Tras la "Resurrección" no llega la calma

Comprendo que las agencias se surten de noticias que cuando se publican "salpican" varios días y diarios que dejan de ser día a día al publicarse "fuera de fecha", incluso la coincidencia de titulares. Pero viendo lo que se escribe cada vez me gusta más esto de Bloggear por su inmediatez e incluso "adelanto" que supone escribir sobre algo que te encontrarás en la prensa con el desayuno de la mañana. Con todo, pese a todo, y con la rémora que ello supone, adopto ya La Bolívar como "mía", tal y como escribo de mi OSPA, y es que Max Valdés va abriéndonos ojos y oídos a los melómanos... Ya creyó antes que nadie en "el Sistema". ¿Cuántos lo sabían? Me alegro de tener información "de primera mano". Y la posibilidad de opinar directamente sobre la dicotomía (me encantaría pero me atemoriza que le machaquen) que supondría traer al Teatro Real madrileño a Dudamel. Para quien quiera entenderme, y hoy lo comentaba con un amigo, Asturias primero, y España después, son cual Saturno devorando a sus hijos. López Cobos ha sido fagocitado, y a Dudamel le llamarán Gustavito, un "monstruo" que arranca pasiones pero "cuanto más lejos mejor..." Detesto ser profeta, me encanta equivocarme, pero al menos suscribo la siguiente frase que me deja abierta la puerta de mañana (otro concierto de "mi Bolívar": DISFRUTA EL PRESENTE, MAÑANA PUEDE SER TODO MUCHO PEOR TODAVÍA.
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