Pasión en Domingo de Ramos

Domingo 5 de abril. 20:00 horas. "Conciertos del Auditorio", Oviedo. Pasión según San Juan, BWV 245 de J. S. Bach (1685-1750).
Con más público del esperado por las fechas vacacionales, y en el intervalo de 9 días, he podido escuchar las dos pasiones del kantor de Leipzig totalmente distintas en planteamiento e interpretación, siendo la de hoy una de esas joyas que por Oviedo nos traen con cuentagotas (no vaya a ser que a algunos les dé un empacho: "madre, dos pasiones seguidas" comentaba una señora que desistió de escuchar la de hoy y no sabe lo que se perdió).
Los intérpretes del concierto unos auténticos especialistas que venían de interpretarla ayer en El Escorial en su gira europea, y que paso a ennumerar (con sus links correspondientes, para no perder la costumbre) aunque comenzando por el alma mater en vez de dejarlo para el final, como se suele hacer a menudo:
Paul Dombrecht con "su" orquesta «Il Fondamento» junto al Coro de la Radio de Flandes (Vlaams Radio Koor) y los siguientes solistas: el tenor Mikael Stenbaek (Evangelista), el bajo Huub Claessens (Jesús), el bajo-barítono André Morsch (Pilatos) completando el elenco la soprano Caroline Weynants, el alto Clint van der Linde (crecido y nada niño como en el enlace) más el tenor Philip Sheffield (que sustituyó al anunciado Guy de Mey), todos ellos, y como podemos leer en sus links y biografías, totalmente "hechos" a este repertorio, evidentemente con el responsable Dombrecht a la batuta.
Y si calificaba la versión (?) de Max Valdés del último viernes de marzo de la Pasión según San Mateo "sin pasión", de "pasión contenida" debería hacerlo con la escuchada esta tarde-noche, pero realmente como yo la entiendo, esa pasión luterana, tal y como la concibió Bach, con orquesta y coro de cámara, órgano y solistas. Si le unimos los criterios organológicos donde pudimos observar casi tal cual la plantilla escrita, con dos flautas traverso de madera, dos oboes barrocos (es de esperar siendo Dombrecht un especialista de este instrumento), una viola da gamba, y dos viola d'amore en los números precisos, todo ello sin excesos, con la música al servicio de la palabra y "Soli Deo gloria", pues el resultado era de esperar. Orquesta perfecta (con afinación probable en 447Hz.), coro empastado y afinado con buenos solistas, y del reparto vocal me quedo con un excepcional Evangelista sueco, un Jesús holandés convincente y seguro, el Pilatos austriaco André Morsch (inconmesurable e idóneo para un rol que domina de memoria) y la soprano belga Caroline Weynants, sus dos arias están cantadas cual rezos con música, nada de alardes "pirotécnicos" o excesos vocales, como deben cantarse los Oratorios y Pasiones. El más flojo para mi gusto el tenor inglés Philip Sheffield, más estudiado en su casting el evangelista que las arias, y tal vez debido a la suplencia del anunciado tenor belga Guy de Mey. Para mi gusto no encontró la tesitura -siempre tenso- ni el color vocal -raro porque tiene en su repertorio bastante barroco llegando incluso a Mahler- así como una afinación por momentos imprecisa con unos crescendi que no correspondían a la partitura.
En San Nicolás (Leipzig), 7/08/07
Para que nadie se ofenda, es "MI OPINIÓN", siempre refutable pero PERSONAL A FIN DE CUENTAS. La voz de contratenor o alto del sudafricano Clint van der Linde (como comentaba más arriba ya crecido por sus casi 31 años cumplidos -nació en 1978-, y dejando su voz de soprano atrás pero no su buen gusto, técnica ni saber), muy bien en sus arias, contenidas y con dominio de un timbre al que no estamos muy acostumbrados en directo -en Oviedo tuvimos a Jaroussky-, aunque era la voz habitual de la música religiosa barroca.
Lo de indicar las nacionalidades me ha venido por una crítica que "me tocó de cerca" y donde estaba todo bastante bien para rematar que "su dicción de la lengua francesa, tanto como la del tenor, debe mejorar aún más para hacer más convincente su papel". Soy asturiano, hablo mucho pero mal el castellano (¿se dirá mejor español?), no soy Licenciado en filología alemana ni profesor de idiomas -aunque estudié un poco de alemán al que me llevó precisamente poder pronunciar bien los textos de Bach, Shubert, Mahler...-, por tanto no soy quien para juzgar -opinar y hablar sí, faltaría más- de la dicción de la lengua germana, pero salvo el austriaco, el resto de cantantes ninguno es germanoparlante de nacimiento (que yo sepa), aunque se me dirá que suecos, belgas, sudafricanos... tienen más facilidad para el alemán que los latinos... Ja! (expresión de risa, que no el "Sí" afirmación en alemán), creo que es "más fácil" (si lo prefieren "menos difícil") el francés, y una cosa es pronunciar bien los textos musicales y otra cosa hablar ese idioma (lo comentaba también de Barbara Hendricks cantando las Siete canciones españolas de Falla), pero puedo asegurar con mis pocos conocimientos del idioma de Goethe, que según iba escuchando y leyendo el texto de la "Pasión", las pronunciaciones y sobre todo "las consonantes finales", sonaban (ésto se lo escuché explicar al recordado y ya fallecido -02 de marzo de 2006- catedrático de la Staatliche Hochschule für Musik de Stuttgart, el profesor y maestro de canto de tantos profesionales de hoy en día, Helmut Lips, cuando teníamos el placer de asistir a sus clases en Oviedo), claro que en muchas grabaciones el acento es austriaco en vez de alemán...
Lo dicho, un Domingo de Ramos que me ha devuelto la Pasión e incluso la capacidad para el perdón. Gracias a Bach (mein Gott).
P.D. Crítica de Diana Díaz en LNE del martes 7.

Bach en De todo un poco
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