El hombre encuentra lo que busca

Viernes 12 de noviembre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro (Oviedo). VI Ciclo de Música Sacra "Maestro de la Roza". Xistras: "O magnum mysterium", Cantigas y Motetes.
Segundo concierto de estos viernes de noviembre con una formación asturiana que lleva 26 años disfrutando y haciendo disfrutar de la música medieval y renacentista, de forma amateur pero que no merma su calidad, al contrario, todo un espectáculo que llenó por completo la sede habitual de estos conciertos en recuerdo de Don Alfredo.
En este ciclo dedicado al Camino de Santiago y con el lema "El hombre que busca" acudimos esta agradable tarde con "veranín de San Martín" conocedores de la filosofía de esta agrupación, en principio de flautas pero que ha ido creciendo y adaptándose a cada momento, dirigida por Benito Lombas Fernández, no sin antes dejar mi firma para seguir intentando que Don Alfredo tenga una calle con su nombre en Oviedo, como se reclamó en la proyección sobre la pantalla situada en el altar.
Quiero comenzar quejándome de la reverberación del templo que impide entender no ya la palabra hablada (lástima porque hubo incluso una pequeña parte didáctica explicando los instrumentos utilizados) sino el texto cantado en las pocas obras que lo tenían (sólo algunas cantigas) así como ser solamente dos voces frente al "poderío instrumental", echando de menos un pequeño coro que equilibrase volúmenes o incluso la participación de algunos instrumentistas para engordar la monodia acompañada. Sobre la elección organológica no es cuestión de historicismo sino de plantilla, de ahí la ausencia de violas de gamba o zafonas, por poner sólo dos ejemplos, lo que no enturbia en absoluto el resultado final, curiosamente acorde con una visión fresca de este repertorio que hace 26 años estaba realmente bajo mínimos. Pese a todo disfruté con un repertorio basado en obras vocales religiosas llevadas al instrumentarium de Xistras con los textos en pantalla, precisamente para no perder el sentido de este ciclo dedicado a la música sacra.
La obra de Victoria que da título al espectáculo O magnum mysterium sirvió como carta de presentación al ser interpretada instrumentalmente, y tras explicarse los pequeños cambios en el programa (que se podían leer perfectamente en la pantalla del fono), pudimos escuchar la primera de las Cantigas de Alfonso X El Sabio que serían la "parte fiel" del programa: Non sofre Santa María (CSM 159) cantada por Carlos Esteban y la cellista, hoy cantante Cristina Gurruchaga (quiero evitar los términos tenor y soprano puesto que no son tales en estos repertorios), reposada y con buenos contracantos instrumentales. La voz descansó en las siguientes obras: el motete Adoramus te (Palestrina), Canzona dopo l'epistola (Frescobaldi) y el Credo de Obrecht Qui cum Patre et Filio para finalizar este primer bloque con Angelus autem del Libro II de Motetes de la Catedral de Zamora compuesto por Alonso de Tejeda, siempre leyéndose los textos en la proyección, momento que aprovechó Benito Lombas para presentar los instrumentos mientras sonaban las nueve campanadas y de paso recordar que todos ellos hay que estudiarlos profesionalmente más allá de la vituperiada flauta dulce en la educación musical de los niños españoles (de lo que habría mucho que escribir).
Prosiguió el concierto con el villancico a 5 voces mixtas A un Niño llorando al hielo (Francisco Guerrero), siempre en versión instrumental, Basse danse "La Magdalena" (ss. XIV-XV) de autor Anónimo y lo más agradecido del repertorio por la propia pureza de la danza y selección instrumental para la misma, y el breve Ave Maria coelorum (Dufay) con gran pureza en la armonía instrumental aunque no resulte igual que con texto.
El bloque final lo ocuparían las siguientes Cantigas de Alfonso X El Sabio: Como podem per sas culpas (CSM 166) cantada por Cristina y Carlos, la diabólica O que en Santa Maria de coraçon confiar (CSM 216) con una ocarina excelente a cargo de José Carlos Martínez, flauta y vihuela más recitado a cargo de uno de los instrumentistas, al igual que la hermosa Porque ben Santa Maria (CSM 327) cantada de nuevo por la pareja vocal aunque con más protagonismo de la femenina, al igual que en Ben pode Santa María guarir de toda poçon (CSM 189). Ya decía que lo más logrado del repertorio elegido, finalizando con el anónimo Alle psallite cum luya que cantaron la voz grave de todo el concierto con José Carlos el percusionista y ocarina esta vez en rol vocal.
Con miedo a dejarme a alguno de los músicos participantes en el concierto, y recordando al esta vez ausente Carlos Marín Barcáiztegui, autor de las adaptaciones de las cantigas escuchadas, aquí los cito:
Benito Lombas Fernández (director, flautas de pico), Ginés Expósito Fernández (flautas de pico), Raquel Castro (flautas de pico), Luis Alberto Rodríguez (bajón), Emma Mª Onís Manso (violín), Moisés Álvarez Rodríguez (violín y viola), Carlos Esteban (chelo y voz), Úrsula Plata Berodas (vihuela), José Carlos Martínez (percusión, ocarina y voz), Carlos Martínez (percusión) y Cristina Gurruchaga (voz).
Añadir, como se puede apreciar en las fotos, su vestimenta renacentista y tras los merecidos aplausos la propina instrumental de De musicantis..., otro anónimo como perfecto borche a una velada musical nada habitual, dando de nuevo las gracias a la Escolanía San Salvador con su director Ignacio Rico Suárez, y a Don Gaspar Muñiz como responsable musical del ciclo, que no sólo recuerdan a nuestro querido Don Alfredo sino además con la música para la que él vivía y con la que disfrutaba tanto como nosotros.
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