28 de octubre de 2011

Leipzig en el ambiente

Entrada original del día 28 de octubre de 2011 a la 01:19 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y SIN FOTOS! (el programa es público):
Jueves 27 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, "Jornadas de Piano Luis G. Iberni". Iván Martín (piano), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Obras de Sibelius, Grieg y Mendelssohn.Como si un viento otoñal del norte me revolviese recuerdos, esta tarde Leipzig flotaba en el ambiente y parecía unir las obras programadas en esta vigésima temporada de las jornadas de piano ovetenses que llevan el nombre de su siempre recordado y añorado creador.
Sibelius y su poema sinfónico Finlandia, Op. 26 ponían el aperitivo con una orquesta que está madurando poco a poco de la mano del actual titular Marzio Conti, capaz de lograr maravillas con lo que tiene, transmitiendo su saber y conocimiento de las obras que elige y dirige, donde los metales sonaron realmente potentes y "redondos" con el protagonismo siempre necesario bien secundados por el resto aunque tal vez con "poca pegada" en la cuerda grave.
De las nuevas generaciones de pianistas españoles destaca el grancanario, afincado en Valladolid, Iván Martín que afrontaba el Concierto para piano en La m, Op. 16 (Grieg), otro nórdico pero formado en esa ciudad alemana que haría de nudo gordiano musical, aunque ligado a Copenhague por el estreno de su único concierto para piano, corroborando que a los daneses les llamen "latinos del norte" por la luminosidad y caracter que emana esta obra de la que tan buenas versiones he escuchado en vivo (no puedo más que recordar a Carmen Yepes con la OSPA y Ari Rasilainen ¡hace 8 años!, donde también se programó otro Sibelius y su Tercera).
La visión digamos que "pactada" entre solista español y director italiano apostó por su versión, la del solista: tranquila, reposada en el  Allegro moderato con cierta tendencia a frenar el vigor latente desde el piano, y unas cadencias cristalinas, para lograr mejor entendimiento en el Adagio que resultó plenamente lírico, recreándose todos y paladeando todas y cada una de las notas. Bien el maestro concertando con detalle cada pasaje afrontando el Allegro molto moderato e marcato nuevamente en "pugna" de tempos que evitó una versión más integrada aunque no por ello muy digna donde el pianista canario acabó imponiendo su visión más intimista, echando de menos los ritmos folclóricos más vivos y una pulsión más homogénea e integradora del concierto.
La propina volvió a Leipzig al tocar, sin "su Proyecto Bach" el Adagio del Concierto nº 5 para clave BWV 1056, sonoridades casi sinfónicas nada evocadoras del instrumento original pero con una personalísima interpretación por parte del docente y pianista grancanario que me gustó, tal vez por esta "Pasión Bach" mía que me hace disfrutar con cualquier versión que tenga calidad, y la de Iván Martín la tuvo.
Y del descubridor del Kantor que fue Mendelssohn disfrutamos de su Sinfonía nº 3 en La m., op. 56, "Escocesa" que llenó la segunda parte, nunca mejor dicho, desde una dirección clara, precisa, comunicadora al máximo para tejer con los mimbres de la orquesta ovetense una versión diáfana y muy personal, destacando nuevamente la sección de viento bien arropada por una cuerda que intentó no quedarse atrás ante los muchos requerimientos del director italiano que apostó por dibujar con trazo fino esta obra que analiza a la perfección Ramón Sobrino en las notas al programa.
Como arranque de las jornadas el pianista brilló con luz propia.
P. D.: Comentario de Javier Neira en LNE y reseña de LVA del viernes 28.
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