Buen regalo de cumpleaños


Excelente OSPA este viernes en el Auditorio de Oviedo, con un "irregular" Rueda en sus orquestaciones de Triana y Lavapiés de Albéniz (no es como Ravel con Mussorgsky que diría mi amigo Ovín), un Asier Polo que parece acostumbrado a servir de repuesto rápido y seguro y que me hizo olvidar el cambio de Manuel Barrueco (hubo de cancelar su actuación por la muerte de su padre en NY), porque pese a los gestos que tanto llamaron la atención a mis alumnos en el ensayo del jueves por la mañana, hizo "hablar" su Rugieri (Cremona 1689) en ese "Concierto de cello" de Rodrigo (en el año del 101 aniversario de su muerte) con reminiscencias de Aranjuez sobre todo en su Rondó giocoso, y un Adagietto muy cinematográfico (que también me hicieron notar estos alumnos que están en todo), y donde la OSPA "de cámara" lució como sólo el maestro Max Valdés lo logra (y eso que no estaba el virtuoso Vasiliev de concertino sino otro virtuoso, Amayak Dourgarian, pero "nuestra" cuerda es hoy de lo mejor del panorama. El viento es un lujo y hasta "los bronces" hoy lo dieron todo. De la percusión, siempre en su sitio, nada más que decir. Y además el arpa de Mirian del Río, el piano de Olga Semouchina, más el saxo de Antonio Cánovas en la segunda parte, completaron una plantilla tan equiibrada que da a nuestra orquesta un sello de identidad y calidad del que tendré que escribir largo y tendido).
La "propina" muy didáctica fue un arreglo, creo que del propio Asier, para cinco cellos (sé que lo trabaja en la Musikene y suele llevar su "orquesta de cellos" por Euskadi) de la Nana de las Siete Canciones de Falla con Asier Polo a "la voz" y los cuatro cellos Atapin, Cadenas, Cernea y Varholak (creo que eran ellos) haciendo "el piano". Y para "rematar" mi cumple 50 años (lo sé, soy ya un cincuentón) un Rachmaninov memorable con las nunca llamadas Danzas ¡fantásticas!, Op. 45, que fueron de más hasta la cima, ese Tempo di valse que me recordaba a Ravel y Shostakovich (qué grandes orquestadores) y ese Allegro Vivace con el Dies Irae que puso un broche final a "mi concierto de cumpleaños". Mañana (hoy ya) tengo a Sibelius, pero será otra historia o entrada o post.... en un concierto que mi amigo David Revilla ya ha comentado en su blog del finlandés, un erudito conocedor de la obra de Sibelius más que muchos que incluso se atreven a escribir en los programas de mano. Le devolveremos sus cumplidos.
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