Yo-Yo Ma, Bach y más

Viernes 17 de septiembre, 20:00 horas. Teatro Palacio Valdés (Avilés). Centro Niemeyer: Ciclo Grandes Intérpretes. Yo-Yo Ma, violonchelo. Invitado: Carlos Prieto, violonchelo. Obras de J. S. Bach y Samuel Zyman.
No todos los días puede uno escuchar las Suites 1, 3 y 5 de Bach por un solista de fama mundial y además compartir escenario e instrumento a dúo con un amigo mexicano de origen asturiano y "responsables" de una obra de encargo para ambos. Si además lo organiza un centro todavía en construcción pero que ya está avanzándonos en Avilés todo un elenco de primeras figuras, el día resulta completo.
Todos los grandes cellistas se han atrevido con su "padrenuestro" particular que son las Suites de Bach. Yo-Yo, como le llama su colega y amigo Carlos Prieto, tras la clase magistral del día anterior que refleja la prensa de hoy (he dejado al final de la entrada una foto), ordenó para Avilés la Suite nº 1 en SOL M, BWV 1007 y la Suite nº 5 en Do m, BWV 1011 para la primera parte, y la Suite nº 3 en DO M, BWV 1009 para cerrar el concierto. Anécdotas aparte (que dejo para el final), se le podrá achacar al chelista francés de origen chino y afincado en EEUU alguna "pega" de tipo historicista, pero nadie le reprochará su entrega total -me encanta cómo se sienta hacia atrás en momentos tranquilos, como degustando la partitura-, su comunicación directa con el público y ese "darlo todo sobre el escenario" que no todas las grandes figuras hacen. El sonido único de su Stradivarius "Davidoff" de 1712, anteriormente en manos de la malograda y también genial Jacqueline du Pré en estas tres suites parece recrear todo el genio del "kantor" en un instrumento tan parecido a nuestra propia voz y que Aurelio Argel titulaba en LNE del miércoles 15 al instrumentista como "clásico cercano", eso resultó su Bach que conoce como tantos otros grandes, con toques románticos y hasta mágicos que dejaban paladear desde el ataque del arco hasta la última nota de cada una de las danzas, en especial la transición de la Courante a la Sarabande de la nº 5 donde por una vez ni siquiera se escuchó toser. De las Gigue de las tres suites me quedo con la alegría y recuerdo gaiteril que rezuman todas ellas, compuestas en el retiro de mi añorado Köthen, ajenas en cierto modo a la religiosidad que emana el resto de la obra bachiana. Pero todas y cada una de las piezas darían para más de una clase sobre lo que supone no ya estudiar ("Sólo ensayo cuando tengo ideas") sino INTERPRETAR. Me consta que los numerosos chelistas presentes entre el público disfrutaron todavía más que yo, imagino que no sin cierta envidia sana.
El dúo, cual continuación de la clase del día anterior, nos permitió volver a escuchar a nuestro "medio paisano" Carlos Prieto con su Stradivarius "Grofiller", quien volvió a contar el origen de la obra que nos iban ha dejar (mejor leerla por Joaquín Valdeón en LNE del mismo viernes): la Suite para dos violonchellos del mexicano Samuel Zyman (1956), profesor de la prestigiosa Juilliard School de NY, encargada a los 9 meses del encuentro "sin descendencia" de los dos Stradivari precisamente en México DF, y que se adapta a ambos intérpretes al darles protagonismo por igual, sumado al empaste increíble de las dos joyas que utilizan. Son mis preferencias los tiempos lentos, de ahí que ese IV. Adagio espressivo resultase de un lirismo único tras el III. Danzando juguetón de los pizzicati para concluir con ese Largo; fuga enérgica deudor del otro gran protagonista del concierto, como no podía ser menos.
Los merecidísimos aplausos para ambos darían paso a la ya citada Suite nº 3 con la que se cerró el "recital Bach" al que aún le añadió una propina de recuerdos chinescos de lo más apropiados para el coqueto teatro avilesino (ver P.D. 2).
Entre las anécdotas destacar:
a) Cómo el arranque del concierto (el Preludio de la Suite nº 1) fue "acompañado" de un rumor de disparos de cámaras fotográficas de lo más groseras, maleducadas y poco profesionales (¿no saben silenciar las digitales?), para que luego me llamasen la atención por una foto sin flash ni sonido una vez finalizada la actuación de la primera parte cuando el artista salía a saludar.
b) La mala educación y desconocimiento del "saber estar", que parece contagioso -como las propias toses- sobre todo por los dichosos celulares o móviles que "acompañan mal" la música (se merecían haber parado instantáneamente el concierto). La vida (musical) era mejor sin estas tecnologías, que por otra parte también necesitan saber usarlas correctamente. De nuevo la falta de educación...
c) La presencia de numerosos músicos, muchos de la OSPA y la OvFi, así como de Avilés y resto de Asturias, casi diría que venidos de toda España. A algunos ni los pude saludar por la prisa en volver para Mieres, pero son eventos imperdibles.
d) La abundante asistencia de "autoridades" desde el Presidente hasta algunos ministrines (consejeros) pasando por las locales, eso sí, blackberry en la oreja paseándose por el pasillo cuando todos estábamos en nuestras localidades, evidentemente "chupando cámara" en vez de intentar ser simples conciudadanos (lo de melómanos creo que les queda demasiado grande). Chóferes y autos oficiales les esperaban afuera, subidos a la acera en zona de acceso restringido para los demás mortales.
e) Mucha gente joven que no abunda en estos eventos, junto a estudiantes y aficionados en general, consiguiendo un nuevo lleno y localidades agotadas hace días.
Yo-Yo Ma y Carlos Prieto en un momento de la clase magistral del jueves 16
Si alguien aún no se cree lo que supondrá Avilés en breve dentro del circuito cultural y más en concreto musical, es que está ciego.
P.D. 1: Reseña de F. Robles en LVA y crónica de Alberto Piquero en El Comercio del sábado 18.
P.D. 2: Se me preguntó una vez publicado el "post" por la propina, y aunque me falla la memoria, como con el Piazzolla del jueves, pudiera ser "Appalachian Walz" de Mark O'Connor, que dejo aquí, y si no lo era, la disfrutamos igualmente.
P.D. 3: Crítica de Joaquín Valdeón en LNE del domingo 19, que suscribo completamente, y que "apunta la propina" a un turco contemporáneo de Bartok.
P.D. 4: Reseña en LNE del lunes 20 sobre lo cercano que resultó Yo-Yo Ma tras el concierto.
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