El León en Navidad

Jueves 22 de diciembre, 20:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo. Concierto de Navidad del ICA de Oviedo: Coro "El León de Oro"(LDO), director: Marco Antonio García de Paz.
Mi último concierto del 2011 estaba predestinado a la música coral, y aunque "tocaba Mesías en La Catedral", como leónigan confeso me encargué de encontrar abogada (y musicóloga) en Oviedo no para pleitear sino buscando me invitase a "su" concierto navideño porque repetía nada menos que el LDO, y estaba claro que podía incluso convertirme en ilegal con tal de no perderme otra demostración de rugidos del más allá...
El año 2011 toca a su fin y para los gozoniegos "capitaneados" por Marco así como a la pléyade de seguidores, será otro hito en su carrera que todavía no ha tocado techo. La excelencia musical es el objetivo, los premios suponen espolearles para seguir "rugiendo" y hasta se les puede perdonar que a estas alturas del curso, con "leones" recién llegados a casa que querían sumarse a la fiesta coral que supone cada concierto, se relajen a la vista de un público mayoritariamente agradecido pero que disfrutó más de una segunda parte folklórica (no exenta de calidades) que de la primera (llena de excelencias y exquisiteces) aunque no todos los "paladares" puedan disfrutarlas de igual forma. También es de agradecerles que sigan recuperando obras de sus primeras épocas y discos frente a nuevas incursiones en repertorios siempre difíciles pero que son siempre seña de identidad del mejor coro de Europa y el segundo mundial, si tenemos en cuenta las competiciones donde "los leones" han estado y los premios conseguidos.
Comenzar Elisabeth vero impletum est (Gallus) no está al alcance de muchos coros, y enfrentarse con A Hymn to the Virgin (Britten) para doble coro tampoco, auténtico poderío vocal de buen gusto, derroche de sonoridades abarcando todos los matices, que continuó con Sanctus-Benedictus (Josep Vila i Casañas), "dificultades de concurso" totalmente asumidas y excelentemente trabajadas. Cada obra supone colocaciones distintas, sorpresas auditivas siempre desde un impecable estilo adaptado a la polifonía religiosa que en sus voces adquieren matices distintos. Ecce quomodo moritur justus (Albert Alcaraz) es capaz de sonar renacentista desde las armonías actuales, y To the mothers in Brasil (Salve Regina) de Gunnar Ericson un abanico polifónico capaz de asombrar a cualquier público no ya por las disonancias sino por unas calidades estratosféricas, preguntándose dónde bebe este coro para encontrar obras que parecen hechas a medida de sus cualidades. Claro que todavía quedaba el gran Whitacre y un Lux aurumque siempre asociado a ellos para poner el punto final con O magnum mysterium del admirado maestro Javier Busto, para quien sus maravillosas obras corales interpretadas por los "leones" me consta que le hacen tocar el séptimo cielo.
Aún reciente todo el trabajo del año, la segunda parte trajo el repertorio folclórico en el que otra vez aportan frescura y calidad, con obras difíciles que aúnan armonías actuales para temas de siempre, sabedores que cada interpretación suya supone redimensionar repertorios. Así Neskatx' ederra (Xabier Sarasola) y sobre todo el "bombazo" de Tolosa que resultó Segalariak (Josu Elberdin), ya escuchadas en el Teatro Filarmónica antes del concurso, que ahora disfruté reposadas y asimiladas en su totalidad. Lo asturiano con los luanquinos no huele nunca a aldeano sino a salitre, pues las armonizaciones y autores elegidos son capaces de sacar armonías a un folklore asturiano que sigue escondiendo auténticas piedras preciosas: Si la nieve resbala (Julio Domínguez), ese Pasaje Astur de Jesús Gavito, "Feliz" y emotivo por la presencia del maestro como solista del recitado y disfrutando del reencuentro con los suyos, para volver al Trébole de Domínguez, tríptico que en tierras donostiarras sonó y vistió de asturianía global la genial interpretación del coro destinatario: Nueche, Cántiga y Folixa.
Para muchos la Navidad comenzaba el mismo día que el Sorteo, y el "Gordo" vendría con dos habituales de estas fechas pero que nuevamente "El León de Oro" limpia, pule y nos redescubre con toda esa gama dinámica que acalla públicos griposos: Adeste Fideles (John Reading) sonó más celestial que nunca, y no digamos el arreglo de J. Domínguez, uno de los compositores de referencia para este coro marinero en reciprocidad coral, del eterno Noche de Paz. Siendo popular y nunca populista, el éxito de la segunda parte (independientemente de lo apuntado al inicio) "obligó" a regalarnos esa propina del Rosas Pandan que contagia la alegría vocal a cada uno de los presentes. No es una película aunque el título lo parezca, pero El León en Navidad es el mejor regalo y perfecto cierre musical a un año muy viajado...

.
1 comentario

Entradas populares