Calentando motores

Entrada original del día 16 de septiembre de 2010 a las 23:43 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y SIN FOTOS!:
Jueves 16 de septiembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: Concierto de Pretemporada, OSPA, Jose Franch-Ballester (clarinete). Directora: Virginia Martínez. Obras de Mendelssohn y Mozart.
Como en cualquier deporte, también los músicos hacen pretemporada y arrancaba este jueves un curso 2.010-2.011 musicalmente prometedor puesto que pasarán por el podio del auditorio los aspirantes a ocupar la titularidad dejada por el chileno Max Valdés, pero que a la vista de agendas y programaciones podría "tomar posesión" allá para el 2.012 (¿dependerá de la llegada del AVE a Asturias?).
El primer aspirante en ser examinado ha sido mujer, mal llamado sexo débil y escaso en la dirección orquestal, aunque poco a poco también lucha por la igualdad. La murciana Virginia Martínez ha regresado a Oviedo más madura, con el repertorio bien estudiado (Mendelssohn de memoria), concertando perfectamente con el clarinetista valenciano (ambos en las fotografías que ilustran esta entrada) y aportando no sólo un gesto claro y preciso sino la frescura que emanaban las obras hoy escuchadas, para lo que la orquesta, y volviendo al simil de las pretemporadas, pese a costarle arrancar un poco en todos y cada uno de los movimientos, una vez calentados motores y alcanzadas las revoluciones que el "suave pilotaje" les exigía, nos dejaron muy buenas impresiones a los asistentes (muchos huecos en butaca pese a que los abonados teníamos todos invitación para el concierto).
La obertura Las Hébridas, Op. 26 de Mendelssohn sirvió precisamente para mostrar no ya la capacidad de reacción de una orquesta que suena distinta según se la exija (como reconocía la propia directora en su entrevista del día anterior para La Voz de Asturias) sino lo bien que vienen estos conciertos previos a la temporada oficial de abono. Lo ya apuntado de la "salida" algo indecisa, como con miedo, pero que una vez en movimiento -y nunca mejor dicho- sacó ese poderío del bloque OSPA sin llegar nunca a la máxima potencia, con los solistas en buena forma y unos tempi que dieron mucho de sí para conseguir una fluidez melódica con equilibrio en la dinámica siempre bien trabajada por parte de todos.
El conocido Concierto para clarinete en LA M., K. 622 de Mozart nos lo brindó el excelente clarinetista valenciano Jose Franch-Ballester, de sonido redondo y musicalidad a raudales, bien llevado por directora y músicos. El Allegro, pese al ataque algo "tímido" orquestalmente, fue ejecutado en su justa medida y tempo giusto para poder deleitarnos con cada una de las notas escritas por el prodigio de Salzburgo sin alardes pirotécnicos, para dejar un Adagio realmente carnoso, sabroso, con unos pp que creía olvidados y una agógica (bien apuntada por mi querido Ramón) que la maestra murciana domina más allá del hecho femenino, con buen equilibrio en el diálogo entre solista y orquesta. Sobre el Rondó final puedo repetir lo del primer movimiento, mejorando en cada reiteración temática y concluyendo una versión más que digna de esta obra tan escuchada, con un solista de altura.
La propina fue Oblivion aunque resultase una de "mis Ausencias" (corregidas por un anónimo al que le agradezco su comentario) de Piazzolla, también en recuerdo y homenaje a los desaparecidos argentinos, con un clarinete que me hizo olvidar el bandoneón y la cuerda sola realmente porteña y entregada (cual Tango Callejero) fue lo que más me gustó del concierto -debilidades arrabaleras que tengo-, corroborando la talla del valenciano y ductilidad de nuestra orquesta. Aquí dejo un enlace a Oblivion y una muestra del citado tango (ante la ausencia de mi idem, de las que desconozco autorías de arreglos pero constándome y comprobando están entre los "habituales" de nuestro internacional clarinetista valenciano.

La segunda parte nos devolvería el aroma escocés y en cierto modo asturiano: el norte gris y sombrío, con el sonido agudo de las gaitas y el sonsonete de las antiguas baladas heóicas que escribía Grout y bien refleja en las excelentes notas al programa mi querido Eduardo G. Salueña. La Sinfonía nº 3 en La m. "Escocesa", Op. 56 de Mendelssohn se ejecutó sin apenas pausas en los cuatro movimientos, como se suele hacer "a pesar de que en su gran mayoría hay una sensación de reposo cadencial muy evidente" consiguiendo la necesaria unidad y además evitando las toses y demás ruidos ya "normales" entre mis convecinos. La orquesta fue de menos a más, el Andante con moto perfectamente contrastado y con equilibrio cuerda-madera muy logrado tanto en la parte lírica como con la entrada de timbales y metal de la rítmica en el Allegro agitato. Mejoría global en el Scherzo assai vivace que la directora sacó adelante jugando de nuevo con la agógica no ya intrínseca a la sinfonía sino de su magisterio en la forma de hacer y entender el lenguaje tan romántico de esta sinfonía. El Adagio cantabile resultó ser remanso sonoro para afrontar ese Allegro guerriero - Finale maestoso indicado en la partitura que resultó al pie de la letra por el crescendo que supone, dando todos y cada uno de los músicos lo mejor de ellos en este arranque donde la murciana ya ha pasado su examen. Evidentemente cada concierto lo es y el curso no finaliza hasta junio, esperando alcanzar buenas calificaciones y como les digo a mis alumnos, siempre progresando.
P.D. 1: Gracias al comentario anónimo del viernes...
P.D. 2: Crítica de mi amigo Ramón G. Avello en El Comercio Digital y reseña de Miki López en LNE, del viernes 17.
P.D. 3: Crítica de Diana Díaz en LNE y artículo de Ramón G. Avello del sábado 18.
P.D. 4: Impagable "Oblivion" de Pepe Monteserín en LNE del domingo 19.
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