Coros como agua

La ciudad de Gijón es la capital asturiana del verano, y comienzan las fiestas con San Pedro, donde la música no puede faltar. El ciclo "La Mar de Voces" (del que dejo imágenes de la portada y los programas así como alguna foto "del celular") aunque arrancó la mañana del domingo en el remozado Teatro Jovellanos con los "chiquitinos", para mí lo hizo el Lunes 28 con el Orfeón de Mieres dirigido por Vicente J. Sánchez y la Coral Polifónica Gijonesa "Anselmo Solar" del pianista y director Policarpo Muñiz Santurio.



Totalmente distinto el martes 29 con auténtico Mar Cantábrico desde Luanco y todo el Océano Atlántico pontevedrés, que consiguió casi llenar el teatro pese a la coincidencia con el "pelotu" donde España y Portugal se jugaban un puesto en Cuartos de Final (reconozco que lo grabé para verlo después, y trabajo me costó no enterarme del resultado), pero aún quedamos hooligans del mundo coral.
"El León de Oro" con vestimenta veraniega y su director Marco A. García de Paz recién llegado de Venezuela con un bronce casi caribeño, nos ofreció treinta minutos de ese repertorio que hace a este coro especial, cristalino como el agua de la fuente, con una gama dinámica que sigue apabullando más un empaste y afinación incluso en obras tan difíciles como las que nos brindaron, destacando el estreno de Ut queant laxis de Xabier Sarasola, un guiño a Guido d'Arezzo y la obra que dio nombre a las notas musicales, actualizado al siglo XXI por el buen hacer de ese gran músico vasco y esa emotiva habanera Era una flor de Jesús Romo (Haro, 10 de octubre de 1896-Madrid, 5 de septiembre de 1955) "calentando motores" para el mediterráneo concurso de Torrevieja.

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