Reencuentros con guitarras

Lunes, 8 de junio. 20:00 horas. Casa de la Música, Mieres. Concierto de guitarra: Seila González (Mieres, 1987) y Miguel Rodríguez Castillo. Obras de Fernando Sor (1778-1839), Mario Castelnuovo-Tedesco (1895-1968), Emiliano Pardo-Tristán (1960), Leo Brower (1939) e Isaac Albéniz (1860-1909).
No podía faltar a la cita de hoy aunque hubiese también actuación musical en la recién inaugurada Feria de Mieres con la III Muestra de Folclore (más información en el Blog "Manzanas en el Paraíso" de mi amigo Michel), donde entre otros, estaban el Ochote «La Unión» dirigido por Juan Rionda, el Coro Minero de Turón con Fidel González en la dirección, la Banda de Música de Mieres dirigida por José Ramón del Llano, canción asturiana con las actuaciones de los mierenses José Manuel García, Noemí Torrado y Begoña Rodríguez Aranguren, y de José García "El Ché de Cabaños" más el cierre a cargo del Orfeón de Mieres dirigido por Vicente Jesús Sánchez.
Con Seila, tras el concierto en Pablo, la música en Siana (móvil)
Pero poder encontrarme con mi ex-alumna Seila González tocando la guitarra en el Conservatorio donde comenzó sus estudios era lo que se dice ineludible.
Comenzó su intervención con la
Fantasía Elegíaca de
Fernando Sor, donde ya me dejó boquiabierto por su interpretación, madura pese a sus años y con una larga experiencia en su corta trayectoria. Es cierto que técnicamente aún está estudiando y que no tocó todo lo escrito, pero cuando el buen gusto en el hacer musical, que tanto suele escasear, sobrevuela una obra, me olvido hasta de los "errores". Y quedaban dos obras con piano, acompañada o más bien compartiendo escenario con Sonia Cartón Martín: Fantasía para piano y guitarra de Mario Castelnuovo-Tedesco, obra llena de sonoridades debussyanas, difícil maridaje de dos instrumentos que no parecen en la historia de la música convivir juntos, pero que el florentino que acabó sus días en Hollywood supo combinar a la perfección en esta obra. Momentos de diálogo con tímbricas guitarrísticas en el piano y pianísticas en la guitarra, diálogos perfectamente llevados y muchas horas de ensayo de las dos artistas que se reflearon en una interpretación de nuevo realmente madura.
Seila González y Sonia Cartón, foto de Pablo, la música en Siana (móvil)
Y lo mejor resultó ser la Microsonoridad nº 1 del panameño Emiliano Pardo-Tristán, conocedor no sólo del instrumento (también es guitarrista) sino de la composición para este dúo que pareció continuar en el tiempo la obra del predecesor en el programa de esta tarde: efectos percusivos, colores y ritmos latinoamericanos procedentes de la música popular pero con un toque personal, como no puede ser menos en la nueva generación de guitarrista-compositores que tanto le gustan a mis amigos de Entrequatre, habiendo sido Manuel Paz profesor de Seila, lo que se nota incluso en la elección del repertorio.
Miguel Rodríguez, foto de Pablo, la música en Siana (móvil)
La segunda parte la ocupó Miguel Rodríguez Castillo, últimamente más centrado en la guitarra eléctrica con grupos como Repugnance, The Burning Lust o Altar of Giallo, pero que no quiso faltar en esta cita guitarrística de la Casa de la Música de Mieres con dos autores que son piedras de toque de cualquier intérprete de las seis cuerdas clásicas: Leo Brower con El Decamerón negro, inspirado en la novela homónima del alemán Leo Frobenius (1873-1938) y llevada al cine por Piero Vivarelli en 1972, auténtico laberinto técnico y sonoro del que nuestro músico intentó tocar todo lo escrito con resultado desigual en sus tres números: 1. El arpa del guerrero, poco de sonoridad poro clara para lo que el título apuntaba, 2. La huída de los amantes por el valle de los ecos, que por poco provocó la del público, y 3. Balada de la doncella enamorada, probablemente lo más ajustado a la partitura, aunque con auténtico esfuerzo por parte del concertista. Y para recordar el centenario de Albéniz una versión de la malagueña para piano Rumores de la caleta, Op. 71 nº 6 de la "Suite española", que quedó reducida a Murmullos de la caleya. Sin entrar en la elección de sus obras, sigo pensando que los arreglos de originales siempre serán eso, arreglos, y no suelen mantener el espíritu original, máxime en una obra que me sé de memoria e incluso me atreví a "tocar" en público.
Aquí dejo un vídeo de YouTube@ con el original para piano intepretado por el argentino
Edgardo Roffé en el porteño Teatro Colón (2003):


Y este otro con el arreglo o versión para guitarra, del que podía tomar buena nota Miguel, a cargo de Ben Pila:

Los cinco años confesados sin afrontar este repertorio más su estilo y carrera actual en una onda heavy le alejan algo de estas obras, y no sólo por cuestión técnica, que hay grandes guitarristas de rock que "pueden con ésto y más", aunque siempre es de agradecer a cualquier músico que se suba a un escenario y comparta su música, y así se lo dije personalmente al finalizar el concierto.
Finalmente volver a diferenciar entre tocar e interpretar, y hoy tuvimos la posibilidad de apreciarlo los asistentes al concierto, la mayoría alumnado del conservatorio mierense.
Muy orgulloso con Seila, en Pablo, la música en Siana (móvil)

P.D. Desconozco la causa por la que esta entrada de hoy no me ha mantenido el estilo de fuente y tamaño de siempre...
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