Buen cumpleaños del Auditorio con Maazel

Sábado 16 de mayo, 20:00 horas. Concierto 10 años del Auditorio "Príncipe Felipe", Oviedo. Lleno "hasta la bandera", incluyendo la Sala de Cámara comunicada con la principal como en las "grandes ocasiones". Mucho público de fuera de Oviedo que no tuvieron el mejor día, ni siquiera climatológicamente: desapacible, grisáceo y con lluvia molesta. El concierto será recordado por la figura que movió tanta expectación más que por orquesta o solistas... (aunque los críticos profesionales opinan, como es lógico, de otra forma, salvo mi querido Aurelio M. Seco).
Como titula La Voz de Asturias (aunque no se "enteraron" del cambio de soprano): "Lorin Maazel pone la tarta" de este décimo aniversario con la misma obra que lo inauguró: la Sinfonía nº 9 "Coral", en Re menor, Op. 125 de Beethoven, Patrimonio Cultural de la Humanidad, y su último movimiento declarado "Himno de Europa" desde 1972 e "Himno Oficial de la Unión Europea" desde 1985. De la versión escuchada podemos opinar igual que de aquélla de 1969 cantada por Miguel Ríos y arreglos de Waldo de los Ríos, o como en los toros "división de opiniones".
La Symphonica Toscanini creo le queda un poco grande el nombre en la tarde sabatina, y "momentáneamente fuera de servicio" (como su web), porque comenzó titubeante, sin "entenderse" con el maestro, que rápidamente tuvo claro cómo capear el temporal. Desiguales los solistas (La Voz de Asturias del domingo sigue sin enterarse del cambio de soprano), inseguros en las entradas, sonido indefinido... qué hubiera sido del concierto con otra formación más "dúctil y madura". Seré crítico "del Tendido 7" como otras veces, pero esperaba algo más de la formación italiana. Menos mal que cuando quien manda es un artista tan enorme, un director de los que quedan muy pocos, marcando ¡hasta los silencios!, dando todas y cada una de las entradas, sonsacando de esta partitura que tanto encierra notas que no habíamos escuchado hacía tiempo, mimando cada familia y cada solista (del coro hablaré más adelante), al final consigue una faena aseada con un "morlaco" al que otro "diestro" pegaría cuatro capotazos y una buena estocada para cumplir sin buscar "trofeos"...
Los solistas, que debutaban en Asturias, venían con el "cartel" voces de referencia en el actual panorama operístico resultaron desiguales, ¿faltó ensayo? y de más a menos comentarlas: Maria Luigia Borsia -la más "aseada"- y Veronica Simeoni empastaron bien como soprano y mezzo, algo menos con el cuarteto, pero con poca proyección en el registro grave (parece algo habitual en la lírica), el bajo coreano Attila Jun sin aspavientos y "más nombre que apellido", con poco lirismo en sus intervenciones, dejando para el final al gritón (perdón, tenor) Roberto Saccà, con un timbre poco apropiado para la obra del "sordo genial" y que fue quien menos me gustó del cuarteto solista.
El Orfeón Donostiarra INCONMESURABLE, con poderío, empaste, afinación, dicción, equilibrio entre las cuerdas, y unas voces graves (las de los hombres) que cumplieron en sus difíciles partes sin estridencias, perfectos de emisión, con una técnica exquisista, espejo en el que se miran muchos de nuestros coros "semiprofesionales", realmente lo mejor de la tarde.
Y ya que estoy en plan "crítico taurino", todo se "vino arriba" gracias al maestro Maazel que lidió con un desigual "lote", pero templando como nadie, brindándonos unos "naturales" en cada movimiento, siendo el último espectacular en sus tempi, ajustados, sin precipitaciones, dejando respirar cada frase (instrumental o vocal), dándole "recorrido al toro", haciendo una interpretación "libre" de la Oda de Schiller (1785) y parafraseando el juego de palabras Freude (alegría) y Freiheit (libertad) que tan bien explica en las "Notas sobre la traducción" el autor de ella Joaquín Pérez de Arriaga, completadas por la presentación de Cosme Marina y el comentario de Luis Suñén (director de Scherzo) en un programa de lujo como este "10º aniversario" que será recordado por la maestría de Maazel que bien pudo "cortar las dos orejas", y un Donostiarra que se mereció la "vuelta al ruedo".
Y ya de domingo, aunque siga el tiempo más otoñal que de primavera, me voy a Covadonga a escuchar al organista Raúl Prieto, aunque la hora ya ni se sabe: la he visto en diferentes "fuentes de desinformación" desde las 20:00, 19:00, 19:45... iremos a las 18:45 y tendremos tiempo de sobra para tomar un café con "pingarates" y fumar "un purín".
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