El León de Oro encantará en Tolosa

Miércoles 26 de octubre, 19:45 horas. Sociedad Filarmónica de Oviedo (Teatro Filarmónica): Concierto 12 del año 2011 (1861 de la Sociedad). Coro "El León de Oro", director: Marco Antonio García de Paz. Obras de Molfino, Rachmaninov, Josep Vila, Victoria, Brahms, Michael Ostrzyga, Xabier Sarasola, Javier Busto, Julio Domínguez y Josu Elberdin.A estas alturas creo que mis seguidores del blog saben que me declaré un "leónigan" y siempre que puedo acudo a disfrutar de este coro que nos da tantas alegrías. Esta vez se presentaban en la "escuela de melómanos" de la Sociedad Filarmónica de Oviedo que tanto ha hecho por la música en Asturias y sigue apostando por ella en tiempos difíciles para la cultura. El repertorio elegido alternaba obras muy trabajadas con estrenos, y la vista puesta en una semana realmente ajetreada que les llevará hasta el prestigioso y famoso Certamen Internacional de Masas Corales de Tolosa (Gipuzkoa), donde acudirán a esta 43 edición con "Los Peques", cantera siempre necesaria para toda institución que se precie (y los coros no son menos que los equipos deportivos), para una auténtica final de la "Champions League" coral donde nuestro coro asturiano lleva años compitiendo con los mejores coros mundiales.
La entrada en la sala por los tres pasillos fue con O Sacrum Convivium (Mofino) que actuó como auténtico bálsamo curativo de toses y ruidos, tal fue el impacto para los socios e invitados del coro, entre los que me incluyo (¡Gracias!).
Ya situados en el escenario ese "Ave María" ruso de Rachmaninov Bogoroditse Devo que es una de las aportaciones interpretativas de este coro.
El primer bloque de polifonía comenzaría con una de las obras obligadas en Tolosa, Sanctus-Benedictus de Josep Vila i Casañas (1966), bien en conjunto tras el "calentamiento" de las dos primeras obras en una obra de dificultades varias y bien solventadas. El doctor Busto ya escribió de ellos que "… el ENTUSIASMO QUE IRRADIA EL CORO, tocará los corazones de los jurados y audiencia" antes de su fenomenal concurso en Maribor, y como especialista y maestro coral creo que es la mejor explicación para comprender lo especial de "los leones" y entender su palmarés en los diez años de andanza por estos mundos. A él se deben también las palabras que aparecen en la presentación de la nueva y renovada Web del coro: "... El trabajo, la tenacidad y, sobre todo, la fortaleza del grupo son los responsables del éxito".
No podía faltar el homenaje a Victoria con Vidi speciosam, perfecto en todos los aspectos y asombrando, como una de las señas de identidad, con su gama dinámica sin olvidarnos de la fidelidad a la obra, polifonía de oro para estos leones.
Dominando todo el repertorio que les pongan delante, otra de sus trabajadas partituras, Warum ist das Licht gegeben dem Mühseligen (Brahms), delicia sonora llena de matices increíbles y romanticismo a rebosar, claroscuros musicales y meditaciones en este motete deudor de los bachianos que llenó de hondura el teatro.
El punto álgido de la primera parte fue Iuppiter de Michael Ostrzyga (1975), estratosférica y durísima que "han hecho suya" tras el duro trabajo del montaje para Maribor, asombrando nuevamente con un repertorio que pocos coros españoles no profesionales pueden afrontar y que los gozoniegos son capaces de emocionar desde las dificultades que escuchándoles no parece haber.
Un breve descanso nos abrió la parte folclórica con obras vascas y un estreno absoluto que siempre es de agradecer por lo que supone de ampliar repertorio coral de calidad.
Xabier Sarasola (1960) es autor habitual del coro y con Zuk Zure Ama, también obligada en Tolosa, un soplo de frescura inundó la sala, y Neskatx' ederra que resultó de un lirismo embriagador desde un euskera que nunca suena duro cuando está bien cantado, al contrario, todo un clásico continuador de la gran cosecha de compositores vascos con el Padre Donostia a la cabeza, y en medio nada menos que Javier Busto y su Bidasoa y Cantábrico común hecho música, otra demostración de buen hacer por parte de todos, trabajo bien comandado por Marco García que saca de ellos siempre lo mejor.
Del gallego Julio Domínguez (1965) escuchábamos en primicia Trébole (puesta en escena incluída con "madreñes y guiá" -el palo de los pastores-), excelente composición coral con "sello de autor" a partir de tres temas asturianos muy bien hilvanados (Que me oscurez, una de las joyas de nuestro folklore autóctono, Pastor que estás en el monte y Sal a bailar buena moza) por un "primo" que conoce muy bien nuestra música y al coro destinatario de su obra, armonías actuales y utilización de ritmos a partir de ese "utillaje" que los luanquinos dominan y resultan la mejor publicidad para Asturias, como podrán apreciar en Tolosa.
Para finalizar el duro concierto Segalariak de Josu Elberdin (1976), nueva vuelta de tuerca en el repertorio vasco igualmente querido y cercano para los asturianos cuyas dificultades técnicas no hacen más que crecerlos: lujo de vocalización, empaste, rítmica y afinación envidiable. Un auténtico placer comprobar que llegarán al concurso guipuzcoano en el punto álgido de su temporada.
Y con "poderío" todavía nos regalaron el Rosas Pandán (G. Hernández) que volvió a rebosar contagiosa alegría entre todos más el bis del estreno para evitar comentarios del tipo "habrá que esperar una segunda escucha para profundizar en la obra".
La técnica al servicio de la música, la calidad en la interpretación y el abrumador dominio de cualquier repertorio hacen que "El León de Oro" gane a pasos agigantados no ya el fervor del público sino la pasión. Los "leónigans" aumentan y (en)cantarán en Tolosa. Ya les mando "MUCHO CUCHO®".
P. D. 1: Reseña pobre en LNE del jueves 27 que parece escrita sin acabar el concierto.
P. D. 2: Crítica de Cosme Marina en LNE del viernes 28.
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