Su majestad El Órgano
Entrada original del día 31 de Mayo de 2010 a las 02:15 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:

Nunca pensé que el órgano de la Basílica (construido en 1.999) tenía tal capacidad de registros, pese a escucharlo en auténticas manos maestras, y es que el secreto del rey de los instrumentos no está solamente en tocar bien las obras para él escritas o transcritas, sino en elegir los timbres adecuados, que además no figuran en la partitura sino que el instrumentista está obligado a investigarlos y conseguir la perfecta combinación de registros que den el color necesario a cada pasaje, pues no hay dos iguales. Lo de esta tarde dominical en "La Cuna de España" fue toda una demostración de buen tocar y mejor saber a cargo de una organista uruguaya que además seleccionó un repertorio arriesgado que combinaba el "abc" del instrumento con la vanguardia de su tierra, máxime logrando una tímbrica hasta ahora "inédita" en los órganos de Torquemada (Acitores). Todo un descubrimiento que espero para disfrute de todos, volver a repetirlo aunque sea en YouTube®.

Tras unas breves palabras del Abad de Covadonga comenzamos con la Passacaglia sobre B.A.C.H. del uruguayo Héctor Tosar (1923-2002), obra difícil para público e intérprete pero que desde una forma tan barroca y sobre las notas Sib, La, Do, Si (acrónimo de BACH) construye todo un universo sonoro realmente único allá en los inicios de los 90. Muchas referencias en mi subconsciente a compositores del siglo XX desde una técnica asombrosa en teclados, pedalier ¡y combinación sonora! que la propia organista ya ha dejado grabada. Impresionante para mí.
Y un salto en época y estilo que no puede faltar en un concierto de órgano, las Diferencias sobre la Gallarda Milanesa de nuestro insigne Antonio de Cabezón (1510- 1566) con una selección de flautados que recrearon el "sabor" del padre del órgano.
Del maestro al alumno que le supera fue la Passacaglia y fuga en do menor, BWV 582 de J. S. Bach (1685-1750), enorme obra e interpretación con dominio tanto de las variaciones que suponen la pasacaglia como en las voces fugadas siempre buscando la combinación exacta de registros en teclados y pedalier. Es razón más que suficiente para adquirir la integral que está grabando del Kantor de Leipzig, y de ella escribió Robert Schumann (1810-1856): "Entrelazada de manera tan ingeniosa que uno no puede dejar de sorprenderse". De la pasión por "mein Gott" nos dejó su Fuga sobre B.A.C.H., Op. 60, Nº 5, de la que la uruguaya hizo honor a la propia descripción de ambos compositores combinando el tacto pianístico con el pleno orgánico. Y continuó con un soplo de alegría italiana desde consola y registros: la Sonata en Fa mayor de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736).

Aún nos legaría otra obra universal de su tierra, el Microtango II de Gabriel Grau (Uruguay, 1947), también colega de Cristina en la dirección coral, y otra novedad a sumar para el repertorio de órgano para el siglo XXI pues las sonoridades conseguidas sólo pueden lograrse con alguien de esa tierra, bandoneón o cuarteto de clarinetes con manos y pies perfectamente llevados en un lenguaje piazzolesco que es universal (y no entro en batallas Buenos Aires-Montevideo ni autorías tangueñas).

No cabía mejor cierre a mi semana musical para cerrar mayo, ni menos el festival de órgano ¡en Covadonga! (aunque la publicidad de nuevo brilló por su ausencia, salvo las fotocopias A3 que se pegaron por el Real Sitio).

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