La Arcadia astur

Entrada original del día 14 de enero de 2011 a las 00:45 horas, y suprimida (censurada) por Blogger© tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links y fotos de webs ubicadas en la llamada "tierra de la libertad" (por si es parte de su "queja"), la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
 
Jueves 13 de enero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Les Arts Florissants, Max Emanuel Cencic (contratenor), Philippe Jarouskky (contratenor), William Christie (director). Arias y dúos de cámara.
Oviedo puede presumir de capital musical porque programas y figuras como las escuchadas en el inicio de 2.011 lo corroboran, siendo además este concierto el único en España.
Con una formación del todo camerística que contaba con dos violines (Hiro Kurosali -impresionante- y Catherine Girard), cello (Jonathan Cohen), tiorba (Elizabeth Kenny) más clave y órgano a cargo del maestro Christie, los dos contratenores de más actualidad desgranaron casi dos horas de música barroca que hicieron disfrutar al respetable con un repertorio nada habitual pese al buen momento que vuelve a tener este periodo musical, lleno de auténticas delicatessen no sólo vocales sino también instrumentales. Los cambios en el programa (que dejo un poco más abajo) no afectaron la enorme calidad de la velada, e incluso se indicaba que será objeto de una grabación discográfica que editará Virgin Classics / EMI, el sello habitual de los dos contratenores. Lástima las toses de fondo (algo menos que en otros conciertos) o los siempre inoportunos aplausos fuera de lugar. Me pregunto dónde está el afán de protagonismo por ser "aplaudidor" primero, cuando además desconocen la obra a pesar de estar los textos originales y traducidos en el programa de mano que facilitaban poder seguirla, y nunca mejor dicho, al pie de la letra. Parece que no podremos presumir precisamente de "cultura musical" o al menos de un mínimo "saber estar", y espero que la tecnología pueda quitar lo accesorio porque me daría vergüenza leer en los créditos grabación de Oviedo y volver a sufrir las inoportunidades.
Los números exclusivamente instrumentales vuelven a recordarme que en Asturias tenemos a "Forma Antiqva", con mucho camino y años por delante para alcanzar tanta fama y que son capaces de afrontar repertorios como el de la formación foránea, contando incluso con contratenores también propios (incluso compartiendo programas), aunque escuchando comentarios nada afortunados para la velada de hoy, no quiero pensar qué sucedería con los de casa. La Sonata a tres nº 8 en Sol m., Op. 1 (A. Caldara) resultó impecable en sus cuatro movimientos (Largo - Presto - Adagio - Allegro) como no podía ser menos en instrumentistas de tanta calidad, y las dos de Corelli ejecutadas sin interrupción, primero la Sonata en trio nº6 en Sol m., Op. 2 (Allemanda Largo - Corrente Allegro - Giga) con un último movimiento de plena sonoridad irlandesa, y la Sonata en trío nº 12 en SOL M., op. 2 (Allegro - Ciacona) de sabor francés muy del gusto de unos músicos que dominan este repertorio desde hace años. Las arias y dúos nos trajeron autores poco conocidos como Agostino Steffani cuyo "Aita Fortuna" (de La lotta d'Hercole con Acheloo) abría el concierto, o Francesco Bartolomeo Conti y su "Quando veggo un'usignolo" (extractos del Aria nº 1 de la cantata a dos), pastoril a no ser más no ya en el texto sino en los instrumentos, donde hasta el órgano de Christie lució con voz propia. De cualquier forma María Sanhuesa Fonseca dejó unas notas al programa tituladas "Placeres íntimos" que eran de obligada lectura antes del concierto y toda una lección de álguien que domina el barroco vocal no ya para conocer compositores no tan "famosos" y obras como las que completaban el programa, sino un perfecto planteamiento y explicación del repertorio elegido, resaltando que "la cantata y la serenata (eran) una ópera sin escena, pero no menos sugerente, con voces sensuales que reflejaban las pasiones y movían los afectos".
 Del "duelo" entre contratenores (además vestidos de blanco y negro) con el arbitraje del maestro francoamericano (de riguroso smoking) personalmente me quedo con el mezzo vienés frente al sopranista francés, no sólo por el color de voz o mejor registro grave -realmente poderoso- sino por la musicalidad demostrada en la cantata Ecco che il primo albore (Nicola Porpora) mayor que el Quanto mai saria più bello (Francesco Mancini) de Jarouskky, con ser igualmente buena. Sé que sobre gustos podemos disertar, y la "pirotecnia" del francés se agradece en las agilidades y largos fraseos pero le falta completar en el resto de registros (y no sólo vocales), cosa que el austriaco tiene desde sus inicios (no en vano estuvo en "Los niños cantores de Viena") y la tesitura es más natural que la de soprano, si realmente podemos hablar de naturalidad en los contratenores. En cambio los dúos resultaron memorables, en especial el bisado Pietoso nume arcier (Giovanni Bononcini) con el único acompañamiento del continuo (sin violines) por el empaste, consiguiendo un color irrepetible precisamente por la mezcla de timbres, o el dúo para sopranos Nel cor del cor mio (A. Scarlatti), de Amore e Virtù, ossia Il Trionfo della Virtù. Todo un placer para el oido y un lujo poder disfrutar de un espectáculo como el que volvíamos al Auditorio.
Finalizo de nuevo con mi admirada María Sanhuesa cuando escribe que "La música de cámara del Barroco... fue un verdadero jardín secreto para sus intérpretes y el selecto público académico y cortesano al que iba destinada... Deleite de ojos y oídos, reservada a unos pocos... el reflejo del mundo ideal de aquellos eruditos que se sentían, sin embargo, pastores". Por esta vez puedo añadir que Asturias parecía ser no ya sede de la Accademia degli Arcadi, sino la propia Arcadia y el público los pastores.
P. D. 1: Reseña en LNE del viernes 14.
P. D. 2: Crítica de Joaquín Valdeón en LNE del sábado 15, y comentarios de los lectores. 
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