Alumnos de sobresaliente

Lunes 22 de marzo, 20:00 horas. XXXIII Semana de Música Religiosa de Avilés, Iglesia de Sto. Tomás de Cantorbery. Orquesta "Julián Orbón" de Avilés; Juan Pedro Romero (oboe), Iván Cuervo Fernández (clarinete), José Luis Morató (trompa), John Falcone (fagot). Director: José Mª Martínez. Obras de Ramón de Garay (1761-1823) y W. A. Mozart (1756-1791).
Comienza una semana de música acorde con las fechas, y en Avilés, mi "segunda casa", ¡llevan 33 años! organizándola desde la Coral Polifónica de Avilés con Chema Martínez a la cabeza no sólo de estos eventos sino de mucha más música en Asturias, incluyendo el propio Conservatorio de Avilés que el arrancó, auténtica cantera orquestal como la de esta tarde, que daría para dedicarle a él solo una entrada del blog.
El lleno en la llamada "Iglesia nueva de Sabugo" es familiar, y nunca mejor dicho, algo habitual en la Villa del Adelantado que se vuelca con su semana, aunque mantengo mi crítica a la reverberación excesiva (en torno a ¡3 segundos!) de esta joya neogótica, poco o nada apta para la música instrumental, sobre todo colocando a los intérpretes en el altar (¡los coros están al lado opuesto y arriba!), claro que la costumbre sigue extendiénose.
Las obras elegidas fueron perfectas para una labor no sólo pedagógica (volver a recordar que son alumnos en su mayoría) sino también musicológica, ambas contemporáneas y del llamado "periodo clásico" no sólo de los Mozart, Haydn, Salieri o los hijos de Bach sino también de los Martín y Soler e incluso Arriaga, sumándose el detalle local de contar con un compositor avilesino de amplia formación y producción muy "escolástica" o académica, si se prefiere, Ramón de Garay, de quien hoy se interpretó su última sinfonía, la Sinfonía nº 10. En Úbeda y Oviedo se reestrenó en diciembre de 2008 su ópera Compendio sucinto de la revolución española (Jaén 1815), y merece la pena que siga dándose a conocer nuestro patrimonio musical. La orquesta para esta ocasión sinfónica sonó muy afinada, con una cuerda homogénea pese a estar algo "desajustada" en volúmenes (sólo un contrabajo) y un viento muy correcto tanto en la madera como en el metal (con refuerzos conocidos y necesarios), aunque insisto que la acústica no ayudó, al menos al público, mezclándose los motivos y temas que tan preclaros son en Wolfgi.
Los cuatro movimientos de esta sinfonía siguen la "receta clásica": Allegro, Andantino gracioso, Minué - Allegro y Final vivo, de motivos "pegadizos" aunque no de mucha enjundia, si bien requirió bastante trabajo de todos los instrumentistas siempre atentos al maestro, precisamente por el apuntado "oficio" del compositor local, en la línea de sus coetáneos españoles y un poco por detrás del resto de Europa a causa de un conservadurismo mal entendido que ralentizó la llegada del romanticismo, debiendo hablar mejor de "modernismo" en ese contexto de la España post-napoleónica. Tendremos que escuchar más obras de este asturiano afincado en Jaén.
Para la segunda parte pudimos disfrutar con la Sinfonía Concertante, K. 279 b para cuarteto de viento de Mozart, obra no muy habitual en los conciertos pero otra auténtica joya, siendo tres de los cuatro solistas músicos de nuestra OSPA y el cuarto un avilesino de amplia trayectoria profesional y profesor en el Conservatorio local, quienes nos transmitieron toda la "equívoca facilidad" del genio salzburgués, perfectamente ensamblados entre ellos y con una orquesta que de nuevo resultó sobresaliente. El Allegro bien llevado de tempo y dinámica nos trajo en verdad lo que se entiende por "concertante", siendo el Adagio el movimiento más agradecido para todos, solistas, orquesta y público, lleno de un lirismo casi operístico por la cantidad de emoción que encierran los vientos. Y el Andantino con Variazioni puso a los cuatro solistas en su papel, virtuoso en todos ellos, nuevamente con una orquesta concertando a la perfección académica para un alumnado dirigido por su maestro, siendo bisado tras los merecidos aplausos recibidos por todos ellos al finalizar el concierto.
Como primer responsable de este concierto y Semana que arranca por trigesimotercer año consecutivo, la más sincera gratitud a mi amigo allerano... Gracias Chema.
P.D.
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Las fotos están sacadas con el teléfono móvil ("celular" para Hispanoamérica).
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