo indicar quiénes al encontrarme lejos y ser imposible verlos, aunque supongo que Vicente y Juan). Y la difícil conclusión del Presto vivace donde sin tregua alguna volvemos a la alegría juvenil llena de brillo, notas rápidas y claras, melodías vertiginosas, auténtico optimismo presente y esperemos que futuro, esta vez con una conducción que dejaba "respirar la música".
El plato fuerte orquestal y más conocido, con la plantilla necesaria para afrontarlo, resultó "Romeo y Julieta" -obertura fantasía- (Chaikovski), una de las joyas de la música sinfónica y placer romántico en estado puro con el éxtasis del conocido tema de amor. Dudamel está enamorado de esta página y hasta ahora es su ultima grabación, pero Daniel S. Velasco nos brindó una versión personal, más que digna, desde el conocimiento completo de obra (el arreglo era suyo) y músicos, logrando unos rubatos dificilísimos con un fraseo masticando cada nota, de lentitud ajustada en el citado tema amoroso, y vigor pasional, con unos crescendi que nunca cayeron en el estruendo, mimando incluso la percusión y el arpa que sonaron impecables, los continuos cambios de tempo, los acelerandos bien ajustados, las repeticiones del tema nunca iguales diferenciando "pasión" y "ternura", el tema del odio auténticamente dramático y la coda final trágica sin perder de vista el coral que cerraba esta maravilla. Lo más destacado y conseguido del concierto desde una madurez juvenil que me hace tener muchas esperanzas en la temporada que arrancará en breve.
Y para completar una hora que se pasó volando, aún nos dejaron de propina el Preludio nº 1, sobre dos temas asturianos, compuesto por el propio Daniel Sánchez Velasco, donde mezcla distintos lenguajes desde Wagner a Elmer Bernstein, de Copland a Duke Ellington, música del siglo XX para siempre, rica en texturas y ritmos que juegan con el swing sin perder nunca las melodías populares. Nada mejor para regalar a un público tan variopinto. Aún queda pretemporada, pero la ilusión y ganas de trabajar están incólumes.
Por esas coincidencias de la vida, volviendo para Mieres con la radio puesta arrancaba la segunda parte en directo con la Cuarta de Chaikovski en los PROMS dirigiendo Sir Colin Davis a la Gustav Mahler Judgenorchester en la que toca mi querida María Ovín como comentaba en la anterior entrada. Mejor cierre musical imposible: aún se puede escuchar unos días en la BBC3.

23 de agosto de 2011

Jóvenes violinistas asturianos ¡todo un orgullo!

No es la primera vez que escribo de María Ovín Carrera, a la que conozco desde que iba en la barriga de Josefina y verla comenzar en el difícil mundo de la música, eligiendo nada menos que el violín, conservando aún su primer piccolo. La he visto crecer como persona y como intérprete, sintiéndome orgulloso como si de una ahijada (afiá decimos en Asturias) más se tratase.
Sigue trabajando duro, actualmente en Londres, y la recompensa siempre llega. Este verano y ¡por quinta vez! vuelve a ser concertino de la JONDE, y otro año más con la Gustav Mahler Judgenorchester. Y lo que son las cosas, el pasado sábado 20 de agosto actuaron en Salzburgo dirigidos por Sir Colin Davis (maestro de mi querido y admirado Pablo González), tras su paso por Bolzano, este lunes 22 en Dresdeesperándoles todavía los PROMS londinenses el 24 de agosto. Todo un lujo de Tour veraniego con un grande de la dirección que añadir a su ya amplio currículo.
Fue con su padre José Manuel, más el siempre querido y recordado Lolo, junto a mi tío Paco, con quienes disfruté allá por abril de 1990 de la Filarmónica de Viena dirigida por Sir Colin en el Grosses Festspielhaus de Salzburgo dentro del Festival de Pascua de aquel año, con un programa que todavía guardo firmado por el gran director inglés (abajo dejo las fotos) con una Segunda de Brahms que me hizo llorar de emoción.
   
Quién nos iba a decir que "nuestra María" actuaría también ahí y con el mismo director 21 años después... Parece un sueño pero en la vida nada es imposible y la esperanza unida al trabajo es lo que tiene.
Un orgullo poder presumir de estas familias, con otras que comienzan a dar frutos, caso de otro fenómeno al que sigo igualmente de cerca: Ignacio Rodríguez, alumno de Boris Belkin en Maastrich, que a este paso también se nos marchará a estudiar fuera (¡qué país tenemos!) y este verano fue admitido ¡junto a sólo otros 16 alumnos! en la Academia Musical Chigiana donde ha seguido trabajando con su maestro. Aquí dejo un par de documentos gráficos de mi querido Don Ignacio, otro afiáu.
 
Jóvenes, violinistas, asturianos, estudiando duro con el apoyo incondicional y el enorme esfuerzo de sus familias (sin ellas sería imposible) para labrarse un sitio en el siempre difícil mundo de la interpretación musical. Siempre un placer saber de ellos y poder presumir de exportar talento musical asturiano en casi todos los campos...

22 de agosto de 2011

El Mahler de Dudamel sigue triunfando

Entrada original del día 22 de agosto de 2011 a la 23:58 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y SIN FOTOS!:

Llevo años siguiendo a Gustavo Dudamel, primero dentro de "El Sistema" venezolano, que impresionó por vez primera al Auditorio de Oviedo en 2008, repitiendo en octubre del mismo año, y como primera figura mundial que abrió la brecha a otros (no olvidar a Diego Matheuz o Christian Vásquez), su salto a Göteborg, Los Ángeles, sin olvidar que ya ha dirigido a las Filarmónicas de Berlín o la Scala, por citar algunos de los hitos a sus ¡30 años! y con una lista de grabaciones en CD y DVD que dejaría boquiabiertos a muchos melómanos de la generación anterior a la mía. Evidentemente aprovecho cualquier retransmisión por internet, sea en vivo o diferido, porque me ha cambiado muchas ideas sobre la música, sobre todo con "La Bolívar" que ya ha dejado de ser Joven Orquesta para convertirse en "Orquesta Sinfónica Simón Bolívar", madurando director e intérpretes a pasos agigantados.

Dejando aparte noticias más o menos mediáticas de Dudamel, y esperando volver a verle en directo dirigiendo precisamente a la orquesta sueca en Oviedo (29 de marzo de 2012) con un programa de R. Strauss (Don Juan y Zaratrustra) más "la 103" de Haydn, lo que me conmovió desde el principio ha sido su Mahler, que evidentemente tiene detractores, pero seguiremos apostando por el barquisimetano en todas las interpretaciones del bohemio, y más con "sus venezolanos". Así, volvían a los PROMS en el Royal Albert Hall con la "Resurrección" el pasado 5 de agosto (en el concierto 29) dentro de su gira del centenario, escuchándoles primero en vivo por la radio en internet (BBC), pues en España la emisión televisiva no entraba en su área, y finalmente la encontré en YouTube© gracias a un chileno que, como tantos dudamelianos, tuvo el humor de subirla ¡íntegra¿ (la hay también "troceada") para solaz personal extensible a mis seguidores del blog (a los que agradezco siempre su paciencia y fidelidad en muchos casos, así como a los que se incorporan por primera vez).

Los protagonistas de esta Sinfonía nº 2 "Resurrección" de Mahler, además de "La Bolívar", las cantantes suecas Anna Larsson (mezzo), una mahleriana de primera y conocida del Maestro, y Miah Persson (soprano), bachiana y sobre todo mozartiana operística pero "ganada para la causa", perfectas ambas y tan acopladas que soltaron lágrimas al finalizar la obra, el National Youth Choir of Great Britain, todo un placer escucharles con una madurez (sus edades están entre los 16 y 22 años) y un empaste que aún hacen más grande esta interpretación, y por supuesto Dudamel al frente. Las entradas ¡agotadas como siempre!, con colas de más de un día para las de última hora (de pie) y un triunfo nuevamente apoteósico, no importan los "fans incondicionales" ni la juventud habitual de los PROMS, pues de eso se trata.
Hay algunas críticas de distinto signo en internet, más por la lentitud en algún movimiento o la masa orquestal (a partir de los 14 contrabajos cada uno sacará la plantilla de aproximadamente 170 músicos) a la que nos tienen acostumbrados para cualquier repertorio, incluso en una visión demasiado "placentera" para una obra que plantea dudas existenciales y religiosas (la redención siempre es posible), pero aquí la dejo íntegra para opinar cada uno lo que quiera. Personalmente no me canso y llevo varios visionados. No es Bernstein, por supuesto... es ¡Dudamel!.

©BBC, Music Publishing Rights Collecting Society y sus respectivos dueños, todos los derechos reservados.

19 de agosto de 2011

Descubriendo música y paisajes

Jueves 18 de agosto, 20:00 horas. Iglesia de San Gil, Eugi, Valle Esteríbar (Navarra): Concierto inaugural del Festival Internacional de Música de Navarra; estreno absoluto de Pirineo de Mihalis Moschoutis (1979), obra encargo del Festival.
Este verano por tierras españolas, siempre con la música como "disculpa", llegamos a tierras navarras y descubrí el Valle de Esteríbar donde por cuarto año se celebra un festival que apuesta por nuevos enfoques sin olvidar la calidad, algo difícil en nuestros tiempos, donde los hermanos Jáuregui, ElenaFrancisco Javier ("Dúo Roncesvalles") están trayendo, como directores del Festival, intérpretes y repertorios excelentes. y
El concierto inaugural celebrado en la coqueta iglesia de Eugi, completa hasta los pasillos, arrancó con el clarinetista Miguel Pérez Iñesta, vallisoletano pero medio asturiano por estudios y actividad, que nos ofreció Sequenza IXa per clarinetto solo (Luciano Berio), arrancando tras el panel para avanzar hasta el primer plano en una interpretación donde virtuosismo y buen gusto se dieron la mano, buscando las sonoridades del templo e instrumento, que nada más finalizar dio paso sin pausa a la violinista francesa Emmanuelle Bernard quien desde el coro nos deleitó con la Partita nº 1 en Si menor, BWV 1002 (J. S. Bach). La Allemanda invadió de color toda la iglesia, con unos fraseos y un sonido impecable, seguida del Double y una Corrente perfectas en "tempi" y mimo por el color con unos arcos y ataques perfectos, para finalizar con una cascada emotiva en el Double que cierra esta joya bachiana recordándonos el dominio que El Kantor tenía también de las cuatro cuerdas. Atronadora ovación para una intérprete que se lo merece.
Ambos instrumentistas, ya delante del altar tapado por el citado panel o biombo, nos dejaron un dúo poco habitual que impactó por empaste y sonoridades impecables en una obra clásica que aúna el gusto de la época con el entendimiento de la música a dos capaz de hacernos viajar a la Viena más evocadora:
Sonata para violín y clarinete (Georg Friedrich Fuchs) con dos movimientos (Allegro moderato - Rondó allegretto) que desgranaron melodías y juegos de los "básicos orquestales" traídos a la mínima expresión pero cargada de buen hacer por un compositor que era clarinetista. De regalo nos dejaron Dos dúos de Bartok demostrando la versatilidad de una combinación que muchos músicos han dejado escritas pero no siempre escuchadas lo suficiente, reivindicando la música de cámara una vez más.
Y llegaba el estreno absoluto de Pirineo del griego Mihalis Moschoutis (1979), obra encargo del Festival, con un cuarteto de cuerda formado por Emmanuelle Bernard y Elena Jáuregui (violín), Cian Ó Dúill (viola) y Aoife Nic Athlaoich (cello), más el propio compositor a la guitarra clásica y equipo de efectos electrónicos, tan importante en su obra como la propia música escrita. A partir de un colchón sonoro por parte del cuarteto, de lenguaje atemporal con guiños al minimalismo, la guitarra española iba desgranando notas y acordes tratados con procesadores de señal (efectos variados de eco, retardo, "chorus") en pedalera similar a la de los guitarristas electrónicos más una mesa de mezclas manejada por el compositor, que hacía extensivos a la cuerda frotada según qué momentos, todo en penumbra sólo rota por unos pequeños leds en los atriles, consiguiendo una auténtica banda sonora para ese paisaje pirenáico que rodea todo el valle de Esteríbar.
Conocer lugares además de descubrir música y músicos es más que un placer veraniego, compartir amigos que conocen tus gustos y además sirven de guía ¡todo un tesoro!.

18 de agosto de 2011

Jóvenes en La Quincena

Entrada original del día 18 de agosto de 2011 a la 01:27 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Lunes 15 de agosto, 23:30 horas. Altxerri Jazz & Bar, San Sebastián. Quincena Musical: Cuarteto Donostia. De Mozart a los Beatles...
Musikene es una auténtica fábrica de talentos en todos los campos, y el departamento de cuerda una cantera increíble. De él han salido los componentes de este cuarteto de cuerda: el irunés Jonathan Mesonero y la parisina Marie Daniel al violín, el madrileño Alberto Rodríguez a la viola y la bilbaína Alba Hernández al violonchelo conforman este grupo, que actualmente cursa estudios de postgrado en Berlín. La idea de programar otras músicas en escenarios no habituales la tuvo el director de la Quincena Musical, Patrick Alfaya quien "quería acercar a la gente un grupo de dos violines, una viola y un violonchelo, que en un principio puede echar para atrás a cierta gente", explicaba en la prensa Carlos Benito, responsable de la asociación Donostia Musika.
Y en tres pubs ¡el mismo día! llenaron con un repertorio que combinó clásicos de siempre, curiosamente más "cercanos" a Mozart o Haydn que a Los Beatles en el terreno interpretativo, si bien estos veinteañeros lo dieron todo sin reparos y con una buena conjunción, mejor cuando los arreglos tenían calidad, reconociendo cierta bisoñez en los propios y/o adaptaciones de ellos mismos, aunque les reconozca el trabajo emprendido.
El éxito entre los asistentes fue para los clásicos "ligeros del siglo XX", mayor que los del XVIII (personalmente lo mejor y más trabajado, en especial el Presto del Divertimento K. 136 de Mozart) desde el excelente Por una cabeza de Gardel al archiconocido Hallelujah de Rufus Wainright o el Stand by me popularizado por Ben E. King y atribuído en su autoría (realmente de Jerry Leiber y Mike Stoller) a Lennon, en esa confusión entre intérprete y autor, quien sí firmó con McCartney el resto de los temas más la primera propina, When I'm sixty-four, en versiones algo desiguales pero siempre agradecidas, lo que no sucedió con el Don't worry be happy de McFerrin, muy flojo en todos los aspectos si bien lo equilibraron con el entusiasmo de todos los temas. De tercer y último regalo bisaron el tango gardeliano que abría y cerraba este peculiar concierto en un pub habitual del jazz donostiarra, un cuarteto que espero no se disgregue por los estudios de sus componentes. La música de cámara sigue siendo fuente formativa de intérpretes y público, que bien enfocado puede llegar a tener hueco en múltiples eventos como el programado en Donosti. El ejemplo del Turtle String Quartet puede ser el modelo a seguir desde el norte español...

16 de agosto de 2011

Siguiendo al Orfeón Donostiarra en casa

San Sebastián en agosto es una fiesta, y para los melómanos aún más. Además de la Quincena propiamente dicha, siempre un lujo, el Orfeón Donostiarra tiene dos fechas especiales, ambas en la Basílica de Santa María del Coro, que he podido compartir de cerca.
Foto en crónica de Miren Zubimendi (www.noticiasdegipuzkoa.com)
El domingo 14 a las 19:30 tuvo lugar La Salve, en una iglesia a rebosar desde dos horas antes, pues como dicen los del orfeón, antiguos y actuales, "es como nuestro día". El acto religioso oficiado por el obispo José Ignacio Munilla y al que también asistieron miembros del gobierno municipal, lo monopoliza, musicalmente hablando, "el Donostiarra", con antiguos miembros más el Orfeón Txiki, y con el acompañamiento al órgano Cavaillé-Coll de la basílica de dos de sus cuatro titulares, la profesora de Musikene Alize Mendizábal y mi querida Ana Belén García (quienes también tuvieron participación "directa" en la Quincena) con la ayuda siempre necesaria de Gorka Cuesta, y sonando como nuevo en una tierra que tiene tantos "hermanos" con reparaciones siempre necesarias y mucha actividad que es lo que les mantiene "vivos". La mezcla de fervor religioso y musical es única, alternando euskera y castellano con plena normalidad por parte de todos, y una participación multitudinaria, en parte por muchos jóvenes que acuden a la JMJ11.
 
Pudimos escuchar con gran emoción y fervor el Ave María de José María Usandizaga y, cómo no, la Salve, creada por encargo de la Regente Maria Cristina expresamente para ser interpretada en Donostia en esta fecha simbólica al compositor del Vaticano Licinio Réfice, siendo por tanto única y sólo anualmente interpretada, más esa joya de zortzico compuesto por el navarro Felipe Gorriti y Osambela, el Agur Jesusen Ama que también entonaron la mayor parte de los fieles.
El lunes 15 a las 10:30 se celebró la Santa Misa del día grande, la Patrona de todos los donostiarras con los mismos protagonistas, aunque dirigiendo Esteban Urzelai, y pudiendo escuchar, entre otras, la Misa Choralis de Réfice, con un tenor solista que ponía la carne de gallina, y el Ave María de Javi Busto. Esta vez desde el coro y de nuevo participando de emociones únicas más allá de las musicales, que en mi caso son las habituales, con menos problemas de acceso al coro de la basílica gracias a la invitación de Ana Belén (gracias de nuevo).
Dos actos religiosos donde la música forma parte indisoluble del culto, con participación popular que debería hacer recapacitar a más de uno. Claro que la calidad y tradición vasca tiene mucho que ver. Sólo con escuchar y contemplar a los más pequeños cantando con los mayores puede asegurar que hay mucho futuro musical en esta tierra. Si realmente "la envida es sana", la tengo.

14 de agosto de 2011

Inolvidable Tercera de Mahler

Sábado 13 de agosto, 20:00 horas. 72 Quincena Músical de San Sebastián (Quincena Musical), Auditorio Kursaal, San Sebastián. Rotterdams Philharmonisch Orkest, Karen Cargill (mezzo), voces femeninas y Orfeoi Txiki del Orfeón Donostiarra (directores José Antonio Sáinz Alfaro e Isabel Mantecón); dirección: Yannick Nézet-Séguin. MahlerSinfonía nº 3 en Re menor.
Planificado con tiempo este verano español plagado de festivales musicales y a pesar de los 60€ de la entrada en la fila 6 (pocas localidades fuera de abono quedan nada más ponerse a la venta en mayo), Mahler me gusta tanto que no suele decepcionarme, ya ha llegado su tiempo y es difícil encontrar malas interpretaciones. La de este sábado cuajada de figuras y en plenas fiestas de la capital guipuzcoana quedará en mi recuerdo, eclipsando otra también fuera de casa.
La orquesta holandesa impresiona por su "pegada" sin llegar nunca al paroxismo y con unos pianísimos que cortan la respiración, empastadísima en todas sus secciones y con solistas de categoría. La mezzo escocesa es una especialista en estos repertorios sinfónicos, en especial del bohemio. Las voces blancas del coro local más internacional (mujeres y niños) suponen una garantía de calidad en las obras "corales" de Mahler que ya han cantado varias veces. Por último el director canadiense, que fichó por Philadelphia, de gestualidad por momentos exagerada aunque marcando todo, planteó una versión de "La tercera" realmente emocionante, jugando con unas dinámicas increíbles frente a una formación que conoce y le responde al instante, unos tempi conjugando la tensión y relajación que dominan esta sinfonía, con unos cambios muy bien llevados pese a su complejidad, y sobre todo subrayando esos silencios que nos dejaban sin aliento (aunque maleducados los hay en todas partes, toses y caramelos incuidos), con el final del "Kräftig. Entschieden" que parecía concluyente (hubo de bajarse del podio, beber un trago de agua y continuar) pero sobre todo ese "Empfunden" interminable, eterno, emocionante, angustioso... ¡grandioso!.
Se me pone cuesta arriba resumir más, la primera impresión es la que cuenta y los merecidos aplausos de casi 15 minutos corroboraron el haber escuchado una Tercera que no olvidaré.
A partir de ahora, mis reflexiones desde casa: "El verano hace su entrada" fue el arranque (Kräftig. Entschieden -con Forsa. Deciso) que presentó unas sonoridades muy cuidadas que marcarían el resto de los movimientos a los que el propio Mahler otorgó unos títulos temáticos a esta sinfonía también llamada "Un sueño de una mañana de verano" (Eine Sommermorgentraum) que pese a quitarlos posteriormente siguen sirviendo para describir perfectamente lo que escuchamos en San Sebastián esta tarde de agosto: comenzar con el "himno gigantesco a la gloria de todos los aspectos de la creación" -que recoge en las notas al programa la letrada y crítico musical Montserrat Auzmendi y tomaré prestados en algunos momentos-.
A partir de aquí, todo hablaba un idioma conocido pero desde una visión nueva, sufrimiento y gozo como si de un masoquismo musical se tratase: "Lo que me dicen las flores de la pradera" (Tempo di menuetto. Sehr mäßig) logró gracia y livianidad que resultan de esa despreocupación extraña incluso para el compositor, con una cuerda en perfecto equilibrio con la madera, un metal contenido en su "redondez", unas arpas punzantes y aterciopeladas, la percusión contundente desde la discreción, la despreocupación temporal para un estado de ánimo que iría subiendo y bajando cual montaña rusa bien conducida desde la angustia vital y la claridad de gesto del director canadiense.
"Lo que me dicen los animales del bosque" (Comodo. Scherzando. Ohne Hast) supuso más que el recuerdo de la banda militar en la infancia de Iglau y escuchada posteriormente en Praga... todo un muestrario de sonoridades exigidas desde el podio con vehemencia y claridad prístina, claros y oscuros de un romanticismo casi cinematográfico con ese crescendo final que pone los pelos de punta y contiene las respiraciones, metales excepcionales cual animado órgano catedralicio y guiños percusivos con gasas amortiguando excesos nunca alcanzados.
"Lo que me dice la noche" (Sehr langsam. Misterioso, Durchaus ppp. "Oh Mensch!") nos trajo una voz de mezzo totalmente metida en el texto del Zaratustra nietzchiano (con traducción simultánea al euskera y castellano en la pantalla sobre el escenario): como hombre presté toda la atención a la lírica trágica, a la potente intimidad para ese "mundo profundo", juego de consonantes finales, luz y color vocal para una oscuridad rota por una luna llena sensual, incapaz de dormir por la alegría más profunda que la pena, y unaa orquesta de volúmenes imperceptibles, de fraseos breves con largas pausas que más que crear sensación de aislamiento invitaban a compartir la común-unión alcanzada entre intérpretes (con un concertino fabuloso) y público, alegría buscando eternidad.
"Lo que me dicen las campanas de la mañana" (Lustig im Tempo und keck im Ausdruck, "Es sungen Drei Engel") nos trajo las voces blancas de un paraíso tal vez ingenuo, la canción angelical de los niños unida al "mea culpa" de una solista admirable con tubular bells repiqueteando, las mujeres donostiarras arropando cual madres la inocencia infantil de la melodía del cuerno juvenil ("Des knaben Wunderhorn") plenamente mahleriana, con ese trasfondo de felicidad celestial más terrenal que nunca por esta conjunción músico-vocal que sólo los años me hacen degustar de este Mahler optimista "sin Alma".
"Lo que me dice el amor" (Langsam. Ruhevoll. Empfunden) por un compositor que es más nuestro cada vez, con ese adagio eterno, aún más angustioso que el de "la Quinta", y utilizando partes de las notas al programa, auténtica apoteosis final y grandioso culmen sinfónico tras ese canto a la naturaleza inanimada llena de vida por la música para llegar al amor a Dios, a la emoción rota, a la lágrima final, en definitiva, al dolor siempre casado con el amor a Mahler.

P. D.: Reseña en El Imparcial del lunes 15.