29 de octubre de 2011

Catando voces Haragei


Viernes 28 de octubre, 20:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo. Concierto Lírico, presentación en Oviedo de la Escuela de Canto y Piano Acompañante Haragei. Patricia Rodríguez, Sonia Martínez, Mª Isabel Segarra (sopranos), Miguel Ángel Arias Caballero (bajo), Manuel Burgueras (piano).
Creo que hay paralelismos claros entre un vino y la voz, así que comparar Haragei con una buena bodega viene como anillo al dedo. El trabajo en ambos casos es complicado, no hay dos cepas iguales, las circunstancias no pueden controlarse, los enólogos / profesores dependen de la materia prima siempre diferente, pero cuando se cree en el producto, se mima, hay sacrificios de todo tipo y el tiempo acaba por rematar todo el esfuerzo previo, lógico resulta que los caldos (blancos, tintos, cavas y demás variantes) acaben por triunfar en un mercado no sólo para especialistas sino también para el público en general que finalmente decide lo que le gusta y no.
El proyecto emprendido hace años por Manuel Burgueras y Elena Pérez Herrero, dos excelentes profesionales perfectamente ensamblados, puede equipararse a dos enamorados de la lírica que apostaron por crear una denominación de origen asturiana para unas bodegas con voces jóvenes llegadas de todo España que el tiempo va convirtiendo en crianza, reserva y gran reserva, asegurando que todavía darán mucha más calidad ante una materia prima de primera.
La Asociación Lírica Asturiana Alfredo Kraus no sólo recuerda a "El Tenor" sino que como todo sibarita sabe invertir en el futuro apostando por nuevas voces y de la tierra, y la "Bodega Haragei" es ya denominación de orígen. Entre ambas, con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo, presentaron en la capital operística asturiana una selección de sus "productos": tres sopranos y un bajo con la necesaria puesta en escena del pianista acompañante lírico número uno, Manuel Burgueras, que además de llevar de la mano y dar confianza a sus voces, listas para la degustación por parte de Elena Pérez Herrero, tuvo que amoldarse a un instrumento no ajustado como sería de esperar en un Steinway (¡hay que mantenerlos!), aunque sólo un Maestro es capaz de domar y recrear páginas orquestales en el teclado. Para ambos la primera felicitación y mi sincero reconocimiento.
El programa elegido para esta muestra abarcó zarzuela, opereta, música religiosa y mucha ópera, muy exigente para todo el plantel vocal sin buscar la comodidad sino la excelencia, "compitiendo" en dificultades cual salto de altura donde cada listón superado añadía centímetros al siguiente tal y como lo definía mi querido Gabriel Rayón al finalizar el concierto. Siguiendo con el símil enológico tengo en mi haber visitar los viñedos durante el año y comprobar la evolución de los caldos en diferentes catas, pudiendo gozar de la progresión del producto.
Sonia Martínez Palomino la podría catalogar como vino joven, paladeando ese ruiseñor de Doña Francisquita, muy intenso en oído por su color y agilidades en el Et incarnatus y muy valiente para una Sonámbula (el aria ¡al completo!) exigente incluso en las llamadas divas.
Patricia Rodríguez es casi un reserva, con cuerpo y poso como Vilja, excelente sabor para Offenbach y su Lucia capaz de recrear haciendo suya una de las partituras más exigentes para su tesitura con la frescura de un crianza ya maduro.

Mª Isabel Segarra es la apuesta sobre seguro, color vocal hermosísimo, buena presencia, dominio en todos los terrenos desde un Magenti sereno, una Lauretta distinta pero convincente y sobre todo una Adriana Lecouvreur que parecía la copa perfecta para una sorpresa agradable que puede dar muchas alegrías a "la bodega" sin necesidad de concursos.

Y el descubrimiento de Miguel Ángel Arias como un blanco joven de sabor maduro, un bajo hecho que tiene recorrido incalculable en cuanto le demos tiempo. Arrancar con Oh tu Palermo no está al alcance de muchos y para despejar dudas cerró también con Verdi y un Filippo que podría firmar cualquier nombre de primera (con el piano de Don Manuel tal parecía un lied), sin olvidar ese Gremin que me inmpactó en el verano y ahora ha madurado con el otoño.
Fue como una cata de voces de esta bodega que comienza a tener tanto renombre que cualquier variedad de uva acabará dándonos un caldo de calidad. La confluencia de buena materia prima y maestría en el tratamiento conforman auténticos prodigios para todos los paladares.
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