Buxtehude y Helsingør

Miércoles 11 de agosto, 20:00 horas. 24 Internationale Orgelfestival en Sct. Mariae Kirke, Helsingør (Dinamarca). Órgano: Pieter van Dijk (Holanda).
Impresionante despliegue no sólo técnico sino de excelente trabajo en la elección de registros de esta joya puesta a punto en varias ocasiones, eligiendo sonidos renacentistas o barrocos cuando así lo requería, y con un sonido germano pero cálido donde pudimos escuchar todo en los tres teclados más el pedalier sin taparse ninguno de ellos.
Destacar aquí el programa elegido por el maestro holandés con músicos de su tierra como era lógico, pero también alemanes, aunque nunca estaría de más nuestro Cabezón, con algunos comentarios rápidos sobre lo escuchado:
Heinrich Scheidemann (1595-1663): Praeambulum in G, buena forma de "calentar la voz" puesto que el instrumento estuvo bien tenplado en todo momento.
Samuel Scheidt (1587-1654): De "Görlitzer Tabulaturbuch 1650", Ein feste Burg ist unser Gott. Preciosismo luterano hecho música.
Michael Preaetorius (1571-1621): De "Musae Sioniae, 1609", Ein feste Burg ist unser Gott. Cómo puede variar un compositor un coral luterano y no perder la propia identidad, con una paleta sonora increíble y donde se inspirarían tantos otros organistas.
Dietrich Buxtehude (1637.1707): Ein feste Burg ist unser Gott, BuxWV 184. No podía faltar en esta iglesia y órgano el tributo al organista más famoso de estos lares, y realmente el maestro holandés cumplió a la perfección.
Nicolaus Bruhns (1665-1697): Praeludium in G, personalmente lo mejor del concierto no ya por la dificultad sino por la riqueza tímbrica elegida en una obra donde el alumno de Buxtehude podría decir que supera al maestro.
Jan Pieterszoon Sweelinck (1562-1621): Ricercare noni toni, muy cercano a nuestros maestros castellanos o italianos exportados a los Países Bajos pero "cantando" con este color germano o mejor aún, escandinavo, y sobre todo en el Ballo del Granduca.
J. S. Bach (1685-1750): Preludio y Fuga en Do M, BWV 547. El mejor cierre para un concierto donde organista e instrumento no tuvieron secretos, aunque puedo presumir de haber estado por la mañana escuchando las pruebas para las sabias elecciones del virtuoso holandés en un órgano completísimo que hizo las delicias de un numeroso público a pesar de la hora y el lugar, pues pocos habitantes y menos turistas suele tener este pueblo danés enfrente de su homónimo sueco. Al menos lo he podido disfrutar con ellos.
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