26 de diciembre de 2011

FELICES FIESTAS



Y como se dice en estos casos
FELIZ SALIDA Y ENTRADA DE AÑO
Que este 2012 con 366 días sea también MUY MUSICAL
El regalo de hoy lo disfrutaré en la distancia, los próximos están por llegar...
Gracias por estar ahí e incluso leerme.

23 de diciembre de 2011

El León en Navidad

Jueves 22 de diciembre, 20:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo. Concierto de Navidad del ICA de Oviedo: Coro "El León de Oro"(LDO), director: Marco Antonio García de Paz.
Mi último concierto del 2011 estaba predestinado a la música coral, y aunque "tocaba Mesías en La Catedral", como leónigan confeso me encargué de encontrar abogada (y musicóloga) en Oviedo no para pleitear sino buscando me invitase a "su" concierto navideño porque repetía nada menos que el LDO, y estaba claro que podía incluso convertirme en ilegal con tal de no perderme otra demostración de rugidos del más allá...
El año 2011 toca a su fin y para los gozoniegos "capitaneados" por Marco así como a la pléyade de seguidores, será otro hito en su carrera que todavía no ha tocado techo. La excelencia musical es el objetivo, los premios suponen espolearles para seguir "rugiendo" y hasta se les puede perdonar que a estas alturas del curso, con "leones" recién llegados a casa que querían sumarse a la fiesta coral que supone cada concierto, se relajen a la vista de un público mayoritariamente agradecido pero que disfrutó más de una segunda parte folklórica (no exenta de calidades) que de la primera (llena de excelencias y exquisiteces) aunque no todos los "paladares" puedan disfrutarlas de igual forma. También es de agradecerles que sigan recuperando obras de sus primeras épocas y discos frente a nuevas incursiones en repertorios siempre difíciles pero que son siempre seña de identidad del mejor coro de Europa y el segundo mundial, si tenemos en cuenta las competiciones donde "los leones" han estado y los premios conseguidos.
Comenzar Elisabeth vero impletum est (Gallus) no está al alcance de muchos coros, y enfrentarse con A Hymn to the Virgin (Britten) para doble coro tampoco, auténtico poderío vocal de buen gusto, derroche de sonoridades abarcando todos los matices, que continuó con Sanctus-Benedictus (Josep Vila i Casañas), "dificultades de concurso" totalmente asumidas y excelentemente trabajadas. Cada obra supone colocaciones distintas, sorpresas auditivas siempre desde un impecable estilo adaptado a la polifonía religiosa que en sus voces adquieren matices distintos. Ecce quomodo moritur justus (Albert Alcaraz) es capaz de sonar renacentista desde las armonías actuales, y To the mothers in Brasil (Salve Regina) de Gunnar Ericson un abanico polifónico capaz de asombrar a cualquier público no ya por las disonancias sino por unas calidades estratosféricas, preguntándose dónde bebe este coro para encontrar obras que parecen hechas a medida de sus cualidades. Claro que todavía quedaba el gran Whitacre y un Lux aurumque siempre asociado a ellos para poner el punto final con O magnum mysterium del admirado maestro Javier Busto, para quien sus maravillosas obras corales interpretadas por los "leones" me consta que le hacen tocar el séptimo cielo.
Aún reciente todo el trabajo del año, la segunda parte trajo el repertorio folclórico en el que otra vez aportan frescura y calidad, con obras difíciles que aúnan armonías actuales para temas de siempre, sabedores que cada interpretación suya supone redimensionar repertorios. Así Neskatx' ederra (Xabier Sarasola) y sobre todo el "bombazo" de Tolosa que resultó Segalariak (Josu Elberdin), ya escuchadas en el Teatro Filarmónica antes del concurso, que ahora disfruté reposadas y asimiladas en su totalidad. Lo asturiano con los luanquinos no huele nunca a aldeano sino a salitre, pues las armonizaciones y autores elegidos son capaces de sacar armonías a un folklore asturiano que sigue escondiendo auténticas piedras preciosas: Si la nieve resbala (Julio Domínguez), ese Pasaje Astur de Jesús Gavito, "Feliz" y emotivo por la presencia del maestro como solista del recitado y disfrutando del reencuentro con los suyos, para volver al Trébole de Domínguez, tríptico que en tierras donostiarras sonó y vistió de asturianía global la genial interpretación del coro destinatario: Nueche, Cántiga y Folixa.
Para muchos la Navidad comenzaba el mismo día que el Sorteo, y el "Gordo" vendría con dos habituales de estas fechas pero que nuevamente "El León de Oro" limpia, pule y nos redescubre con toda esa gama dinámica que acalla públicos griposos: Adeste Fideles (John Reading) sonó más celestial que nunca, y no digamos el arreglo de J. Domínguez, uno de los compositores de referencia para este coro marinero en reciprocidad coral, del eterno Noche de Paz. Siendo popular y nunca populista, el éxito de la segunda parte (independientemente de lo apuntado al inicio) "obligó" a regalarnos esa propina del Rosas Pandan que contagia la alegría vocal a cada uno de los presentes. No es una película aunque el título lo parezca, pero El León en Navidad es el mejor regalo y perfecto cierre musical a un año muy viajado...

.

20 de diciembre de 2011

Guillermo Martínez, patrimonio musical

Lunes 19 de diciembre, 20:00 horas. Catedral de Oviedo, Concierto de Navidad 2011 de la Universidad de Oviedo (con el mecenazgo de la Fundación Caja Rural). Coro Universitario, Orquesta de cámara, Ana Peinado (soprano), Patricia Rodríguez Rico (soprano), Christian Carlo Gil-Borreli (contratenor), Ángel Arias Caballero (bajo); director: Joaquín Valdeón. Obras de Vivaldi y Guillermo Martínez (estreno absoluto).
Esperar tres años para completar la escuchar número a número de este tríptico, del "gran oficio" que es la cantata de Guillermo Martínez Vega (1983) dedicada al maestro Valdeón, artífice de estos conciertos anuales de nuestra Universidad, ha merecido la pena. La elección de solistas (Bodegas Haragei como ya bauticé en su momento más el Cosecha del 83), una orquesta para la ocasión con grandes músicos de distintas formaciones asturianas (con Pedro Ordieres de concertino) y este Coro Universitario que tantas alegrías nos ha dado a la música del Principado ahora bajo el mando del propio Joaquín (quien también pasó como cantante) reverdeciendo éxitos de finales de los años 70 e inicios de los 80 (Guillermo aún no tenía ni pañales), redundaron en otro éxito para este nuevo estreno en Oviedo, auténtica factoría musical en plena crisis económica pero nunca de valores ni talentos.
Si hay una obra que ha sido referente para los universitarios de mi época con el Coro ha sido el Gloria RV 589 de Vivaldi. Esta vez precedido de Ostro pieta. Introduzione al Gloria, RV 642 para soprano, cuerda y contínuo, con Ana Peinado de solista arrancando el Allegro. Ostro pieta desde el frío gélido de una Catedral a rebosar, que fue "tomando temperatura" pese a la falta de corriente en el órgano eléctrico que dejó el Recitativo. Si transit vana solo con cello y cojo, aunque el Allegro. Linguis favete nos hiciese olvidarnos rápidamente del "mal trago" (enhorabuena por la profesionalidad de seguir) y disfrutar antes de que llegase "pleno" el Gloria con el coro y dos solistas más, diríamos que los "habituales de estas citas", la soprano ferrolana Patricia Rodríguez Rico y el joven contratenor Christian Carlo Gil-Borreli, así como la orquesta perfecta para la ocasión (salvo pequeños desajustes lógicos en estos conciertos). Los tiempos vivos elegidos por Valdeón para el Gloria, personalmente algo excesivos, facilitaron bastante la interpretación vocal y aprovecharon la reverberación de San Salvador, contrastando diametralmente, como no podía ser menos en el Barroco, con unos lentos igualmente "masticables" (Et in terra pax), y las partes solistas bien llevadas no ya desde su ágil batuta sino por unas voces seguras, con proyección y articulación. Destacar el excelente empaste de las sopranos en el Laudamus te y el color vocal de un contratenor que está llamado a entrar pronto dentro del difícil círculo de los "sopranistas", dominando una obra del periodo que más se adapta al empleo de un registro que parece renacer de unos años para acá.
Lo más esperado llegó con el estreno absoluto de la Cantata: Epifania d'oro, sogni di Magi de Guillermo Martínez, para orquesta, coro y las voces solistas de Patricia Rodríguez y Ángel Arias (bajo), novedad de registro en este "tríptico" que acabó redondeando una obra de referencia para las generaciones actuales y sobre todo posteriores. Perfectamente analizada por mi admirado Ángel Medina en las notas al programa, el lenguaje compositivo del "ovetense nacido en Venezuela" demuestra no ya dominio o conocimiento del oficio, siempre impecable y engrandecido tras el postgrado en Manchester recientemente finalizado unido a una vastísima cultura musical, sino, y sobre todo, un gusto compositivo para cualquier forma o formación que elija (y voy escuchando mucha de su amplia producción) pero sobre todo para la voz, coros y solistas -el paso por la Escolanía de Covadonga creo que se nota-, buscando en la orquesta, cuando así lo decide, un auténtico telón que se convierte en vestido realzador de las formas de un cuerpo esbelto y siempre bello. No hay nada al azar en esta "Epifanía", todo un regalo para las fiestas que comienzan. Los textos, los recitados desde los púlpitos, la alternancia de órgano y clave logrando el color preciso para cada número, el coro puntual, subyugante y subrayante, más dos voces que parecen elegidas para este cierre trianual, quién sabe si escuchadas y pensadas antes de llegar a los pentagramas (tendré que informarme, aunque Patricia Rodríguez Rico ha sido la solista en los tres años): el bajo manchego capaz de conmocionar además de emocionar, y la soprano ferrolana con potencia de seda, agudos penetrantes nunca molestos y una implicación total para cada nota emitida. Lo que tengo muy claro y este penúltimo concierto de mi año musical lo ha corroborado, es la grandeza como compositor de Guillermo Martínez. El Catedrático de Musicología lo lleva comentando desde la primera entrega en 2009, y quién mejor que una autoridad como Medina para finalizar con sus palabras: "... el verdadero ganador es el patrimonio asturiano de la música académica junto con todos los que hayan podido disfrutar de este regalo navideño de Guillermo Martínez".

P. D. 1: Reseña en LNE del martes 20, con errores varios ¿no leerán bien el programa?.
P. D. 2:  Toda una lección, además de una crítica para poner como modelo, "Un debate teológico sobre pentagramas" de Ángel Medina en LNE del jueves 22.

17 de diciembre de 2011

Oviedo de estrenos

Viernes 16 de diciembre, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Oviedo Filarmonía, Fernando Arias (percusión), Arthur Fagen (director). Obras de Nurulla-Khoja, Broström y Dvorak.
Para ir cerrando un 2011 de lo más sinfónico, teníamos el orgullo de asistir a dos estrenos en Oviedo, uno mundial y otro nacional, lo que para una ciudad tan musical como la capital del Principado de Asturias, es todo un orgullo. El solista invitado de la propia orquesta y también asturiano, se sumó a esta cita histórica. Pero personalmente el protagonista fue el maestro Fagen, capaz de ensamblar un programa tan distinto y hacernos salir del auditorio con el ánimo en lo alto.
Farangis Nurulla-Khoja (2 de septiembre de 1972) resultó ganadora, entre más de 400 obras, del "III Concurso Internacional Magistralia de Creación Musical para Mujeres" celebrado el año pasado con su obra Parparon for orchestra, de lo que entonces daba puntual y amplia información en la prensa Cosme Marina. Pero la música escrita no es nada si no se hace sonido, y llegó por fin el día de escucharla por primera vez con la propia compositora presente en la sala. Me leí con detenimiento las notas de mi admirado Alejandro G. Villalibre para saber "por dónde irían los tiros", aunque tras la escucha no me sirvieron de mucho. Conste que el director norteamericano se implicó y convenció a una orquesta que madura a pasos agigantados para intentar que la "inmersión en lo desconocido" no resultase confusa o solamente para "iniciados". Lo cierto es que fui incapaz de descubrir las siete frases que se reinterpretan (!) a través de diferentes elecciones de timbres y acordes, tan sólo masas sonoras indefinidas en una apuesta más hacia texturas que hacia ambientes, aunque claro, Parparon es una ventana abierta a la imaginación de la artista, totalmente distinta a la del que suscribe.
Totalmente distinta aunque también obra del siglo XXI fue la obra del sueco Tobias Broström (Helsinborg, 1978), Concierto nº 1 "Arena" para percusión y orquesta (2004) estrenado en la bella ciudad de Malmö (ciudad situada "frente" a Copenhague y unida por esa maravilla de la ingeniería que es el puente de Oresund). Se nota la colaboración en la composición del percusionista Johan Bridger porque el despliegue y ubicación de la familia protagonista del concierto tiene que venir de un especialista, al igual que el solista, y esta vez "nuestro" Fernando Arias resultó el perfecto virtuoso que dio todo en los dos movimientos de que consta la obra. Aunque colocado siempre en el frontal del escenario (y no como figuraba previsto en las notas al programa) estuvo arropado por sus tres "compañeros" en la orquesta que colaboraron enormemente al excelente resultado final, sin olvidarnos otra vez del gran Fagen, atento a cada detalle, matices increíbles, cambios de tiempo y compás endemoniados, así como colchones sonores y melodías complementarias en una formación donde el piano consiguió enriquecer la ya de por sí rica paleta tímbrica. En el primer movimiento Fernando ya impresionó desde los parches y platillos en las llamadas "estaciones" así como las sonoridades logradas con el waterphone (instrumento de metal basado en el agua con barras de diferentes tamaños y tocado con arco), pero me quedo con el segundo movimiento desde la marimba, donde Arias logró embobarme, recreando con la orquesta un ambiente sonoro lleno de contrastes, una tercera estación que resultó incluso lírica antes del derroche final de vuelta a los parches y platos, delirio percusivo y dominio de alturas definidas desde la propia indefinición. El auténtico protagonista del concierto con una perfecta conjunción orquestal y el buen entendimiento con el director norteamericano que disfrutó con la obra tanto como todos los presentes.
El descanso esta vez me funcionó cual sorbete de limón cambiando sabores en el paladar para el plato final, y qué maravilla cuando está cocinado desde la excelencia. La Sinfonía nº 8 en Sol M, Op. 88 de Dvorak la tenía aún reciente en la memoria (guardada y compartida), pero supuso en el tándem OvFi - Fagen, la auténtica puesta de largo de la formación ovetense. Desde el primer acorde del Allegro con brio presentí por el "tempo" inicial que iba a ser distinta, como así sucedió en todo el desarrollo, escuchando perfectamente todas las secciones, equilibrio de planos, matices que acallaron toses... El Adagio logró un empaste de auténtico terciopelo, madera de lujo (en especial flautas y clarinetes), metales brillantes pero nunca deslumbrantes sino refulgentes (tanto trompas como trompetas realmente en estado de gracia) y una cuerda poderosa a la vez que sutil, engrandeciéndose aún más en el vals del Allegretto grazioso - Molto vivace, siempre disciplinada a cada gesto desde el podio, "rubatos" en su sitio, conocedor del detalle aparentemente más nimio pero que consiguió enamorar nota a nota, fraseos claros y pulcros hasta alcanzar la plenitud de ese vivaz, cambiante y embriagador Allegro ma non troppo, auténtica guinda de pastel donde los cellos remataron la excelencia de una sinfonía redonda.
En los diez años de vida de la orquesta creo que ha sido su mejor actuación, con uno de esos auténticos directores Maestro que optimizan el trabajo, pareciéndome una orquesta distinta de la del Requiem, sin desmerecer para nada al actual titular. Personalmente una alegría corroborar que con buenos mimbres no puede salir un mal cesto, y además tomando forma. Que la crisis no nos lo deje sin terminar...
P. D. 1: Reseña en LVA del sábado.
P. D. 2: Crítica de Joaquín Valdeón en LNE del lunes.

16 de diciembre de 2011

Todos cantando por la Granada nicaragüense

Jueves 15 de diciembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto solidario a favor de la Fundación Gaspar García Laviana, por los niños de Granada (Nicaragua).
Con el octogenario y Laureado Coro Santiaguín de anfitrión organizador , siempre atentos cuando hay necesidad de ayudar a los demás, y el trabajo de su incansable presidente, Víctor González Casal desde hace meses luchando por reunir el elenco de intérpretes con la música siempre solidaria, se dieron cita sobre el escenario ovetense coros y voces amigas siempre unidas para todo lo que suponga ayudar a los demás, y sumándonos como público, también lleno de amistades y muchos conocidos, muchos habituales, para colaborar "a corazón abierto" a la vez que disfrutar ayudando, esta vez para construir una escuela y un comedor para niños en la Granada nicaragüense, donde con 30 céntimos de euro por niño, como recordaba el presidente de la fundación Ramón Sánchez-Ocaña al principio del acto, aún se consiguen milagros (las fotos proyectadas lo atestiguaron), una tierra donde el llamado "cura guerrillero" de Les Roces en la Güeria Carrocera, misionero de vocación y corazón, dejó sembrada con su propia vida la esperanza por hacer este mundo más humano. El camino emprendido todavía sigue y nunca haremos lo suficiente para erradicar la pobreza en una globalización todavía utópica, donde tristemente esta Granada de Nicaragua sólo se parece a la de España en el nombre.
Sí contamos siempre con la generosidad musical, poder compartir buenos momentos. Primero el Coro Infantil "Reconquista" y después el Coro Mixto "Reconquista", ambos dirigidos por Ángel Gallego Bahíllo, tres temas cada uno de lo más variado aunque prevaleciendo las habaneras. Después un poco de lírica y como adelanto del homenaje a un músico asturiano en su centenario, Falo Moro, a celebrar el viernes 16, la siempre solidaria, admirada y querida soprano Beatriz Díaz cantando La última nota del homenajeado, sentimiento y gusto hechos canción, después el tenor Juan Noval-Moro, sobrino de Falo, deleitándonos con uno de los temás más conocidos, Campanines de mi aldea, una auténtica recreación por quien conoce la obra de primera mano, y a continuación el dúo de Marola y Leandro Todos lo saben ("La tabernera del puerto" de Pablo Sorozábal), arrebatadores, metidos en sus personajes emocionando al respetable, siempre bien acompañados al piano por la polaca residente en Asturias Marta Baginska, quedando todos con gana de disfrutar más con esta pareja donde la allerana sigue embobándonos a todos, pero aún quedaba mucha gala. Al menos en Pola de Siero disfrutarán mucho más...
Volvieron los coros, el de aparejadores de Oviedo que dirige José Manuel San Emeterio Álvarez, "Bloque al Canto" y los propios anfitriones del Coro Santiaguín nuevamente con Ángel Gallego, todos desgranando lo mejor de sus repertorios... sin olvidar nunca el sabor marinero.
Pero también quisieron sumarse a este concierto solidario dos asturianos conocidos y queridos, el "entretenedor" Cholo Juvacho quien, entre dos temas de otro "paisano" como Pepín Robles, desgranó sus chistes para regocijo del público que casi llenó el patio de butacas del auditorio carbayón, para cerrar el espectáculo otra de las figuras famosas de BooRosa María Lobo quien nos cantó un pupurri de sus años triunfales, primero como Maya y después con su nombre actual, así como un tema sudamericano de su inseparable Walter Suárez, gran guitarrista, cantante y compositor argentino con el que tantos años llenó locales por Asturias y Benidorm.
El final no podía ser otro: todos en pie y sobre el escenario los artistas cantando Asturias Patria Querida, siempre desde el corazón abierto, con el alma y el deseo de poner un grano de arena solidario y musical. Gracias a todos.

13 de diciembre de 2011

Agua, tocado... pero no hundido

Entrada original del día 13 de diciembre de 2011 a la 02:07 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Lunes 12 de diciembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Bicentenario de Franz Liszt, "Los sonidos del agua". Judith Jáuregui (piano). Jornadas de Piano Luis G. Iberni. Obras de Liszt, Ravel y Debussy.
Lueno Gestión Musical con Luis García Vegas en la dirección, más la colaboración siempre necesaria de patrocinadores, esta vez Caja España y Caja Duero, ha vuelto a llenar musicalmente media España desde el 21 de agosto en Gijón (con Eleuterio Domínguez), esta vez con el Bicentenario de Liszt para finalizar los trece recitales también en Asturias, esta vez su capital Oviedo aprovechando nuestras jornadas de piano, y con una de las intérpretes con más proyección del panorama español como es la donostiarra, afincada en Madrid, Judith Jáuregui.
El tema acuático viene muy bien para organizar páginas, comentarios y recitales, incluso en musicoterapia. Nuestro común amigo el pianista Diego Fernández Magdaleno, otro de los artistas que han participado en este "tour Liszt" donde Asturias ha disfrutado de tres (Jenö Jandó estuvo en el Niemeyer el 3 de noviembre), titula su blog "Las Palabras del Agua"; siguiendo con el nexo hidrológico algunos Acuario que por aquí salen compartimos amistades, y hasta el propio Auditorio fue antiguo depósito de aguas de la capital (aún se conservan muchas partes originales), así que las obras elegidas pondrían los sonidos del líquido elemento, más oxigenada y poco "bebible" que el H2O precisamente por necesitar más aire para que la música respirase, como si "el tema acuático" restase rasgos más diferenciadores en las difíciles partituras que afrontó Judith (algunas realmente duras física y mentalmente) con una técnica al servicio de una musicalidad innata aunque como ella misma confesaba en La Voz de Asturias a Aurelio M. Seco para transmitir con el piano hace falta mucha vida, y su juventud se "curará con el paso de los años".
Arrancó con uno de los "Años de Peregrinaje", Jeux d'eau à la Villa d'Este (Liszt) para seguir con los de Ravel, aguas estancadas frente a la cristalina que fluye del francés, estilísticamente distintas aunque sonasen casi iguales y algo planas (además el Steinway esta tarde no estaba en perfecto estado). Debussy resultó lo mejor del concierto (aunque no estaba La Catedral sumergida ó englutida), tal vez por mayor profundización en las obras elegidas de las Estampas que no se limitaron a la difícil ejecución sino que logró "transmitir" desde sus veintiséis años, logrando auténticas pinceladas, unas Pagodes llenas de nenúfares, Le soireée dans Granade que acertó plenamente por el color y ambientación conseguida dentro de una "humedad" que rememora El Generalife de Falla, el más francés de los españoles, y Jardins sous la pluie, cual orbayu o sirimiri tan cantábrico, esperando más tormenta o mar de fondo que estos días azota nuestro mar del norte.
La segunda parte no quedó atrás en dificultades y poderío para afrontar la Balada nº 2 (Liszt), con cierta niebla que dejó poco visible el lenguaje pianístico del homenajeado, y nuevamente acuoso Ravel colocado en medio del húngaro, lo que volvió a unificar la fluidez tan distinta entre sirena y xana (asturiana, de agua dulce) que resulta la "Ondine" de Gaspard de la nuit, para terminar "caminando sobre las aguas ¿olas?" de la Leyenda nº 2 San Francisco de Paula, página densa y muy exigente para cualquier concertista, que logró llevar a buen puerto sin milagros.
Abandonado el medio acuático no podía terminar mejor este homenaje: la tercera Consolación para "secarnos" de un concierto demasiado transparente que no logró diferenciar ríos y mares, estanques y lagos, remansos y torrentes. Al menos hubo intimismo, lirismo y un pedal claro tras una maratón algo acuosa.
Con todo mi gratitud por dar su último concierto del año en mi tierra y la más sincera enhorabuena a Judith por su honestidad, esfuerzo y aportación a este año Liszt, pero pienso que "nada" mejor con Debussy... aunque tenga pendiente el directo de su Schumann (del que también habla y toca en YouTube©).
.

10 de diciembre de 2011

Don Alfredo ¡qué gran misterio!

Viernes 9 de diciembre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro el Real, Oviedo. VII Ciclo de Música Sacra "Alfredo de la Roza". Escolanía San Salvador, Pueri Cantores (Elisa Garcia Gutiérrez, directora); director: Gaspar Muñiz Álvarez. "O Magnum Mysterium". Obras de Victoria y Guerrero.
Don Alfredo de la Roza Campo, para los amigos Alfredo, para "sus chicos" Don Alfredo sin más, siempre vivo en el recuerdo, en la música que compartimos y aún disfrutamos, y "su" Escolanía, la que le recuerda y homenajea en este ciclo ovetense desde hace siete años, una proeza para estos tiempos donde conseguir patrocinadores es una batalla, abrirse un hueco en una ciudad tan melómana donde muchos días la oferta es tan amplia que se hace difícil la elección (sin ir más lejos el anterior viernes), pero que la ilusión, el amor por la música siempre eterna, y la simiente bien plantada hace que brote en cada esquina la palabra, las voces en armonía, el tributo a dos de nuestros grandes, Guerrero y Victoria de la mano para conmemorar el poder de la música al servicio del texto, la liturgia sonora desde el trabajo en equipo, el esfuerzo, sacrificio que no busca recompensa y sin embargo la tiene.
Labor de años que sigue en la brecha, los "Pueri" que crecen antes de lo que pensamos, las familias apoyando ¡qué ejemplo!, el compañerismo y la solidaridad sin saberla para todos y cada uno, de las tardes permutadas por ocio, ocupadas y preocupadas en compartir. La "Escolanía" como auténtica escuela de vida desde la música, tal vez una (buena) disculpa para la común unión y camino hecho al andar, espejo en el que mirarse, primer descansillo en una escalera de la que no vemos su final, y sin olvidar un sentir cristiano que trasciende creencias porque nuevamente la música sigue uniendo espíritus.
Todo esto y mucho más me vino al recordar a mi querido Alfredo y escuchar este concierto de perfecta clausura de un año resumido en cuatro viernes. Victoria en su aniversario y "O magnum mysterium" indescifrable y cercano, desde el Motete a la Misa que comenzaron los mayores del Kyrie al Credo para compartir y alternar protagonismo con los pequeños: villanescas de Guerrero con misa de Victoria, "Si tus penas no pruebo" y Sanctus, pureza frente a madurez desde un empaste admirable, "O venturoso día" más Agnus Dei, nueva conjunción de inocencia y vida para corroborar "¡Qué buen año!" y dar gracias con Elisa dirigiendo "Ave María" (de Don Alfredo) donde las voces blancas se sumaron y multiplicaron con las escolanas.
Las palabras de Nacho (Ignacio Rico) expresaron nuevamente lo que Don Alfredo ha supuesto para TODOS, cómo marcó y sigue abriendo camino para tantos, socializando, humanizando y hasta cristianizando desde la música a tantas generaciones. El canto del "In Paradisum" (Henryk Jan Botor), que estrenaron en la edición de 2.009, con Gaspar Muñiz dirigiéndonos a los presentes abarrrotando el templo barroco de la Plaza Mayor ovetense, todos hacia ese más allá tan cercano y a la vez etéreo / eterno, nos devuelve los interrogantes sobre la vida y la muerte que trascienden el raciocinio pero donde lo mundano de Guerrero y lo religioso de Victoria hecho "Misa", la infancia y adolescencia con la madurez, se dan la mano, inicio y final en eterno bucle.
Don Alfredo se siente feliz y todos los que compartimos su Amor, así con mayúsculas, también.
Gracias por compartir y mantener vivo este espíritu universal y fraternal, así las fuerzas nunca decaen...
P. D. 1: Os debo una visita para seguir compartiendo este ánimo y devolveros un poco de lo mucho recibido.

P. D. 2: Reseña en LNE del sábado 10.
P. D. 3: Crítica de  Iván Román en LNE del domingo 11.

6 de diciembre de 2011

El Arriaga como San Mamés

Lunes 5 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Arriaga, Bilbao. "25 Aniversario" de la reinauguración del Teatro. Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS), director: Iker Sánchez Silva. Gala lírica con intérpretes de la tierra, muchos de ellos conocidos también en Asturias.
Puente de la Constitución aprovechado al máximo donde además de la "obligada" visita al Museo de Bellas Artes para reencontrarme después de Madrid con Antonio López, las escapadas hasta Algorta, Gernika y Bermeo, o los pintxos y buena mesa por Bilbao, no podía faltar en mi caso el Arriaga y este concierto lírico para conmemorar las bodas de plata de la remodelación de un teatro emblemático para muchos operófilos y auténtico símbolo bilbaíno.
El programa elegido estuvo centrado en alguna romanza de zarzuela, muchas arias francesas de ópera, varios dúos apropiados para las voces de la gala, cómo no opereta, y una obertura para cada parte sin más conexión entre ellas que la de pertenecer a obras donde el protagonismo está precisamente en lo famosas que se han hecho independientes de la ópera que ilustran: Ruslan y Luzmila (Glinka) de lo más brillante y exigente para cualquier orquesta mundial pero que le quedó algo grande a la bilbaína, y El cazador furtivo (Weber) del que hubiera estado bien escuchar "el aria de Max" en la voz de alguno de los tenores que desfilaron por el escenario tras escuchar su tema preponderante en unos violines algo opacos.
La orquesta, discreta como acompañante aunque de volumen siempre retenido por el director para no tapar nunca la parte vocal, demasiadas veces detrás en tempo y no muy rigurosos con el seguimiento de la batuta, que bastante hizo con concertar sin más, preocupado de seguir siempre a las voces y plegándose a ellas lo máximo posible. Improbo esfuerzo del maestro irundarra.
Con un plantel casi del Athletic desfilaron once voces distintas en todo y en apuesta más atacante que defensiva por el predominio de tenores y sopranos frente a barítonos y mezzos (que me gustaron más), selección de arias no siempre ajustadas, dúos en general bien empastados y un cuarteto final cuya última nota calante en Gilda empañó un concierto aseado. Quiero reseñar la confusión que parece tener el público en general (este algo más sano que el carbayón -aunque la tos parece pandémica- e igual de impaciente por aplaudir antes de tiempo) para estos repertorios bastante conocidos, donde las notas fuertes y agudas no son precisamente lo difícil, resultando a menudo "mucho ruido y pocas nueces", y la necesidad de interpretar además de cantar, pues ahí radica la diferencia entre artistas y voces, entre un buen equipo donde brillan figuras, y figuras que no logran equipo.
Como apuntes o crónica rápida nada más finalizar el partido (perdón el concierto) y sin conexión WiFi cercana, repaso las alineaciones comenzando por ellos y finalizando por ellas, no falta de cortesía sino por dejar lo mejor para el final.
Para mí ha sido un descubrimiento Andeka Gorrotxategi, tenor de color denso y potente en su amplio registro con dos arias difíciles donde Guridi le vino como un guante frente a un Calaf que aún debe posar. Confirmar la madurez que está alcanzando Mikeldi Atxalandabaso aunque mejor como Duque que de soldado para el regimiento, si bien su timbre no me acaba de convencer. El valenciano Javier Tomé desigual y algo forzado en papeles "krausianos" aunque supongo que tiene mucho más recorrido pero con trabajo por delante para acabar de pulir detalles. Josema Díaz muy sentido en Luisa Fernanda y correcto en el Rigoletto del cuarteto final me hizo pensar en los antiguos centrales que sin ser figuras lograban cohexión en el equipo de nuestros amores. Me llevo excelente impresión de Axier Sánchez esperando papeles de más peso que el Vals "viejecito" de Caballero o el dúo de Pescadores. Pediremos que no se quede en eterna promesa como sucedió con algunos delanteros.
De las féminas Itziar de Unda promete, su dúo mozartiano de "Las bodas" lo atestigua más que su Musseta teatralizada pero sin emocionar, dentro de un repertorio que se nota trabajado. Marta Ubieta nos dejó dos intervenciones algo descafeinadas pese al intento, Thomas más soso que Mozart por todo. Ainhoa Zuazua eligió una Louise dura para cualquier soprano que cantó con gusto pero inseguridad, aunque más centrada y empastada en el "dúo de cuento". Helena Orcoyen impecable en su actuación más que en la técnica para unos "pájaros de Hofmmann" realmente endemoniados y una Gilda con el borrón final apuntado. Marifé Nogales parece que acabará siendo una buena Carmen tras una primera Mercedes, pues además de tener una voz que empastó a la perfección en la célebre "Barcarola", domina el francés y tiene escena. Itxaro Mentxaka representó lo mejor de la velada, puede que la veteranía sea un grado, tanto en "La périchole" como su Maddalena del cuarteto final, voz redonda, plena en todos los registros y un desparpajo completo sin olvidar el buen gusto en la interpretación en dos papeles tan distintos como son Offenbach y Verdi. La propina final no vino de "Marina" ni "Traviata", tampoco "Bohemios" sino algo de la tierra, que en mi desconocimiento folclórico pudiera ser el "Gazte gaztetantikan" cual Gernikako Arbola de Iparagirre, a quien había recordado por la mañana en esta escapada vascoasturiana (como aquel ferrocarril que marcó mi infancia y adolescencia). Nuevamente las voces agudas tomaron el protagonismo aunque sin las graves toda representación lírica quedaría coja, pero el sabor vasco quedará en mi recuerdo de este puente.

2 de diciembre de 2011

Vida después de la muerte

Viernes 2 de diciembre, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo. Oviedo Filarmonía, Coro de la Fundación Príncipe de Asturias (director: José Esteban Gª Miranda); Ana Nebot (soprano), Marina Rodríguez-Cusí (mezzo), Juan Noval-Moro (tenor), Fernando Radó (bajo); director: Marzio Conti. Misa de Requiem en Re m., K. 626 (W. A. Mozart).
Dedicado a la memoria de Arkadi Futer (1932-2011), concertino de OvFi. Personalmente también a los muchos amigos que han partido en este año y que La Música los mantendrá siempre vivos.
Siempre es un orgullo y un placer escuchar en vivo este Requiem mozartiano y además con "personal de casa", comenzando por las excelentes notas al programa de Maria Encina Cortizo, siguiendo por la orquesta y el coro, y acabando por dos de los solistas (Ana y Juan). Si el resultado global es más que satisfactorio, honesto suelo decir, equilibrado que ya es mucho, aseado que dirían los puristas, entonces da gusto comenzar este Puente de la Constitución así.
El responsable Marzio Conti está dando nuevos aires a una orquesta que vuelve a sonar empastada y sin "desmanes", perfectamente adaptada a su nuevo titular que fue capaz no ya de brindar una versión llena de los claroscuros que ya en sí tiene esta obra, sino de contener volúmenes para disfrutar de las partes vocales, solistas y a coro. Si la cuerda sonó clara, limpia en cada pasaje, además de contundente en los tres contrabajos, el viento que dobla muchas veces las voces se "ensambló" perfectamente con ellas, destacando los trombones por un sonido redondo y nunca estridente además de las trompetas de llaves. Impecable el órgano (eléctrico) y otro tanto los timbales, acariciados con baquetas de madera (sin fieltro) situados al fondo a la derecha (aunque suene a chiste) que nunca enturbiaron una sonoridad idónea. El conocimiento que el director italiano tiene de esta obra así como su cercanía en el tiempo tras hacerla en Bilbao también con un coro asturiano (El León de Oro) se notó en la cantidad de "detalles" que dieron un nuevo brillo a las texturas que encierra.
El Coro de la Fundación conoce este Requiem y lo disfruta, algo que se notó, mimado además desde la dirección que sacó de ellos una gama dinámica que tenían algo olvidada: bien los pianíssimos y los fuertes nunca gritados, más bien enérgicos porque así lo requería el maestro Conti; unos ataques en los agudos bien afinados y nada tirantes, más unos graves que parecen "engordar" con Mozart. Pudimos escuchar cada una de las cuatro cuerdas protagonizar sus intervenciones y diferenciarse en todas, volviendo a ganarse el respeto.
Del cuarteto solista no ya el buen gusto interpretativo de todos (Juan Noval además está ganando color en el agudo y Ana Nebot registro grave) sino el equilibrio adecuado en cada parte y un empaste no habitual (el Tuba mirum resultó más que digno). Para que no digan que me ciega la pasión por los de casa (conste que junto con Marina R. Cusí estuvieron "de Notable"), Fernando Radó llegó al "Sobresaliente", por encontrar al fin un bajo con graves aunque parezca redundante, y lo de las calificaciones sea deformación profesional. Pero repetir que lo importante fue conseguir un cuarteto solista equilibrado y se logró. Enhorabuena a todos.
El detalle del silencio en el noveno compás del Lacrimosa como explicó antes del concierto el director al público que llenó el Auditorio, realmente impactó, poder disfrutar del silencio tan importante en la música y más cuando las toses parecen haberse apoderado de los conciertos. Esta vez me subió una especie de vértigo cual montaña rusa, con emoción contenida y recuerdos tristes desde la última nota flotando en el aire.
Globalmente una versión llena de momentos variados en cada uno de los números, sublimes (Confutatis), oscuros (Rex tremendae), brillantes (Sanctus), etéreos (Agnus Dei), que convencen a católicos y ateos, agnósticos y luteranos, pues escuchar el Requiem de Mozart supone saber que hay vida después de la muerte,
LA MÚSICA SIEMPRE ETERNA.
P. D. 1: Reseña de Javier Neira en LNE del sábado 3.

29 de noviembre de 2011

Formándose... formándonos

Entrada original del día 29 de noviembre a la 23:07 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Martes 29 de noviembre, 20:15 horas. Auditorio Casa  Municipal de Cultura, Avilés. Sociedad Filarmónica Avilesina, concierto nº 3 de la LVII Temporada. Orquesta Clásica de Asturias, Pedro Ordieres (violín), Carmen López (oboe), César González (flauta), Jesús Núñez (trompeta); director: Daniel Sánchez Velasco. Obras de J. S. Bach y Mozart.
Nueva cita con la orquesta dirigida por el Maestro Sánchez Velasco en su Avilés natal, casi sede habitual, con una formación en continua evolución y renovación, atriles entrantes y salientes conjugando profesionales de amplia trayectoria junto a la nueva hornada de nuestros conservatorios y escuelas de música que siguen invirtiendo en cultura, y ocupando su "tiempo libre" en formarse no sólo ellos sino también al público, pero sobre todo disfrutando entre todos.
Y siguen siendo fieles a las líneas trazadas incluso en el nombre de la propia orquesta, con un programa de los que no pueden faltar: Bach, el padre de todas las músicas y Mozart ¡la propia música! (1).
La Suite nº 1 BWV 1066 en DO M. con sus once danzas la pudimos escuchar con todo lujo de detalles, desde la utilización de un clave de verdad (nada de electrónica) y la colocación vienesa ideal para el programa escogido, lo mismo que la plantilla, pero sobre todo la música: notas claras, afinación cuidada, empaste de una cuerda que está madurando a pasos agigantados pese a los "vaivenes" (el banquillo y cantera son mejor que los de muchos equipos), tiempos ajustados y un disfrute por parte de todos que es contagiaso. No quiero dejar de citar a la pareja de oboes y el fagot por lo bien que ejecutaron cada una de sus intervenciones.
El Concierto de Brandemburgo nº 2, BWV 1047 en FA M. contó con solistas de la propia formación y además de la tierra, lástima que una de las cuatro patas quedase coja en una obra tan de "cabecera", aún siendo consciente de las dificultades que su partitura le exige, pero tampoco mantuvo la pulsación adecuada yendo detrás en la mayoría de sus solos, lo que empañó el resultado global a pesar de los esfuerzos de los otros solistas, impecables, y de una orquesta donde el Adagio resultó redondo desde ese continuo entre cello y clave hasta los tres solistas que intervienen. Nuevamente la dirección sacó todo el potencial barroco de esta joya del Kantor con una lectura clara y precisa, con tempi nada exigentes pero justos para poder "masticarlo y saborearlo todo sin empachos".
Para la segunda parte la Sinfonía nº 29 K. 201 (186a) en LA M., incorporándose Ordieres a los segundos violines como uno más (algunos como él recién llegados de El Vaticano), y el par de trompas fijos de la OCA (que cada vez se entienden mejor y empastan muy bien aunque falte aún trabajo por delante). Cuatro movimientos que son la base para entender cualquier sinfonía clásica, no ya en su estructura sino en interpretación: delineando planos, melodías, contrapuntos, matices... todo con esa melancólica alegría que Mozart transmite y el Maestro Daniel Sánchez conduce de memoria desde una visión igualmente contagiosa de espíritu, no tan lenta como alguna versión de referencia de esta misma sinfonía. Auténtica "formación" orquestal para todos.
Queda flotando en el aire ese espíritu que continuará, Dios mediente, este viernes en el Auditorio de Oviedo (2), aunque con otro ambiente en todos los sentidos. Al menos en Avilés nos impregnamos de la ilusión y amor que compartimos por La Música. Esperaremos su próximo concierto para continuar comprobando y disfrutando con la evolución de esta orquesta digna de admiración donde todos parecen el cuerpo de mosqueteros con Daniel cual D'Artagnan:
Uno para todos... ¡y todos para uno!
(1) Sobre la frase "Mozart es sencillamente la música" y muchas más cosas interesantes las comenta en LNE Marzio Conti que dirigirá el "Réquiem" este viernes 2 de diciembre en el Auditorio de Oviedo y lo hizo recientemente con el coro asturiano LDO en Bilbao.