Beatriz Díaz fichada por Riccardo Muti

Y el enlace de la entrada de hoy va directo al único medio de comunicación que recoge una excelente noticia (LNE de Oviedo), otro peldaño en una escalera de la que no vislumbramos final:
Riccardo Muti, tras una audición el pasado 29 de diciembre buscando "su reparto" para la Missa Defunctorum de Giovanni Paisiello (más famoso por su Barbero de Sevilla que por esta obra sacra) que interpretará con la Orquesta Juvenil "Luigi Cherubini" y el Coro "Balthasar Neuman", a estrenar en el Festival de Salzburgo los días 29 al 31 de mayo y 1 de junio de este 2009 recién nacido, para proseguir gira por Florencia y Rávena, ha estado tan acertado (como no se puede esperar menos de Muti) que la elección de "la allerana" no sólo la tuvo clara sino que además la ha "fichado" para cantar Iphigénie en Aulide de Gluck en la Ópera de Roma el mes de marzo (otra ¿sorpresa? como la de la Ópera de Génova). Y pongo en interrogantes sorpresa porque en el mundo no suele haberlas, en el de la música menos y en el de la lírica resultan casi imposibles. Sí sería sorpresa para Muti haber podido "descubrir" esta voz que muchos conocemos. Es joven pero ya veterana, estudiosa, muy trabajadora y además con talento porque la ópera para Beatriz es algo natural.
Podremos escucharla próximamente en la Ópera de Oviedo como Oscar en Un Ballo in Maschera de Verdi los días 22, 25, 28 y 31 de este mes de enero (la función del 30 fuera de abono y para reparto de "promesas" lo cantará la tucumana Fabiola Masino) bajo la dirección de mi "tocayo" Paolo Arrivabeni quien, pese a su trayectoria vienesa (incluso grabado en DVD) como curriculum, en Oviedo hará su debut con este título verdiano.
La excelente crítica de un Elixir en La Maestranza sevillana allá por diciembre de 2003, donde estaban entre otras figuras el barítono ya conocido en Oviedo Pietro Spagnoli, no deja en buen sitio a este director que ya me temo rebautice como Abajomali: "... se vio boicoteado (el éxito musical) por esa "amenaza fantasma" que, agazapada en el foso, tantas veces echa por tierra los esfuerzos de quienes en ópera solo atienden a reunir un buen conjunto de voces...", y lo transcribo literalmente porque no tiene desperdicio, amén de finalizar tachando su dirección de "terriblemente flácida, plana y aburrida".
En un más reciente Nabucco (de septiembre de 2007) en la Ópera Royal de Wallonnie en Lieja, Jorge Binaghi, mi "envidiado" crítico para Europa -envidiado por sus viajes y óperas escuchadas en Amberes, Bruselas, Lieja, Amsterdam, la Scala, Turín, Bilbao, el Liceu, Campos Elíseos, Montpellier, Convent Garden... ¡y nadie le ha invitado a Oviedo!- siempre mordaz pero atinado, profesor en Buenos Aires, emigrado a Barcelona en los 80 y convirtiéndose en un ¡completo gashego "hispano-catalán"!, doctorándose en Filología clásica (griega) por la Universidad de Barcelona en 1994, aunque domina y traduce la filosofía de Nietszche como buen argentino que es (igualito a "Cuervito López"), y ciudad donde conoció a la gran Victoria de los Ángeles (leerse la entrevista mantenida por ambos en 2002 que vuelve a publicar La Nación), conferenciante sobre ella y miembro fundador de la Fundación que lleva el nombre de nuestra difunta diva, escritor y traductor reputado, y hoy en día trabajando precisamente de traductor en la Comunidad Europea y afincado por ello en Bruselas, pero sobre todo crítico de canto lírico (cuánto sabe y no sólo de música, y cuánto ha escuchado) y metido a bloggero y para no perderme, el ENORME Jorge Binaghi que también escribe para Ritmo y en otras muchas webs -como en mi linkeada www.mundoclasico.com- no debemos perder unas perlas como las de su crítica en www.operayre.com.ar, escribe sobre el papel de este director "... tal vez no iba siempre de acuerdo con el tipo de música y más aún con el ritmo y tono que se le imprimió desde el foso. Paolo Arrivabeni demostró creer en la vieja tradición "bandística"y corrió el riesgo -algo más- de banalizar los momentos rápidos con tiempos inverosímiles, precipitados, y de un volumen que muchas veces desequilibró la balanza necesaria con el escenario. Lo mejor fueron los pasajes líricos... para finalizar criticando (en este caso crítica de criticar lo mal hecho) que algunos "perdieron fuerza por exceso de la misma". Y ésto con dos obras que sí están en el repertorio habitual de Paolo Abajomali, así que esperemos que haya ¿mejorado, madurado? y como se dice vulgarmente, no la cague en Oviedo.
P.D. Me encantaría leer una crítica de Beatriz por Binaghi, aunque nunca se sabe. De momento tendré que contentarme con "mis habituales" Aurelio M. Seco, Cosme Marina, Ramón G. Avello o Diana Díaz, nuestros críticos musicales en la prensa asturiana.