Tres orquestadores suenan gallegos


Entrada original del día 29 de enero de 2010 a las 23:53 h., y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y CON alguna FOTO menos!:


Viernes 29 de enero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto 6 de abono de la OSPA: Real Filharmonia de Galicia, Alban Gerhardt, cello; Christoph König, director. Obras de Rossini, Shostakovich y Dvorak.
A las 19:00 horas hubo una conferencia en la última planta, dentro del ciclo que organiza la OSPA con la Facultad de Musicología ovetense, con el "primer capítulo" sobre Shostakovich, al que escucharemos otras dos veces más de aquí a junio, una de ellas con mi querido Pablo González Bernardo, a cargo de María Sanhuesa, igualmente conocida y admirada, quien siempre nos descubre nuevos aspectos de obras y autores, esta vez analizando el concierto de cello nº 2 que tan ligado está, como el nº1, a Rostropovich, con una disertación clara, didáctica, amena combinando su acertada y certera pluma con una selección de fragmentos ilustrativos de su disertación salpicada con sus destellos de fino humor (la imagen de los hublichki o el "toque Harry Potter" de Shostakovich de la foto final no tienen desperdicio), así como una presentación que nos hizo pasar "volando" los 40 minutos. Como ya preveía en mi anterior entrada, "dio en el clavo", y sus notas al programa las guardaré precisamente por la precisión y excelente descripción de las obras que escucharíamos al finalizar su exposición, aunque siempre me resulta más enriquecedor -y agradecido- escucharla.
María Sanhuesa con Ana Mateo, gerente de la OSPA
Del programa previsto inicialmente (que reproduzco bajo estas líneas) se cayeron las obras extremas pero manteniendo el "espíritu": Rossini por Weber y la Quinta Sinfonía por la Novena (primero numerada por el editor Simrock como quinta, aunque conocida como Del nuevo mundo) de Dvorak.
Esta orquesta gallega con sede en Santiago y cuyo director titular es Ros Marbá, tiene una plantilla similar a nuestra OSPA, aunque algo más joven -fundada en 1996 con Helmuth Rilling de director hasta el año 2000- y también por su media de edad. De lo escuchado la tarde del último viernes de enero tengo que reconocerle su sonido compacto, con primeros atriles de demostrada calidad, y sobre todo una formación versátil al abordar tres obras totalmente distintas aunque con el factor común de tener excelentes orquestaciones, lo que la ayudó a desplegar una paleta sonora realmente amplia y rica, siempre bajo una dirección del actual titular de la Orquesta Sinfónica de Porto, el alemán de Dresde Christoph König, no muy ortodoxa (lo digo por el repetido gesto en cuclillas para los pp) aunque reconozco que efectiva a la vista de los resultados obtenidos de ella. De poner algún reparo, colocar todos los metales atrás a la derecha "descompensó" un poco el equilibrio al que solemos estar acostumbrados, y en cierto modo hubo momentos del concierto donde esa "masa broncínea" no permitió degustarse con más detalle (crítica de Julián Carrillo en El País del mismo programa el día antes).
La breve Obertura de Il Signor Bruschino (1812) de Rossini trajo los ecos operísticos en "formación de foso" sobre el escenario del "Príncipe Felipe", aunque nada que ver con lo que venía a continuación y ya sonaba en mi cabeza desde la conferencia:
El Concierto para violonchelo nº 2 en Sol Mayor, Op. 126 (1966) de D. Shotakovich, "autorregalo" de su 60 cumpleaños, estrenado, como el nº1, por Rostropovich en el Conservatorio de Moscú con la Orquesta Filarmónica dirigida por Svetlanov, como bien nos puso y contó María poco antes. Cierto lo comentado en el programa sobre esta obra en cuanto que "refleja el shock de la muerte" y que "es comparable a los grandes relatos de Chéjov" (citas del especialista Bernd Feuchtner), pero también como dijo Britten, "uno de los más importantes del siglo XX", y pese a la cercanía en el tiempo (no llega a 44 años), todo un "clásico" pese a su "lenguaje vanguardista". Si además el berlinés Alban Gerhardt tiene entre sus manos un Matteo Gofriller al que hace sonar como pienso que hubiera querido el compositor (incisivo, dulce, percusivo, gruñón, cómico, circense, lánguido... y todo lo que le pidamos), lo escuchado tocó mi fibra sensible. Perfectamente ensamblados orquesta y solista con esa dirección de su compatriota mimando cada plano sonoro, cada melodía subyacente, y los tempi perfectamente ajustados al berlinés nos dejaron una versión excelente de esta obra plenamente madura y en cierto modo de tranquila despedida, no sin revisar todo el bagaje musical con una orquestación donde hasta la percusión tiene un protagonismo equiparable al resto de la orquesta, y los guiños a la música bailable de los "felices 20" del shimmy transmutado en esa melodía callejera de Odessa Bubliki, kupitye, bubliki que cantaban los niños callejeros vendiendo esos dulces (hublichki) similares a nuestros donuts, que me evocó el Nino Rota de La Strada... vanguardia y actualidad en Shostakovich.
La propina resultó un nuevo homenaje (Per Slava de Penderecki) a Rostropovich.
Para la segunda parte, otro gran orquestador como Dvorak con su Sinfonía nº 5 en FA Mayor, Op. 76 (1875) corroboró lo apuntado de orquesta y director. En cada uno de sus cuatro movimientos pudimos paladear no sólo las melodías con ese sello tan peculiar del checo, sino los planos sonoros en su sitio (salvo algún "quejido" no deseado en el metal) y una lectura muy clara de esta sinfonía que con ese Finale: Allegro molto demostró el buen trabajo realizado por la filarmónica gallega, mejorando mis impresiones anteriores, aunque también es cierto que las obras elegidas ayudaron a ello.

Mañana más, porque este viernes, y por cuestiones de programación que nunca entenderé, me fue imposible estar en Gijón para la reinauguración musical del Teatro Jovellanos, nada menos que con el Requiem de Verdi, la Orquesta Sinfónica de Gijón (OSiGi) que dirige Oliver Díaz y el Orfeón Donostiarra, aunque con precios algo altos para estos tiempos (60€ y 50€) y donde se cayó del reparto de solistas el tenor local Alejandro Roy que ha preferido "seguir por Italia"... Aunque ya me han llegado noticias por el "Facebook©", esperaremos a leer las críticas.
P.D. 1: Crítica del Concierto de Oviedo por Diana Díaz en LNE del Lunes 1 de febrero.
P.D. 2: Críticas del Concierto de Gijón por Aurelio M. Seco en su Codalario y La Voz de Asturias, y de Ramón G. Avello en El Comercio.

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