Estreno en España: la OSPA en su "punto dulce"

Viernes 6 de marzo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Concierto de Abono de la OSPA.
Bajo la batuta del australiano Kynan Johns, del que me ocuparé más adelante, tuvimos la oportunidad de escuchar el estreno en España de la obra Sun Music III de Peter Sculthorpe (Launceston -Tasmania-, Australia, 29 de abril de 1929), compositor del que supongo al director como responsable en la elección de esta obra. Un inicio de concierto donde el maestro Johns ya mostró un estilo de dirección y un entendimiento perfecto con una OSPA que sonaba compacta, afinada, atenta a las indicaciones de este australiano casi afincado en Valencia (donde en el Palau de las Arts de Valencia es director residente asistente de Lorin Maazel -que le ha supuesto el salto a grandes producciones y venirse al levante español- en el palacio valenciano de Calatrava, y de Zubin Mehta.
En las notas al programa de Luis Suñén, director de la revista Scherzo, ya nos indica el origen de la obra estrenada y cómo fue creciendo con el mismo título desde la primera de 1965 hasta la Sun Music III estrenada en Perth el 16 de mayo de 1967 por la Orquesta Sinfónica del Oeste de Australia bajo la dirección de Sir Bernard Heinze (y aún habría una Sun Music IV). Obra de tímbrica difícil y ejecución complicada con gran peso de la percusión y pasajes comprometidos para todos, obra de distintas evocaciones, al Índico, al Pacífico, a Bali, a un sol que no abunda últimamente por Asturias, y que nos mostró una orquesta capaz de afrontar los repertorios de la segunda mitad del XX con la misma solvencia que los clásicos o románticos (por cierto los más preferidos del público carbayón y de muchos de los músicos de la orquesta).
Akiko Suwanai en De todo un poco
A continuación, y en una cronología inversa (como quedó "organizada" la velada del viernes) le tocó el turno a la prodigiosa violinista japonesa Akiko Suwanai quien con su Stradivarius "Delfín" de 1714 (que estuvo en manos del fallecido Jascha Heifetz) nos brindó el Concierto para violín nº 2 en sol menor, op. 63 de Prokofiev. No vamos a descubrir aquí el talento del violín de esta intérprete, la más joven ganadora del Premio Tchaikovsky (en 1990 con sólo 18 años de edad), y con un repertorio más una discografía que incluye la mayoría de los famosos pero también difíciles conciertos de violín (supongo que el de Sibelius en 2003 lo "tendrá fichado" mi amigo blogero David Revilla), sin olvidarnos de "nuestro Bach" (del que ofreció una Partita de propina tras el ramo de flores que comienza a provocar chanza entre los asistentes). El conjunto funcionó porque la OSPA lo hizo con el tándem Johns-Suwanai. El director supo "acompañar" (a fin de cuentas en esto consiste dirigir o conducir): cada motivo, cada entrada, cada plano sonoro... la afinación, todo estuvo en su sitio y pudimos disfrutar de lo que es un concierto para solista y orquesta, curiosamente estrenado mundialmente en España un 1 de diciembre de 1935 por la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por el maestro Arbós y Robert Soetens de solista. Lo dicho, cuando el engranaje funciona y cada pieza está en su sitio, el resultado final no puede ser malo.
Pero en ese "desandar el tiempo en el programa" nos quedaba Chaikovski y la Sinfonía "Manfred", op. 58. Hace tiempo que nuestra orquesta tiene por el repertorio ruso unas preferencias que no puede ocultar (los músicos de la antigua URSS son como una familia dentro de nuestra orquesta y Vasiliev el padrino), y si Prokofiev lo demostró, Tchaikovski lo corroboró. Sumemos en el podium un joven pero veterano director (ha dirigido más de 60 orquestas en todo el mundo tanto en repertorio sinfónico como operístico) que mantiene siempre el control, de gesto claro, conciso, atento a cada detalle de la partitura, que sabe entresacar cada motivo, cada plano sonoro de una plantilla con grandes solistas idónea para estas obras (muy bien los "refuerzos" que están aprendiendo a pasos agigantados) , y podemos concluir que el broche del concierto nos ha dejado una "Asturias Symphony Orchestra" (que rezaba la agenda de Johns) en su "punto dulce" esperando sinceramente que no sea fruto de obras concretas o del talento de un joven director que condujo (en inglés director en música es conductor) como los buenos pilotos un excelente vehículo a punto.
La resolución tal vez esté en el concierto del próximo día 13 dentro de los "Conciertos del Auditorio" con repertorio conocido (el Concierto de piano nº 1 de Chopin con la "especialista" en el polaco Ingrid Fliter, y los Cuadros de Mussorgsky-Ravel) y el retorno de Max Valdés. Aquí lo escribiremos...
P.D. Ver crítica de Diana Díaz en LNE del lunes 9 de marzo.
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