Finaliza el XX Festival de Órgano de Asturias

Viernes 29 de mayo, 20:00 horas: Iglesia de San Tirso (Plaza de la Catedral), Oviedo: cierre del XX Festival de Órgano CajAstur 2009: Crista Miller, órgano. Obras de: J.S. Bach (1685-1750), Antonio de Cabezón (c.1509-1566), Georg Böhm (1661-1733), Correa de Arauxo (c.1576-1654), Charles M. Widor (1844-1937), Jean Langlais (1907-1991), O. Messiaen (1908-1992) y Naji Hakim (1955).
Crista Miller en Oviedo. Foto de Pablo, la música en Siana (móvil)
Como en conciertos anteriores, Chema Martínez, responsable y director del Festival de Órgano, nos hizo una exposición de las obras que íbamos a escuchar y de la semana que estuvieron con la concertista él personalmente y el tío de la norteamericana, para poder estudiar bien toda la registración del órgano de San Tirso e intentar adaptarla a obras que no están precisamente compuestas para un instrumento como éste de Acitores S.L. De su web simplemente reflejar aquí la ficha técnica, para los "muy organeros":
Dos teclados manuales de 56 notas / teclado pedalero de 30 notas / 19 juegos reales con 25 registros / 1328 tubos sonoros / mueble estructural de roble macizo. La disposición de los registros también se puede consultar en la web de Acitores S.L. (pinchando sucesivamente en obras, órganos nuevos, De Iglesia, Parroquia de San Tirso).
La velada musical contó con una iglesia casi llena, lo que me alegra y en parte confirma que no puede haber varias actividades a la misma hora en Oviedo, aunque en Gijón actuaba el Ensemble de Metales de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Lara, que forma parte del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.
El concierto arrancó con Bach y su Preludio y Fuga en RE Mayor, BWV 532. Creo que sirvió sobre todo para "calentar dedos e instrumento", pues hubo algunos desajustes no sólo en los registros elegidos sino también "alguna fuga", tempo no del todo correcto... (claro que si "pinchan" en la versión de Karl Richter, parece otra obra).
Prosiguió con un guiño al genio español del órgano, precisamente en quien se "miró" el Kantor de Leipzig, y lo digo porque cuando estudiábamos a Cabezón le llamaban "El Bach español", tal vez para evitar llamar a Bach "El Cabezón alemán"... El órgano de San Tirso está bien para obras renacentistas y barrocas, como esta Diferencia sobre el Canto Llano del Caballero, aunque de nuevo noté cierto "distanciamiento sonoro" entre la melodía original y "las diferencias", tal vez achacable a problemas con la elección correcta de las combinaciones tímbricas para una obra que no las necesita (de hecho se ejecuta mucho más en clave), y no es simplemente contar con "trompetería horizontal" (razón tal vez esgrimida para elegir estas obras).
En esta inicio alternante entre Barroco y Renacimiento, seguimos con el coral Vater Unser in Himmelreich ("Padre Nuestro que estás en el Reino de los Cielos") de Georg Böhm. No puedo criticar la técnica de la organista norteamericana -carezco de los conocimientos- pero sí su interpretación de este repertorio que dista mucho de la concepción alemana o danesa (por donde ha estado dando conciertos en mi querido Odense), que es la del "día a día", la del organista como oficio y la "música que llega a Dios", faltando cierto cantabile que haría "cantar con el pueblo" el bello coral luterano elegido por Böhm.
Y otro tanto, de nuevo con el órgano renacentista español de una generación posterior a la de Cabezón, la de Correa de Arauxo, de quien tocó el Tiento XXIX de medio registro de tiple de séptimo tono, a quien puedo repetir el comentario sobre las Diferencias.
Pero "solventado" este rodaje previo, quedaba lo mejor del concierto, más por la complejidad sonora y todo lo que supuso de ayuda para intentar compensar la ausencia del pedal de expresión con los centenares de cambios en los registros que pudieran reflejar la magnitud tímbrica con la que nos íbamos a encontrar a partir de la Symphonie IV, Op. 13 de Widor, de la que nos ofreció un elegante y más melancólico tercer movimiento Andante Cantabile. Aquí debo reconocer que descubrí unos registros en el órgano de San Tirso (contruido en 1993) nunca antes escuchados, en parte como ya había "prevenido" en el avance del concierto mi amigo Chema: un violón y/o nasardo que "engancharon" perfectamente con la flauta chimenea, o una quincena con un lleno, realmente bellos al oído y muy adecuados al romántico Andante de Widor.
Aún quedaban tres autores y obras que, personalmente, fueron lo mejor del recital, pese a las ya apuntadas "carencias" del instrumento:
Cinq Soleils (1983), el II. Soleil du Midi, del organista ciego y compositor francés Jean Langlais. Punto de inflexión de la música de órgano del ya pasado siglo XX, nos devuelve todo el poderío del que se ha llamado "el rey de los instrumentos" desde un lenguaje contemporáneo adaptado a un instrumento secular, y donde Crista Miller se desenvuelve con mayor comodidad, aunque parezca un contrasentido a la vista de las obras anteriores.
En esta línea del órgano actual no podía faltar Messiaen, y así de la Misa de Pentecostés (1950) nos ofreció IV: Communion: Les oiseaux et les sources (Los pájaros y los puentes), con unos registros realmente cercanos a la mayor devoción del compositor francés, esos cantos de pájaros que tan bien supo reflejar en el papel, y donde un flautín 2' en su octava más aguda, o una címbala 3 hs. 2/3' consiguieron recrear el ambiente canoro. Aún quedaba el V. Sortie - Le vent de l'Espirit, con ese Messiaen aún no reconocido en su magnitud, tal vez por las dificultades técnicas (y sobre todo auditivas) que su obra para órgano conlleva.
Antes de finalizar el concierto, la concertista nos agradeció desde la barandilla al lado del órgano con unas palabras (escritas) en castellano nuestra presencia y acogida en una Asturias de la que se lleva muchas cosas... al menos también nuevos admiradores entre los que me apunto.
Crista Miller saludando, foto de Pablo, la música en Siana (móvil)
Y qué mejor final que escuchar una obra del organista -de la St. Trinité en Paris o del Sacre Coeur -, y alumno precisamente de Jean Langlais, el también compositor libanés nacionalizado francés Naji Hakim, que ya estuvo en Asturias en la edición del XVIII Festival en 2007 y fue profesor de nuestra organista, que nos deleitó nada menos que con el Te Deum (1997), donde los "ayudantes" de la organista no pararon ni un momento para conseguir desplegar -y nunca mejor dicho- toda la paleta sonora que esta obra requiere (adaptándola al instrumento ovetense) y que tantas horas previas supusieron para poder disfrutar de esta maravillosa obra de nuestros días. El domingo 31 a partir de las 19:30 horas en la Iglesia de San Pedro de Gijón (último concierto con parecido repertorio, y ya cual acto de clausura del XX Festival) ofrecerá de este compositor su Ouverture Libanaise (2001), del que me tendré que conformar con citar aunque pueda ver y escuchar en YouTube®, al tener el mismo día a la Orquesta Sinfónica de Viena con Fabio Luisi en el cierre de "Los Conciertos del Auditorio" (aunque nada de lo previsto inicialmente...). Pero esto lo dejamos para el domingo.
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