TodOS PAra uno

 
Viernes 15 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto de Abono nº 1 OSPA; Akiko Suwanai (violín). Director: Rossen Milanov. Obras de Tchaikovski y Prokofiev.
La satisfacción personal nada más salir del concierto era tan grande que lo primero que pensé fue: imposible describir con palabras lo vivivo, tendré que esperar a Radio Clásica y cuando lo emita en diferido para escucharlo de nuevo (grabarlo incluso), prometiendo avisarlo desde aquí, pues ha sido único en los últimos años. Y todo porque ha resultó un viernes de perfecta conjunción planetaria por no hablar de la armonía de las esferas en las llamemos "tres patas de un banco":
  • Un joven director búlgaro de talla internacional, conocedor tanto de ópera como de música sinfónica y nuevo  aspirante a la titularidad con las ideas muy claras que ya comentaba el día anterior en LNE tanto su total disponibilidad si es el candidato final, como la razón de haber elegido «algo nuevo y sorprendente» para este primer programa de abono buscando algo nuevo, “que la audiencia pudiera descubrir”, y puedo asegurar que lo hizo, en especial la segunda obra, aunque la lección de saber "concertar" con la virtuosa japonesa en todos y cada uno de los endiablados pasajes de la obra fue de lo mejor que se puede pedir a un buen conductor: perfecto diálogo y compenetración entre tutti y violin solista, una gama dinámica acorde con la globalidad de la obra y la interpretación perfectamente unificada en cuanto a los criterios estilísticos. Sumar la apuesta arriesgada por obras poco escuchadas que podemos comprobar en el sello Naxos para el que ha gradado.
  • Finalmente LA ORQUESTA, de la que me consta siempre han sido grandes profesionales pero les faltaba ese empuje o motivación extra en muchos programas (de hecho siempre la he defendido y comentado que estaba en PLENA MADUREZ) que esta vez han logrado porque hubo un "conductor" que se implicó y les hizo sonar COMO NUNCA. Además de lo comentado sobre la perfecta dirección en el Concierto para violín Op. 35 de Tchaikovsky, la madera dejó de principales a muchos de los habitualmente coprincipales volviendo a demostrar la calidad de todos ellos, el metal volvió a sonar compacto, afinado e incluso refinado, y la cuerda me sonó rusastur, pues la base rusa ha logrado hacerse asturiana, y en los compositores de su país de origen tienen tal confianza que son capaces de tamizar las melodías zíngaras, bohemias y rumanas del Finale y hacerlas sonar totalmente nuestras, asturianas, con una tensión que a más de uno hizo preguntar si habían cambiado la "grasa del arco" para conseguir sonar como lo hicieron a lo largo de los tres movimientos: un extenso Allegro Moderato como presentando credenciales, con unos tutti sin perder el lirismo, la breve Canzonetta andante realmente melancólica donde se dio ese diálogo que si funciona es toda una lección de buen entendimiento, para encadernarse con el Allegro vivacissimo auténticamente desbordante en todos los intérpretes. Los enlaces que he dejado en los movimientos son de la propia Akiko cuando ganó el premio, aunque con los años ha ganado más "poso" e incluso lo tiene grabado y podemos también escucharlo. En Oviedo, como vulgarmente se dice, "sin comerse ni una nota" y a la vez escuchándolas todas resultó un auténtico placer para el oido.
Pero aún quedaba la Sinfonía nº 4, Op. 112 (versión revisada de 1947) de Prokofiev, obra poco popular y nada habitual, tampoco en grabaciones. Los programas de mano se agotaron rápidamente aunque me comentaron que se habían impreso menos, algo increíble al dejarnos a un montón de abonados sin él -yo que los guardo todos- cuando siempre se tiran cajas con los que sobran (tal vez para ahorrar costes con los que financiar el regalo del portaCDs que ilumina el inicio de esta entrada), pero compartiendo uno pude leer "De Rusia a la U.R.S.S." como título de las notas al programa de Juan Manuel Viana, que leí después en la propia Web de la OSPA. Así resultaría para dos compositores con tanto en común además de la propia tierra, sean ruso o soviético -seguiré llamando malamente rusos a todas las antiguas repúblicas soviéticas- y otra vez la complicidad "rusiasturiana" con el guiño o coincidencias del destino, pues Akiko había interpretado en marzo de 2009 precisamente el Concierto para violín nº 2 en sol menor, op. 63 de Prokofiev y de él recuperábamos hoy nada menos que la Cuarta, sinfonía difícil donde las haya pero que con la orquesta convenientemente reforzada y perfectamente conducida, nos devolvió la esperanza pese a los altibajos emocionales que presenta. Como apuntaba nada más salir del concierto desde el teléfono, "RedondOSPA" hasta Casanova, queriendo reflejar que todos dieron lo mejor de ellos desde una afinación perfecta con detalles que son a tener en cuenta: contrabajos y bombo en feliz unión, piano y tuba recreando timbres impensables, el viento sonando por momentos a banda sinfónica, los timbales sin oscurecer el ambiente... y la cuerda plena, pese a lo plano que pueda resultar el discurso sinfónico algo desigual de esta sinfonía que algunos especialistas tildan de falta de potencia. El I Andante - Allegro eroico resultó tal, el II Andante Tranquilo un remanso rico de texturas y dinámicas muy logradas desde la batuta, el III. Moderato, quasi allegretto el mejor por la limpidez lírica que tiene, para llegar al IV. Allegro risoluto que nos dejó flotando el último ff en el ambiente arrancando un aplauso nada fácil.
Lo dicho por los mosqueteros: "uno para todos, y todOS PAra uno".
En tiempos donde prima tanto la imagen me hubiera encantado que donde va la bandera del Ayuntamiento de Oviedo hubiese una pantalla y bajo ella una pequeña cámara que pudiese proyectar la cara del búlgaro Rossen Milanov, de momento MI CANDIDATO, que espero sea de la "El hijo pródigo" en que si inspira la Cuarta de Prokofiev.
P. D. 1: Este viernes también arrancaba la XIX Semana de la Música de CajAstur con mis queridos Entrequatre en Oviedo y el pianista Manuel Cabo en "nuestro" Mieres. Con todo habrá varios conciertos de este ciclo, previo a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, finalizando el próximo jueves con la OSPA, el Coro de la Fundación Príncipe y la primera escapada de Max Valdés a su "segunda casa" que interpretarán la Misa Nelson de Haydn con la admirada en Oviedo Elena de la Merced entre los cuatro solistas, además de la Obertura de El Holandés Errante de Wagner. La entrada es restringida (ya se sabe, los Príncipes, la Reina, Autoridades y demás "corte"), por lo que intentaré escuchar el ensayo general del miércoles.
 P. D. 2: El Jueves hicieron este concierto en Gijón: crítica de Ramón Avello en El Comercio del sábado 16.
 P. D. 3: Crítica de Diana Díaz en LNE del lunes 18.
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