Formándose en verano

Sábado 23 de julio, 20:00 horas. Iglesia de San Félix, El Pino (Aller). Concierto alumnos III Curso de Canto y Piano Acompañante (primera semana del 18 al 23) "Haragei".
Aunque para muchos el verano es ocio y vacaciones, así como festivales de música por cualquier "rincón" que se precie, también se aprovecha para conjugarlo con cursos de formación que completan y complementan el trabajo realizado durante el curso "oficial" ya finalizado. En un entorno mágico como es Felechosa, en el Concejo de Aller, con pocas ayudas oficiales (apoyo del Área de Cultura del Ayuntamiento de Aller así como pequeños patrocinadores locales, sin olvidar el de la Asociación Lírica Asturiana "Alfredo Kraus" que siempre apuesta por la lírica desde nuestra tierra sin olvidar la labor docente) pero con muchísima ilusión, Elena Pérez-Herrero y Manuel Burgueras afrontan por tercer año consecutivo su "Curso de canto y piano acompañante" al que acude alumnado de toda España, enganchados a ese espíritu de verano formativo con la naturaleza y gastronomía asturiana con un profesorado cuya mejor propaganda es precisamente la calidad también en sus enseñanzas, logrando un boca-oreja (y unos resultados en otros cursos) que este atípico verano asturiano ocupará ya tres semanas. Qué sería de existir más apoyo y financiación... imagino que dos meses a tope, pero por pedir que no quede y desde aquí también solicito menos ceguera política para estas iniciativas que son un motor tirando por varios objetivos: musicales, culturales, turísticos y a fin de cuenta, económicos que seguramente harían algo menos una crisis de la que ninguno de nosotros tenemos la culpa.
Elena Pérez-Herrero
Todo alumno de música aspira a compartir su arte con el público, y el concierto final viene a ser la última clase que pondrá en escena lo trabajado durante la semana. El escenario para esta vez fue una hermosa iglesia muy cerca de la "sede académica" y con un Clavinova® cuyo pedal derecho sonaba más de lo deseado (pues un piano, ya ni de cola, resulta inalcanzable para el presupuesto), actuando pianistas con cantantes que afrontaron repertorios variados, difíciles, arriesgados en un alumnado con diferentes niveles iniciales pero que desde sus capacidades alcanzaron con buena nota este último examen. Me encanta volver a escuchar pasado un año algunas voces que entonces comenzaban casi de cero y comprobar cómo el esfuerzo tiene recompensa, así como descubrir auténticos talentos que dentro de poco serán figuras de la lírica. Perderé los dos siguientes aunque me consta que estaré informado (¿eh Mauri? Gracias).

La pianista Sara Sarasa Oliván fue la encargada de acompañar perfectamente, con buen gusto y gran profesionalidad la "primera tanda" donde escuchamos repertorio del clasicismo: primero las sopranos María González Alfaro con una canción de Mozart y después la profesora zaragozana y soprano María Sala Pérez, que volvía de nuevo a estos cursos con ganas de ampliar repertorio desde "otros puntos de vista", dejándonos con ganas de escucharle máscantando un aria de "La Creación" (Haydn), ambas de colorido vocal hermoso, poderío y buen gusto, con distinta experiencia que a veces resulta buena, como es el caso, para continuar con el joven tenor Ignacio Vallina Fernández Posada y un aria del "Bastián y Bastiana" mozartiano, madurando a pasos agigantados de un año a otro que está todavía comenzando sus estudios en el mundo lírico. Sandra Gutiérrez Fernández cantó una canción de Verdidejándonos con ganas de escucharle más, y una de las melodías del francés Duparc a cargo del tenor maño Mariano Valdezate González, quien seguro aprovechará bien las lecciones de Elena Pérez Herrero para su carrera como solista.
En la zona central del programa y también del de Busseto cantó el barítono Juan Carlos Rodríguez Fernández (con el acompañamiento del profesor sevillano Bernardo Jiménez Álvarez) el "Di Provenza" de La Traviata, otro de los alumnos que avanzan de año en año, de voz rotunda que va soltándose, afianzándose, y con unas aptitudes que de perseverar en el trabajo le darán muchas alegrías.
Miguel Ángel Arias Caballero
Para la recta final siguió la lírica, esta vez rusa, ya con el maestro Burgueras al teclado hasta el final del concierto, que acompañó primero al bajo manchego Miguel Ángel Arias Caballero en el aria de Gremin del Eugene Onegin (Tchaikovsky), hermosísimas obra y voz, tremendo descubrimiento que no sólo aúna escena y presencia (no en vano es actor y bailarín) sino que posee una voz de bajo bien timbrada, homogénea de color, potente, bien colocada con el acompañamiento magistral de Don Manuel... vamos que fue increíble poder escucharle, emocionándonos a más de uno y del que había quedado con ganas de escucharle en el curso anterior.
La soprano Sonia Martínez Palomino es otra de las alumnas de los cursos con proyección y profesionalidad a sus espaldas año a año, afrontando con aplomo y garantías la difícil aria de Amina "Ah non credea mirarti... Ah! non giunge uman pensiero" ¡y completa! de La Sonnambula (Bellini), agilidades endiabladas bien resueltas, emisión clara, dicción perfecta y gusto interpretativo jugando con los tempi para recrearse sin cansar en unos agudos "estratosféricos", nuevamente con un acompañamiento pianístico de primera, volviendo a gustarme aún más que la primera vez.
Patricia Rodríguez Rico
Mi querida ferrolana y casi profesional Patricia Rodríguez Rico, sigue deleitándonos y madurando vocalmente en un repertorio muy exigente que afronta siempre con mucho estudio y buenos consejos de su profesora, a las puertas ya de licenciarse. Esta vez cantó la Donna Elvira del Don Giovanni (Mozart), agrandando poco a poco el registro grave sin perder color ni volumen, un medio perfectamente asentado y unos agudos que va puliendo y dulcificando incluso en los ff.
Finalmente la soprano castellonense María Isabel Segarra, también con una carrera que va asentando con profesionalidad y mucho estudio. Alumna de Tom Krause en la Cátedra de Canto de la Escuela Superior de Música Reina Sofía hasta el curso pasado, renuncia a su beca para proseguir, pasando a ser alumna de Elena Pérez-Herrero con quien lleva parte del año pasado y lo que llevamos de este (¡por algo será!), nos deleitó con "Io son l'umile ancella" de Adriana Lecouvreur (Cilea), dramatismo bien medido para una voz de tesitura lírica que fluye bien en todos los registros de esta exigente obra, y perfecto colofón a esta primera semana de curso cual pequeño muestrario del panorama lírico futuro hecho presente.
Debe ser un orgullo para el profesorado contar con este alumnado tan trabajador y con el arte musical corriendo por sus venas.
P. D.: Reseña en LNE del lunes 25. Y gracias como siempre a Mauri...
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