21 de agosto de 2010

Siempre me queda Avilés

Viernes 20 de agosto, 22:00 horas. Claustro de San Nicolás de Bari, Avilés. VII Ciclo de Conciertos "Música en el Claustro". A. Patricia Martínez García (soprano) y Rubén Díez Fernández (piano).
Organizado por la Asociación Avilés Musical en un marco precioso y con una noche veraniega de las que no abundan por aquí, me escapé hasta "mi segunda casa" para escuchar no sólo a un amigo sino todo un recital elegido con mucho gusto y con abundantes guiños al cine del que el maestro avilesino es tan aficionado o más que yo, siendo además un "extraño" caso de profeta en su tierra donde participa en muchos proyectos destacando no sólo como director o intérprete de piano (y órgano) sino como compositor. Un lujo de músico y aún más como persona.
Tras una larga y creo innecesaria lectura de los currículos de los intérpretes, así como de las obras e historias respectivas que ocuparían la primera parte, comenzó hacia las 22:30 el recital en sí con el famoso número de Claude-Michel Schönberg del musical "Los Miserables" I dreamed a dream (la de Susan Boyle pero completa y mejor cantada) para proseguir con el gran Gershwin del que escuchamos Stairway to paradise (en el cine está reciente su utilización en "El Aviador") y I got rhythm (que aparecía en "Un Americano en Paris" con el gran Gene Kelly). Excelente dúo con la voz apropiada para estos tres temas y unos arreglos pianísticos muy buenos que me hicieron echar de menos una batería con escobilla más un contrabajo, y ese toque "picante" aunque todo sonaba en las 88 teclas. Cerraría esta parte un My way arreglado por Paul Anka e inmortalizado por Frank Sinatra aunque como nos leyeron, el original sea francés (Claude Francois y Jacques Revaux) y sólo se mantuvo la melodía, y en la versión escuchada faltó el intermedio musical y la modulación pero resultó igualmente buena.
Dando descanso a la soprano quedó Rubén Díez "Sólo ante el peligro" para dejarnos un arreglo del tema My Heart Will Go On que cantase Celine Dion en el film de James Cameron "Titanic" compuesto por el oscarizado James Horner, y el Adagio de la Sonata en Fa M KV 332 de Mozart, porque "no puede faltar en un concierto" y pese al viento que intentaba pasarle página, no perdió en ningún momento ni el tempo ni la dulzura de esta joya pianística que también tiene sus reminiscencias cinematográficas (creo recordarla en "Love Story").
Otra lectura de las siguientes obras resultó aún más obvia que la primera, aunque supongo que álguien lo agradecería (la molestia de escribirlas no se correspondió con su escucha), y para mí fue una ruptura en el discurrir musical que arrancó de nuevo con la Nana del propio Rubén Díez, que escuché por vez primera cantada con piano, siendo otra de las excelentes obras a sumar en la faceta compositiva del avilesino que puede añadir cualquier figura lírica en su repertorio. Lo siguiente todo un abanico de tangos y boleros cantados en una intimidad sólo rota por el bullicio de los niños en la plaza (pues los caños de la fuente de claustro les "amordazaron" con unas cuerdas para no romper el ambiente creado por la música en dicho entorno) y un piano mitad jazz mitad clásico perfectamente ensamblado con la voz: Habanera de mi amor (Ernesto Lecuona), el cinematográfico Por una cabeza (Alfredo Le Pera - Carlos Gardel) dedicatoria incluida y que Al Pacino bailaba en "Perfume de Mujer" en versión instrumental con violín, Inolvidable (Julio Gutiérrez) entre Bebo y Luis Miguel, pero con el toque lírico de Patricia, y Contigo en la distancia (César Portillo de la Luz), todo un cartel cubano mejor que mi tabaco.
Los merecidos aplausos nos trajeron una improvisación de Rubén sobre las notas que le dio el público (re fa sib sol mi) de ambiente no solo "blues" sino de nuevo cinematográfico, pleno, inspiradísimo sin concesiones "a la galería" y brotando ideas a borbotones, y ese Alfonsina y el mar (Félix Luna - Ariel Ramírez) que fue el broche de oro final con un piano sin corsé de pentagramas pero "alma" de quien tiene esta joya entre sus favoritas (de nuevo coincidencia plena con las mías).
Qué mejor forma de "rehacer" el final de "Casablanca" (aunque no seamos Bogart ni Kelly): Siempre nos quedará Avilés...

16 de agosto de 2010

Más órganos daneses

Lunes 16 de agosto, 20:00 h. Jesuskirken, Valby (Copenhague). Sommer-koncerter 2010. Entrada: 60 kr. Henrik Bo Hansen, órgano Jensen & Thomsen, 1993: obras de Buxtehude y Bach; órgano Cavaillé-Coll, 1890: obras de Liszt, Demessieux y Messiaen.
Siempre intento encontrar algún concierto por donde quiera que voy, y en Dinamarca todas las iglesias presumen de sus órganos, como pude disfrutar en Helsingør. Esta vez y en las afueras de la capital, a 15 minutos en bus está Valby, el extrarradio pero con su pequeña iglesia llena de historia y nada menos que tres órganos y un armonio donde desde el 19 de julio hasta este 16 de agosto han tenido lugar cinco conciertos con varios organistas, siendo el danés Hansen quien cerraba este ciclo.
La historia de cada uno de los instrumentos está en el programa de mano pero quiero dejar aquí una pequeña reseña y comentarios: para la música barroca utilizó el llamado "Apostelorglet", encargo de la fundación de la propia iglesia sobre la entrada principal en 1993 por Jensen & Thomsen, construido según los órganos alemanes del barroco y "de la misma famila" que el Cavallé-Coll, no copiado evidentemente pero buscando interpretar el repertorio de "Bach y sus hijos". Aquí escuchamos un excelente Buxtehude con el Preludio en Sol m, BuxWV 149 y dos joyas de "meine Gott": la Fuga en Do m, BWV 575 y la Pieza de órgano en Sol M (Fantasía) BWV 572: Très vitement, Grave y Lentement, pletóricos, "redondos" y totalmente adecuados. De no haber leído las indicaciones, hubiera jurado escuchar tras de mí realmente un órgano barroco, donde la elección de los registros siempre fue excelente y admirando de nuevo la "pegada" del pedalier sin tapar nunca los otros teclados.
Tras el paseo obligado por el cambio de instrumento, el organista danés se dirigió al Cavallé-Coll para afrontar un programa más allá de lo romántico, al interpretar de Liszt el Preludio y Fuga sobre B-A-C-H (1855) y "los franceses del XX": la dama del órgano, Jeanne Demessieux (1921-1968) con el Te Deum, Op. 11 de 1959 (Moderato-Andante-Allegro), realmente impactante en tímbrica, dinámica y técnica, para finalizar con el gran Olivier Messiaen (1908-1992) y su "Dieu parmi nous" último movimiento de La Nativité du Seigneur (1935) donde el estudio de la tímbrica consigue, dentro del lenguaje tan propio del francés, "recordar las campanas" y hacer de agosto un 25 de diciembre.
Las vacaciones por Dinamarca me están dejando buen sabor organístico.

12 de agosto de 2010

Buxtehude y Helsingør

Miércoles 11 de agosto, 20:00 horas. 24 Internationale Orgelfestival en Sct. Mariae Kirke, Helsingør (Dinamarca). Órgano: Pieter van Dijk (Holanda).
Impresionante despliegue no sólo técnico sino de excelente trabajo en la elección de registros de esta joya puesta a punto en varias ocasiones, eligiendo sonidos renacentistas o barrocos cuando así lo requería, y con un sonido germano pero cálido donde pudimos escuchar todo en los tres teclados más el pedalier sin taparse ninguno de ellos.
Destacar aquí el programa elegido por el maestro holandés con músicos de su tierra como era lógico, pero también alemanes, aunque nunca estaría de más nuestro Cabezón, con algunos comentarios rápidos sobre lo escuchado:
Heinrich Scheidemann (1595-1663): Praeambulum in G, buena forma de "calentar la voz" puesto que el instrumento estuvo bien tenplado en todo momento.
Samuel Scheidt (1587-1654): De "Görlitzer Tabulaturbuch 1650", Ein feste Burg ist unser Gott. Preciosismo luterano hecho música.
Michael Preaetorius (1571-1621): De "Musae Sioniae, 1609", Ein feste Burg ist unser Gott. Cómo puede variar un compositor un coral luterano y no perder la propia identidad, con una paleta sonora increíble y donde se inspirarían tantos otros organistas.
Dietrich Buxtehude (1637.1707): Ein feste Burg ist unser Gott, BuxWV 184. No podía faltar en esta iglesia y órgano el tributo al organista más famoso de estos lares, y realmente el maestro holandés cumplió a la perfección.
Nicolaus Bruhns (1665-1697): Praeludium in G, personalmente lo mejor del concierto no ya por la dificultad sino por la riqueza tímbrica elegida en una obra donde el alumno de Buxtehude podría decir que supera al maestro.
Jan Pieterszoon Sweelinck (1562-1621): Ricercare noni toni, muy cercano a nuestros maestros castellanos o italianos exportados a los Países Bajos pero "cantando" con este color germano o mejor aún, escandinavo, y sobre todo en el Ballo del Granduca.
J. S. Bach (1685-1750): Preludio y Fuga en Do M, BWV 547. El mejor cierre para un concierto donde organista e instrumento no tuvieron secretos, aunque puedo presumir de haber estado por la mañana escuchando las pruebas para las sabias elecciones del virtuoso holandés en un órgano completísimo que hizo las delicias de un numeroso público a pesar de la hora y el lugar, pues pocos habitantes y menos turistas suele tener este pueblo danés enfrente de su homónimo sueco. Al menos lo he podido disfrutar con ellos.

7 de agosto de 2010

Vacaciones de agosto





Aunque seguro que tendré algo de música para compartir, pero también el ordenador, laptop, computadora o como lo quieran llamar, tiene derecho a descansar.

1 de agosto de 2010

Lección final de Julio

Sábado 31 de julio, 20:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo. Concierto final del II Curso de Canto y Piano Acompañante de la Escuela "Haragei", con el apoyo del Área de Cultura del Ayuntamiento de Aller así como patrocinios varios, incluido el de la Asociación Lírica Asturiana "Alfredo Kraus" que siempre apuesta por la lírica desde Asturias sin olvidar la labor docente.
Escribir de los amigos siempre resulta subjetivo pero no quería perderme cómo va la nueva hornada vocal llegada de varias partes de España que está formando la excelente profesora (y mejor cantante) Elena Pérez-Herrero con el magistral pianista Manuel Burgueras. La pasada semana me escapé a Felechosa para ver in situ cómo trabaja este tándem, y pasé ganas de escuchar la última clase en el Teatro Carmen de Moreda, pero tenía el compromiso zarzuelero. En esta como broche final de curso así como del segundo grupo de alumnos, en la Sala de Cámara del Auditorio (la principal la ocuparon los alumnos de la Escuela Internacional de Música de la Fundación Príncipe de Asturias) pude volver a gozar con estas voces que "darán guerra", desde los 17 años hasta otras ya rodadas incluso en coros pero que siguen disfrutando del bien cantar. Alguna de ellas ya las escuché en otro curso pero los progresos han sido grandes en tan poco espacio de tiempo, signo de una docencia de altura y de una buenísima predisposición por parte de unos aventajados alumnos con "el canto como encanto". Una lástima la coincidencia de eventos en el Auditorio que siempre resta en vez de sumar público, y la falta del piano de cola (los menguados presupuestos y la crisis también llegan hasta aquí) sustituido por uno vertical no muy afinado que el bueno de Manuel no se merece, pero las ganas siempre suplen los pocos recursos, y si los humanos son de altura entonces no hay problema.
Es difícil resaltar a unos intérpretes que se enfrentaron a obras difíciles con mayor o menor éxito pero siempre tomando este recital como una lección final de curso y nunca como un concierto en toda regla. Quiero citar a todos los participantes, esperando no olvidarme a nadie: Sonia Martínez Palomino, María González Alfaro, Juan Carlos Rodríguez, Carolina Alcaide Medina, María Sala Pérez, Lucía Baños Brizuela, Ignacio Vallina Fernandez Posada, Helena Vallalta Martínez y Alicia Ortega Toribio, y al menos recordar un Exsultate, jubilate de Mozart cantado a "dos bandas" donde Elisabeth Expósito Murias demostró que hay mucho más que su trabajo de archivera en la OSPA, mi querido Faustino Reguero Santimoteo que continúa enamorado del lied, y sobre todo volver a disfrutar de la Lucía con la ferrolana Patricia Rodríguez Rico, en una "enagenación" cada vez más conseguida y con una trayectoria en claro ascenso.
Enhorabuena a todos por este cierre de julio y ánimo porque el trabajo bien hecho siempre tiene recompensa.