8 de mayo de 2011

Quien dijo órgano dijo Bach

Entrada original del día 8 de mayo de 2011 a la 22:10 horas, y suprimida (censurada) por Blogger tras "denuncia" yanqui (de la DMCA, Digital Millennium Copyright Act). Quitados unos pocos links de la llamada "tierra de la libertad", la dejo como estaba ¡y sólo MIS FOTOS; NO HAY VÍDEOS!:


Sábado 7 de mayo, 20:00 h. XXII Festival de Órgano "CajAstur", Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery (Avilés). Magdalena Hasibeder, obras de Cabezón, Mozart, Buxtehude, Bach y Charlotte Marck (1983).
Comenzaba el viernes este "Mayo del Órgano" patrocinado por la entidad bancaria, con la organista y clavecinista austriaca nacida en  Linz (1982), que para su segundo concierto en Avilés optó por un programa casi totalmente barroco a diferencia del de La Corte, algo lógico para las tremendas posibilidades del nuevo instrumento avilesino y las "limitaciones" del ovetense.
Para abrir boca una forma típica como la Battalla formossa, de compositor anónimo y estética renacentista como así resultó de la elección de los registros aunque supusiese unificarlos en un teclado dejando cierto barullo sonoro y poca claridad para disfrutar la mano izquierda.
Del llamado "Bach español" aunque por cronología debería ser al revés, el "Cabezón alemán", escuchamos unas Diferencias sobre el canto llano del Caballero, misma época de la primera obra y similares registros uniendo un pedal que creo sobraba para el estilo, y más en técnica de clavicordio que organística que impidieron gozar más de esa melodía sobre la que se construyen las variaciones.
Poco habitual en los programas pero un regalo de "juguete" resultó el Andante in F für eine Orgelwalze, KV 616 de Mozart, con esos registros "octaveantes" de flautados de 2' y 4' en teclados y pedalero imitando los típicos órganos mecánicos montados en los carritos vieneses, nuevamente más "pianístico" en cuanto a ejecución y cercano a las sonatas que no a las propias obras para órgano del genio de Salzburgo.
La parte realmente "plena" en cuanto a la literatura para órgano llegaría con el rival por entonces de Bach en virtuosismo, mi admirado Buxtehude y su Toccata in F, BuxWV 156, donde el órgano nuevo de Sto. Tomás comenzó a refulgir con una elección de registros muy apropiada, plena, bien diferenciada en los tres teclados más pedalier, tal vez excesivo en momentos puntuales por "tapar las manos" pero un examen normal de instrumento e instrumentistas.
Otro tanto cabe decir de los corales del kantor, los dos últimos de los seis que conforman los "Schübler-Choräle" (Sechs Chorale von verschiedener Art): Ach bleib bei uns, Herr Jesu Christ, BWV 649, ya tomada la medida a la registración, acierto para un pedal perfectamente diferenciado de las voces en la melodía del coral, y auténtica lección interpretativa más allá del virtuosismo, al igual que en Kommst du nun Jesu vom Himmel herunter, BWV 650, donde la elección del "oboe" (tal vez una mixtura de flauta y octava) para el pedal resultó no ya oportuna sino realmente conmovedora, subiendo el listón interpretativo y exprimiendo los tubos cual kapellmeister al uso.
La única aproximación al órgano contemporáneo llegaría con el estreno en España de una compositora y organista francesa, Charlotte Marck (1983): "Jadis et Naguère d'après Paul Verlaine", obra ganadora del "Van Covelens Competitions 2010", obra en tres movimientos claramente diferenciados en cuantro a tempi y registros, explorando nuevas sonoridades en el instrumento desde un lenguaje pleno de disonancias muy del estilo de Olivier Messiaen. Pierrot utiliza nasardos, quincenas, quintadenas, decisetenas, registros de por sí disonantes pero al servicio de lo escrito por la compositora con un inicio lento para pasar a un vivo virtuosístico que desemboca nuevamente en el lento, pasando a Le clown mucho más lento, con sólos de mano derecha y tutti hacia la mitad retomando el tiempo rápido, indicativo del propio título de esta parte central. Le squelette resultó personalmente lo más llamativo de esta composición (y lo más messiaenico), con un movimiento rápido pero más "melódico" y rítmica casi de ostinatto en la mano izquierda (mientras recordaba el medieval Ad mortem festinamus e intuyendo el Dies Irae gregoriano, una "Danza de la Muerte" tema recurrente en la historia y que tanto se ha utilizado en música), deudora sobre todo de la Danza Macabra de Saint-Säens sonando en la mano derecha con los pies reforzando el ritmo. Obra que seguramente veamos pronto subida por la propia organización y que la austriaca interpretó con auténtico dominio de partitura e instrumento.
Pero el final tenía que ser Bach y además con una obra que supone todo un esfuerzo interpretativo y dominador de las capacidades del instrumento en el que se ha de ejecutar: la Toccata, Adagio y Fuga en DO M., BWV 564. Sonoridad plena, elección perfecta de registros, agilidad y limpieza, musicalidad que no se pliega a la técnica desde la propia Toccata que arrancó aplausos nada más finalizarla ante el despliegue sonoro y virtuosístico del dificilísimo solo de pies. El Adagio nuevamente acertadísimo en los flautados y la utilización diferenciada de ellos en los teclados, así como en el tempo giusto, resultó de una serenidad y lirismo que sólo Mein Gott es capaz de componer. Y esa Fuga final a cuatro voces que pese a quedar algo oscurecida la última en el pedal, sí consiguió una escucha diferenciada de todas, permitiendo incluso saborear los silencios reverberando en la iglesia. No podía resultar mejor broche para el concierto de Avilés. Enhorabuena a Frau o Fräulein Hasibeder, pues realmente quien dice órgano, dice Bach... y bien.
El próximo fin de semana, seguiremos disfrutando.
Fotos en Flickr yVideos en el Canal del Festival en YouTube®:

Publicar un comentario