Una JASP asturiana en Dresde

Hace años salió una campaña de coches donde aparecían los JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados). En Asturias tenemos muchos de ellos (la "A" me la apropio de Asturianos) que con los tiempos que corren están teniendo que emigrar, cada vez más tras haber invertido mucho dinero en su formación, no ya la del Estado (que mengua a pasos preocupantes) sino la de sus familias con todo lo que ello supone de sacrificios y a veces penurias.
En el terreno musical, que conozco un poco, llevamos tiempo exportando talento desde Asturias. Del mundo lírico creo que basta con leer las biografías en los programas de ópera para saber a quienes me refiero, pues es rara la producción donde no haya voces de mi tierra. Y del difícil mundo de las cuatro cuerdas resulta paradójico que encontremos violinistas actuando en grandes formaciones europeas sin posibilidad de hacerlo en nuestro país, a no ser cubriendo vacantes puntuales.
María Ovín Carrera, de la que ya escribí varias veces aquí reflejando sus triunfos y conciertos, estará este fin de semana (23 y 24 de noviembre) nuevamente invitada por la Gustav Mahler Jugendorchester actuando en Dresde bajo la dirección de Vladimir Jurowski ¡casi nada!, y nada menos que en la Frauenkirche, sin olvidar el concierto de la Semperoper.
La trayectoria de esta violinista carbayona no cabe aquí porque la música corre por sus venas desde la cuna y el ambiente en casa siempre fue de total apoyo hacia su formación, sin saber hasta dónde llegará... Sin dejar de estudiar ni un solo día, pues así es la vida de quien decide dedicarse en cuerpo y alma a la música, ha ido creciendo íntegra e integralmente, como persona e intérprete, y no me ciega la pasión ni el cariño que le tengo. Ha estado tocando, siempre tras duras pruebas, en la JONDE (cuatro temporadas, como concertino, principal, ayuda de concertino), la EUYO (dos años, y leyendo los aspirantes más la selección final es para dejarnos boquiabiertos) y la Joven Orquesta Gustav Mahler (otro tanto, ahí sigue acudiendo con Abbado de responsable máximo) con la que repite en La Florencia del Elba con una figura mundial al frente, invitados por la Staatskapelle. Estar en esta orquesta es más que duro, y su web dice: "At the auditions that take place  every year between October and Decembre in over twenty five European cities, a jury authorized by Claudio Abbado selects candidates from an average of two thousand applicants ". Creo que no hacen falta más comentarios, incluso para quien no sepa inglés, pruebas en 25 ciudades de Europa y miles de aspirantes: María Ovín una de las elegidas.
En los últimos PROMS escuchaba a mi admirado José Luis Pérez de Arteaga en las retransmisiones de Radio Clásica comentar la presencia de españoles en la orquesta, y ahí estaba María Ovín. No son orquestas provinciales, sin desmerecer las de casa, pero hablamos de orquestas donde las pruebas de acceso están en otra categoría, y si los valencianos parecían nutrir las secciones de viento, tener una violinista asturiana en esas plantillas puede sonar a ficción para muchos. Recién "egresada" como dicen en América Latina del "Royal College" londinense, llega el momento de incorporarse a la vida profesional. Podemos presumir que en su currículo aparezca que finalizó sus estudios en el Conservatorio de Oviedo o su Premio Muñiz Toca pero lo que viene después son palabras mayores. Trabajando desde los tres años sin descanso y con pasión nadie le ha regalado nada y este paso por Dresde es un merecido premio al esfuerzo, madurez total en plena juventud... pero no tiene trabajo.
Las obras que ha trabajado estoy seguro que algunos profesionales en activo y con "plaza fija" no las han visto ni las verán en su vida, y las batutas son de referencia para todo melómano, así que trabajar con ellas es un lujo al alcance de los elegidos: Maazel, Colin Davis, Haiting, Pappano, Danielle Gatti, Blomsted, Josep Pons, Lutz Köhler, Thielemann, NottAskenazy y ahora Jurowski por citar algunos. Su mochila sigue llenándose no ya de salas de concierto que están en cualquier libro de música, también de unos conocimientos y vivencias únicas que los mediocres nunca entenderán.
Envidia (sana para algunos) y ceguera del que no quiere ver más allá de sus conocimientos, normalmente cortos y provincianos en un mundo global donde no siempre triunfan los mejores.
María Ovín es una JASP (Joven Asturiana Sobradamente Preparada), quiero dejar constancia de ello, y estas líneas son una pequeña muestra del talento musical asturiano del que disfrutan otros. Al menos tengo el placer de contarlo porque me conformo con viajar mentalmente hasta Dresde para escucharla.
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