26 de julio de 2011

FELICES VACACIONES (para quien las tenga)

Desconectado por unos días, salvo conciertos o noticias dignas de entrada y disponibilidad en red. Incluso con fondo nuevo para que se note el cambio de actividad.
Para los que disfrutáis como yo de las vacaciones, a seguir...
Para los que trabajan, ánimo que todo llega...
 
En Asturias la fiesta es "gaita y tambor", pues lo que se dice verano de sol y playa, más bien poco. Menos mal que la oferta va más allá de la típica y tenemos de todo (menos buen tiempo).
Lo dicho, FELICES VACACIONES
y hasta pronto.

25 de julio de 2011

Formándose en verano

Sábado 23 de julio, 20:00 horas. Iglesia de San Félix, El Pino (Aller). Concierto alumnos III Curso de Canto y Piano Acompañante (primera semana del 18 al 23) "Haragei".
Aunque para muchos el verano es ocio y vacaciones, así como festivales de música por cualquier "rincón" que se precie, también se aprovecha para conjugarlo con cursos de formación que completan y complementan el trabajo realizado durante el curso "oficial" ya finalizado. En un entorno mágico como es Felechosa, en el Concejo de Aller, con pocas ayudas oficiales (apoyo del Área de Cultura del Ayuntamiento de Aller así como pequeños patrocinadores locales, sin olvidar el de la Asociación Lírica Asturiana "Alfredo Kraus" que siempre apuesta por la lírica desde nuestra tierra sin olvidar la labor docente) pero con muchísima ilusión, Elena Pérez-Herrero y Manuel Burgueras afrontan por tercer año consecutivo su "Curso de canto y piano acompañante" al que acude alumnado de toda España, enganchados a ese espíritu de verano formativo con la naturaleza y gastronomía asturiana con un profesorado cuya mejor propaganda es precisamente la calidad también en sus enseñanzas, logrando un boca-oreja (y unos resultados en otros cursos) que este atípico verano asturiano ocupará ya tres semanas. Qué sería de existir más apoyo y financiación... imagino que dos meses a tope, pero por pedir que no quede y desde aquí también solicito menos ceguera política para estas iniciativas que son un motor tirando por varios objetivos: musicales, culturales, turísticos y a fin de cuenta, económicos que seguramente harían algo menos una crisis de la que ninguno de nosotros tenemos la culpa.
Elena Pérez-Herrero
Todo alumno de música aspira a compartir su arte con el público, y el concierto final viene a ser la última clase que pondrá en escena lo trabajado durante la semana. El escenario para esta vez fue una hermosa iglesia muy cerca de la "sede académica" y con un Clavinova® cuyo pedal derecho sonaba más de lo deseado (pues un piano, ya ni de cola, resulta inalcanzable para el presupuesto), actuando pianistas con cantantes que afrontaron repertorios variados, difíciles, arriesgados en un alumnado con diferentes niveles iniciales pero que desde sus capacidades alcanzaron con buena nota este último examen. Me encanta volver a escuchar pasado un año algunas voces que entonces comenzaban casi de cero y comprobar cómo el esfuerzo tiene recompensa, así como descubrir auténticos talentos que dentro de poco serán figuras de la lírica. Perderé los dos siguientes aunque me consta que estaré informado (¿eh Mauri? Gracias).

La pianista Sara Sarasa Oliván fue la encargada de acompañar perfectamente, con buen gusto y gran profesionalidad la "primera tanda" donde escuchamos repertorio del clasicismo: primero las sopranos María González Alfaro con una canción de Mozart y después la profesora zaragozana y soprano María Sala Pérez, que volvía de nuevo a estos cursos con ganas de ampliar repertorio desde "otros puntos de vista", dejándonos con ganas de escucharle máscantando un aria de "La Creación" (Haydn), ambas de colorido vocal hermoso, poderío y buen gusto, con distinta experiencia que a veces resulta buena, como es el caso, para continuar con el joven tenor Ignacio Vallina Fernández Posada y un aria del "Bastián y Bastiana" mozartiano, madurando a pasos agigantados de un año a otro que está todavía comenzando sus estudios en el mundo lírico. Sandra Gutiérrez Fernández cantó una canción de Verdidejándonos con ganas de escucharle más, y una de las melodías del francés Duparc a cargo del tenor maño Mariano Valdezate González, quien seguro aprovechará bien las lecciones de Elena Pérez Herrero para su carrera como solista.
En la zona central del programa y también del de Busseto cantó el barítono Juan Carlos Rodríguez Fernández (con el acompañamiento del profesor sevillano Bernardo Jiménez Álvarez) el "Di Provenza" de La Traviata, otro de los alumnos que avanzan de año en año, de voz rotunda que va soltándose, afianzándose, y con unas aptitudes que de perseverar en el trabajo le darán muchas alegrías.
Miguel Ángel Arias Caballero
Para la recta final siguió la lírica, esta vez rusa, ya con el maestro Burgueras al teclado hasta el final del concierto, que acompañó primero al bajo manchego Miguel Ángel Arias Caballero en el aria de Gremin del Eugene Onegin (Tchaikovsky), hermosísimas obra y voz, tremendo descubrimiento que no sólo aúna escena y presencia (no en vano es actor y bailarín) sino que posee una voz de bajo bien timbrada, homogénea de color, potente, bien colocada con el acompañamiento magistral de Don Manuel... vamos que fue increíble poder escucharle, emocionándonos a más de uno y del que había quedado con ganas de escucharle en el curso anterior.
La soprano Sonia Martínez Palomino es otra de las alumnas de los cursos con proyección y profesionalidad a sus espaldas año a año, afrontando con aplomo y garantías la difícil aria de Amina "Ah non credea mirarti... Ah! non giunge uman pensiero" ¡y completa! de La Sonnambula (Bellini), agilidades endiabladas bien resueltas, emisión clara, dicción perfecta y gusto interpretativo jugando con los tempi para recrearse sin cansar en unos agudos "estratosféricos", nuevamente con un acompañamiento pianístico de primera, volviendo a gustarme aún más que la primera vez.
Patricia Rodríguez Rico
Mi querida ferrolana y casi profesional Patricia Rodríguez Rico, sigue deleitándonos y madurando vocalmente en un repertorio muy exigente que afronta siempre con mucho estudio y buenos consejos de su profesora, a las puertas ya de licenciarse. Esta vez cantó la Donna Elvira del Don Giovanni (Mozart), agrandando poco a poco el registro grave sin perder color ni volumen, un medio perfectamente asentado y unos agudos que va puliendo y dulcificando incluso en los ff.
Finalmente la soprano castellonense María Isabel Segarra, también con una carrera que va asentando con profesionalidad y mucho estudio. Alumna de Tom Krause en la Cátedra de Canto de la Escuela Superior de Música Reina Sofía hasta el curso pasado, renuncia a su beca para proseguir, pasando a ser alumna de Elena Pérez-Herrero con quien lleva parte del año pasado y lo que llevamos de este (¡por algo será!), nos deleitó con "Io son l'umile ancella" de Adriana Lecouvreur (Cilea), dramatismo bien medido para una voz de tesitura lírica que fluye bien en todos los registros de esta exigente obra, y perfecto colofón a esta primera semana de curso cual pequeño muestrario del panorama lírico futuro hecho presente.
Debe ser un orgullo para el profesorado contar con este alumnado tan trabajador y con el arte musical corriendo por sus venas.
P. D.: Reseña en LNE del lunes 25. Y gracias como siempre a Mauri...

22 de julio de 2011

Manjares y colores con Forma Antiqva

Jueves 21 de julio, 20:30 horas. Teatro Jovellanos: "Soberano manjar: la cantada española en el siglo XVIII". Soledad Cardoso (soprano), Forma Antiqva, Aarón Zapico (clave, órgano y dirección).
Casi sin tiempo tras la apoteósis granadina, otro proyecto de los hermanos Zapico (presentado en el Auditorio Nacional de Música Madrid el 19 de febrero pasado), que siguen asombrándome por su capacidad de trabajo. Además de impartir el Módulo 4 de "su" AMAG desde el 22 al 26 de julio, con un profesorado de lujo donde están ellos mismos así como más conciertos -que otras obligaciones me impedirán degustar- y como complemento a la Exposición "La música en la época de Jovellanos", que permanecerá abierta hasta el 11 de septiembre (una lástima que no hayan editado un catálogo acorde con el evento), se volvían a presentar en la capital gijonesa con un espectáculo donde la soprano argentina Soledad Cardoso volvía a poner la voz en una formación que tiene "cuerda para rato", abierta a proyectos como éste que recupera y edita obras de compositores no muy conocidos mas interpretados con su frescura y maestría suenan relucientes, al igual que su Vivaldi granadino: cual lienzos limpios de la suciedad que conlleva el tiempo pasado cuando no hay mimo en mantenerlos impolutos.
Sumemos poder convertir Gijón en cita obligada de la música antigua y barroca en Asturias, manteniendo esa culturalidad regional que esperemos no se pierda por culpa de miopías políticas con la disculpa de la crisis (la pero suele ser de ideas).
Para la ocasión un original quinteto donde prima la cuerda: Josetxu Obregón al cello cual violón, auténtico virtuoso que igual llevaba partes de continuo que solísticas haciendo sonar el instrumento realmente pleno, Vega Montero con el violone que en pizzicato daba el sustento bajístico y con el arco la línea cimentística sobre la que se construye el resto; Pablo Zapico y su guitarra barroca que lo mismo puntea que rasga (sin romper); Daniel Zapico con esa tiorba capaz de mantener el bajo cifrado por sí misma, realizar contrapuntos increíbles y completar el colorido de la formación que con el clave y órgano de Aarón Zapico consiguen incluso irisaciones sonoras. Nuevamente jugando los tímbrica de los dos teclados no ya en los recitativos sino para momentos puntuales solísticos permiten disfrutar de texturas que son nuevos paladares para platos imprevisibles por la combinación de ingredientes, sin entrar en que sean cantadas profanas o religiosas.
La guinda, o el perejil, para completar el sexteto fue esta vez la voz de Soledad que fue creciendo a medida que avanzaba el concierto. Si al principio resultaba algo oscura y escasa de volumen en los registros graves, aunque siempre con dicción perfecta, agilidades claras y mucho gusto interpretativo, el timbre de la soprano argentina resultó brillante y pleno de gusto con las "obras salmantinas" (que citaré en el programa). Hubo algún final de frase, más en los recitativos que en las arias, tan interiorizado que lo perdimos, pero la gama dinámica lograda en todos los registros sin perder en ningún momento el color vocal ni una expresividad impecable creo que son razones para llevarla a actuar con las mejores formaciones, y Forma Antiqva es una de ellas, sabiendo empastar y entenderse perfectamente como si llevasen años juntos, desgranando textos divinos con humanidad, y profanos con espiritualidad. Bien por la Cardoso.
El programa hay que detallarlo por lo original y bien traído dentro de una línea argumental que les gusta seguir a los hermanos Zapico en todos sus espectáculos, con unas diferencias o variaciones instrumentales previas a las cuatro cantadas:
#Diferencias sobre el Pasacalle, a partir de anónimos; Soberano manjar de Francisco Hernández Illana (ca. 1700-1780), manuscritos 19-17 de la Catedral de Astorga, en la que Hernández Illana fue maestro de capilla, y dentro del Cuaderno de cantadas humanas y divinas de Raúl Angulo publicado por la Cátedra de Filosofía de la música de la Fundación Gustavo Bueno. En forma copla - recitado - area, la soprano comenzó algo fría frente a unos textos que pedían más, si bien fue asentándose poco a poco.
#Diferencias sobre Folías, a partir de anónimos recopilados por Antonio Martin i Coll en 1706-; Ó tu feliz Gilguero de José de San Juan (ca. 1685-1747), manuscritos 58-28 de la Catedral de Salamanca, recuperados y editados por Forma Antiqva, en formato recitado - area - recitado - area allegro, de agilidades muy descriptivas con unos dúos voz-cello impagables; también salmantina Alienta humano desvelo de Antonio Literes Carrión (1673-1747), manuscritos 26, 31-1, obra más extensa y exigentes que las anteriores para todos los intérpretes: estribillo - recitado - area viva - recitado - area viva - recitado - Minué - recitado - Grave. Personalmente la más completa del programa por lo divino hecho humano donde voz e instrumentos conjugaron el verbo "disfrutar" con ese lenguaje casi operístico pero con los ornamentos exactos para no perder nunca el sentido literario, auténtica seña de identidad de todas las obras interpretadas.
#Diferencias sobre las Cumbés, a partir de Santiago de Murcia (ca. 1682-1740)-. Ritmo y alegría, juegos dialogados, armonías más vigentes que nunca, sonoridades actuales para una música de siempre, y perfecto "intermedio" sin perder el hilo barroco.
#Diferencias sobre la Españoleta, a partir de anónimos recopilados por Antonio Martin i Coll en 1706; ¿Quién podrá? de José de Torres Martínez Bravo (ca. 1670-1738), manuscritos 1.14 de Mackworth (Gales), nuevamente dura en cada sección: aria - recitado - allegro fuga - recitado - Grave - Minuet - Grave, con las pausas mínimas pero siempre expresivas preparando unos textos bien cantados y mejor acompañados, compartiendo protagonismo.
Todavía nos darían dos propinas cantadas, creo que del manuscrito de Cardiff, en un nuevo despliegue vocal donde Soledad Cardoso concluyó perdiéndose entre bastidores tras una auténtica "opera class" con acompañamiento de cámara a su altura e igualmente en perfecto "adiós haydniano", y permanentemente además de exquisito apoyo a los textos.
Forma Antiqva son siempre un manjar.
P. D.: Reseña en LNE del sábado 23.

18 de julio de 2011

Diego Fdez. Magdaleno: profeta en su tierra

Mi admirado Diego Fernández Magdaleno (1971) es natural de Medina de Rioseco (Valladolid), aunque ciudadano del mundo por su trabajo de intérprete tanto como docente de piano en el Conservatorio de la capital vallisoletana o presidente de la European Piano Teachers Association, sin olvidar sus grabaciones, y citar que también es académico de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, su faceta de escritor donde destacan obras específicas como "El compositor Pedro Aizpurúa" (1999) o "Dúo Frechilla-Zuloaga" (2003) con otras más personales y literarias entre las que destacan su poemario "El libro de miedo" (2007) junto a los autobiográficos  "El tiempo incinerado" (2004) y "Razón y desencanto" (2008). Siempre fiel riosecano entre muchas otras virtudes, de las que ser amigo de sus amigos (incluso admiradores) creo es la primera, unida como no podía ser menos a la de conjugar pasión y profesión"Soy únicamente una persona enamorada de la música, de su auténtica vocación", como escribe en su blog "Las palabras del agua". En estos días volví a escucharle y recordarle por distintas razones que quería reflejar desde aquí.

Su labor discreta pero ímproba en estrenos de música para piano escrita por compositores y compositoras españoles -en el vídeo superior el estreno en el Auditorio de Madrid el 24 de enero de 2010 de Barce in lona, homenaje a Ramón Barce de Armand Grébol - fue una de las razones que esgrimieron los responsables del Ministerio de Cultura para concederle el Premio Nacional de Música 2.010 en la modalidad de interpretación, como ya recogí en este blog allá por noviembre: "El jurado destacó su labor de divulgación como intérprete de la música española contemporánea".

En su pueblo natal La voz de Rioseco se hizo rápidamente eco de la noticia, incluso en vídeo (incrustado sobre estas líneas), como también muchos otros medios regionales y nacionales, aunque supongo que la tierra de uno siempre tira y se agradece mucho más. Sus primeras palabras al periódico riosecano fueron: "me siento emocionado, atónito y perplejo", muestra de la sencillez y humildad que adornan su vida diaria, y eso que en el jurado estaban auténticos conocedores de su trabajo como Teresa Catalán, Rosa Torres o Josep Soler (Premio Nacional de Música 2009 y Tomás Luis de Victoria de Música Iberoamericana 2011), entre otros.
video
Vídeo del Círculo de Bellas Artes con extractos del recital del 29-09-2008 
Y aún le quedaba recoger en Lérida (o Lleida) su premio este pasado martes 12 de julio, en compañía de su familia, de manos de los Príncipes de Asturias en la Catedral de la Seu Vella, donde se entregaron todos los Premios Nacionales de Cultura. Aunque haya prensa que busque titulares más mediáticos, y en otros no salga en la foto (literal y no frase hecha), alguna televisión y sobre todo la web del periódico de su pueblo recogía la noticia con todo lujo de detalles, como se merece Diego (incluso con vídeo casero), destacando que la ministra de Cultura elogió la "excelencia en el piano" y le agradeció su "difusión de la música de artistas consagrados y de otros músicos emergentes", palabras ciertas aunque viniendo de la hija del cineasta me suenen disonantes y poco conocedoras del premiado. Si al menos le ha escuchado (aunque sea en YouTube®) eso tendrá en su haber la señora política.
Nuevamente mi más sincera ENHORABUENA (extensiva a su familia) por este premio que hace justicia a un hombre bueno, algo no muy habitual en estos tiempos, y además ¡profeta en su tierra!.
"Carteles en Cubero, en El Estrecho, en la Piscina... No sé cómo agradecer todo el cariño que estoy recibiendo de Medina de Rioseco. Esta alegría sentida como propia es lo que más me emociona, lo que más me importa"
Foto en el blog de Diego Fdez. Magdaleno también comentada por él mismo en Facebook©.

17 de julio de 2011

Una floja Traviata en vivo por internet

Sábado 16 de julio, 21:30 horas. Festival de Aix-en-Provence. VerdiLa Traviata.
Natalie Dessay (Violetta Valéry), Ludovic Tézier (Giorgio Germont), Charles Castronovo (Alfredo Germont), Adelina Scarabelli (Annina), Sylvia de La Muela (Flora Bervoix), Manuel Núñez Camelino (Gastone de Letorière), Kostas Smoriginas (Barone Douphol), Andrea Mastroni (Marchese d’Obigny), Maurizio Lo Piccolo (Dottor Grenvil), Rachid Zanouda (comédien). Estonian Philharmonic Chamber Choir, London Symphony Orchestra, Mikk Üleoja (director del coro). Realizador: Don KentEscenografía: Jean-François Sivadier. Decorados: Alexandre de Dardel. Producción: Bel Air Média / ARTE France. Director musical: Louis Langrée. Virginie Gervaise (vestuario), Philippe Berthomé (iluminación), Cécile Kretschmar (maquillaje - peluquería).
Cual retransmisión televisiva del canal francés arte, pero gratis (en tiempos del Canal Satélite Digital había que pagar) y por internet, me planté esta noche lluviosa asturiana delante del ordenador conectado a la cadena de música para ver y escuchar la anunciada como "La Traviata de Dessay en Aix-en-Provence", y la verdad que cuestiones de sonido aparte, pues nunca es igual que el directo, el resultado global ha sido flojo aunque fuese de menos a más.
No se pueden perdonar gallos ni intentar suplir algunas carencias técnicas con las dramáticas en el terreno actoral, y en parte la Dessay estuvo irregular en lo canoro (qué distinta la del MET 2009), máxime las arias y dúos archiconocidos donde el italiano Castronovo pareció contagiarse, y la Dessay no es la Netrebko. como tampoco él sea Kaufmann.
Al menos el final quedó algo más equilibrado este dúo histórico de la lírica, pues como ya apunté, la obra fue vocalmente de menos a más.
Para mí el triunfador fue Tézier, poderoso y convincente vocalmente pese a su presencia juvenil algo "exagerada" para padre de Alfredo, aunque todo el reparto pecó precisamente de ello, sobre todo ante los primeros planos que no encajaban lo escuchado, el argumento y la imagen.
Bien la Flora de la Muela y en su sitio el tenor argentino Núñez Camelino como Gastón, el bajo-barítono Smoriginas en su Douphol, así como el Grenvil de Lo Piccolo.
El coro estonio (al que también dirigió mi admirado Paul Hillier) puso la máxima calidad tanto musical (conocida en otros repertorios) como escénica (difícil en este tipo de formaciones vocales), igual en conjunto como voces blancas y graves por separado, sobre todo en la escena de un carnaval sin toreros ni gitanas (por supuesto sin panderetas).
La siempre dúctil orquesta londinense perfecta bajo la dirección de un Langrée que cuidó tiempos (tirando a pausados) y respiraciones, mimando toda la parte musical.
Sobre la puesta en escena de Sivadier decir que no me aporta nada nuevo en su pretendida actualización temporal, con decorados mínimos (parece ser la tendencia) donde las luces logran el ambiente y buscando en los personajes más la eterna juventud desde un dramatismo escénico algo exagerado, que el doloroso amor de los protagonistas, obviando muchos aspectos del libreto como viene siendo normal en los actuales escenógrafos, y una Violeta maquillada permanentemente con lágrimas incluso para los pocos momentos felices.
De agradecer estas alegrías veraniegas con títulos eternos como este de Verdi donde el reparto vocal no estuvo lo equilibrado que hubiera deseado, lo que dejó cojo el resultado global, pero siempre disfruto con la música.

10 de julio de 2011

Tinieblas luminosas en la mañana granadina

Sábado 9 de julio, 12:00 horas. 60 Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Monasterio de San Jerónimo: Musica Reservata (de Barcelona), Paul Hillier (director). Victoria en Granada. Officium Hebdomadae Sanctae: Responsoria (Responsorios: Oficio de la Semana Santa). Obras de Ambrosio Cotes (c. 1550-1603) y T. L. de Victoria (1548-1611).
Responsorios de tinieblas titula las notas al programa Alfonso de Vicente, uno de los expertos en nuestro gran Padre Victoria aprovechando este año de celebraciones: 400 del nacimiento del mejor polifonista español, 60 años del festival y un coro de cámara como el catalán que cumple 20 años a pleno funcionamiento, esta vez bajo la dirección de otro especialista como el inglés Hillier. Y tras una larga cola matutina bien organizada pero bajo un calor que iba en aumento, rápidamente llenamos la basílica de este monasterio con una acústica perfecta para el concierto de un coro de diez voces realmente increíble, de calidad demostrada y contrastada, afinación impecable, empaste envidiable y ductilidad ante una dirección que hace del tactus toda una lección interpretativa.
El concierto se estructuró en cuatro partes bien diferenciadas musical y escénicamente, todas marcadas por ese hilo narrativo en latín (revisado al castellano por Xavier Roca-Ferrer en el programa de mano) de estos maitines de Semana Santa, que de no ser por calor y fechas, tal parecía en pleno julio granadino: del villenense Cotes, maestro de capilla en la Catedral de Granada y contemporáneo de Victoria, fueron las dos obras para la primera parte titulada "Desolación": Feria V in Coena Domini, a 5, y Feria VI Passione Domini a 4, claramente tridentinas y en la línea marcada por Palestrina pero sin el nivel compositivo del abulense que ocuparía el resto del concierto, todo un homenaje para el oído... y el alma.
"Traición" estuvo conformada por Amicus Meus, Iudas mercator pessimus, Unus e discipulis, Eram quasi agnus, Una hora y Seniores populi. Una lección de buen gusto además de aprovechar perfectamente la acústica del monasterio, jugando con el impacto de los finales y la propia teatralidad de unos textos mimados por el compositor, siempre claros y subrayados por la polifonía inmortal a cuatro voces (tres o incluso dos en los versos centrales, así como entradas a una voz), que iba siguiendo cual oración interior.
"Sacrificio" trajo las partes más logradas en cuanto a la relevancia musical reforzando el texto, desde las homofonías más empastadas a las rítmicas más ricas, sin olvidar los juegos armónicos mayor y menor de la música aún modal del Renacimiento y su obligada referencia o deuda gregoriana: Tamquam ad latronem, Tenebrae facta sunt (auténtico despliegue sonoro de matices impecables), Animam meam dilectam, Tradiderunt me, Iesum tradidit impius y Caligaverunt oculi mei que cerraba este bloque capaz de transportarnos a la inmensidad de la sencillez hecha música con una interpretación pletórica en cuanto a los recursos desplegados por el coro catalán.
"Oscuridad" más anímica que sonora puesto que el texto que refuerza la música aunque así lo indique, sucumbre siempre ante la música victoriana cual esperanza católica y contrarreformista de la redención por la Muerte, formada por Recessit pastor noster, O vos omnes, Ecce quomodo moritur, Astiterun reges, Aestimatus sum y Sepulto Domino, nueva demostración interpretativa en todos los sentidos de un coro que respondió a todo cuanto el maestro Hillier les exigió, con todas las cuerdas resonando el orbe del monasterio, meticulosidad y rigor histórico en una formación que afrontó este homenaje desde el respeto y la calidad con unas voces privilegiadas que suenan como un todo armónico casi organístico.
Entre el público y retransmitiendo para Radio Clásica, mi admirado José Luis Pérez de Arteaga, a quien me encontré más de una vez por Granada, comentando la segunda edición revisada y actualizada de su libro sobre "Mahler", y que a la noche subiría al Palacio de Carlos V para hacernos llegar a quienes fuimos incapaces de lograr entrada ni el primer día de venta (allá por el 13 de abril) a la Staatskapelle de Berlin con Barenmboim en gira, haciendo la Primera y Segunda sinfonías de Bruckner. Este domingo vendrán la Tercera y el piano del concierto 27 de Mozart, pero aunque esté en Granada, tendré que escucharla por la radio (tampoco es plan subir a la Alhambra y escuchar desde fuera).

8 de julio de 2011

Vivaldi redescubierto

 Jueves 7 de julio, 22:30 horas. 60 Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Auditorio Manuel de Falla: Forma Antiqva, Aitor Hevia (violín solo), Aarón Zapico (clave y dirección): Concerti Figurati ossia Le Quattro Stagione, Vivaldi.
Puedo presumir de haber asistido a una auténtica primicia: redescubrir una obra nueva a partir de otra archiconocida. La nueva "aventura" de Aarón Zapico con sus hermanos Pablo y Daniel, teniendo de solista a otro asturiano como Aitor Hevia que brilla por sí solo (la genética también influye), más una orquesta de cámara (3-3-2-2-1) con un órgano que completaba el continuo de los tres Zapico, funcionando perfectamente ensamblada y una concertino (Guadalupe del Moral) tan protagonista del concierto como el propio solista, no se limitaron a lo trillado ni a una mera interpretación historicista. La apuesta es tan alta que comienzan a grabarla apenas diez horas de finalizar el concierto en el mismo auditorio con su sello "Winter & Winter" para dejar constancia del producto final. El bombazo estará servido en cuanto comience a escucharse el CD...
Casi podría decir, por no repetir las "Estaciones asturianas" que avanzaba el programa, que fueron granadinas y de Aarón Vivaldi, pues son un nuevo cuadro como "Las Meninas" tras la limpieza, y la labor ha sido ardua pero primorosa por parte del mayor de los Zapico, que entiende el Barroco desde una perspectiva amplia con ideas muy claras que no sólo plasma en el papel sino que consigue llevarlas a la práctica para compartirlas con todos.
Nuevos tempi, jugando con acelerandos y retrasandos en los momentos justos, nuevas dinámicas no ya de constrastes increíbles pp-ff sino incluso con pequeños crescendi cual reguladores, finales de movimientos con el ritardando exacto y nada forzado, permitiendo disfrutar todas las notas, fraseos alucinantes en todos y cada uno de los temas, a tutti o en solos, partes virtuosas a la par que luminosas, claras, recreando toda una ornamentación siempre al servicio de la música, pero sobre todo una textura y riqueza tímbrica increíbles, en parte por un continuo con el clave de Aarón, el órgano de Silvia Márquez, junto a la guitarra barroca-archilaúd de Pablo y la tiorba de Daniel, más el empaste ya apuntado de una orquesta de cámara que pese a la juventud desbordó maestría y poso escénico. No es de extrañar la explosión de júbilo final que obligó a bisar el Largo del invierno.
Analizar en detalle todo el concierto daría para todo un ensayo, las obras lo están perfectamente en el programa de mano por Pablo J. Vayón (otro enamorado del Barroco y de Los Zapico), y lo apuntado anteriormente es válido para cada estación-concierto en una imparable ascensión de satisfacción que superaba siempre a la anterior, lo que parecía imposible. Abría boca la Sinfonia per archi RV 111a (versión ligeramente modificada de la obertura de Il Giustino) que presentó las credenciales de lo que vendría a continuación, entrando Aitor sin finalizarse para arrancar y sorprendernos directamente con "La primavera" (RV 269) desde el Allegro inicial con esa sonoridad y fraseos que marcarían las otras estaciones, trinos empastados con el concertino y demás solistas (en verdad todos sin excepción), ecos chispeantes, destellos de finura, derroches de buen gusto y alegría que se transmitía nota a nota. Sin aplausos, a petición de la dirección, con los siempre necesarios reajustes y afinación incluso entre movimientos, fueron pasando "El verano" (RV 315), tal vez por ambiente y temperatura más asturiano que veneciano (Granada refrescó para esta noche de resurrección vivaldiana), "L'autunno" (RV 293) cuyos tonos ocres y tostados de otoño asturiano, si tienen sonido son los que escuché en Granada, hasta "L'inverno" (RV 297) que puso música a paisajes estrellados de geométricas nieves, con el Largo "necesariamente" repetido de propina ante la belleza global derrochada en la interpretación de Forma Antiqva con Aitor Hevia.
Impactante es poco, lo que pude escuchar en Granada es histórico y la apuesta ganadora, tan segura y fuerte que conseguirá romper moldes. La grabación será una pequeña demostración pero el directo y este "reeestreno" son inenarrables, inefables (no se pueden explicar con palabras). El cura pelirrojo estuvo feliz en Granada ¡como todos los demás!.
P. D. 1: De vuelta a Mieres espero preparar un álbum de fotos sacadas con la cámara y "subirlo", pues el cable para volcarlas allí me quedó. Al menos la foto con el teléfono sirve de rápido testimonio gráfico.
P. D. 2: Entrevista a Aarón Zapico en "El blog del festival".
P. D. 3: Crítica  de José Antonio Lacarcel en Ideal del viernes 8.
P. D. 4: Pequeña muestra en Vimeo©.

P. D. 5: Reseña en Codalario del 14 de julio.
P. D. 6: Reseña de Claudia Greciet en LNE del 16 de julio.