8 de noviembre de 2009

Homenaje a Alfredo Kraus en su X Aniversario

Sábado 7 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. VII Concierto Homenaje a Alfredo Kraus. Orquesta Oviedo Filarmonía dirigida por Elena Herrera, con distintos solistas y la Capilla Polifónica "Ciudad de Oviedo" en el cierre (su director es Miguel A. Campos). Entradas: butaca 20€, anfiteatro 15 €.
La Asociación Lírica Asturiana "Alfredo Kraus" que preside Carlos Abeledo con el patrocinio de montones de empresas y organismos organizó una gala especial y con más despliegue que en las seis ediciones anteriores para conmemorar los diez años (y parece que fue ayer) de la muerte del irrepetible y siempre recordado tenor canario, con un lleno del auditorio que sirvió para conseguir una excelente recaudación (descontando lo que "muerde" la SGAE) donada íntegramente a la Cocina Económica de Oviedo, y donde todos los artistas que se subieron al escenario lo hicieron de forma desinteresada con la misma admiración de todos los asistentes hacia Alfredo Kraus Trujillo. Sabemos que muchas voces no pudieron acudir por distintos problemas médicos, alguna como Mª José Moreno que incluso figuraba en el programa, a última hora. Pero mi más sincera gratitud a todos los artistas que nos deleitaron con una selección de ópera y zarzuela que hubiera sido del gusto del canario.
Sin entrar a fondo con los resultados musicales, muy desiguales y en cierto modo frustrantes para muchos diletantes, y con diferentes grados de "culpabilidad" y responsabilidad en el mediocre concierto, paso a desgranar programa y cantantes con mis impresiones ya reposadas tras algunas horas transcurridas desde la cena.
La "Obertura" de La forza del destino (Verdi) nos abrió una velada con la orquesta de foso habitual de la capital del Principado a las órdenes de la cubana Elena Herrera, con una versión más sinfónica que escénica y "sin templar gaitas", con algún desmán en los metales que no supo frenar y camparon a sus anchas durante todo el recital. Con todo la calidad que está alcanzando la OFil no debemos dejarla aparcada, más en repertorio que dominan tras 10 años trabajándolo. Siguió El trovador con "Tacea la notte placida" en la voz de la ovetense (recientemente Salud) Lola Casariego con un nuevo registro que todavía debería esperar en esta "transición" de mezzo a soprano dramática. Personalmente creo que no es su tesitura aunque el color indique lo contrario.
Una de las arias preferidas de casi todos los tenores, pero en especial de Kraus fue el "Lamento de Federico": "E la solita storia..." de La Arlesiana (Cilea) que interpretó con más gusto que fuerza el que fuese alumno suyo Aurelio Gabaldón. De timbre hermoso no pudo en ningún momento ni con el aria ni con la orquesta aún "desbocada tras Verdi".
El bel-canto correspondió a Milagros Poblador con "Care Compgane... Sovra il sen la man mi posa" de La Sonámbula (Bellini) con momentos bellos, técnica suficiente, poderío escénico pero de nuevo tapada por unos fortissimi más propios de foso que de escenario.Y volveríamos a Verdi y el siempre difícil -incluso por lo conocido- "Caro nome" de Rigoletto con la soprano asturiana Yolanda Montoussé, esta vez "ayudada" desde el podio con un tempo algo más lento del habitual que facilitó las agilidades del aria, demostrando una emisión clara y potente, bastante igualada en todo el registro (incluso el grave) y con más peso emocional que musical pero dando un resultado aseado.
El final de la primera parte lo puso mi querida Elena Pérez-Herrero que eligió "Va! Laisse couler mes larmes" de Werther (Massenet), el título más emblemático de Alfredo Kraus aunque nada tiene que ver su rol con el de Charlotte, la mezzo, aria difícil, de madurez para la voz que no pudo brillar como hubiese querido, en parte por los desajustes orquestales (siempre detrás de la voz y sin ayudarla en ningún momento) que no dejaron estar cómoda a la mierense en este aria nada agradecida para el público pero de enorme carga dramática.
La segunda parte arrancó con dos intermedios, Edgar (Puccini) y el muy cinematográfico de Cavalleria Rusticana (Mascagni), desequilibrados de nuevo en la dinámica, con exceso en los ff y defecto en los pp raros en una OFil que pudo habernos brindado tal vez con otra dirección. Los dúos fueron desgranándose también desiguales, la poderosa Milagros pudo con un débil Aurelio (pese a estar tanto en su repertorio como en el del maestro) del "Tornami a dir" de Don Pasquale (Donizetti), también muy desajustados. Una de las romanzas estrella de Alfredo Kraus "Aquí está quien lo tiene tó" de La Alegría del batallón (Serrano) a cargo de Joaquín Asiaín nos volvió a recordar lo grande que era el canario. Elena Pérez-Herrero y Aurelio Gabaldón interpretaron el "Cállate corazón" de Luisa Fernanda (Moreno Torroba), más centrados en sus papeles y voz más "redonda" en la mezzo aunque de nuevo con el "enemigo en casa". El conocidísimo "Dúo de las flores" de Lakmé (Delibes) descubrió el perfecto empaste entre Yolanda y Lola (más cómoda en esta tesitura). Para el final, como al principio, Verdi y "Va pensiero..." de Nabucco bien cantado por la Capilla Polifónica "Ciudad de Oviedo", dirigida "exclusivamente" por esa peculiar quiromancia herreriana que "olvidó" a la orquesta en esta conclusión de un programa con obras muy conocidas pero precisamente con ese peligro añadido (al menos para los oídos exigentes).
El público disfrutó, el recuerdo de Alfredo Kraus se hace cada vez más grande, y siempre son bienvenidos conciertos como el de este sábado pese a todas sus carencias. Al menos la Cocina Económica también lo agradeció.
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