El Arriaga como San Mamés

Lunes 5 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Arriaga, Bilbao. "25 Aniversario" de la reinauguración del Teatro. Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS), director: Iker Sánchez Silva. Gala lírica con intérpretes de la tierra, muchos de ellos conocidos también en Asturias.
Puente de la Constitución aprovechado al máximo donde además de la "obligada" visita al Museo de Bellas Artes para reencontrarme después de Madrid con Antonio López, las escapadas hasta Algorta, Gernika y Bermeo, o los pintxos y buena mesa por Bilbao, no podía faltar en mi caso el Arriaga y este concierto lírico para conmemorar las bodas de plata de la remodelación de un teatro emblemático para muchos operófilos y auténtico símbolo bilbaíno.
El programa elegido estuvo centrado en alguna romanza de zarzuela, muchas arias francesas de ópera, varios dúos apropiados para las voces de la gala, cómo no opereta, y una obertura para cada parte sin más conexión entre ellas que la de pertenecer a obras donde el protagonismo está precisamente en lo famosas que se han hecho independientes de la ópera que ilustran: Ruslan y Luzmila (Glinka) de lo más brillante y exigente para cualquier orquesta mundial pero que le quedó algo grande a la bilbaína, y El cazador furtivo (Weber) del que hubiera estado bien escuchar "el aria de Max" en la voz de alguno de los tenores que desfilaron por el escenario tras escuchar su tema preponderante en unos violines algo opacos.
La orquesta, discreta como acompañante aunque de volumen siempre retenido por el director para no tapar nunca la parte vocal, demasiadas veces detrás en tempo y no muy rigurosos con el seguimiento de la batuta, que bastante hizo con concertar sin más, preocupado de seguir siempre a las voces y plegándose a ellas lo máximo posible. Improbo esfuerzo del maestro irundarra.
Con un plantel casi del Athletic desfilaron once voces distintas en todo y en apuesta más atacante que defensiva por el predominio de tenores y sopranos frente a barítonos y mezzos (que me gustaron más), selección de arias no siempre ajustadas, dúos en general bien empastados y un cuarteto final cuya última nota calante en Gilda empañó un concierto aseado. Quiero reseñar la confusión que parece tener el público en general (este algo más sano que el carbayón -aunque la tos parece pandémica- e igual de impaciente por aplaudir antes de tiempo) para estos repertorios bastante conocidos, donde las notas fuertes y agudas no son precisamente lo difícil, resultando a menudo "mucho ruido y pocas nueces", y la necesidad de interpretar además de cantar, pues ahí radica la diferencia entre artistas y voces, entre un buen equipo donde brillan figuras, y figuras que no logran equipo.
Como apuntes o crónica rápida nada más finalizar el partido (perdón el concierto) y sin conexión WiFi cercana, repaso las alineaciones comenzando por ellos y finalizando por ellas, no falta de cortesía sino por dejar lo mejor para el final.
Para mí ha sido un descubrimiento Andeka Gorrotxategi, tenor de color denso y potente en su amplio registro con dos arias difíciles donde Guridi le vino como un guante frente a un Calaf que aún debe posar. Confirmar la madurez que está alcanzando Mikeldi Atxalandabaso aunque mejor como Duque que de soldado para el regimiento, si bien su timbre no me acaba de convencer. El valenciano Javier Tomé desigual y algo forzado en papeles "krausianos" aunque supongo que tiene mucho más recorrido pero con trabajo por delante para acabar de pulir detalles. Josema Díaz muy sentido en Luisa Fernanda y correcto en el Rigoletto del cuarteto final me hizo pensar en los antiguos centrales que sin ser figuras lograban cohexión en el equipo de nuestros amores. Me llevo excelente impresión de Axier Sánchez esperando papeles de más peso que el Vals "viejecito" de Caballero o el dúo de Pescadores. Pediremos que no se quede en eterna promesa como sucedió con algunos delanteros.
De las féminas Itziar de Unda promete, su dúo mozartiano de "Las bodas" lo atestigua más que su Musseta teatralizada pero sin emocionar, dentro de un repertorio que se nota trabajado. Marta Ubieta nos dejó dos intervenciones algo descafeinadas pese al intento, Thomas más soso que Mozart por todo. Ainhoa Zuazua eligió una Louise dura para cualquier soprano que cantó con gusto pero inseguridad, aunque más centrada y empastada en el "dúo de cuento". Helena Orcoyen impecable en su actuación más que en la técnica para unos "pájaros de Hofmmann" realmente endemoniados y una Gilda con el borrón final apuntado. Marifé Nogales parece que acabará siendo una buena Carmen tras una primera Mercedes, pues además de tener una voz que empastó a la perfección en la célebre "Barcarola", domina el francés y tiene escena. Itxaro Mentxaka representó lo mejor de la velada, puede que la veteranía sea un grado, tanto en "La périchole" como su Maddalena del cuarteto final, voz redonda, plena en todos los registros y un desparpajo completo sin olvidar el buen gusto en la interpretación en dos papeles tan distintos como son Offenbach y Verdi. La propina final no vino de "Marina" ni "Traviata", tampoco "Bohemios" sino algo de la tierra, que en mi desconocimiento folclórico pudiera ser el "Gazte gaztetantikan" cual Gernikako Arbola de Iparagirre, a quien había recordado por la mañana en esta escapada vascoasturiana (como aquel ferrocarril que marcó mi infancia y adolescencia). Nuevamente las voces agudas tomaron el protagonismo aunque sin las graves toda representación lírica quedaría coja, pero el sabor vasco quedará en mi recuerdo de este puente.
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