26 de septiembre de 2011

Astorga en el Festival de León

Domingo 25 de septiembre, 19:00 horas. Catedral de Astorga: Ignacio Ribas Tálens (órgano). Obras de Noguera Guinovart, Usandizaga, Guridi y Cruz-Guevara.
Sigo escapándome a algunos conciertos del XXVIII Festival Internacional de Órgano de León, esta vez para escuchar un instrumento de siempre con obras de hoy, tras el estreno el día anterior en Ponferrada del accesit y la obra ganadora del XXXI Concurso de Composición para Órgano "Cristóbal Halfter" que organiza el Instituto de Estudios Bercianos, una apuesta por autores para el rey de los instrumentos, que el impecablemente restaurado de Astorga ayudó y mucho a disfrutar de todas ellas, y qué mejor marco que el Festival de Órgano.
 
Antonio Noguera Guinovart (1963) logró el accesit 2010 con su "Álbum de órgano ibérico", Op. 113, del que escuchamos Cuatro extractos: Coral: "Gere curam mei finis" (Imploro piedad en mi final), lento y con notas largas en lenguaje disonante a partir de unos registros medios; Coral figurado "Maria Matrem Virginem" (A María Virgen Madre) en el mismo idioma atonal pero con una melodía en la mano derecha más fluída y contestada por la izquierda con notas pedales largas, con gran variedad en los registros incluso cuando el tema pasaba a la "siniestra"; Tocata I, de recuerdo barroco más allá de la forma empleada desde el lenguaje actual disonante a base de continuos contrastes entre tutti y registros octavados, jugando nuevamente con la tímbrica tan amplia que tiene el órgano maragato; Monodia I: "Kyrie eleison" (Señor ten piedad), mano derecha sola en puro cantábile a una voz, monodia pura y llena de colorido que sólo puntualmente buscaba plenos y desnudos en las mínimas dos voces disonantes antes del retorno monódico para finalizar con esa segunda final tenida cual boca cerrada del kyrie. Obra la de Noguera mostrando buen oficio de total vigencia y dificultad interpretativa bien resuelta por Ribas en un órgano exprimido al máximo.
 
De José María Usandizaga (1887-1915) pudimos escuchar dos joyas plenamente románticas y francesas de sabor:
Pieza Sinfónica, con cinco movimientos sin tregua: un Lento en pedalier protagonista y unos registros cercanos al color del armonio, un Andante de lo más clásico con plenos muy conseguidos, el Cantabile hermoso en todos los aspectos, el Allegro virtuoso en teclados, jugando con unos crescendo al "tutti" rotos súbitamente a los pianísimos en la mano derecha, y finalizando con el Lento nuevamente íntimo, equilibrado y romántico.
Fantasía con tres partes mantuvo el ambiente parisino de los españoles desde el Andante con un flautado de 16' redondo, mano derecha con adornos frente a una izquierda plena muy piano y los pedales en "pizzicato" donde los plenos rememoraban parte del "Suspiros de España" en unos flautados 4' que daban paso al Vivo de nueva reminiscencia hispana en el París musical, para finalizar ese Andante a modo de marcha triunfal. Nuevo derroche sonoro y técnico a cargo del organista valenciano.
También Jesús Guridi (1886-1961) compuso para órgano y con influencias tan francesas o más que su malogrado paisano. Pudimos disfrutar de dos muy emparentadas entre sí:
Interludio, perfecto en su ubicación dentro del programa, contrastando registros y temas con un pedal delicado y un trémolo en su sitio, y
Ofertorio, comenzando Largamente evocador del mejor Fauré con una registración en la mano derecha increíblemente dulce y muy expresiva; el Allegro volvió con los constrastes sonoros aunque de sonido muy norteamericano, quién sabe si deudor de los coqueteos con Hollywood, al igual que el Assai vivo que sirve de derroche tímbrico en los tres teclados. Excelencia y buen gusto en la elección sonora por parte del maestro Ribas.
Para cerrar la obra ganadora del concurso citado, Neshamâ (alma) del almeriense Juan Cruz-Guevara, en cuatro movimientos clásicos pero con lenguaje y registros de lo más contemporáneos, bien buscados por el organista valenciano (que se está convirtiendo en un auténtico especialista en estrenos de esta envergadura) y bien explicada en las notas al programa por el propio compositor, añadiendo de mi cosecha para cada uno de ellos, y cual viaje de ida y vuelta en doce minutos largos, algunas pinceladas:
Senza tempo, con flautados y trinos envolventes con el silencio importante para realzar aún más los clímax sonoros, Allegretto, cortante, melodías en graves, "tutti" largos rebotando en las piedras, nuevos trinos disonantes y con cambios de registros interrumpidos por melodías deformes, Allegro, duro, poderoso, nuevas ventanas acústicas reelaborando trinos ascendentes y descendentes sin apenas respiro, con breves silencios fantasmagóricos, disonancias tenidas, y finalmente Senza tempo, recuperando la textura de armonio, el aliento en el agudo, escalas por bloques sonoros, todo ello aderezado por las agudísimas campanadas de la Catedral que se sumaron al discurso sonoro, volviendo cual círculo virtuoso al inicio.
Una explosión sonora que me tomé como regalo en el tercer aniversario de este blog que nació para compartir mis sensaciones en los conciertos, agradeciendo el seguimiento (que compruebo en el contador de visitas y estadísticas siempre esperanzadoras) desde corazones amigos en tierras a veces lejanas pero muy cerca del corazón, como la música que compartimos. A fin de cuentas la cabecera de "La Música en Siana" continúa diciendo "Desde esta aldea en la ladera de Mieres, al mundo y con la Música por montera". Y el nuevo curso escolar no ha hecho más que empezar.

21 de septiembre de 2011

Pero es piloto

Martes 20 de septiembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, proyección en directo desde el Teatro Campoamor: Die Fledermaus (J. Strauss II), segunda función de la LXIV temporada de la Ópera de Oviedo. Entrada libre.
Reconozco que no es lo mismo el teatro en vivo que una retransmisión por muy directa que sea, aunque las haya habido buenas, pero claro, el Campoamor no es el MET, ni los encargados de la producción visual y sonora tampoco. Y viene a cuento porque pese al lleno en la sala principal, que menguó finalizado el segundo acto (la media de edad sigue siendo preocupante), la realización fue horrorosa desde antes de la Obertura (había un desfase de medio segundo que luego corrigieron), tanto en la imagen (¿no saben qué es un salto de eje? creo que es lo básico, y una vez comenzada la escena ¿no conocen el argumento? ¿no pueden enfocar medio plano y no uno contrario con la soprano cantando al fondo? ¿es importante un plano de las espaldas? ¿es normal que se haga un zoom?) como un sonido excesivamente alto que estoy seguro no se acercó a lo escuchado directamente en el propio teatro, además de cambiar los propios planos reales de las voces (¿dónde estaban colocados los micrófonos?). Añadir un cable sin conectar que produjo un ruido de fondo durante todo el primer acto, aún más audible en los pianísimos (aunque desgraciadamente no hubo muchos).
La desbandada de público en el segundo descanso creo que fue debida a los Fuegos Artificiales en plena noche mateína, el horario previsto de finalización casi a medianoche, y sobre todo al nulo coste para el bolsillo, aunque ésto sea de agradecer incluso para el que suscribe, una vez "pelado" tras pagar los abonos de la temporada que ya arranca con el otoño. Del "papelín" (una cuartilla a doble cara) con el reparto, tiempos y ¡fecha de la primera función! tampoco nada que ver con otros años, pero los recortes llegan a todas partes.
Algunos blogs y toda la prensa regional de este día se ocupaba largo y tendido del estreno, por lo que críticas y comentarios están como enlaces (links) puntuales en este párrafo, incluso bastante coincidentes con mi visión, hechas las aclaraciones previas de esta nueva experiencia que tampoco llegó a Mieres, lo que no me extraña dada la última con tres personas en la sala. Suscribo la barbaridad de traducir los diálogos alemanes al español (para eso están los subtítulos), la poca gracia en los intentos de actualizar y regionalizar las partes habladas (algunas totalmente fuera de lugar), el despropósito del llamado "cuerpo de baile" con cuatro ¡odaliscas! que chocaban -por todas partes-, y los morcilleos que tristemente me recordaron demasiado al "chatín" Arturo Fernández, sin olvidarme de la chavacanada en el último acto de un "Asturias patria querida" o un carcelero algo exagerado etílicamente y chirriante en el papel que le escribieron. Tampoco me gustó la dirección musical de Eric Hull, pues ni concertó como debe (por momentos resultó como la desincronización imagen y sonido de la obertura) ni sacó todo el potencial de una OSPA (con Guelfat de concertino) a la que continúan "prestándola" para las funciones que no cubre la teórica titular del foso, aunque sea la aportación regional que muchos no quieren ver (sólo quieren dinero en metálico). La conocidísima obertura quedó pobre por un tempo alejado del espíritu festivo y unos rubatos que el director no hubiera logrado ni con la filarmónica austriaca.
Del resto, lo apuntado desde el teléfono nada más finalizar el primer acto. Bien el Coro de la Ópera que dirige Patxi Azpiri, aunque demasiado estáticos en muchas ocasiones, pero supongo que no fue culpa suya.
Globalmente el triunfo se lo llevó el segundo acto no ya por el tributo del Johann Strauss hijo a Puccini o Verdi, sino por la sorpresa (en la segunda ya no) de contar para él con el ¿cameo? de dos voces asturianas de primera: Ana Nebot ¡excelente en toda su Manon Lescaut! y Alejandro Roy ¡qué Cavaradossi!, sumándose la presentadora de la televisión regional Sonia Fidalgo, que lleva las tablas en la sangre, muy en su papel. Además nos dejó a Rocío Martínez (Ida) cantando esa Musetta, aseada como en el resto de su actuación, pero que por pedir para esta "fiesta del segundo acto", mejor hubiesen invitado a Beatriz Díaz, a quien los responsables de la ópera ovetense siguen olvidando (¿que dirá Mutti cuando se entere en octubre?). Hasta el brindis "traviatino" con todos salió más que digno, sin olvidarme de Ludmila Orlova al piano en escena, impecable. Pero si los que triunfaron fueron los invitados ¡mal asunto!...
Del reparto titular me quedo con una Jossie Pérez (Príncipe Orlofsky) que lo dio todo en este travestido y difícil papel (ojalá vuelva como Carmen), y sobre todo Chen Reiss (Adele), soportando como nadie no ya los primeros planos a pantalla completa sino transmitiendo la gracia de su papel en todos los terrenos (incluyendo la tontería de hacerla estudiante del "Erasmus" para justificar que fuese la única que no habló español). En menor medida Mariola Cantarero (Rosalinde) que "gritó" más de la cuenta y no la veo en este papel pese a sus buenas intenciones, salvo unas Czardas que salvó con notable (lástima que nadie se acordase del toque zíngaro). Quiero pensar que la microfonía en este caso no ayudó a su color de por sí estridente, agradeciéndole que su luna de miel la pase cantando en Oviedo, donde se la aprecia y mucho.
De los caballeros destacar sobre todo a Peter Edelmann (Dr. Falke) y al menos citar a Gabriel Bermúdez (Gabriel von Eisenstein) más en la parte actoral que la canora y a pesar de la amplificación. Para que no me llamen antiguo, mencionar que la producción es de la Ópera de Las Palmas, sencilla y alejada del lujo esperable, con escenografía de Mario Pontiggia, personalmente nada del otro mundo (las odaliscas tampoco).
Y a pesar de todo, el resultado global, que es lo que habría que valorar, resultó ser lo que se pretendía ¿ya es Navidad en el Campoamor?, aunque no quiero imaginarme "La del manojo de rosas" traducida al alemán y ambientada en Berlín, pero cosas peores he visto y oído.
Mal empezamos si la Opereta pareció de chiste:
Se encuentra un ratón con su ex-novia del brazo de un murciélago: -¿Y me cambiaste por ese ciego y tan feo? A lo que la ratita le contesta toda ufana: -¡Pero es piloto...!.

17 de septiembre de 2011

Victoria por los siglos de los siglos

Viernes 16 de Septiembre, 21:00 horas. Catedral de León, Conmemoración del 400 aniversario de la muerte de T. L. de Victoria: Música Ficta, Ensemble Fontegara, director: Raúl Mallavibarrena. Entrada libre. Programa: 1 €. El título del concierto, "VICTORIA 1572", es una selección de la primera publicación del autor, "Motecta" 1572, en su época como Maestro de Capilla del Seminario Romano sucediendo a Palestrina, 33 motetes de los que el ovetense Mallavibarrena con sus dos formaciones seleccionó 14, dando por inaugurado el XVIII Festival Internacional de Órgano Catedral de León. Larga cola mucho antes de abrirse las puertas media hora antes del concierto y un lleno a rebosar, ocupando naves e incluso de pie, más allá de soportar incómodas y apretadas sillas dispuestas en el crucero, por el escenario, lo que demuestra la vigencia de nuestro polifonista más universal, la afición de la capital leonesa, y creo que también un acceso gratuito, aunque cuando hay calidad interpretativa la voz corre cual llamada para melómanos que nos escapamos a este evento musical en una ciudad que siempre enamora.
Los motetes seleccionados alternaron polifonía doblada por el ensemble (dos cornetos, un bajón y cuatro sacabuches) con otros "a capella" (Quam pulchri sunt, O Magnum Mysterium, Vere languores o Ne timeas, Maria) e incluso uno instrumental (Congratulamini mihi), de distinta factura e interpretación pero de ejecución impecable, siempre afinada y empastada aunque no ayudada del todo por una reverberación algo excesiva que impedía captar y hacer más inteligibles los textos, si bien las 16 voces resultaron excelentes cuando cantaron sin instrumentos.
La dirección de su creador plena, clara, concisa y con los músicos totalmente entregados a él en todos los planos, sacando lo mejor de estos motetes llenos de recursos no ya sonoros sino "estructurales y arquitectónicos". Precisamente "Música Ficta", el nombre del coro, ya nos da idea de lo que son sus versiones o mejor aún, recreaciones: "alterar por el contexto, no por la notación... alteración e interacción entre estructura y placer propias del siglo XIV (que) se aplican en Victoria y a través de él en nuestro tiempo", recordándonos también que "la música de T. L. de Victoria nunca es estática, cada vez que la escuchamos nos produce nuevas emociones" (notas del Programa). Puedo añadir que las formaciones inglesas, casi referencia obligada para Victoria, ya no son las únicas en cuanto a interpretaciones de nuestras obras y compositores "de Oro". El propio Raúl Mallavibarrena (RM) hace una crítica en sus habituales colaboraciones para la Revista "Ritmo", en el último de septiembre a los dos últimos discos dedicados al Padre Victoria por The Tallis Scholar y The Sixteen, que pueden resultar muy clarificadora de sus inspiradores...
Curiosidades del concierto fueron las campanadas de la media y las diez de la noche antes del duodécimo motete, que obligaron a esperarlas. También el Ave Maria a doble coro (6-10), el único elegido y "apoyado" exclusivamente por bajón en uno y sacabuche en otro, recordando una práctica habitual de nuestra época dorada en las catedrales que contaban con sus capillas de ministriles. Muy bien en este plano todo el Ensemble Fontegara. De los demás motetes escuchados citar por orden el arranque con Quem vidistis pastores, un excelente Tu es Petrus, bien O Quam Gloriosum, formidable Cum beatus Ignatius por "tactus" y conjunción, creciéndose en el bloque de tres Dum complerentur, Magi viderunt Stellam y Ascendens Christus in altum, para cerrar pletóricos y a "tutti" el Vadam et circuibo civitatem. Tras unas palabras de Raúl expresando el placer de interpretar a Victoria y además en un lugar como la Catedral de León, aún nos regalaron un motete más (Estote fortes in bello) antes de regresar a casa.
La programación pergeñada por Samuel Rubio, auténtico alma mater del Festival (la presentación "Si las piedras y vitrales hablaran" es algo más que el ideario), es larga y variada, desde este viernes 16 de septiembre hasta el 22 de octubre, ampliándose más allá de León, destacando dos conciertos sinfónicos, la presencia de distintas formaciones, pero sobre todo los organistas con sus obras e instrumentos, auténticos protagonistas del Festival, sin olvidarme de la presentación del proyecto para el tan esperado y deseado nuevo órgano que esperamos escuchar allá por 2013. Pero sobre todo la gira y nuevo homenaje a Victoria de Harry Christophers con The Sixteen del 17 al 22 de octubre. Tendremos que escaparnos, cuando podamos, a alguno de ellos. El inicio no podía ser mejor.

14 de septiembre de 2011

Fuego controlado

Martes 13 de septiembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia, Antonio García Egea (violín). Directora: Virginia Martínez. Obras de Brahms, Khachaturian y Stravinsky. Entrada libre.
Como parte del I Encuentro Instrumental del recién inaugurado curso académico, la decana de las orquestas juveniles españolas con su titular al frente (¿tendremos que buscarle piso en Oviedo?) ha estado en Avilés desde el pasado día 4 hasta esta fecha que muchos tocan madera. El profesorado que han tenido ha sido de nuestra OSPA (ya queda menos para arrancar temporada), y los conciertos de Avilés, Oviedo y Murcia, cerrando esta gira de trabajo en su casa, la mejor muestra del trabajo realizado.
El programa elegido no fue para cubrir el expediente, y aunque hubiese altibajos en el inicio, el alumnado dio todo lo que se le pidió desde la batuta, pudiendo estar en desacuerdo con aspectos puntuales de dirección e interpretación: fraseos, planos sonoros, tempi, concertación desigual con el solista, interpretaciones algo "planas" aunque muy trabajadas, pero como apuntaba nada más salir del concierto, eché de menos un poco de alegría y menos seriedad o rigidez, pues la madurez musical no está reñida con el disfrute que se contagia al público (en esto reconozco que "La Bolívar" juega en otra categoría), aunque fuera escaso -demostrándome una afición carbayona más "social" que musical-. Solamente en las propinas parecieron despeinarse todos y fue de agradecer.
Un solista de la casa, Antonio García Egea, natural de Cieza, nos tocó el Concierto para violín y orquesta en RE M., Op. 77 de Brahms, obra de enjundia para todos en los tres movimientos que parecieron ir de más (Allegro non troppo) a menos, con un viento bien ensamblado en el Adagio para ir todos "desinflándose" en el Allegro giocoso, ma non troppo vivace, poco "jocoso", y terminar Poco più presto con más ganas de "quitarse de encima" este pedazo de obra, preocupados más de dar todas las notas que de interpretarlas y sentirlas, faltando el necesario "escucharse todos a todos" así como una concertación más centrada en el solista y no como uno más, que nunca lo es aunque hasta no mucho lo fuese. A favor del joven concertista su sonido potente, claro, rico de matices, arco amplio y jugoso, pero lo apuntado anteriormente que con los años pasará para bien, pues facultades y musicalidad le sobran.
La segunda parte presentó la formación al completo, más centrada y concentrada, obras que Virginia Martínez domina de memoria llevando a la orquesta donde les pidió:
Una de las páginas más famosas de Khachaturian es el Adagio de Spartacus y Phrygia (de la Suite nº 2 de "Spartacus"), que resultó algo inconexa en el discurrir musical aunque bien trabajada en tempo y dinámica. Hubo destellos de mucha calidad en los tutti, pero resultó algo encorsetada.
Menos mal que la prueba del algodón, por no utilizar el otro símil más directo a la obra, vendría con la Suite (versión 1945) de El pájaro de fuego de Stravinsky, con unos solistas impecables todos ellos (los profesores se habrán sentido orgullosos) y una orquesta madura pese al corto intervalo de 16 a 25 años en todas sus secciones. Citar como sobresalientes el oboe de Carmen López y la trompa de Asunción Martínez, así como un notable para la flauta de María Alzallú, el fagot de Rubén Antón, el piano de Pedro Beriso, el arpa de Sara Esturillo y la concertino Lorena Escolar. Nuevamente la Profesora Martínez llevó cómo y donde quiso a "su orquesta", discrepancias mías aparte, consiguiendo algunos números realmente buenos (Khorovod o Ronda de las Princesas, y la Danza infernal del Rey Kaschei), aunque el resultado global haya sido de excesivo control y falta de espontaneidad, no sé si criticable al tratarse de una joven orquesta que necesitará cumplir años para "curarse" y una directora (cada vez más) que todavía tiene mucho camino por delante. En Murcia pueden presumir de cantera y buen trabajo, aunque me gustaría escucharles con otras batutas.
De las dos propinas, el último Vals de la Suite Masquerade del armenio repitió las palmas merecidas y al menos se acercaron al sobresaliente rondando las diez de la noche, aunque supongo que de vuelta a casa den el cien por cien para graduarse con la mejor calificación.

9 de septiembre de 2011

Beatriz Díaz y su "Homenaje a la Santina"

Entrada original del día 9 de septiembre de 2011 a la 16:53 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Este Jueves 8 de septiembre celebramos el Día de Asturias y la Festividad de Nuestra Señora de Covadonga, para todos los asturianos tan amantes de los diminutivos, "La Santina". Y el periódico regional de mayor tirada, La Nueva España, puso a la venta por 2,95€ un CD titulado "Homenaje a la Santina" con algunas joyas musicales asturianas, siempre bajo la producción de mi querido amigo Juan Taboada, un luchador por todo lo nuestro del que algún día habrá que escribir largo y tendido.
Siempre ha sabido apostar por la calidad y para esta ocasión no podía ser menos, buscando a Beatriz Díaz, nuestra soprano más internacional, acompañada por su pianista habitual Rubén Díez, compositor y director, grabando algunas páginas asturianas realmente bien elegidas pero también recuperando un par más de los "fondos de Taboada".
Arranca el CD con la versión para voz y piano del Himno de la Virgen de Covadonga (Ignacio Busca de Sagastizábal), no tan emocionante como escucharlo por la Escolanía de Covadonga con Fernando Álvarez al órgano, pero recuperándolo para ese intimismo que la voz de la allerana logra como nadie con un piano cristalino pero profundo de base. Creo que aún no se había registrado anteriormente así, lo que aumenta la importancia de esta versión.
Continúa con la canción popular asturiana La cabraliega (Ella lloraba por mí) en un hermosísimo arreglo de Antón García Abril, un turolense que ha logrado componer para Asturias no ya como uno más de nosotros sino que además ha convertido muchas canciones asturianas en auténticas joyas líricas (aquí tiene también "parte de culpa" el gran Joaquín Pixán) y de la que aquí tenemos una en dúo perfectamente acomplado, pues voz y piano comparten protagonismo de máxima calidad, la línea melódica tan expresiva de la allerana con el excelente contrapunto del avilesino. Otro tanto sucede con la añada (nana en asturiano) Duérmete neñu, que bien puede ser pieza de concierto en cualquier recital lírico equiparable a la del mismísimo Falla y suena plena de lirismo y dulzura en estos intérpretes de los que nos sentimos tan orgullosos, nuevamente en conjunción musical plena.
Recuperada de aquella trilogía "Asturias de mis amores" donde Taboada reunió los mejores músicos posibles en nuestra tierra y obras de nuestra patria chica, es la versión orquestada por el pianista y compositor ruso Ilya Goldfarb, también afincado en Asturias, del Himno de la Virgen de Covadonga e interpretada por solistas de los Virtuosos de Moscú, resultando en cierto modo homenaje póstumo al recientemente fallecido en Gijón, donde residía, Arkadi Futer.

Vuelve el dúo voz-piano con La ñube de Luis Vázquez del Fresno, obra no muy escuchada del profesor, compositor y pianista gijonés, quinto de los trece "Cantarinos pa que suañes", Op. 30 nº 2 (compuestos entre 1979 y 1985), más que "cantarín" un auténtico lied asturiano en cuanto a forma y fondo que la voz de Beatriz Díaz recrea como si de Schubert se tratase, con un "pianismo" realmente ajustado al texto cantado, lógico en un compositor que conoce y domina el instrumento.
Sigue otra canción popular, Pasando el puertu, en arreglo del maestro carbayón Alfonso Sánchez Peña, intimismo y garra, poderío en ambos unido al buen gusto interpretativo con el que nos han acostumbrado y completando así un breve repaso camerístico a la llamada canción lírica asturiana, universal cuando la calidad de los arreglos supera el folklore del que beben y los intérpretes disfrutan con ello.
Para finalizar las intervenciones de nuestra soprano, una grabación en vivo con la Orquesta Sabugo Filarmonía en la Nana de "La carrera de América", obra compuesta y dirigida por Rubén Díez con el cello increíble de mi admirado Gabriel Ureña, capaz de convencer que es el instrumento más parecido a la voz humana, que ya escuchamos en Avilés durante la Gala de Reyes del 8 de enero y siempre vuelve a emocionar, esperando ver con escena la zarzuela completa, pues calidad en sus números está más que contrastada, con un compositor que siempre tuvo en mente la voz de Beatriz para su obra.
El mejor cierre del disco tenía que ser nuestro Himno Oficial del Principado de Asturias, el "Asturias Patria Querida" que armonizase Leoncio Diéguez en interpretación de la OSPA con el gijonés José Gómez a la batuta (primer director de la OSCO, actual Oviedo Filarmonía) y el desaparecido Coro "Amigos de la Ópera" de Oviedo que dirigía Luis García Santana -por cierto sin los datos de ambos directores en esta grabación- más la intervención de Alberto Varillas con una gaita cromática fabricada para la ocasión por su padre Alberto Fernández Velasco, quien también nos dejó hace unos días, en otra recuperación para las fonotecas de este himno publicado en el CD "Día de Fiesta n'Asturies" allá por 1994.
Una buena ocasión para disfrutar de la música asturiana y el talento de nuestra internacionalmente reconocida Beatriz Díaz, que por noticias de primera mano, hizo se agotaran los ejemplares puestos a la venta con el periódico, esperando una reedición. Muchos seguidores y amantes de la buena música. Al menos fui precavido y reservé con tiempo más de uno para "hacer patria" y regalarlo a mis amistades. Sigue en la cadena y no he dejado de escucharlo todavía... siempre un placer este nuevo Homenaje.

Video soprano Beatriz Dias 1 from leo manzell on Vimeo.


3 de septiembre de 2011

Fantasía hecha realidad

Entrada original del día 3 de spetiembre de 2011 a la 01:27 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Viernes 2 de septiembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo: Concierto de colaboración OSPA y OvFi. Director: Marzio Conti. Obras de Ravel, C. Halfter, Respighi.... y Stravinsky. Entrada libre.
Llevo varios años escribiendo una Carta a Los Magos donde pido una Octava de Mahler en Asturias, razonando que tenemos efectivos "en casa" para conseguirla. Parece que parte de la petición me ha llegado y ha sido una "Fantasía hecha realidad" al juntar las dos grandes orquestas asturianas como si de una selección de fútbol se tratase, con un "banquillo" que permitió hacer muchos cambios de efectivos (había unos 120 músicos sobre el escenario)  en cada obra para dar "juego" (se mantuvo de capitán / concertino a Andrei Mijlin) y compartir el disfrute por parte de ambas formaciones más el de un público que llenó el auditorio con colas impensables (supongo que la gratuidad influyó), siendo el seleccionador / director del evento el nuevo titular de la orquesta carbayona, el maestro Conti.
Ilusión a raudales a la que él mismo llamó "Sinfónica Milagro", con un mensaje que los políticos, a fin de cuentas responsables para lo bueno y lo malo de nuestro devenir, deberían de anotar: "Van a tocar juntos contra el terrible mal de la división".
Para los melómanos habituales de ambas formaciones, incluso para los primerizos, y como bien escribía Cosme Marina, era "Todo un acontecimiento", y Aurelio M. Seco comenta que ambas orquestas "se tocan", aunque no sean "extremos", esperando que haya más veces aunque esta fuese evidentemente la primera.
Las obras elegidas sirvieron para trabajar un repertorio que el director italiano dominó de memoria (Ravel y Respighi) con una formación única que sonó consistente, plegada a las exigencias del maestro y con la ilusión de compartir Música, llegando por momentos a pensar que llevasen mucho tiempo tocando juntos pese a los "cambios" comentados al inicio.
El programa lo abría Ravel y su obra pianística instrumentada posteriormente La alborada del gracioso, exigente para cualquier orquesta desde ese inicio en pizzicati (algo indeciso por otra parte), unas maderas melodiosas (siempre ajustadas), la percusión tan "española" (e impecable), metales jugando con las sordinas de trompetas y la redondez de las trompas (bien empastadas), más una cuerda (aunque no fuese "propia") que completó ese caleidoscopio raveliano, todo para encontrar el colorido necesario, de paleta amplia que el talento de todos los músicos participantes, remando en la misma dirección, logró dejarnos una interpretación más que honesta.
De lo mejor resultó la obra española elegida y seguramente más interpretada de Cristóbal Halffter: Tiento del primer tono y batalla imperial (1986), prueba de fuego para esta orquesta "única" -no quiero pensar que irrepetible- surcando un mar placentero y tormentoso, relajante y traicionero, desde el inicio de cellos y violas realmente imbricados, hasta unos tutti rebosantes, homenaje de este tiempo a nuestros organistas de oro: Cabezón y Cabanilles, referencias renacentistas y barrocas, tiento y batalla desde un ambiente carnavalesco y por tanto festivo (como nos lo explicaba Emilio Casares en mis años de facultad al hablarnos de su amigo y compositor); virtuosismo orquestal sumado a aventura sonora, lo modal frente a la tímbrica pura y dura, melodías casi medievales "disfrazadas" de románticas, texturas llevadas a un éxtasis sonoro que el director italiano supo llevar a buen puerto sacando lo mejor del concierto con mano firme al timón de esta joya del maestro Halffter.
Y de Italia nos trajo a Respighi, en cierto modo continuación y contraste de homenajes a los ancestros como hace Halffter, con igual poderío orquestal pero de lenguaje aún más "clásico" en los dos poemas sinfónicos emparentados por la ciudad eterna:
Fontane di Roma, cuatro "lienzos sonoros" a lo largo de un día, ese amancer de la Fuente de Valle Giulia, melodías desgranadas como gotas de agua en el oboe sobre una cuerda acuática, la mañana de la Fuente del Tritón, trompas y triángulo en cascada sempiterna, madera y cuerda donde los remolinos irisantes parecen salpicarnos, el mediodía de la Fontana de Trevi que emerge potente y luminosa, cuerda exigente, viento homónimo y percusión ajustada, para acabar en un atardecer en Villa de Médicis, campanas fuera de escena, carillón acuático, cuerda tramontana y final siempre agradecido, frescos muy bien llevados y constrastados por un director que conoce todos los entresijos de esta partitura.
Y para finalizar Pini di Roma, también cuatro cuadros que rememoraron otra "Fantasía", arrancando con el brillante principio en la Villa Borghese, todos los músicos entregados e integrados como si llevasen años tocando juntos, demostrando la calidad en todos y cada uno de ellos, los pinos cerca de una catacumba, más bien cipreses por el ambiente sombrío y lúgubre que se logró transmitir en todas las secciones, frente al contraste luminoso de los del Gianicolo, contando con un excelente sólo de clarinete de mi admirado Andreas Weisgerber, bien "arropado en la banda izquierda" por el piano de Sergei Bezrodni junto a las arpas de Danuta Wojnar y Miriam del Río, sin olvidarme la celesta de Julio César Picos, con una dinámica en todos los músicos logradísima para una formación inédita que desembocó en esa explosión final que es la Vía Appia, orquesta pletórica incluída la fanfarria colocada en el segundo anfiteatro, con una dirección del maestro Conti clara, precisa, de pincelada fina y trazo largo, logrando los aplausos siempre previsibles ante finales en tutti ff que resultan muy agradecidos para todos, como la ilusión transmitida desde el podio.
 Autor: Jorge Senabre
No podía imaginarme una explosión y exposición sonora más apropiada para los cuadros elegidos, y aún llegó "fuera de programa" El pájaro de fuego de Stravinsky, sólo el final para la misma "Fantasía" que se me hacía realidad. Desconozco cómo se programó pero las dos coincidencias con Disney hicieron volver a pensar que la versión 2000 de Levine mejoró la de 1940 con Stokowski, aunque los años me cambien incluso sensaciones. Para la de 2011 puse yo las imágenes pero Marzio Conti dirigió una orquesta de cine...
Al salir escribía en el teléfono "Fartura sinfónica" desde el buen sentido asturiano de comida abundante y rica que suele agradar a propios y turistas. No estaría nada mal una fartura al año, por lo menos, pues ingredientes y de primera tenemos de sobra para nuestra gastronomía (musical).
P. D. 1: Prensa regional del sábado 3, que comienzan a "ponerse las pilas" en cuanto a la rapidez. Primero LNE con dos reseñas de Javier Neira y la columna siempre lúcida de Pepe Monteserín, después LVA donde cita a ¡Respigni! y la propina parece indicar que fue una más de Stravinski ¿estuvieron en el concierto o hicieron la nota desde la redacción?, y finalmente El Comercio donde mi amigo Ramón G. Avello también reclama "Los Mil"...
P. D. 2: Críticas de Joaquín Valdeón en LNE y otra más amplia de Ramón G. Avello en El Comercio del domingo 4.

1 de septiembre de 2011

Amistad sonora

Estas vacaciones han dado para mucho, música y amistades, viajes con paisaje y paisanajes... Difícil elegir, pero del reencuentro con Diego Fernández Magdaleno en su Medina de Rioseco (la llamada India Chica) me gustaría dejar constancia escrita.
No hacen falta disculpas para ver a los amigos, aunque completar "Passio" con el mejor guía posible (10 veces con la mía) y disfrutar de un día en Tierra de Campos era buena... y así resultó.
Es curioso que las llamadas redes sociales lleguen a unir personas hasta el punto de conocerse "de toda la vida". Sobre el tema habría mucho que escribir (Diego lo hace genial... ¡gracias por "El tiempo incinerado"!) y en mi caso tengo algunos que espero contar algún día con más detenimiento, incluso transoceánicos, aunque con el gran Diego fue especial desde nuestro primer abrazo real en León, hace casi dos años...
El cariño por su pueblo es mútuo y se nota a cada paso. El nuestro también, en cada frase y gesto, en cada comentario compartido.
De la "Soledad sonora" nada mejor que el homenaje del propio Pedro Aizpurúa, de Andoain pero vallisoletano (así es un vasco), organista, compositor, padre espiritual, docente, compañero y amigo de su intérprete de cabecera y destinatario de Clusteriana Didarus. O ese Homenaje musical al silencio donde la electrónica (grabación en cinta) complementa sonoridades silenciosas y palabras que Diego maneja tan bien como los pentagramas: "La música es la palabra del silencio" (Unamuno), "Menos es más", "Quién sabe si el deseo profundo de la música es no ser oída, sino percibida más allá de los sentidos" (Thomas Mann) o "Música callada, Soledad sonora" (San Juan de la Cruz).
Las Resonancias organísticas que flotan en el Steinway de Diego me han hecho conjugar "Tu" y "Nos" más que "Ego", y permitiéndome la licencia de parafrasear ese regalo de CD que aún no ha dejado de sonar, lo nuestro es "Amistad sonora".
¡¡Gracias Diego!!.