31 de enero de 2012

Lo mejor de Peter Grimes... en Asturias

Domingo 29 de enero, 18:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo. LXIV Temporada de Ópera, Benjamin Britten: "Peter Grimes". Stuart Skelton (Peter Grimes), Judith Howarth (Ellen Orford), Peter Sidhom (Capitán Balstrode), Rebecca de Pont Davies (Auntie), Gillian Ramm (sobrina primera), Tineke Van Ingelgem (sobrina segunda), Michael Colvin (Bob Boles), Matthew Best (Swallow), Carole Wilson (Mrs. Sedley), Philip Sheffield (Reverendo Horace Adams), Leig Melrose (Ned Keene), Darren Jeferry (Hobson); Coro de la Ópera de Oviedo (director: Patxi Aizpiri), OSPA. Director musical: Corrado Rovaris. Escenografía de David Alden.
Llegaba el título más esperado, y no por último, de la temporada ovetense, pues no sólo de barroco, belcanto, purismo o Puccini vive uno, y Britten está de nuevo entre las apuestas por los compositores de "nuestro tiempo" por parte de los regidores líricos carbayones, lo que apoyaré siempre que haya calidad (aunque haya opiniones para todo).
La coproducción de la Ópera de Oviedo con De Vlaamse Opera y la English National Opera trajo no ya el entramado original (anécdota aparte del robo de un contenedor) del estreno sino gran parte del elenco vocal, no primeras figuras por mucho que nos intenten "vender la moto" pero sí confianza en tener bien trabajada la obra, aunque hay que decir a favor de nuestra tierra, que los auténticos triunfadores de la velada fueron curiosamente los de casa, y por ellos comienzo.
En la línea de calidad a que nos tiene acostumbrados, la OSPA fue la auténtica nave segura para surcar unas aguas procelosas que esta "ópera marinera" depara, capitaneada por el maestro Corrado Rovaris, un especialista en foso con óperas de nuestro tiempo, quien llevó a buen puerto la larga travesía con mano maestra, capaz de lograr de los músicos lo mejor: protagonismo en los interludios (auténticas maravillas), perfecto acompañamiento a unas voces de distintas calidadades y colores, pero sobre todo auténtico sustento de una obra total como pretendía Britten, en cierto modo continuador de Wagner.
El Coro de la Ópera fundado por mi querido Fernando M. Viejo y desde 2005 dirigido por Patxi Aizpiri es un seguro en todas sus intervenciones, pero el listón estaba muy alto, consiguiendo pasar ya a la historia lírica española por ser el primero no profesional (aunque cuente con verdaderos profesionales en él) que participa en "Peter Grimes" y además con sobresaliente. Las exigencias vocales, que son muchas, las pasaron con creces, incluyendo las intervenciones fuera de escena afinadas, con una dinámica impactante del pp al ff,  y siempre a tempo, pero su participación como auténticos actores (reforzados por una amplia figuración contratada para este título) ha sido lo más celebrado y digno de encomio, completando una temporada que podríamos llamar cumbre. De los títulos venideros será el post-grado porque están capacitados para lo que les echen.
Del apuntado reparto "heredado" por la propia coproducción se lleva la palma el protagonista, Stuart Skelton que ha hecho suyo este Peter Grimes en lo vocal y actoral. Tiene momentos algo tensos en el agudo pero pienso que más por un excesivo afán dramático que por carencias técnicas.
La gripe afectó al Reverendo Philip Sheffield cuya parte vocal tuvo que "completar", con el esfuerzo que conlleva, Michael Colvin, otro de los destacados junto a Judith Howart como la maestra Orford, y Rebecca de Pont Davies como Auntie, sin olvidar a las sobrinas que tuvieron que actuar y mucho, por exigencias de la escenografía.
El resto del reparto desigual pero creíble a pesar del escenógrafo, homogéneo en conjunto que es al final de lo que se trata, pues prefiero un elenco aseado que dos primeras figuras con el resto cojo. Y ya que he destacado como auténticos triunfadores precisamente a los de casa, también los dos actores que encarnan al grumete John, el joven Sergio Monferrer, sobrecogedor por una madurez interpretativa tan precoz, y Joaquín Carballido como Dr. Crabbe, tras su Frosch de "El Murciélago".
La puesta en escena de David Alden ambientada en la Segunda Guerra Mundial tuvo momentos pictóricos frente a otros más "increíbles" (sigo sin entender muchas cosas que están en el libreto muy claras), destacando la iluminación y el juego de sombras proyectadas en los laterales que estuvieron muy bien conseguidos para mayor sensación de muchedumbre, así como los paneles móviles que resaltaban aún más la sensación de opresión, consiguiendo que como público entrásemos en la escena y fuéramos partícipes de una acción donde no hay juicio. Sin respiración ¡ni toses! nos dejó la escena casi final con Balstrode en la oscuridad total, foso incluido, curiosamente hablando y con silencios aún más profundos.
Me alegra saber que hay público para Britten y otro que marchó en el segundo descanso. No tener abono permite elegir títulos aunque no siempre consigamos entradas decentes. Repetiré, esta vez gratis, en la proyección en directo y pantalla gigante, aunque nunca es igual al directo en el propio teatro, como ya lo he criticado en más de una ocasión. Mieres no estará entre las salas elegidas, pero reconozco que no es rentable para cuatro que solemos quedar hasta el final, pues el resto son de "espectáculo gratis, cueste lo que cueste".

P. D. 1: Como no podía ser menos, abundantes críticas en la prensa regional casi llegando a casa, como yo, de Ramón G. Avello o Andrea Suárez.
P. D. 2: Ya más resposado todo, Javier Neira en LNE, destacando al coro, al igual que Ramón G. Avello en El Comercio, o Aurelio M. Seco en LVA, que suscribo tras leerlo después de mi propio comentario.

28 de enero de 2012

Danzarín perfume francés

Viernes 27 de enero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: Jornadas de Piano "Luis G. Iberni". Katia y Marielle Labèque (pianos), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Obras de Fauré, Poulenc, Debussy y Copland.
Llegaban de nuevo a Oviedo -y he perdido la cuenta- las Hermanas Labèque, realmente mediáticas por las que no parecen pasar los años (incluso en su atuendo siempre rompedor aunque repetido) desde los inicios de las jornadas en el Teatro Campoamor, auténtico espectáculo con sólo verlas, la penúltima creo que con Mayte Martín y esta vez con la OvFi que tras la marcha de Haider la dejó perfectamente encarrilada para su sucesor el maestro Conti, quien está logrando detalles de esta formación seria, madura, volviendo a demostrar la importancia de un titular que moldee unos músicos de gran calidad para afrontar con rigor y arte cualquier repertorio más allá del foso para el que inicialmente se creó, pero del que como todas, también necesitan salir y convencer a un público que en general, siempre agradece el esfuerzo.
El programa elegido por y para las protagonistas resultó claramente francés, incluso en el norteamericano estudiante en París, como bien explica en las notas al programa Francisco Jaime Pantín, un excelente conocedor de lo que íbamos a escuchar. Si unimos que todo él tiene una línea coreográfica y que el italiano es uno de los directores que mejor se mueve en los repertorios "bailables", el resultado tenía que ser bueno.
La Suite Masques et Bergamasques, Op. 112 (Fauré) sólo fue un ligero aperitivo en sus cuatro números, algo descafeinados no ya por faltar el aire carnavalesco, cada vez más cerca en calendario pero lejano en escenario, sino porque la obra en sí no llega mucho y la interpretación quedó algo aséptica y nada jocosa, sin ser tampoco un Fauré arrebatador en emociones, quedándome con la última Pastorale por lo bien que empastó toda la orquesta.
Muy distinto resultó el Concierto para dos pianos y orquesta en Re m, FP. 61 (Poulenc), la obra esperada para lucimiento de las francesas y que dominan de arriba a abajo, con desigual protagonismo entre ellas y sus pianos (supongo igual que en el estreno por el propio Francis Poulenc con Jacques Février), pero siempre con el plano sonoro adecuado bien controlado y equilibrado por una concertación difícil que el maestro Conti consiguió desde el acorde inicial, energía pero bien contenida, sin excesos dinámicos ni agógicos. Pantín apunta que "se trata de una obra ligera que en su misma superficialidad encuentra su mayor encanto", y todos los guiños u homenajes que aparecen están claros, desde el Allegro ma non troppo a Stravinski, siguiendo por el Larguetto claramente mozartiano y auténtica delicia sonora, hasta el Finale que encaja a la perfección con el showbussines que las Labèque encarnan, perfectamente seguidas por una orquesta siempre atenta y bien llevada, continuándolo ellas solas con los dos "regalos arreglados" de Bernstein ("Jet Song" de West Side Story) y la Beriot Polka a cuatro manos, que resultaron igual de previsibles (mismos gestos, mismas propinas) y ligeras que la mayonesa o el queso de untar con nombre de ciudad norteamericana. Será que me hago mayor pero no me emociono como antes aunque reconozca que lo pasé bien.
La segunda parte comenzaba precisamente con la Petite Suite (Debussy), una obra a cuatro manos pero orquestada por Henri Büsser, más perfume francés y tributo a las protagonistas del concierto y también a la música gala que tanto ha aportado a la historia (Fauré, Chabrier) pero sin olvidar reminiscencias españolas no ya "tamizadas" por Borodin sino con claros aromas de Albéniz, "el más francés" de nuestros compositores. La versión resultó como la obra, joven, sin grandes pretensiones pero bien llevada, con detalles de calidad sobre todo en el último Ballet, corroborando lo antes apuntado.
La "Primavera Apalache" -Appalachian Spring- de Copland es música de ballet encargada por Martha Graham (cuyo ballet actuó en Oviedo allá por los 80 en los Festivales de Música de la Universidad dirigidos por Emilio Casares), música para danzar que Marzio Conti tuvo muy claro desde el podio, eligiendo tempi realmente tranquilos, sonoridades controladas y bien dibujadas que sacaron de la orquesta auténtico colorido en amplio abanico de tonos pastel (no hay segundas intenciones), sin olvidar esa formación parisina de Copland que respira esta obra que por ambientación no ya argumental sino musical, es referente yanqui incluso como banda sonora (recordaba yo al descanso la serie televisiva "La conquista del Oeste"). Todas las secciones de la orquesta brillaron en una obra que tiene más recovecos de lo que parece, e importante el papel de toda la percusión así como las puntuales apariciones de arpa y piano, siempre arropadas por una madera bien ensamblada, unos metales nada hirientes, y una cuerda cada vez con más identidad, todo conseguido desde una dirección que está bien encaminada y nos dará aún muchas alegrías en esta temporada.
P. D. 1: Reseña del concierto en LNE.
P. D. 2: Crítica de Aurelio M. Seco en LVA.

23 de enero de 2012

Con batuta, sin batuta... y Pablo González

Sábado 21 de enero, 19:00 horas. L'Auditori, Barcelona, Sala 1 Pau Casals: "Beethoven versus Brahms 1". Orquesta Simfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), director: Pablo González.
Primera visita a esta joya arquitectónica de Rafael Moneo, tan poco impactante en el exterior pero con una sala principal de acústica impresionante -Higini Arau- para disfrutar en directo de una formación que ha fichado al asturiano Pablo González como titular y en esta su segunda temporada está logrando con la orquesta entusiasmar a un público fiel incluso por la radio.
Si la anterior entrada se refería nada menos que a Temirkánov, comentando cómo mimaba incluso la disposición orquestal y dirigía sin batuta, la Sinfonía nº 1 en Do M., Op. 21, "La Primera de Beethoven" del sábado barcelonés fue parecida en casi todo, hasta la colocación idéntica, a la del ruso en Oviedo incluso empleando timbales "timpani" clásicos (sin pedal) para una sinfonía muy deudora del mejor Haydn, su maestro, pero ya marcada con el sello del genio de Bonn. El director ovetense mimó sonoridades y tiempos, dibujando claramente los temas desde el Adagio molto. Allegro con brio iniciales, de contraste agógico claro así como los planos sonoros que la disposición elegida proporcionaba, vienesa a más no poder, logrando momentos de complicidad con sus músicos que, sin ser excepcionales en conjunto al menos fueron disciplinados para lograr un resultado aseado que dirían los críticos. El Andante cantabile con moto acertado con el tiempo para poder escucharse y escucharles, más especialmente brillantes los dos últimos movimientos, el Menuetto: Allegro molto e vivace en auténtico avance temperamental sin excesos, "masticado" pero brillante, y sobre todo el Finale: Adagio. Allegro molto e vivace, auténticamente preparatorio para afrontar la llamada por muchos "Décima de Beethoven" que es la Sinfonía nº 1 en do menor, Op. 68 de Brahms, romanticismo puro y contraposición modal de mayor a menor aunque inversa en tensiones y genio.
La orquesta se recolocaba de nuevo, como nuestra OSPA (permutando violas y cellos), y los timbales modernos -con pedal- presidían el centro atrás en lo alto, otro detalle antes de comenzar la segunda parte. Al ver salir al maestro González Bernardo con batuta realmente me sorprendió, rompiendo la clasificación que había hecho con Temirkánov, pero Un poco sostenuto. Allegro exigía blandir un estilete afilado para pinchar en el amor propio a unos músicos algo sosos en Beethoven. Aquello funcionó desde el primer compás a la perfección, retenido antes del cambio de tempo, y el Andante sostenuto devolvió el gesto manual al que nos tiene acostumbrados, ambiente religioso y cuerdas más empastadas, claro que quedaba aún lo mejor. Desde Un poco Allegretto e grazioso ya vislumbramos una orquesta entregada y obediente a cada entrada, cada matiz, derroche de planos sonoros y cada sección en su punto, las maderas bien ensambladas, destacando momentos del metal realmente redondos en ese ambiente organístico del de Hamburgo, evocándome referencias de Dvorak, Bruckner y sobre todo del Mahler que tanto adoramos los tocayos (en el programa de mano hay una breve entrevista a Pablo donde responde a si Brahms es el verdadero "héroe" sinfónico de Beethoven, respondiendo que "la libertad expresiva que rompe fronteras formales llegará a la máxima expresión con las obras de Gustav Mahler"). El derroche y poderío llegaría con ese último movimiento espectacular, romántico contenido por momentos y auténtica maravilla orquestal que evoluciona lentamente hasta el clímax: Adagio. Piú andante. Allegro non troppo, ma con brio, así fue poco a poco ganándonos, devolviendo manos y batuta sin más problemas, interpretación magistral de un Pablo González que estoy convencido llevará a la OBC a cotas más altas porque su claridad de ideas y la facilidad con que las transmite hace crecer a unos músicos jóvenes pero ya maduros que camiman todos en la misma dirección.
La agenda para el semestre la tengo apretada y el "segundo asalto BvsB" será el sábado 10 de marzo, pero el día 9 mi admirado Eldar Nebolsin estará en Oviedo con la OSPA y no creo que llegue  tiempo a Barcelona... Pero no digo nada pero siempre me quedará Radio Clásica o Catalunya Música, aunque tras lo vivido en Barcelona sé que nunca será igual.

20 de enero de 2012

Al servicio de la música

Entrada original del día 20 de enero a la 01:51 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Jueves 19 de enero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio (Oviedo): Orquesta Filarmónica de San Petersburgo, Yuri Temirkánov (director). Obras de Prokófiev y Rachmaninov.
Buen arranque sinfónico para este año bisiesto al que todos tememos. La verdad que conciertos como el degustado en el ciclo carbayón son de los que hacen historia. Una orquesta fundada en 1882 que ha pasado por todos los regímenes políticos y peripecias sin perder nunca la exquisitez y buen gusto interpretativos, unida a Termirkánov, su titular desde 1988 que forman un bloque único, envidiable madurez y placer permanente sobre todo en el repertorio ruso que fluye siempre por sus venas y parece pasar de generación a generación hasta nuestros días, mezclando gente joven y veterana en conjunción de herencias centenarias para conseguir emocionar en cada nota asegurando mucha vida por delante a esta maravillosa orquesta, en gira por España e Italia.
La colocación de los músicos, estudiada para lograr la sonoridad exacta -espero que se vea en las fotos robadas con el teléfono al finalizar cada obra, por supuesto sin sonido-, con una orquesta enorme (qué envidia insana) llevada de la mano -mejor decir con las manos- de un auténtico conductor, palabra que me gusta más que director, pues el maestro ruso la lleva como quiere y por donde debe, sin abusar nunca de dinámicas excesivas, romanticismo contenido sin caer en lo explosivo o epatante. Esta vez disfrutamos del tándem perfecto.
Las obras elegidas (de dos Sergei) supusieron poder reconocer que aunque la música esté escrita, no siempre se oye toda y la importancia de escucharse todos, compartir cada sonido conducidos con el gesto de Temirkánov que dibuja en el aire lo que tiene que primar. Sólo una formación de la que emana música por cada poro en todos y cada uno de los músicos que la integran, ensamblados con "su director" con el que comparten todo, puede lograr momentos de gozo para el oyente sin olvidar el servicio a la música escrita que renace al sonar con ellos.
La primera parte llena con Prokofiev y nueve números de Romeo y Julieta, Op. 64 (versión de 1938), sabiamente elegidos para su interpretación sin pausa, comenzando con la "Suite nº 2", Op. 64 ter, encabezada por Montescos y Capuletos, un arranque sin complejos y mandando sonoridades compactas pero claras, para ir desgranando La joven Julieta, Danza, auténtico placer poder escuchar unos bronces vaporosos y potentes, claros y sin estridencias, Romeo y Julieta antes de partir, Danza de las doncellas de las Antillas, Romeo ante la tumba de Julieta, toda una montaña rusa de sentimientos, pinceladas pequeñas superpuestas pero claras, delineadas para poder disfrutar cada capa sin perder nunca de vista el conjunto. Cada solo era un regalo al oído y una lección interpretativa, pugna sana en el buen hacer, donde el protagonismo pasaba de unos a otros con toda naturalidad. Igual sucedió con la "Suite nº 1", Op. 64 bis desde la Escena a las Máscaras para finalizar con la Muerte de Tybalt, conocedores del contenido dramático bien organizado para buscar el clímax siempre contenido de un final sin esperanza tan del gusto de Shakespeare. Maravilloso cada gesto, siempre característicos del maestro de Nálchik, guiños a sus músicos y compañeros de viaje, transmitiendo una vitalidad y buen hacer desde un atril que le acompaña hace años cual varita mágica que no necesita para obrar el milagro del trabajo acumulado, marcando con la mano estirada o dibujando con cada dedo las notas que llegaban, compartiendo el discurso con todos.
Segundas partes también suelen ser buenas, contradiciendo el refranero del que tanto abuso, y la Sinfonía nº 2 en Mi m, Op. 27 (Rachmaninov) es otro monumento al romanticismo bien entendido, con los necesarios toques sensibleros muy similares a su segundo concierto para piano pero con todo el poderío orquestal. Aunque en las notas al programa Miriam Perandones hable de una sinfonía clásico-romántica, yo prefiero calificarla de cinematográfica por la cantidad de imágenes evocadoras en sus cuatro movimientos, bien contrastados pero con un nexo común que el nacionalizado estadounidense deja como firma propia sin olvidar las raíces rusas de buen gusto melódico e instrumentación rica en tímbricas todavía muy vigentes para el séptimo arte. Sigue respigándome el Adagio y si la orquesta que lo interpreta suena como la de San Petersburgo, la lágrima estuvo a punto de salir. El Allegro vivace me devolvería a tierra pero sin perder esa sana angustia vital que emanaba en las obras de los rusos interpretadas desde el conocimiento, cercanía y excelencia casi divina con Yuri el profeta conduciendo a sus hombres y mujeres por la estepa musical.
Aunque eran las diez de la noche y cierto público se marcha como si estuviese programado (recuerdo las seis propinas de San Sokolov que se perdieron), todavía quedaban dos regalos y nada rusos pero totalmente románticos: Salut d'Amour (Elgar) donde la cuerda volvió a enamorar, y el tributo a España con un arreglo orquestal del pianístico Tango Op. 165, nº 2 de Albéniz, realmente una habanera no precisamente fácil de seguir ante los rubati algo exagerados pero con buen gusto del genial conductor, siempre agradecido al público y sus músicos. La primera vez que le vi en directo ambos teníamos el pelo blanco, pero madurez en su caso es sinónimo de calidez además de calidad sin perder un ápice la emoción. Sigo admirando a Temirkánov, y al igual que había la liga de los sin bata, también crearemos la de los conductores sin batuta... (y recuerdo de Luis G. Iberni). Distintos pero no distantes.
P. D.: Crítica breve de Ramón G. Avello en El Comercio, y sosegada además de exquisita, de Aurelio M. Seco en LVA.

18 de enero de 2012

Risas y llantos: la OSPA en la guillotina

Los tiempos de crisis a la que nos han abocado nuestros políticos prestando incluso el dinero de nuestros impuestos al capital ¡que sigue gobernando!, están haciendo auténticos destrozos allá por donde pasan, y la Cultura (parece que) también tiene ideología, pues no está bien socializar y generalizarla para la clase media, recordando mi adolescencia donde quien quería estudiar o escuchar música, debía de pagársela ¡que se lo pregunten a mi familia!.
Como era de esperar, en Asturias comenzaron los tijeretazos por doquier, los "cambios de cromos", las venganzas personales disfrazadas de recambios en la gestión y finalmente Francisco Álvarez Cascos (FAC) con su equipo de técnicos (?) presentaba los presupuestos de este bisiesto que rimará con siniestro (qué razón tenías Epi), comenzando por Cultura y centrándome en la parte musical que me toca más de cerca. Del gobierno central aún nos tememos cosas peores que el tiempo acabará mostrándonos antes de lo esperado.
De momento el titular en prensa daba escalofríos: Cultura defiende un recorte en las cuentas que la oposición considera «dramático». La lectura detallada me dejaba aún peor, puesto que el hoy consejero "del ramo" tildaba la construcción de equipamientos varios en Asturias como «una suerte de burbuja cultural que estalló como la del ladrillo» para entrar en los euros contantes y sonantes asignados. De la ñocla inválida de Calatrava que le pregunten a Gabino que ha cambiado Alcaldía por Delegación de Gobierno...
Pero como siempre sucede en tiempos de pobreza, ¡hay bulas para ricos!. Los gustos personales de los ¿gobernantes? parecen primar sobre criterios estéticos -de los éticos mejor callar-, olvidando lo público y primando lo privado, eso sí, con subvenciones salidas de los bolsillos de todos los contribuyentes y repartidas (que no administradas) sin seriedad ni rigor: viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Claro, el llamado "estado del bienestar" no es inversión a largo plazo (igualito que Sanidad o Educación) sino gasto mensual o anual, un criterio económico demoledor así planteado, volviendo a subir todo menos los sueldos, olvidándose meter mano en sus Reinos de Taifas donde nadie pierde prebendas vitalicias...
Mi primera sorpresa estaba en la Fundación Amigos de la Ópera de Oviedo, menguada en sus asignaciones año tras año por parte de las distintas administraciones y empresas patrocinadoras (bancarias inclusive), que tantas lágrimas de tinta ha dejado en la prensa, parece que siguiendo el refrán "Quien no llora no mama". Lo extraño es que no haya sido noticia de primera plana, pues no sólo HA ESCAPADO de los tijeretazos sino que su presupuesto AUMENTA de 194.000 euros a 250.000, «60 puntos por encima de lo que desciende el presupuesto de Cultura», señalaba ufano Emilio Marcos Vallaure.
De las otras partidas, pocas "barren para casa", es decir que aumentan o se mantienen, junto a los auténticos recortes en bibliotecas, museos (del ya defenestrado pata negra Niemeyer, ahora cecina por lo de CEntro Cultural INternacional de Avilés o La Laboral con RECREA ¿volverá Moreno sin sus muñecos? ... mejor ni hablar) o directamente el olvido en la promoción del asturiano por mucho que el Sr. Vallaure hable en gallego asturiano creyendo que así lo potencia gratis...
Pero la gran decepción, por otra parte temida y tristemente ejecutada, ha sido la REBAJA de 500.000 euros a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, y para rematar el "susto" la confirmación de tirar por tierra la elección del nuevo titular tras dos temporadas de espera, con todo el esfuerzo en buscar batutas por el mundo que pudiesen sustituir a Max Valdés. Me siento engañado y ultrajado.
Al histórico concierto en El Vaticano se fue la "cúpula política", supongo que con gastos pagos, y ahora guillotina parte de nuestra embajadora mundial añadiendo dejarla sin director. En Asturias era público que el director titular de la OSPA (organismo autónomo desde 1.991 de la entonces Consejería de Cultura y Turismo) era el funcionario que más cobraba, por encima del propio presidente Areces, algo que al actual Cascos no le debía gustar mucho, y claro, dos temporadas sin plaza ni sueldo, unido a la rebaja y posterior congelación salarial de todos los funcionarios, incluyendo la orquesta, dejan incluso dinero en caja, aunque no gastar parezca sinónimo de ahorrar... Evidentemente no todos los funcionarios quieren declarar su sueldo que debe ser público, y al Consejero le viene de perlas hablar de remanentes de tesorería en el ente orquestal asturiano para suavizar el filo antes de dejar caer la hoja, hablando de un descenso que se queda en el 6,4%. Desfachatez total y descaro, tirando por la borda una labor de años, riéndose de los abonados y seguidores de la orquesta sinfónica de todos los asturianos, recordándome al capitán italiano que abondonó el barco (crucero de lujo) antes que nadie, sin esperar por la frase "las mujeres y los niños primero"...
Me pregunto si el Principado (pues el Ayuntamiento de momento no contesta) seguirá aportando la OSPA a la temporada de ópera como apoyo -creo que se olvidan que esto también cuesta dinero y además la aleja tres meses de sus abonados en Oviedo, Gijón y Avilés- o los "Amigos" que han visto crecer la bolsa tendrán ahora que pagar a la orquesta, en vez del propio Principado. Realmente los llantos eran por más euros y no por apoyos que no les costaban (a nosotros sí). Las dudas las iremos disipando más pronto que tarde, y aclarar que no me opongo a la partida dedicada a la ópera ovetense (los que me siguen conocen mi afición lírica) sino a la falta total de criterios en el reparto, siguiendo con refranes: es vestir un santo para desvestir otro.
No me extraña que cunda el desánimo, el cabreo, que la actual gerente de la OSPA se quiera marchar ¿a Galicia? o que las plazas de los músicos próximos a jubilarse no se cubran, dejándonos finalmente con una orquesta de cámara dirigida por becarios o titulados recién salidos de los conservatorios que incluso terminarán "pagando" por dirigir.
Me consta que Manuel Hernández-Silva, titular de la Orquesta de Córdoba y hace poco invitado por la propia OSPA (fuera de abono) en estos mismos tiempos de crisis, asumió dirigir todos los programas de esta temporada con el mismo sueldo que cuando hay directores invitados, es decir trabajando más, conocedor de la situación, responsable y solidario con sus músicos, compañeros y jefes (políticos, claro está), sin poder perder de vista que es un enamorado de su profesión -no todos lo son-, aún sabedor que su contrato finaliza esta temporada 2011-12. Supongo que a los últimos que se les pregunta (si es que se hace) será a los "presuntos implicados", y a este paso la OSPA acabará batiendo el récord de los belgas con 541 días sin gobierno aunque funcionando sin problemas.
Los costes serán demasiado altos y ya vamos sacando nuestras conclusiones, seguramente tachándonos de agoreros, falsos adivinos, fatalistas... o lo que es peor, de soñadores. El título "Malos tiempos para la lírica" ya no se aplicará en Oviedo (el Liceu creo que no ha tenido igual suerte), más bien la cambiaremos por "Malos tiempos para lo sinfónico", siguiendo las directrices emprendidas en otras orquestas autonómicas o locales. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...
P. D.: Ha muerto Gustav Leonhardt... al menos le pudimos disfrutar en Oviedo.

11 de enero de 2012

Mahler y el "bendito loco" Dudamel

Como si mi Carta a Sus Majestades los Magos de Oriente se hubiese materializado en otra parte y con otros intérpretes (¿arte de magia?), me enteré por la prensa que habrá una Octava de Mahler histórica y realmente De los mil: dos orquestas y 16 coros con Gustavo Dudamel al frente, cual visión transmutada hecha realidad en el nuevo continente y por uno de los directores jóvenes que más admiro, volviendo a unirse "los dos Gustavos".
Pero no quedaba ahí esa auténtica "monstruosidad" sino que existe un Proyecto Mahler (ya se ha bautizado como "titánico") que comienza este viernes 13 de enero con este director al que sigo desde hace años, y con dos de "sus" orquestas por no decir "familias": La Bolívar y la Filarmónica de Los Ángeles (en Europa lo tienen fichado los suecos de Gotteborg). El hijo del trombonista barquisimetano va a dirigir TODAS LAS SINFONÍAS de MAHLER en un mes, con todo el esfuerzo físico y mental que supone, máxime cuando Dudamel es un director que suele dirigir de memoria (¡incluso ópera!), y estamos hablando de algo que creo no haya hecho nadie en tan breve espacio de tiempo (pues algunos han dedicado casi una vida y desde una madurez vital).
Con los "angelinos" dirigirá la Primera (que ya tiene grabada y guardo como referencia incluso por su visionado on-line compartido con mi amigo Osvaldo Burgos y el océano Atlántico en medio de ambos), la Cuarta, la Sexta y la Novena así como el Adagio de la Décima (no se decanta por la "completa" de Deryck Cooke), mientras que con la ya madura Bolívar afrontará la Segunda (esa que me cautivó para siempre en Oviedo), Tercera (una de mis preferidas y más escuchadas en vivo), Quinta y Séptima.

El plato fuerte de despedida -no es un postre al uso- será mi deseada Octava con las dos orquestas juntas bajo la batuta dudameliana y esos dieciséis coros, más los solistas vocales (no todos conocidos" por Europa, donde está la sueca Anna Larsson) en el Shrine Auditorium de Los Ángeles el día 4 de febrero, al que habrá que rebautizar como San Gustavo, que además, siempre generoso, ¡repetirá todo el ciclo en Caracas! tal vez para acallar voces que clamen sólo por el espectáculo puro y duro de la ciudad más cinematográfica de U.S.A. -también la más latina- y devolver a su tierra venezolana el esfuerzo y homenaje mahleriano ("... cada sinfonía es como la vida: una pequeña locura").
Aún existen críticos que opinan sobre la falta de madurez para Mahler que tiene Dudamel, pero por mi parte las lecturas ya realizadas de las sinfonías de su tocayo Gustavo están ya de referente en este siglo XXI donde el tiempo del bohemio ya ha llegado, y el venezolano está llamado a ser uno de sus referentes, sin entrar en las (siempre) odiosas y personales comparaciones: para gustos colores y para mí... Mahler. Seguiré disfrutando con Bersntein, Haitink, incluso Abbado, si me apuran Gergiev hasta con el Orfeón Pamplonés, y cómo no, Rattle (por todo lo que significa en toda esta entrada dedicada a "los gustavos") pero también por ser plenamente de "mi tiempo", el gran Dudamel.

4 de enero de 2012

Carta a SS. MM.

Entrada original del día 4 de enero a la 17:07 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba:
Como todavía me queda algo de inocencia (serán los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes sigo sin llevarlo bien por esta tendencia mía a La República) en este "Año Post-Mahler" -entre algunos más- es poder escuchar en Asturias la Octava Sinfonía "De los Mil"
con todas nuestras orquestas (OSPAOvFilOrquesta Clásica de Asturias, la de Gijón, la Sabugo Filarmonía...), nuestros coros (el de la Fundación Príncipe"El León de Oro", el "Orfeón de Mieres" así como la Escolanía San Salvador...) y nuestros solistas (que tenemos un montón y de primera: Beatriz DíazElena Pérez HerreroAna NebotLola CasariegoDavid MenéndezCelestino Varela, Miguel Ángel ZapaterJuan Noval-MoroJosé TabladaAurelio Gabaldón...) de mi querida Asturias, incluyendo amigos de otras partes (Pablo GarcíaAna PucheLuis CansinoAmparo Navarro..), sin olvidarme de los portorriqueños (Magda NievesCésar TorruellaCarlos SeiseCésar HernándezMelliangee PérezPatricia Helena Vásquez Duarte o Jossie Pérez), y todos ellos con Pablo González de director, al que seguramente le haría ilusión llevarla incluso hasta Barcelona.
Pablo Gonzalez y Mahler .
Es la ilusión infantil en este día aunque tampoco quiero olvidarme de Entrequatre o Forma Antiqva, para quienes pido un Grammy clásico (se lo merecen, sobre todo los hermanos Zapico, que en el 2011 han estado "que se salen" y siguen haciendo historia desde casa). También sigo recordando a mis queridos pianistas con Carmen Yepes a la cabeza (trabajado duramente desde Madrid) o Diego Fernández Magdaleno, al que 2011 le vino genial con ese Premio Nacional de Interpretación tan merecido. Mantengo ilusión y pido más composiciones de Rubén DíezJorge Méndez y del siempre "redescubierto" Guillermo Martínez, esperanzado de que los llamados gestores culturales se olviden de esta crisis que no parece acabar, y les den mucho trabajo... No sé si ya les han escrito pidiendo para mis adorados Ignacio RodríguezMaría Ovín y María Díaz-Caneja para traerles mucho éxito en sus estudios fuera de casa, pero yo me sumo a los deseos, y de lo que les pedí el año pasado faltaron muchas cosas (supongo que por pedigüeño) pero a mi edad no tengo freno.
De mi adorada Beatriz Díaz ya les escribiré otra carta porque se merece todo lo que traigan y más, porque sé que Vds. lo saben por ser Magos, aunque 2011 haya sido bueno. Para la Ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mis papás dicen que ya está bien de pedir... sobre todo viendo que a Baltasar le han aplicado un ERE ¡quién nos lo iba a decir! y ahora en vez de esperar algo de "los Reyes" se lo piden "al yerno".
A todos ellos les mando siempre "MUCHO CUCHO®" antes de cada actuación y podría escribir una carta más detallada para tantos amigos músicos que tengo repartidos por el mundo (para que luego digan de la "maldición" ENTRE MÚSICOS TE VEAS), pero aún tenemos este recién nacido 2.012 por delante para seguir celebrando más centenarios, en la línea del excelente 2.011 con Victoria (1548-1611), Liszt (1811-1866) o Mahler (1860-1911), como pueden ser Juan Hidalgo (c. 1612-1685), Jules Massenet (1842-1912), y puestos a pedir, también el 150 aniversario del nacimiento de Debussy (1862-1918).
Mientras tanto espero que la palabra corrupción vaya apareciendo menos en nuestra cotidianidad y que la crisis se olvide de la MÚSICA y de toda la CULTURA en general, donde "tijeretazo" se escuche menos que "hoja de ruta" ¡lo qué ya es decir!, para un año bisiesto ¡366 días! que comienza, aunque nuevamente parezcan estar "duros de oreja" (supongo que no tendrán ni para un sonotone).
Gracias a Los Magos (de donde vengan y utilizando el tranporte que tengan) por seguir llenándonos de esperanza e ilusiones.
Pablito, 12 años.