Barroco en "la segunda" de la Semana avilesina

Martes 12 de abril20:15 horas"XXXIV Semana de Música Religiosa de Avilés"Iglesia de Santo Tomás: Ángeles Tey (soprano) y Bernardo García Huidobro (guitarra); con la colaboración de Izumi Kando (continuo. Obras de Bach, Enrique Villaverde, Purcell y D. Scarlatti.
Concierto algo "desconcertante" por la formación elegida, voz y guitarra (más puntualmente el órgano), en un repertorio apropiado para el entorno pre-Pasión aunque con desiguales resultados.
Abría jornada mi siempre adorado Bach con tres de sus "Geistliche Lieder": los BWV 469 (Ich steh an deiner Krippen hier), BWV 493 (O Jesulein Süss) que Mendelssohn también tomaría para su Oratorio "Paulus", y BWV 458 (Es ist vollbracht) para soprano y guitarra, un primer hándicap al tener que hacer todo el bajo continuo un instrumento como el de seis cuerdas, con poco volumen aunque plenamente integrado en una partitura que no es la suya, unido a una voz cuyo registro grave apenas se escuchaba (y estaba sentado en el quinto banco de la iglesia) tal vez tomando el carácter intimista por una emisión con poca proyección, si bien versiones con barítono o tenor (y no digamos para niño alto), resultan más penetrantes.
El listón subió con la primera audición (se comentó al principio que era estreno): Aleph, Quomodo Obscuratum est (Lamentación 2ª del Viernes Santo, sola, 1745) de Enrique Villaverde (1702-1774) que fuera Maestro de Capilla de la Catedral de Oviedo, y "descubierto" por mis profesores Emilio Casares e Inmaculada Quintana, en versión para voz, guitarra y órgano, canto gregoriano al que los grandes polifonistas sucumbieron en sus partituras. Obra plenamente adecuada al color de la soprano, quedó algo desvirtuada por un acompañamiento demasiado en segundo plano, perdiéndose la riqueza del bajo continuo, así como algún desajuste entre los instrumentistas, pero que a tenor de lo escuchado después, resultó lo mejor del concierto.
La Cantata para soprano y bajo continuo (otra vez "descafeinada" por el acompañamiento sólo de guitarra, a pesar del esfuerzo del chileno) Tell me some pitying angel (Purcell) que toma el capítulo 2, versículo 4 de San Lucas, nuevamente me descendió al purgatorio terrenal, con un recitativo inicial totalmente fuera de tono, no sé si la voz o la guitarra que realizaba una armonía totalmente distinta para la melodía escuchada. Discurrió algo mejor el resto, pero con las mismas carencias iniciales, a pesar de un acompañamiento discreto en cuanto al plano sonoro (¿vendría bien una pequeña amplifación a pesar de la reverberación natural del templo?).
Para concluir el breve concierto, Domenico Scarlatti y los cuatro números de que consta su Salve Regina (en este concierto versioneado para soprano, guitarra y órgano). Un peldaño hacia arriba tras el "tropezón" anterior, pero con más sacrificio para el oyente que pecaminoso placer para el oído, quedándome simplemente en el rellano. Obra concebida para contratenor y orquesta, aunque haya versiones para soprano y órgano (yo me quedo con la de mezzo y orquesta), evidentemente tendemos a comparar con lo escuchado, y es la razón por la que no quedé muy a gusto, aunque debo seguir agradeciendo que se apueste por estos repetorios. Está bien acercar en "versión reducida" y más en tiempos de crisis, obras que no podemos ni debemos perder, sobre todo en directo (el disco es otra cosa), pero no entraré en calidades que me llevarían por otros derroteros nada deseados. Como estaba mi admirada Diana Díaz, espero leer su crítica en LNE; personalmente estoy más "ansioso" por escuchar el tercero, y no digamos el cuarto... en esta Semana plena musicalmente hablando.
P. D. 1: Ya están subidos algunos temas al Canal en YouTube® de la Semana.
P. D. 2: Reseña de Fernando del Busto  en La Voz de Avilés del  mismo martes.P. D. 3: Reseña de T. Cembranos en LNE del miércoles 13.
P. D. 4: Crítica de Diana Díaz en LNE del jueves 14.
2 comentarios

Entradas populares