Aires marinos franceses

Viernes 5 de junio, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Concierto 14 de abono de la OSPA. Mireia Pintó, mezzo; Max Valdés, director. Obras de Debussy, Guillermo García-Alcalde y O. Messiaen.
Volvía el maestro Max Valdés al frente de la OSPA tras su Elektra canaria como recordaba la prensa (aunque figuraba de solista mi ex-alumno el barítono castrillonense David Menéndez) y con la mezzo manresana Mireia Pintó que precisamente participó dentro del elenco de la Ópera de Las Palmas y llegada para interpretarnos una obra de un asturiano afincado hace años en Gran Canaria.
El programa de ambiente marinero comenzaba con un Preludio a la siesta de un fauno (1892-1894) de Debussy que nos devolvía a un repertorio en el que titular y orquesta se mueven muy cómodos, y donde destacó, como en ella es habitual, la flautista principal Myra Pearse.
A continuación aparecía en escena la mezzo catalana para interpretarnos una obra del periodista, crítico musical, experto en Wagner, habitual jurado de los Premios Príncipe de Asturias de las artes (coincidiendo algún año con Max Valdés), y compositor (entre su amplio currículo) asturiano Guillermo García-Alcalde (1940). Si ya pudimos escuchar por partida doble su obra para flauta y arpa Tacto del agua en el Teatro Filarmónica (10 de abril de 2007) en una velada conmemorativa del centenario de la Sociedad Filarmónica Ovetense donde también actuaba mi querida pianista Carmen Yepes, y con la propia OSPA (16 de noviembre de 2007) dirigida por Valdés, hoy nos llegaban sus Cinco poemas del mar (1981) para voz y piano estrenados en Gran Canaria en 1981 y orquestados en 1993 por Francisco Guerrero (Linares, 1951-Madrid, 1997) estrenándose en Santa Cruz de Tenerife (1993) como bien nos indica el propio autor en las notas al programa. Las llamadas Islas Afortunadas estaban totalmente presentes en la vida y obra de este asturiano, y son cinco sonetos alejandrinos del libro Poemas del Mar del poeta modernista canario Tomás Morales (1885-1921). Respira Atlántico canario (cual Sabandeños clásicos) por los cuatro costados, y me hubiese gustado escuchar la versión original para voz con piano, pues la formidable orquestación del cordobés no me permitió por momentos escuchar las bellas notas graves de esta mezzo catalana con un palmarés impecable del que sólo anoto unas pinceladas: Requiem en Re menor, de Bruckner en el Palau (1996), Sly de Wolf-Ferrari en el Liceo (2000), en el jerezano Teatro Villamarta (2006) la Micaela de una Carmen quasi asturiana, en el Liceo (2006) la Alisa de Lucia , la 2ª dama de la Flauta en el Festival Mozart de A Coruña (2007) , Sonnambula en Málaga (2007), Juditha Triumphans en Torroella de Montgrí (2007), o la ya citada Elektra canaria.
Dentro del atonalismo general de esta partitura, se reconoce una tímbrica impresionista (tal como pretendía el programa y el propio compositor) en la orquestación, pero los ff del piano no son iguales que en los tutti que tapaban muchas notas graves de la partitura y que hacía difícil entender el texto (estaba en el programa y muchos íbamos siguiendo), como si Guerrero con esta orquestación se hubiese olvidado de la parte vocal inseparable de la instrumental. De las cinco canciones me gustó la IV. Vamos llegando, aunque la indicada vocalización silábica no tenía correspondencia entre los acentos musicales y los del verso. También me hubiera gustado escucharla en versión con voz masculina, pero tal y como escribiría Florestán (crítico musical ovetense del siglo pasado), necesito alguna audición más para poder saborear más esta obra de nuestro paisano, con una escritura muy cercana a Cristóbal Halfter así como a nuestros Guerrero, Guinjoán o Luis de Pablo o incluso a los músicos de la llamada Generación del 51.
Tras el descanso nos esperaba Una sonrisa (1989) de Messiaen (1908-1992), homenaje al bicentenario de Mozart y a la vez postrero al centenario del ornitólogo francés del que ya se había interpretado en el inicio de la temporada Les offrandes oubliées como nos recordó el maestro Valdés antes de comenzarla, y del que no tenemos queja a lo largo del curso musical. Obra compleja pero que de nuevo el tándem Valdés-OSPA funcionó con este repertorio que el chileno domina y degusta... donde los contrabajos se tomaron el único descanso de la temporada.
Y para cerrar estos aires franceses y sobre todo atlánticos, El Mar (1903-1905) de Debussy, inicio y final de concierto, "tres bocetos sinfónicos" perfectamente explicados en las notas por García-Alcalde y aún mejor interpretados por una orquesta capaz de afrontar repertorios tan poco agradecidos como el de este viernes, donde el gusto y dominio de este repertorio por parte de Max Valdés, trasluce en cada nota. Los solistas de la formación astur han vuelto a sacar nota y les espero para la clausura del próximo viernes con el Concierto de piano de Grieg y la Titán de Mahler, un perfecto cierre de temporada con altibajos, y donde han sido los directores invitados quienes más partido le han sacado a nuestra OSPA (¿hará lo mismo Valdés fuera?). Del canal OSPA-TV dejo la última entrevista a David Lockington.

ENTREVISTA MAESTRO DAVID LOCKINGTON de ospa tv en Vimeo.

P.D.: Ojear la prensa comentando el concierto: LNE del sabado 6 con entrevista por Pablo Gallego a García-Alcalde, y crítica de Diana Díaz en LNE del domingo 7.

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