2 de junio de 2014

Tubox asombrando

Domingo 1 de junio, 19:30 horas. Iglesia de San Pedro, Pola de Siero. Concierto de órgano y saxoDúo Tubox (Antonio Cánovas Moreno, saxos; Rubén Díez García, órgano). Obras de André LamproyeLassoGiorgio ParisCabezónCabanillesGuy de LioncourtGeminianiVillalobos y Denis Bedard.
El pasado 16 de mayo asistía en Avilés a la presentación de esta "extraña pareja" como les titulaban en la primera crónica del diario La Nueva España, augurando larga vida al Dúo Tubox por lo novedoso en España de esta combinación órgano y saxo.
Repetían programa en Pola de Siero, volviendo a dejar aquí los mismos enlaces de entonces y suscribiendo plenamente lo escrito hace quince días, con pequeños matices: no hay dos órganos iguales, en este caso el nuevo de Gerhard Grenzing, con lo que supone de ardo trabajo en la búsqueda de registraciones específicas; no hay dos acústicas iguales, citando siempre la dificultad añadida de la reverberación para las músicas rápidas en ejecución, si bien la ubicación tanto del órgano como del solista en un lateral del crucero, aún más cerca del público, favorecieron la riqueza de mixturas; finalmente que no hay dos días iguales, en este caso este dúo sigue rodando repertorio y cada vez más compenetrados desde un perfecto entendimiento entre ambos intérpretes.
Volver a destacar el ímprobo esfuerzo por parte de Rubén Díez en la búsqueda de los registros del Grenzing, segunda vez que le escuchaba y que como cualquier instrumento, va adquiriendo identidad sonora, comentando hace tiempo que los órganos tienen un acento como el propio lenguaje y hasta una personalidad propia. Si en Avilés el de Acitores puedo hablar de su carácter marino y salitroso pese a fabricarse en Tierra de Campos, este de Pola de Siero, con menos posibilidades sonoras pero rico igualmente, posee un carácter recio como el alemán afincado en Cataluña, llegado a las vegas de este rico concejo asturiano. Posibilidades sonoras, texturas adaptadas a cada partitura, flautados, trompeterías y la lengüetería más allá del acompañamiento o el rigor histórico de la obra interpretada, al igual que la elección por parte de Antonio Cánovas del saxo alto o del soprano volvieron a impresionar al público que acudió en buen número y llegado de varias partes de Asturias a este concierto del primer día de junio.
Los seis números del "Hommage a Saint Hadelin" de André Lamproye (1931-2005) siguen el orden y espíritu litúrgico, música totalmente apta para el culto en combinación de saxo soprano y alto con órgano plenamente integrados en esta especie de poema organístico. Entrée Solennelle: Cantique à St. Hadellin marcial, pleno, toque a llamada antes de la Méditation: A son maitre Remacle de belleza y recogimiento a partir del órgano solo en "registros franceses", exquisitos en el Grenzing, antes del central Choral: L'envoi en mission deudor de los luteranos que todos los compositores organistas tienen en su catálogo, de nuevo combinando colores con el saxo y el Offertoir: Le Miracle de la Source de virtuosismo y placidez en perfecto equilibrio, melodía casi mariana con típica estructura ABA preparatoria de la explosión sonora de la Communion: La Résurrection de Guiza o la salida Sortie: Au Christ Couronnant pletórica, ambos de escritura logradísima en ritmos ternarios, ligeros o procesionales, contrastando dinámicas con registros bien empastados. "Espectáculo sonoro" de una partitura muy actual, agradecida de escuchar y dura de trabajar, resultando obra perfecta para abrir concierto y avanzando la multiplicidad que se avecinaba.
"Susane un jour" (Orlando di Lasso) opta lógicamente por registros renacentistas en órgano y saxo alto emulando sonidos de cornetto, dúos habituales en aquella época todavía vigentes con esta combinación, volúmenes sumatorios en teclados y saxo desde una melopea vocal contenida, fraseos no ya musicales sino expresamente "cantados" donde parece que el instrumento cantase un texto inexistente.
Moderna de composición e inspirada en la ancestral secuencia de Celano "Dies Irae", el "Alio Modo" del compositor Giorgio Paris (1961) vuelca recursos para lucimiento de ambos intérpretes, comenzando con un solo de saxo soprano virtuoso donde la acústica formando parte de la propia obra, otro descubrimiento del Dúo Tubox y lo apuntado de la "verbalidad" en los fraseos.
La extraordinaria formación musical de Rubén Díez como organista y músico en la amplia acepción, le permite adaptar y preparar obras ad hoc, caso de esta "Suite" muy personal uniendo dos de nuestros grandes, castellano y valenciano, Antonio de Cabezón y Juan Bautista Cabanilles a partir de las obras más populares de ambos, Diferencias sobre el canto llano del caballero y Corrente Italiana, dos épocas españolas enlazadas desde la actual, Renacimiento y Barroco, música modal y tonal, registros de entonces en instrumentos actuales para que el saxo alto volviese a "ejercer" de cornetto, cañas y lengüetas, unión de órgano y saxo que en los pasajes pianísimos se hacía difícil diferenciar ambos en la búsqueda de una sonoridad única e irrepetible, contrastes y variaciones de ambos intérpretes aprovechando la técnica de las diferencias, algo tan del jazz asociado al saxo precisamente en esta musical suma. Guiño al origen renacentista organístico y al norteamericano saxofonista del jazz, aquí la aportación o visión de Antonio Cánovas, donde ambos instrumentos son los reyes para fusionar desde la excelencia ambos mundos en el único posible y eterno: el musical que ponía la potente a la vez que solemne "corrente" de Cabanilles.
Mismo gusto musical y gravitando en cierta cuarta dimensión espacio temporal Guy de Lioncourt (1885-1961) escribe "Trois Melodies Gregoriennes" que Tubox siguen actualizando, combinación saxo alto y órgano que supone la esencia gregoriana, importancia del texto en latín realmente "pronunciado" por Antonio Cánovas en una auténtica lección de fraseo, y el magisterio del órgano que con los años pasó a completar (que no acompañar) el canto llano. Clemens Rector comienzo desde las teclas antes del delicado y dulce canto del alto, timbres ensamblados desde el conocimiento histórico y la técnica instrumentística del dúo; Puer Natus Est brillante y ligero sin perder de vista la expresividad del propio texto; Pascha Nostrum rematando la liviana redondez del propio "canto llano" en otra demostración de buen gusto, definiendo ese estado anímico que siempre supone el canto gregoriano, bien entendido especialmente por Rubén Díez.
La Sonata en mi menor (Francesco Geminiani) de cuatro movimientos bien contrastados es típicamente barroca: Andante, Allegro, Largo y Vivace, muy difícil en este arreglo a órgano y saxo soprano que en los tiempos rápidos la acústica impide degustar plenamente el virtuosistimo de ambos aunque a favor la disposición más cercana que de nuevo permitió paladear esas sonoridades buscadas desde el riguroso trabajo de investigación en los registros del organista praviano y el saxofonista murciano.
De la amplia producción musical de Heitor Villalobos, buscando el mismo espíritu de este programa que bebe de la historia para hacerla suya y compartirla con todos, escuchamos con auténtico placer de las Bachianas brasileiras nº 5 el "Aira Cantilena" para corroborar que la buena música lo es en cualquier versión, con un órgano cual orquesta de violonchelos, otra excelencia en los registros del Grenzing, y el saxo soprano respirando, recitando, cantando y vocalizando cual voz blanca, sensaciones nuevamente únicas, invención desde la recreación, catarata sentimental de esta joya musical en interpretación sentida y contagiada.
El brillante colofón lo puso la Sonata I de Denis Bedard (1950), tres movimientos y original para este dúo con saxo alto del organista y compositor canadiense, despliegue tímbrico, armónico y melódico que hizo parecer el instrumento de Pola de Siero mayor en sus posibilidades, reconstruyendo ingredientes tomados de Avilés para cocinar un postre de nuevas sensaciones. Sonata de nuestro tiempo pero compuesta a la antigua usanza: Invention de estructura binaria arrancando con un "allegro maestoso" en órgano, marcial, un lento más melódico y vuelta al tema principal; Barcarolle de registros románticos muy "paraíso Fauré", y la alegría final de la Humoresque, también forma ABA épica, cinematográfica y como la primera vez con recuerdos organísticos a los inicios del cine mudo, fuegos artificiales y enorme paleta sonoro de la "Factoría Tubox" que volvieron a levantar auténtica pasión y asombro entre los asistentes de una población que lleva la música en sus venas.
Debo siempre dar las gracias a los organizadores (Asociación Pro-Órgano) y patrocinadores (Gerhard Grenzing), así como al organista titular Emilio Huerta Villanueva, que siguen apostando por la música del instrumento rey, y especialmente a Antonio y Rubén por este programa tan trabajado, sabiamente elegido además de magistralmente interpretado, creciendo en cada concierto, esperando puedan exportarlo y escucharlo más allá de nuestras fronteras porque el éxito está asegurado.
Publicar un comentario