29 de noviembre de 2011

Formándose... formándonos

Entrada original del día 29 de noviembre a la 23:07 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Martes 29 de noviembre, 20:15 horas. Auditorio Casa  Municipal de Cultura, Avilés. Sociedad Filarmónica Avilesina, concierto nº 3 de la LVII Temporada. Orquesta Clásica de Asturias, Pedro Ordieres (violín), Carmen López (oboe), César González (flauta), Jesús Núñez (trompeta); director: Daniel Sánchez Velasco. Obras de J. S. Bach y Mozart.
Nueva cita con la orquesta dirigida por el Maestro Sánchez Velasco en su Avilés natal, casi sede habitual, con una formación en continua evolución y renovación, atriles entrantes y salientes conjugando profesionales de amplia trayectoria junto a la nueva hornada de nuestros conservatorios y escuelas de música que siguen invirtiendo en cultura, y ocupando su "tiempo libre" en formarse no sólo ellos sino también al público, pero sobre todo disfrutando entre todos.
Y siguen siendo fieles a las líneas trazadas incluso en el nombre de la propia orquesta, con un programa de los que no pueden faltar: Bach, el padre de todas las músicas y Mozart ¡la propia música! (1).
La Suite nº 1 BWV 1066 en DO M. con sus once danzas la pudimos escuchar con todo lujo de detalles, desde la utilización de un clave de verdad (nada de electrónica) y la colocación vienesa ideal para el programa escogido, lo mismo que la plantilla, pero sobre todo la música: notas claras, afinación cuidada, empaste de una cuerda que está madurando a pasos agigantados pese a los "vaivenes" (el banquillo y cantera son mejor que los de muchos equipos), tiempos ajustados y un disfrute por parte de todos que es contagiaso. No quiero dejar de citar a la pareja de oboes y el fagot por lo bien que ejecutaron cada una de sus intervenciones.
El Concierto de Brandemburgo nº 2, BWV 1047 en FA M. contó con solistas de la propia formación y además de la tierra, lástima que una de las cuatro patas quedase coja en una obra tan de "cabecera", aún siendo consciente de las dificultades que su partitura le exige, pero tampoco mantuvo la pulsación adecuada yendo detrás en la mayoría de sus solos, lo que empañó el resultado global a pesar de los esfuerzos de los otros solistas, impecables, y de una orquesta donde el Adagio resultó redondo desde ese continuo entre cello y clave hasta los tres solistas que intervienen. Nuevamente la dirección sacó todo el potencial barroco de esta joya del Kantor con una lectura clara y precisa, con tempi nada exigentes pero justos para poder "masticarlo y saborearlo todo sin empachos".
Para la segunda parte la Sinfonía nº 29 K. 201 (186a) en LA M., incorporándose Ordieres a los segundos violines como uno más (algunos como él recién llegados de El Vaticano), y el par de trompas fijos de la OCA (que cada vez se entienden mejor y empastan muy bien aunque falte aún trabajo por delante). Cuatro movimientos que son la base para entender cualquier sinfonía clásica, no ya en su estructura sino en interpretación: delineando planos, melodías, contrapuntos, matices... todo con esa melancólica alegría que Mozart transmite y el Maestro Daniel Sánchez conduce de memoria desde una visión igualmente contagiosa de espíritu, no tan lenta como alguna versión de referencia de esta misma sinfonía. Auténtica "formación" orquestal para todos.
Queda flotando en el aire ese espíritu que continuará, Dios mediente, este viernes en el Auditorio de Oviedo (2), aunque con otro ambiente en todos los sentidos. Al menos en Avilés nos impregnamos de la ilusión y amor que compartimos por La Música. Esperaremos su próximo concierto para continuar comprobando y disfrutando con la evolución de esta orquesta digna de admiración donde todos parecen el cuerpo de mosqueteros con Daniel cual D'Artagnan:
Uno para todos... ¡y todos para uno!
(1) Sobre la frase "Mozart es sencillamente la música" y muchas más cosas interesantes las comenta en LNE Marzio Conti que dirigirá el "Réquiem" este viernes 2 de diciembre en el Auditorio de Oviedo y lo hizo recientemente con el coro asturiano LDO en Bilbao.

Juan Bosco Gutiérrez, DEP

Me enteré por la prensa del fallecimiento en Oviedo de Juan Bosco, primer gerente de la OSPA. Si Dios existe, no pudo elegir mejor día para llamarle mientras "su" orquesta tocaba en El Vaticano ante el Papa en el concierto más histórico que ha tenido nuestra sinfónica asturiana.
Excelente percusionista al que conocía desde los años 70 cuando compartíamos actuaciones por la calle La Luna de Oviedo, él con "Chakra" haciendo música andina con la marimba y todo tipo de percusiones así como voces (en este grupo estaban entre otros los guitarristas Roberto Martínez Vigil-Escalera o Moisés Arnáiz, también al charango), escapándome en mis descansos al órgano del "Nessy" a escucharlos a "La Quintana", justo al lado... después disfrutándole en aquellos años 80 de la OSA y posterior OSPA, en los primeros años de Víctor Pablo Pérez, sin olvidar el magisterio ejercido desde toda la percusión con alumnos que siguieron sus buenos pasos.
Tras años por Galicia donde se ocupó de la Sinfónica y formó parte del entonces llamado "Consejo de la Música", volvió a Asturias y siempre "con la música a todas partes" se hizo cargo del Archivo de Música de Asturias.
No hacía mucho me lo encontré con su mujer Maite Andérez a la puerta del Auditorio antes de un concierto de la OSPA, y le recordaba los "felices 70", tocados ambos con nuestras respectivas gorras, y yo sin saber de su enfermedad ahora que le había "recuperado"...
Mi más sentido pésame para Maite y Cristina, su hija, por tan irreparable pérdida.
Juan Bosco Gutiérrez Valle
(+ 27 noviembre 2011)
DESCANSE EN PAZ
Foto LNE
P. D. Recuerdo de sus compañeros del Archivo de Música de Asturias en LNE del miércoles 30.

27 de noviembre de 2011

Nucci ¡El Barítono!

 Sábado 26 de noviembre, 20:00 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo. IX Concierto Homenaje a Alfredo Kraus: Celso Albelo (tenor), Leo Nucci (barítono), Juan Francisco Parra (piano). Entradas: 35€ y 30€.
Si al gran canario Kraus casi todos le reconocemos como "El Tenor", está claro que el boloñés Nucci es "El Barítono", y este italiano tan querido y esperado en Oviedo fue la auténtica figura de la novena gala lírica organizada por la Asociación Lírica Asturiana "Alfredo Kraus" que logró llenar el teatro ovetense, cuna de muchas aficiones y nuevo éxito para el grupo comandado por Carlos Abeledo.
El programa, del que dejo copia a la izquierda con la corrección a mano de la errata, se estructuró en dos partes bien diferenciadas, ópera de la buena y canciones populares de la casa, para regocijo de una mayoría que jaleó con bravos todas y cada una de las intervenciones solas y a dúo de los protagonistas, sin olvidar "la ola" en la primera fila (se aprecia en alguna de las fotos sacadas con mi teléfono) y guiños hacia ellos de los protagonistas. Tener público entregado, agradecido y expectante es lo que tiene.
Del canario Juan Franciso Parra Viejo tengo que comenzar hablando en primer lugar porque es el perfecto pianista para estas galas, conocedor y auténtica especialista del repertorio, capaz de lograr que las reducciones orquestales suenen impecables, siempre atento al cantante (¡clavó todas las entradas con ellos!) mimándole, respirando con él, y maravilloso donde la escritura pianística es original. Perfecta músico para dos voces que representan un ayer todavía actual y un mañana que ya está aquí.
Comenzar el concierto con Largo al factotum del Fígaro sevillano no está al alcance de todos, pero Nucci salió a escena cual representación increíble (la orquesta la pusieron 88 teclas en manos de Parra) para llenarla plenamente sin necesitar guitarra alguna, con Rossini presidiendo desde las alturas, personificación viva de un personaje que sigue siendo suyo.
Y claro, con un listón tan alto Celso Albelo comenzó con A mes amis de "La Figlia donizzettiana" demasiado duro para arrancar casi en frío (el recuerdo siempre será para el Maestro). Menos mal que se le perdona todo, incluso la valentía del papel cantado siempre con gusto y nuevamente arropado por su pianista habitual.
"El Ballo verdiano" es otra de las piezas maestras para "Renato" Nucci, y con Eri tu demostró nuevamente su maestría y la reafirmación del refrán Quien tuvo retuvo. No quedó a la zaga "Nemorino" Albelo con Una furtiva lacrima mucho más posada y reposada que en otras ocasiones, limadas asperezas en ataques o finales (cómo ha mejorado), con un color de voz perfecto para este personaje y unos pianissimi que proyecta hasta el paraíso. El dúo con "Belcore" Nucci me transportó no ya a mi elisir veneciano sino directamente al lujo y poderío de un trío perfectamente empastado que colmó todas las expectativas líricas de esta primera parte. Detalles como tener preparado papel y pluma o un billete de 20 € además de una escenificación ejemplar son realmente de agradecer, no hacen falta ni decorados para meternos en ambiente.

No pueden ni deben faltar las canciones que salen del corazón y condensan en un par de minutos todo el sentimiento hecho música desnuda con la voz y el piano. Las napolitanas Voce 'e Notte (Ernesto de Curtis) y Dicitencello Vuie (Enzo Fusco / Rodolfo Falvo), nos trajeron al Nucci en estado puro, sentimiento desde lo profundo de la lírica hecha magisterio puro, poniendo incluso las mandolinas en nuestra mente y claro tributo a "El tenor". Entre ambas Albelo nos brindó una joya del repertorio camerístico de Alberto Ginastera: la Canción al árbol del olvido con un piano coprotagonista de esta milonga para paladares exquisitos (siempre le tendré especial cariño).
Casi continuación del intimismo argentino llegó Detén tu alado paso de "Don Gil de Alcalá" (Manuel Penella) donde el tenor santacrucero parece beber de su paisano, maravilla de buen decir con acompañamiento perfecto en una sentida interpretación.
El cierre, tras unas palabras de admiración por "el tenor" a cargo de "el barítono" lo puso el archiconocido Granada (Lara) en tesitura para Don Leo, con garbo canario y poso italiano, dejándonos los "fuegos artificiales" en la nota final y el piano siempre en su sitio (¡un prodigio!).
Lógicamente las propinas no podían faltar, esta vez vuelta a las raíces, al magisterio, al llenarlo todo, primero con Cortigiani de "su" Rigoletto que sigue siendo referencia, en medio un Vivi tu de "Anna Bolena" que resplandeció en la voz de Albelo (habrá que seguirle en este rol de Percy), y rematar con un Nemico della patria del "Andrea Chenier" cantado como nunca, ¡mejor imposible! y atronadores aplausos en un Filarmónica que vibró como hacía tiempo no se recordaba.
Leo Nucci ¡El Barítono! sigue asombrando y eclipsando... incluso a Celso Albelo, con un Juan Francisco Parra PERFECTO nuevamente. Así da gusto: Lo bueno si breve, tres veces bueno aunque sepa a poco o Todos queramos más.

P. D. 1: Entrevista de Aurelio M . Seco a Leo Nucci en LVA y reseña de Javier Neira en LNE del domingo 27.
P. D. 2: Críticas de Aurelio M. Seco en LVA y Joaquín Valdeón en LNE del lunes 28.

26 de noviembre de 2011

La OSPA en el "más allá"

Sábado 26 de noviembre, 18:00 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo: Retransmisión desde la Sala Nervi de El Vaticano del Concierto Extraordinario de la OSPA (director: Max Valdés).
El propio Maestro dió el titular en la prensa: "tocar en El Vaticano va más allá de lo musical", y los aficionados que casi llenamos la sala de nuestra segunda casa no quisimos perdernos la retransmisión que la Televisión Vaticana nos brindó en directo con una realización pésima -increíble que no conozcan lo que supone retransmitir un concierto- y una toma de sonido deficiente donde apenas pudimos disfrutar de matices por una fatal ecualización que hacía demasiado presentes instrumentos puntuales (arpa, triángulo, glockenspiel...) y como en un oscuro túnel una cuerda que seguramente en la propia Sala Aula Pablo VI, como el resto de la formación, sonó celestial. Desconozco si este fallo era del equipo de sonido que emitía la señal para los presentes, del satélite o de una mala ecualización del directo a pesar del bosque de micrófonos que estaba plantado entre los músicos de la orquesta asturiana.
Con todo, teniendo el orgullo de haber compartido butaca entre mi querido y admirado Alfonso Ordieres Rivero y su esposa (disfrutando con los primeros planos de su hijo Pedro), la ocasión era única llevando a nuestra OSPA a un escenario de proyección mundial con un repertorio que dominan a la perfección y que trabajaron duramente los días previos al viaje.
Las notas al programa escritas desde Asturias por los críticos y profesores habituales de nuestra tierra, están enlazadas en los títulos de las obras, pues evidentemente no estábamos in situ. Desde aquí agradecer a Marta Barbón como responsable de prensa el detalle de ponerlas en el Facebook© de nuestra orquesta, así como el discurso final del Santo Padre (El Comercio Digital ya lo recoge en la edición de hoy sábado).
Del programa ofrecido abrimos boca con la Danza ritual del fuego de "El amor brujo" (Falla) y los arreglos de Jesús Rueda sobre Lavapiés y Triana de la Suite "Iberia" (Albéniz) que no son precisamente de los más logrados, aunque lo hispano nada rancio y más contemporáneo prime en estas orquestaciones donde todas las secciones tienen protagonismo.
Lo mejor y más emotivo la Suite nº 2 de El sombrero de tres picos (Falla) que causó furor a la vista de los aplausos que interrumpieron el penúltimo número. Daba gusto contemplar a los solistas dando lo mejor en un concierto que sabían histórico, sin olvidar los sudores del maestro chileno que vio recompensados sus años entre nosotros. Albéniz y Falla, dos compositores "al modo español" que titula Ramón Avello en su nota.
El Poema Sinfónico Don Juan, Op. 20 (R. Strauss) tiene de español la temática pero sonoridades puramente germanas, tal vez petición del propio Ratzinger, y justo lo contrario que el Capricho Español, Op. 34 (Rimsky-Korsakov) para poner un broche a la hora de música sinfónica desde Asturias hasta el mundo, con ese Fandango asturiano que el Papa recordó en su discurso de agradecimiento con gran parte hablada en castellano, así como la Virgen de Covadonga también presente en sus cariñosas palabras.
La TPA emitirá este domingo 27 este concierto que intentaré grabar para su posterior archivo como documento histórico. Gracias a todos los que han hecho posible el hito, así como los representantes institucionales, esperando sea signo inequívoco de apuesta por la cultura, la música y por nuestra OSPA que se convirtió en la primera orquesta española de titularidad pública que actúa en esta sala única con Benedicto XVI presidiendo el concierto.
No quiero olvidar al quinteto VentArt de profesores de la propia OSPA que pusieron el aperitivo el viernes para la Academia Real de España en Roma. Con semejante embajada musical el nombre de Asturias resonó en el Orbe hasta con bendiciones celestiales.

Jóvenes barrocos y españoles

Entrada original del día 26 de noviembre de 2011 a la 11:00 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y con MIS FOTOS!:
Viernes 25 de noviembre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro (Oviedo), VII Ciclo de Música Sacra "Maestro de la Roza". Orquesta Barroca "Eutherpe", Carmen Lorenzo (soprano), José Alberto Morales (director): Concerto Sacrum. Obras de A. Corelli, G. B. Bassani, Francisco Viñas, Händel, J. S. Bach, Vivaldi y Juan Francés de Iribarren.
Tuve que perderme el primer concierto del viernes pasado de este ciclo en memoria de mi querido y admirado Alfredo de la Roza, pero hoy Oviedo estaba "huérfana de música" y este segundo (como el cuarto) ya era cita obligada.
Antes de nada mi más sincera enhorabuena a Ignacio Rico Suárez como presidente de la Escolanía San Salvador, y a su director Gaspar Muñiz Álvarez, responsables organizadores por séptimo año de este ciclo único en la capital, pues personas e instituciones como ellas consiguen con mucho trabajo, no reconocido muchas veces, sin olvidarnos de los siempre necesarios patrocinadores que deben buscarse, convencer e implicar, para poder planificar y mantener la continuidad de estos conciertos que apuestan por propuestas distintas en la música eterna, esta vez del Barroco, sin olvidar nunca el sentido sacro que envuelve y flota en este "memorial De la Roza".
Igualmente quiero felicitarles por el despliegue de medios:
  • humanos, pues la Escolanía se vuelca con este "su ciclo" y da gusto verles perfectamente uniformados y educados ayudando a que todo salga bien,
  • y técnicos: programas de calidad en todos los aspectos, internet (a traves de web, redes sociales y vídeos en YouTube©) más la pantalla grande situada detrás de los músicos donde podemos visualizar los datos de la obra que suena en ese momento. No es habitual este despliegue que pone la nota muy alta a la organización.
Los intérpretes de esta segunda cita de "Los viernes de Don Alfredo" eligieron un programa nuevo en su curriculo, bien armado en dos partes:
La primera instrumental, con una plantilla "reducida" a dos violines, chelo, tiorba / guitarra barroca y órgano positivo suficientes y aprovechando la acústica de este hermoso templo barroco en pleno centro carbayón, donde pudimos disfrutar de Arcangelo Corelli y dos sonatas da chiesa (de iglesia), las Op. 1 nº 1 en FA M., y la Op. 3 nº 2 en RE M., ambas de cuatro movimientos perfectamente contrastados en la alternancia Lento-Rápido que los jóvenes músicos solventaron con profesionalidad y buena "sonoridad barroca". Otra "sonata eclesial", esta vez de Giovanni Battista Bassani, su Op. 5 nº 8 en Sol m., de seis movimientos ponía el punto y seguido así como la continuidad estilística e interpretativa de una formación que se desenvuelve muy bien en este repertorio en el que se ha especializado.
En la segunda parte fue la soprano Carmen Lorenzo quien aportó su voz para el siempre necesario texto de unas obras variadas, unas muy conocidas y otras no tanto, con resultados desiguales y para mi gusto algo inferiores a sus compañeros. Salvando todas las diferencias que se quieran, me vino a la memoria Montserrat Figueras, fallecida el miércoles, por su aportación a la música renacentista y barroca desde España para todo el mundo, con un estilo que personalmente nunca fue de mi agrado aunque le reconozca el trabajo y la escuela creada, así como algunas interpretaciones que quedarán para la historia. El color de voz de la cantante murciana es adecuado para el barroco (también tiene a Mahler en su repertorio) aunque con carencias en los registros graves casi inaudibles (defecto demasiado extendido entre su profesión) y demasiadas apoyaturas en los ataques que desvirtúan totalmente una interpretación que, por otra parte, demuestra conocimiento de las obras y un gusto interpretativo mejorable de pulir lo que podríamos llamar vicios, aún más acusados en obras que estamos demasiado mal acostumbrados en voces de referencia. La acústica tampoco ayudó a la legibilidad de los textos cantados, y algún problema de afinación con los instrumentos empañó un mejor resultado global.
En la labor de recuperar repertorios poco habituales, comenzó por el aragonés Francisco Viñas y su Lamentación 3ª del Miércoles (1723) muy bien comentada en las notas al programa y sin el órgano como "señal de luto", para seguir la formación de cámara y la voz con tres arias de los auténticos "pesos pesados" barrocos:
Händel y el aria How beautiful are the feet del célebre oratorio "Messiah" (HWV 56), donde la soprano se decantó por una lectura más belcantista que barroca, al igual que en las dos arias del gran Bach: Bist du bei mir (BWV 508), creo que siempre más adecuada para mezzo o incluso contratenor por registro y color, más Bekennen will ich seinen Namen (BWV 200), donde las carencias antes apuntadas aparecieron en mayor grado. Al menos Vivaldi con O servi, volate del oratorio "Juditha triumphans" (RV 644) pudimos apreciar también las cualidades de esta soprano, sobre manera en el gusto interpretativo siempre apoyado por esa pequeña formación que brilló por encima de la solista.
El punto final lo puso la Cantada al Nacimiento (1749) de Juan Francés de Iribarren, con Recitativo: Para aquel horizonte y Aria: Todo el mundo en alborozo donde la letra resultó imposible de entender y la música resonó pletórica en esta versión de "Eutherpe", sabedora de convertirse en preludio de las Navidades muy cercanas e hilo conductor del ciclo 2011, bisando el aria como regalo muy del agrado de un público que abarrotó San Isidoro, siempre apoyando esta cita anual con Don Alfredo en la memoria de todos.
El próximo viernes continúa con un excelente dúo: Marie Chaveneau (voz) y Kerstin Ansorge (arpa gótica). Lástima que también tengamos un Requiem de Mozart en el Auditorio, con intérpretes de casa. Al menos mandaré corresponsales que me (nos) tendrán informados de un nuevo éxito del ciclo...
P. D.: reportaje del concierto en LNE del sábado 26.

24 de noviembre de 2011

Y salimos con Brahms

Jueves 24 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano "Luis G. Iberni": Brigitte Engerer (piano), Münchner Rundfunkorchester, Terje Mikkelsen (director). Obras de C. M. von Weber, R. Schumann y E. Alnæs.
Buen nivel pianístico en las jornadas con la francesa Engerer que nos brindó el Concierto para piano y orquesta en La m., Op. 54 de Schumann, con la orquesta de la radio bávara y la batuta del noruego Mikkelsen. Interpretación con altibajos y algunos desajustes que no empañaron el resultado ni placer en escuchar ese Intermezzo-andantino grazioso que resultó lo mejor en cuanto a lirismo y esquisiteces de auténtico placer sonoro por la fusión con la orquesta, que contestó cada pregunta del piano con la misma intención que Mdme. Engerer. El arranque indeciso del Allegro affetuoso o un Allegro vivace con claroscuros nos dejaron auténticos detalles por parte de la solista y una orquesta alemana que siempre es segura acompañante aunque el maestro Terje se limitase a intentar cuadrar una obra llena de aristas.
La propina del francés Alkan en una transcripción de Listz plenamene rapsódica arrancó unos muy merecidos aplausos para una de las damas del piano tras un concierto del que los detalles predominarán sobre el todo.
Flanqueando el concierto solista dos obras muy distintas:
La Obertura de Oberon (or The Elf King's Oath) de Carl M. von Weber presentaba las credenciales de esta formación no amplia en plantilla (similar a nuestra OSPA) pero perfectamente ensamblada en todas las familias y con solistas de talla que no "pifiaron" ni una, lo que siempre es de agradecer, destacando el trompa desde el inicio. El estilo del director noruego claro, de gesto amplio y preciso, sacó momentos interesantes en los planos sonoros de una partitura algo menor que "el cazador" pero llena de sutilezas.
La Sinfonía nº 1 en Do m. Op. 7 del noruego Alnæs (1872.1932) ocuparía toda la segunda parte, obra bien comentada en las notas al programa de Juan Manuel Viana, llena de referencias a sus contemporáneos Brahms, Chaikovski, Dvorak o Grieg, formalmente académica en sus cuatro movimientos y agradecida de escuchar, en especial el Adagio que dejó una excelente cuerda para recordar, y ese Non troppo allegro marcial en perfecta conjunción sinfónica para una orquesta potente y segura. El director noruego tiene mucha culpa en la recuperación y grabación de esta obra de su paisano, y su implicación total resultó más que un examen para la formación alemana que se mostró capaz de sonar bien con lo que le echen, hasta con Alnæs.
La propina mendelssohniana recordó el paso del noruego por Leipzig ante pasajes similares en forma y fondo de la sinfonía, lo mejor del concierto por parte de orquesta y director en cuanto a hondura interpretativa aunque no podíamos marchar con el "corazón en un puño" y la segunda propina de Brahms con su archiconocida y cinematográfica Danza húngara nº 5 nos mandó para casa con el ánimo enchido para afrontar otros dos días de lo más musicales en la capital del Principado.

22 de noviembre de 2011

Mieres: celebración coral en Santa Cecilia

Martes 22 de noviembre, 20:00 horas. Casa de la Cultura de Mieres: Concierto Coral en honor de Santa Cecilia.
Cómo disfruta uno cuando el Auditorio "Teodoro Cuesta" se llena a rebosar (incluso público de pie por los pasillos) para un concierto con todos los coros de Mieres del Camino que ensayan en la Casa de la Música, y no me olvido del Coro Minero de Turón, también del concejo pero que están en "el otro valle" mierense. Esta vez la parte instrumental de las agrupaciones ya celebró a nuestra patrona y las voces fueron protagonistas únicas del día de la música.
 
En Asturias decimos "me presta" cuando algo nos gusta pasándolo bien, felices y en buena armonía. Toda una gozada escuchar formaciones desde la cantera hasta las veteranas, eligiendo repertorios a caballo entre lo habitual y lo nuevo, teniendo en cuenta que aún no hemos completado el primer trimestre y los ensayos no han hecho más que comenzar, siempre con el sacrificio que ello supone aunque diga el refrán que "sarna con gusto no pica". Al igual que los deportistas o los estudiantes, el momento álgido de la preparación será la primavera para encarar el final de temporada en junio "a tope", y los coros están poniéndose en forma poco a poco.
Sin entrar en comentarios demasiado puntuales, pues hoy más que un concierto era nuestra "Fiesta Coral", y con el programa interpretado ilustrando esta entrada, sólo dejar algunas pinceladas, no sin recordar la impecable presentación de Celso Fernández, director de COPE Mieres, conocedor del mundo musical asturiano quien además recordó quién era Santa Cecilia.
El Corín de la Escuela de Música de Mieres ya tienen tablas, cantando los dos primeros temas con el acompañamiento al piano de la profesora Verena Menéndez, y el juego forma parte del canto (¡qué bueno Don Emilio Aragón Miliki!), para afrontar el canto "a capella" en su última canción.
Sólo unos pocos años y llegan al Coro Infantil de la Escuela de Música de Mieres, cantando repertorios más "comprometidos" donde conjugan la base vocal que les dan armonizaciones como la de Xabier Sarasola con el folklore asturiano, sin olvidar unos arreglos de los "clásicos ligeros" de nuestra generación 70-80s.
El Ochote La Unión ha sido una institución y una de nuestras señas de identidad corales, pero no atraviesan su mejor momento vocal pese a ser actualmente diez voces, una lástima comprobar cierto deterioro que no debería borrar los buenos momentos que nos han hecho vivir. Estrenaron Canción del cuco de su director Juan Rionda a partir de una canción rusa.
De los coros de la Escuela de Música de Mieres, todos dirigidos por la "incombustible" Reyes Duarte (recién llegada de un Taller Coral  en Bilbao nada menos que con Eric Whitacre), el Coro de Adultos es el referente y espejo para los pequeños, con la misma línea trazada en el repertorio: folklore, habaneras y "nuestros clásicos", compartiendo amor por la música en todos sus componentes.
El cierre lo puso la agrupación coral más antigua de Asturias y anfitriones de "la Fiesta", el Orfeón de Mieres que volvía a presentarnos a Joaquín Sandúa como director, persona muy querida con quien hice mis primeras incursiones musicales y corales precisamente en el Orfeón allá en los años 70 y posteriormente en la Escolanía de Mieres (de la que algunos componentes están hoy en el Coro de Adultos, prueba feaciente de otro refrán: Quien siembra, recoge). Sandúa en apenas mes y medio con un repertorio todavía "heredado" aunque sobradamente conocido por él de sus años en la Coral Maestro Lozano, ha dado un giro al Orfeón: su musicalidad y enfoque de las obras auna personalidad y calidad, logrando plena química con sus coralistas para alcanzar matices y aires algo olvidados últimamente, esperando nuevas incorporaciones de obras que nos quiten un poco de salitre y apunten hacia repertorios más agradecidos y menos trillados para todos.
Lo que no hay duda alguna es el amor que Mieres demuestra a sus coros y el apoyo en todas las citas como esta de nuestra patrona musical. El muestrario estuvo al completo para ser disfrutado y todos juntos entonar "Asturias Patria Querida". Que no decaiga la fiesta...

21 de noviembre de 2011

Música y matemática

Lunes 21 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio "Teodoro Cuesta", Casa de la Cultura de Mieres: Ensemble Ars Mundi, Elisabeth Expósito (soprano), Yuri Nasushkin (violín, director). Obras de J. S. Bach y Guillermo Martínez (1983).
Con la "disculpa" de la presentación de un CD que no vimos y ante un público no muy numeroso ni educado (¡toses y caramelos son un horror! unidos a la sordera de algunas personas mayores que les hace hablar más alto de lo debido ¡como si se estuviesen en casa delante de la televisión!), la orquesta de cámara con sede en la propia casa, con casi dos años de vida y que dirige el Maestro Nasushkin con su buen hacer y asombrosa dedicación nos deleitó con un programa donde las matemáticas parecían ser el nexo de unión, aunque El Arte es realmente el punto común.
Con el maestro ucraniano de solista y director pudimos disfrutar del Concierto para violín y orquesta en MI M, BWV 1042 de J. S. Bach, matemática musical con el toque de divinidad y majestuosidad que desprende "el Padre de todas las músicas". Auténtica escuela para intérpretes y aficionados que el ensemble tiene siempre presente en sus conciertos, sus tres movimientos esconden no ya sabiduría sino toda una terapia para el espíritu, desde el Allegro inicial que hubiese necesitado un poco más de afinación en las cuerdas graves pero que mantuvo el ánimo arriba, con un "clave electrónico" capaz de engañar al oído para lograr la atmósfera y color apropiado. El Adagio nos devolvió ese sonido ruso que nos han traído tantos virtuosos hasta Asturias, de una profundidad interpretativa y perfecta simbiosis entre solista y orquesta. El Allegro Assai fue perfecto colofón de arte matemático con unas ornamentaciones dignas de un grande, siempre bien secundado por "su" ensemble.
Y llegaría el momento esperado sumándose a la cuerda bachiana dos trompas, flauta, oboe, percusión y piano así como la soprano solista para interpretar Monumentum pro Matematica "Quadrivium Somniat" (febrero 2011) para orquesta de cámara y soprano, de Guillermo Martínez, encargo de la Real Sociedad Matemática Española para conmemorar su centenario. Este compositor me tiene entre sus fieles seguidores desde hace tiempo (sus obras corales para el LDO son un placer de escucha obligada) con una escritura atemporal, sin etiquetas pero siempre agradecido de escuchar a pesar de la dificultad que sus obras entrañan, y ésta no fue menos.
Obra llena de guiños variados a todo tipo de músicas modales y tonales, a tímbricas cinematográficas con texto en inglés, remembranzas "aconfesionales" de Gorecki y sobre todo una cuidada estética que alcanza amplio espectro sonoro. Interesantísima la textura global, los tempi abarcando momentos lentos con otros ligeros y marcadamente rítmicos, sin olvidar una parte vocal muy exigente para la solista, no ya por tesitura de registros extremos sino por unos volúmenes que en algunos pasajes debe "luchar" contra la masa orquestal. Me encanta comprobar cómo Elisabeth Expósito toma buena nota de sus maestros y afronta obras nuevas con total solvencia.
Todavía hubo tiempo para un regalo de lujo: el arreglo para orquesta de cuerda del pianístico Asturias de Albéniz (aunque la versión para guitarra sea más popular), difícil logro elegir un tempo ajustado y alcanzar los rubati originales manteniendo todo el espíritu de esta obra recreándola desde los arcos. Desconozco la autoría de esta adaptación (distinta de  la enlazada un poco más arriba donde los pizzicati en contrabajo y cellos es lo que domina, como en el arreglo de Matthias Hammerschmitt pero sin viento o el excelente de Frübeck de Burgos) aunque el resultado no pudo ser mejor.
Igualmente plausible la apuesta por nuevos repertorios y compositores, si además asturianos todavía mejor, y el apoyo a estas agrupaciones por parte de algunos maestros profesionales (ellos saben quiénes) siempre dispuestos a compartir experiencias con la nueva hornada de jóvenes intérpretes que serán ya los atriles del presente, codo con codo entre sus profesores.
No hay mejor forma de celebrar Santa Cecilia que con La Música. Y el día grande también será en mi Mieres con música coral...
P. D.: Reseña en LNE.

20 de noviembre de 2011

Músicos asturianos en Italia

Hasta no hace mucho parecía que todo lo de viniese de fuera era mejor que lo nuestro, y en música lo italiano ya era como sinónimo de calidad.
El tiempo, la inversión educativa (también musical) y sobre todo el duro trabajo siempre bien hecho ha vuelto las tornas y ahora son músicos asturianos quienes actúan en la llamada patria de la música.
Este domingo 20 de noviembre Forma Antiqva actúa en Milán con su programa "Concerto Zapico". De los triunfos que suma el trío langreano en sus múltiples proyectos, ya hay para llenar muchas páginas, y será el de este 20-N uno más a la lista que sigue creciendo a pasos agigantados.
El próximo sábado 25 de noviembre la OSPA dirigida por Max Valdés será la primera orquesta española que actúe en El Vaticano. Otro hito para nuestra formación sinfónica que ya ha viajado a China, México o Chile, sin olvidar la participación en Lorient (Francia) con "La noche celta", una obra de Ramón Prada, compositor, músico y docente asturiano. La proyección internacional resulta siempre difícil para cualquier artista y más cuando se trata de una orquesta, aunque nuevamente la gestión que no sale a la luz pública, ha resultado satisfactoria y como un premio merecido a 20 años de buen trabajo.
No quiero olvidar a nuestra querida soprano más internacional y "casi italiana," Beatriz Díaz, de la que ya han disfrutado en Europa de la mano de Riccardo Muti y a nivel operístico en la propia Italia, Bolonia, Génova, Venecia o Palermo sin ir más lejos o las participaciones del coro "El León de Oro" que dirige Marco Antonio G. de Paz a quienes idolatran en "la bota", o la de nuestra violinista María Ovín con distintas formaciones orquestales entre las que se cuenta la Joven Orquesta Gustav Mahler o un director como Pablo González al que se rifan por Europa, así como el cuarteto de guitarras Entrequatre actuando por medio mundo.
Algo ha cambiado y espero que continúe porque Asturias suena en Italia... y en el resto del mundo.