
He vuelto a visionar por enésima vez este
excelente documental del asturiano afincado en Berlín
Enrique Sánchez Lansch, quien ya había hecho otra incursión musical con
"Rhythm Is It!" traducido como Ésto es ritmo (2004). En esta maravilla que, como sucedió con
la película de Portabella tampoco se pudo visionar en el pasado
Festival de Cine de Gijón pero que al final, y pagando, he podido incluir en mi filmoteca musical, se incluye una interpretación irrepetible de la
Heroica de
Beethoven en Bonn a cargo de la
Joven Orquesta Simón Bolívar de Venezuela con el maestro
Gustavo Dudamel dirigiendo. Y aunque para muchos melómanos el joven violinista de Barquisimeto que ha crecido dentro de "
El Sistema" no sea un director cuyas grabaciones hasta la fecha sean históricas, tengo que discrepar de lleno. No quiero volver a insistir con el
Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008 sino centrarme en mi argumento: hay que conocer el origen de todo este
milagro (pues nace y se mantiene pese a todo lo que
ha tenido y tiene en contra) para poder admirar plenamente cada nota que sale de esos instrumentos e instrumentistas. Si
hablaba ayer de la cantera del Conservatorio de Oviedo, lo de Venezuela y el
Dr. Abreu sí que es una explotación con mayor potencial que el petróleo. Mirar a los críos comenzar a tocar un instrumento a las tres semanas de las primeras nociones teóricas (básicamente ritmo y algo de lectura) y hacerlo directamente en pequeñas orquestas donde las obras que trabajan comienzan con la
Cuarta de
Chaikovsky realmente funciona aunque en
nuestros sistemas docentes de occcidente no lo creamos, pese a la
prueba palpable que es el sistema de orquestas venezolano. El documental nos lo muestra en toda su plenitud, siendo la
Orquesta Juvenil Simón Bolívar la punta de un iceberg que es imposible ver ni siquiera en tan excelente reportaje o en la
propia web. Y
Gustavo Dudamel es fruto de ese
milagro (cuyo lema es
"Tocar y luchar" ) como violinista pero también como director que siempre quiso ser, querido por "
su gran familia del Sistema", idolatrado por todos y modelo a seguir (lo reconoce otra muestra:
Diego Matheuz, que blandió la batuta en Oviedo el 25 de octubre de 2008 tras hacerlo
Dudamel el 23 con esa
Resurección de Mahler que ha hecho historia, o el contabajista
Edicson Ruiz, en la
Filarmónica de Berlín). Por la orquesta ya han pasado
grandes maestros (nuestro
Max Valdés, Sir Simon Rattle,
Abbado,
Metha,
Barenboim,
Domingo...) que han dado "el espaldarazo" a
Dudamel, pero no le han regalado nada ni se le ha subido ninguna fama a la cabeza. Simplemente observen cómo saluda siempre, entre los violines como uno más...
He tenido la suerte de escuchar en directo a "la Bolívar" tres veces (dos con
Huracán Dudamel) en Oviedo: la primera el
24 de enero de 2008 con la
Séptima de
Beethoven y la
Quinta de
Tchaikovski, más la ya supercitada
Resurrección del 23 octubre y
sin Gustavo pero con Matheuz el 25) y presumo de tener
todas sus grabaciones originales hasta la fecha más alguna "pirata" y todo lo que circula por
YouTube®. Esa primera vez, otro regalo de cumpleaños, escuché una orquesta de casi 200 músicos con unos
tempi endiablados (sobre todo para
el de Bonn) y quedé asombrado. Redescubrí la música olvidándome de criterios historicistas, musicológicos y demás... simplemente DISFRUTÉ como si fuese la primera vez, sin comparaciones en mi subconsciente (o memoria auditiva, vaya usted a saber), en parte por la energía positiva que contagiaban director y orquesta en "perfecta comunión". La
grabación de Beethoven para DG con la Quinta y la Séptima no sé cuántas veces la habré escuchado ni copiado para los amigos, y ya no sé si me gusta más una u otra, pero puedo asegurar que con la misma o más emoción que cuando las escuché a
Karajan y sus Filarmónicas de
Berlín o
Viena, en las
distintas grabaciones (vinilos, CDs, más cedés en 4D, DVD...) ahora
reeditando más con motivo del centenario del de Salzburgo y también de su
sello "amarillo" o a
Sir Georg Solti con la
Sinfónica de Chicago en
DECCA, considerada por muchos entendidos como la
Quinta de referencia. De otra
Quinta, la de Mahler también para DG sé que
El Cuervo López,
D. Ernesto Nosthas y
alguno más difieren de
mi opinión (qué grande es poder hacerlo) que se acerca más con
Fiesta, y algo menos con
Bartok, esta vez con su futura Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Y espero llegue a las tiendas de discos (aún me gusta comprar alguno en vez de hacerlo en
iTunes®, aunque a veces no hay otro remedio)
la Quinta de Tchaikovski "como agua de mayo". Lo dicho, es necesario ver el documental (pongo aquí el avance) para poder comprender mejor a
Dudamel y "la Bolívar" (y a 23 de febrero me llegó este
enlace de México).
Trailer de "The Promise of Music"
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