Tras la "Resurrección" no llega la calma

Cual resaca buena tras la borrachera de "calidad" que supuso la Sinfonía 2 de Mahler en la tarde de ayer, hoy toca leer la prensa. Evidentemente hay de todo, Mahler y el arroz con leche reflejan la "otra cara" que yo llamo los "no musicales". Más en "mi onda" la parte tipo crónica de los habituales en este periódico, y no puede faltar una entrevista con Dudamel casi en primera persona y con el ensayo previo que nos retrata a la perfección cómo es "Huracán Dudamel". De nuevo la "posibilidad" de El Real (sigo opinando que aquí con los ineptos gestores que suelen poblar la escena musical le estropean seguro) con comentarios del Concierto INOLVIDABLE, así como otra crítica con comentarios y datos de dudamel -sic- de mi colega Aurelio M. Seco en La Voz de Asturias, que comparto casi en su totalidad y lo digo por erratas ¿del inexistente maquetador o corrector? tipo Mueva York, Rimon Rattle... para qué mantener la "Música" como materia en la ESO) y otra vez ¡El Real!.
Comprendo que las agencias se surten de noticias que cuando se publican "salpican" varios días y diarios que dejan de ser día a día al publicarse "fuera de fecha", incluso la coincidencia de titulares. Pero viendo lo que se escribe cada vez me gusta más esto de Bloggear por su inmediatez e incluso "adelanto" que supone escribir sobre algo que te encontrarás en la prensa con el desayuno de la mañana. Con todo, pese a todo, y con la rémora que ello supone, adopto ya La Bolívar como "mía", tal y como escribo de mi OSPA, y es que Max Valdés va abriéndonos ojos y oídos a los melómanos... Ya creyó antes que nadie en "el Sistema". ¿Cuántos lo sabían? Me alegro de tener información "de primera mano". Y la posibilidad de opinar directamente sobre la dicotomía (me encantaría pero me atemoriza que le machaquen) que supondría traer al Teatro Real madrileño a Dudamel. Para quien quiera entenderme, y hoy lo comentaba con un amigo, Asturias primero, y España después, son cual Saturno devorando a sus hijos. López Cobos ha sido fagocitado, y a Dudamel le llamarán Gustavito, un "monstruo" que arranca pasiones pero "cuanto más lejos mejor..." Detesto ser profeta, me encanta equivocarme, pero al menos suscribo la siguiente frase que me deja abierta la puerta de mañana (otro concierto de "mi Bolívar": DISFRUTA EL PRESENTE, MAÑANA PUEDE SER TODO MUCHO PEOR TODAVÍA.
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